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lunes, 18 de septiembre de 2017

7 superpoderes que nos liberan del narcisista


La historia es conocida: caímos en las redes del narcisista. A través de insidiosas prácticas manipulativas como el love bombing o el reforzamiento intermitente, nos fue condicionando para que le sirviéramos de fuente de combustible o suplemento narcisista. La relación fue, de principio a fin, una trampa, una auténtica estafa. 

El narcisista se hizo poco a poco con el control de nuestra vida. Nos arrebató el poder sobre nuestras emociones y erosionó nuestro sentido de identidad. Nos rebajó a la condición de objetos, se aprovechó de nuestros rasgos empáticos, de nuestras vulnerabilidades, y nos explotó.  

Las secuelas de su paso por nuestra biografía han sido, sencillamente, devastadoras: depresión, baja autoestima, síndrome de estrés post-traumático, sentimiento de indefensión, ansiedad, etc.

Pero llega nuestra hora, la hora magna de la liberación. Cuando dejamos atrás nuestra condición de víctimas del abuso y nos convertimos en supervivientes. El tiempo en que le arrebatamos al narcisista lo que nos robó: el control sobre nuestra propia vida, nuestra libertad. 

Para hacernos con la victoria disponemos de 7 superpoderes


1. El poder clarificador de los hechos y la realidad

La experiencia con el narcisista nos hizo conocer la acción destructiva de las mentiras en las relaciones humanas. Él utilizó el lenguaje para seducirnos y engañarnos, para hacernos creer en una realidad ilusoria y manipularnos. 

Pero los hechos son los que cantan y dicen la verdad. Nos atenemos a los hechos, y ellos nos guían y nos revelan lo que realmente piensa y siente el narcisista. No es lo que dicen, sino lo que hacen. 

Amamos la realidad, nos aferramos a ella. Cuando prestamos atención al testimonio de los hechos, y nos dejamos guiar por ellos, estamos utilizando este poder y escapamos de la trampa del espejo, el engaño narcisista.

2. El poder energizante de la autoestima

El narcisista depende totalmente del combustible para mantenerse a flote. Carece de verdadera autoestima porque su autoconcepto es fabricado, un "falso yo" que tiene que alimentar constantemente a través de las reacciones emocionales que genera en los demás. 

Nuestra energía es diferente. Nosotros no dependemos de que nos validen externamente para confirmar nuestra existencia y nuestro valor. Disponemos de una fuerza interior, la autoestima, que nos nutre continuamente y nos convierte en seres íntegros y libres.

Recuperar nuestra autoestima es volver a esa fuente, de donde brota nuestro sentimiento personal de autovaloración,  el sentido de nuestra dignidad, lo que somos y sentimos. La verdad de nosotros mismos.

El yo inflado del narcisista se alimenta de la destrucción de nuestra autoestima. Esa es su agenda. Pero nosotros le desbaratamos los planes, porque cada vez que fortalecemos el amor hacia nosotros mismos, y nos valoramos en nuestra dignidad, y nos respetamos, estamos recuperando lo que nos arrebató a través de la manipulación y el engaño.

3. El poder atómico del Contacto 0 

Decretar, y mantener, el Contacto 0 es la muerte del narcisista, es privarle de su fuente de combustible y arrebatarle el control que ejercía sobre nosotros.

Es por eso que la mayor revancha frente al abuso es, sencillamente, cortar todo vínculo con estos seres trastornados y cerrar bien las puertas.

El Contacto 0 es la gran arma que los destruye, ellos lo saben y por eso harán todo lo posible por hacerlo fracasar.  Que salgamos de sus vidas les hace sentir rechazados e ignorados.  Eso les quema. Ellos están convencidos, en su mente enferma, que las víctimas son objetos que les pertenecen para siempre y que han de estar a su entera disposición. El No Contacto contradice estas creencias del narcisista.

Es un poder atómico porque es definitivo y eficaz, la estaca en el corazón del vampiro emocional.

4. El poder del conocimiento como arma de
defensa

El narcisista se ha aprovechado de nuestra ignorancia para perpetrar el abuso. Las víctimas comienzan a ver la luz y a salir del desconcierto cuando descubren la realidad patológica que se esconde detrás del patrón de comportamiento de estos depredadores emocionales.

Educarnos en el trastorno narcisista es clave para salir de la disonancia cognitiva.

El conocimiento es un gran poder de defensa, nos ayuda a comprender lo que sucede y nos guía en nuestra liberación. Es la forma cómo vamos ganando la batalla emocional que todas las víctimas hemos de librar. 

5. El poder de nuestro valores personales como escudo

El narcisista, al principio de la relación, nos hizo creer que era nuestra alma gemela, una copia de nosotros mismos. Se trata, en realidad, de un personaje fabricado para seducirnos y sin existencia real.

A través de su actuación, el narcisista manipula y tergiversa los valores humanos más sublimes: el amor, la amistad, la compasión, la sinceridad, la humildad, la sencillez, la fidelidad, la generosidad, etc. Todo es un disfraz, una simulación. Él es incapaz de vivir estos valores, que atentan contra su narcisismo. Es más, los considera sinónimo de debilidad, y, secretamente, los desprecia.

Nosotros en cambio sí somos capaces de identificar claramente nuestros valores personales y de vivirlos. Ese es nuestro poder, el que emana de nuestra ética.

Nuestro sistema de valores es el  mejor escudo defensivo frente a los antivalores del tóxico régimen narcisista.

6. El poder orientativo de ponerle nombre a las situaciones

Cuando somos capaces de ponerle nombre a la conducta del narcisista, descubrimos el poder de saber orientarnos para salir del laberinto de la relación tóxica en la que nos hemos enredado

En el mismo momento en que empezamos a identificar lo que sucede, y le ponemos el nombre que le corresponde, comprendemos. Saber que su trastorno posee unas características específicas, que la relación sigue un ciclo, que el maltratador emplea determinadas tácticas de manipulación y control, todo eso nos empodera, y nos sirve de mapa para saber cómo actuar.

Por cierto, al abuso hay que llamarlo por su nombre: abuso. No existe mejor forma de superarlo que reconocer, sin cortapisas, su realidad.

7. El poder liberador de la esperanza

Muchas víctimas tocan fondo en su relación con el narcisista, la experiencia repetida del abuso les ha arrebatado lo más sagrado de un ser humano: la esperanza. 

Cuando empieza a usar los superpoderes que tiene a su disposición, la víctima despierta, se da cuenta que sí, que es posible salir del pozo y romper los grilletes de la cárcel. Renace en ella ese fuego que parecía extinguido, el fuego de la esperanza.

La esperanza es algo más que un simple optimismo ingenuo, que en algunas circunstancias puede hacernos daño, se trata más bien de una virtud interior, de una fuerza que brota de nuestro espíritu y que nos hace mantenernos a flote, levantarnos si nos caemos y seguir en la batalla, cueste lo que cueste.

El hombre o la mujer que logra encender esta chispa de la esperanza es imbatible, por más túneles que tenga que atravesar sabe que a la final vencerá y será libre.

 
Amigos, amigas, ya están avisados, estos son los 7 superpoderes que hemos de utilizar para sacudirnos del yugo de los narcisos y las narcisas.

Es hora de levantarse, de plantar cara al abusador y de escribir una nueva página en nuestra historia. ¡Ánimo, compañeros, y adelante!

@libresdelnarcisista


miércoles, 13 de septiembre de 2017

10 signos de Gaslighting en una relación narcisista


Gaslighting. Llevo varios días intentando escribir sobre este tema.   

Después de investigar, aquí y allá, he ido comprendiendo el juego mortal que el narcisista practicaba conmigo: Gaslighting. Ponerle nombre a la trampa que me tendió me ha ayudado a salir de mi desconcierto y a escapar.  

Hacer gaslighting es manipular a una persona para que cuestione o ponga en duda su propio juicio, o percepción de la realidad, alterando así su equilibrio emocional y psicológico.

Por lo general, los narcisistas aplican este juego perverso junto con otras tácticas de manipulación emocional: la negación, el aislamiento y la memoria selectiva, entre otras.

Revisando las notas que tomé mientras estuve en contacto con el narcisista, he llegado a la conclusión que durante toda la relación, de principio a fin, estuve sometido, de una forma u otra, al gaslighting

El abusador busca mediante este insidioso método apoderarse del juicio de la víctima y controlar la percepción que tiene de sí misma y de lo que sucede. La meta es, sencillamente, convertirla en un títere o fantoche para manejarla a su antojo.

En su propósito no escatimará medios: alterará el ambiente, fingirá no haber dicho lo que dijo, utilizará un lenguaje evasivo y ambiguo, negará tajantemente hechos evidentes, se mostrará falsamente preocupado por la salud mental de la víctima, se hará el ofendido si ella cuestiona sus afirmaciones, recurrirá a terceros para convencerla de que algo en ella no anda bien, día y noche sembrará dudas sobre sus capacidades, hará comentarios corrosivos y enfatizará sus defectos y errores.

Es todo un arsenal de destrucción masiva de enormes consecuencias para la vida emocional y el equilibrio psíquico de la persona. Se trata de violencia psicológica en estado puro, cuyas secuelas pueden persistir incluso después que la relación haya terminado.

El abuso,  aunque es continúo, se perpetra progresivamente y de manera encubierta y sutil. Sólo cuando la víctima es capaz de relacionar entre sí las diversas situaciones vividas se da cuenta del daño que ha sufrido. Lamentablemente, con frecuencia, esta toma de conciencia se produce cuando ya es muy tarde, y los efectos del gaslighting son patentes a nivel emocional y psicológico.


10 Signos de haber estado sometido o de padecer el gaslighting

¿Somos, o hemos sido, víctimas del gaslighting? ¿Sabemos identificar a tiempo los signos de esta destructiva táctica de control y condicionamiento? Responder a estas preguntas es de vital importancia a fin de protegernos de la artillería mortífera del narcisista, e iniciar el camino de la recuperación para lo cual es indispensable romper todo contacto con la persona que nos somete a esta peligrosa forma de manipulación emocional y psicológica.

En base a lo vivido, y a la información consultada, estos serían los 10 signos de que somos, o hemos sido, víctimas del gaslighting

1. El abusador se aprovecha de los miedos y vulnerabilidades de la víctima

El narcisista, que ha estudiado los temores y debilidades de la víctima en la etapa del love bombing, se valdrá de este conocimiento a fin de someterla al gaslighting  atacando sus defensas psicológicas y emocionales, y haciéndola sentir inferior o vulnerable. Por ejemplo, si sabe que ella tiene mucha ansiedad con respecto a su peso corporal, hará comentarios negativos para que se sienta insegura sobre este aspecto de su imagen física.

Sus miedos a la soledad, al fracaso, sus inseguridades, todo eso es aprovechado hábilmente por el depredador para sembrar en la víctima dudas sobre sí misma y sobre su percepción de la realidad.

2. El abusador actúa como si conociera totalmente a la víctima

El abusador actúa como si fuera un narrador omnisciente y conociera de antemano lo que piensa la víctima y su modo de ser. Nunca matiza sus afirmaciones sobre ella, sino que sus juicios son siempre categóricos. Es especialista en ponerle etiquetas y en dictar sentencia sobre sus actos. Si ella trata de defenderse o le lleva la contraria, dirá que está mintiendo o que se auto-engaña.

En ocasiones asume una postura paternalista o condescendiente, como si estuviera preocupado por la salud emocional de la víctima, o supiera, sin consultarle, lo que necesita.

3. El abusador intentará que la víctima crea que son “normales” situaciones que, en realidad, no lo son

El narcisista tratará de convencer a la víctima que lo que ella vive en el marco de su relación con él es perfectamente normal y admisible, por lo que debe aceptarlo. Si hace falta, presentará algunos casos para demostrar que lo que afirma es cierto.

Por supuesto, su propósito es ir condicionando a la víctima para que vaya asumiendo como “normales” situaciones claramente abusivas y de maltrato. Por ejemplo, ante el “tratamiento silencioso” dirá que en todas las relaciones hay momentos para estar en silencio, y acusará a la víctima de no comprenderle o de no apoyarle en su necesidad de permanecer callado. Así “normaliza” una táctica manipulativa tan tóxica y controladora como es el "tratamiento silencioso".

4. El abusador cuestiona la cordura o el juicio de la víctima

Si la víctima reacciona o le reclama la situación de abuso o de maltrato que padece, el narcisista no sólo lo negará de plano, sino que se empleará a fondo para que crea que ha perdido la cordura o el juicio. Dirá que es paranoica, o demasiado sensible, o que está sobre-reaccionando, o que está desequilibrada, o que es muy dependiente, etc.

Todas estas expresiones, que tienen un efecto bastante venenoso en la víctima, buscan hacerle creer que el problema reside en ella y en su percepción.

5. El abusador logra que la víctima comience a dudar de sí misma

El narcisista, a fuerza de denigrarla y de invalidar su percepción de los hechos y de sí misma, logra que la víctima empiece a tener dudas sobre sí misma, sobre sus juicios sobre la realidad, e incluso sobre sus capacidades.

Con el tiempo, la víctima se convierte en una persona insegura y dependiente, que busca ansiosamente la aprobación de su maltratador.

6. El abusador, ante la realidad de la víctima, tiene una memoria selectiva

El narcisista niega algunos hechos y palabras dichas en el pasado. Dirá, por ejemplo, que la cita concertada era a una hora diferente a la acordada, haciéndole creer a la víctima que está en un error o que, sencillamente, se lo figuró.  Si la víctima le reclama lo negará sin inmutarse y se hará el ofendido dado que se pone en duda su palabra. Todo esto genera confusión y desconcierto en la persona que lo sufre.

Otra forma de memoria selectiva es el “olvido” de ciertas fechas importantes como cumpleaños, aniversarios, etc. En cambio, recuerda perfectamente los fracasos y errores cometidos por la víctima en otro momento, y los trae a colación incluso sacándolos de contexto.

7. La víctima recurre a la mentira para evitar el enfrentamiento con el abusador

Aunque la persona no tenga el hábito de mentir, a causa del estrés que vive, es capaz de simular que acepta el punto de vista del narcisista y que su percepción concuerda con la de él. Así mismo, ocultará información por temor a que pueda ser utilizada en su contra por el maltratador.

De este modo, evita enfrentarse con el abusador, pues cada confrontación tiene efectos demoledores en su auto-confianza y autoestima, hundiéndola más en la pesadilla del abuso.

8. La víctima teme comunicar a otros lo que está viviendo y se aísla de los demás

Todo el proceso de erosión emocional y psicológica que genera el gaslighting hace que la víctima pierda totalmente la confianza en las demás personas, por lo que tiende a aislarse y a no comunicar a otros el calvario que está atravesando.

Con frecuencia, es el propio narcisista quien ha fomentado deliberadamente este aislamiento, cortando posibles lazos de amistad y familiares que pudieran servir de soporte emocional y psicológico a su presa.

9. La víctima se cuestiona su propia cordura mental y emocional

El gaslighting completa su arco mortal cuando logra que la propia víctima comience a dudar de su propia sanidad mental y de su equilibrio emocional. El lavado de cerebro que ha sufrido ha cambiado drásticamente la percepción que ella tiene de sí misma, y la ha plegado sumisamente bajo las garras del narcisista maligno.

Llegados a este punto, el abusador ha logrado plenamente su objetivo: la completa destrucción emocional y psicológica de su presa.  

10. La víctima presenta un cuadro depresivo

Como consecuencia final, la víctima experimenta todos los síntomas de la depresión: ansiedad, falta de motivación, desesperanza, sentimiento de abandono y soledad, vacío, llanto frecuente, etc.

La persona se siente sin fuerzas para reaccionar, pierde vitalidad, está como entumecida y apagada.


Escapar del Gaslighting: Romper todo contacto con el abusador

No todas las víctimas presentan los mismos síntomas, o en el mismo grado, ello va a depender del tipo de relación que se tenga con el narcisista, del carácter de la persona, y del tiempo que ha vivido bajo el patológico yugo del abusador.

Según sea el daño causado, la recuperación puede durar incluso años. Es posible que algunas víctimas necesiten, por lo menos en algún momento, ayuda profesional para lograr superar las secuelas del abuso que han sufrido.

En todos los casos, la condición indispensable para salir de este espiral letal es romper totalmente la relación con la persona que la ha estado manipulando a través de este venenoso juego del gaslighting.

Decretar el Contacto 0, salir del área de influencia de estas personas tóxicas y trastornadas, despertar de la pesadilla, romper las cadenas del condicionamiento y recuperar el control sobre nuestros juicios y emociones. Ese es, en definitiva, el camino para ser libres del narcisista.


@libresdelnarcisista

domingo, 10 de septiembre de 2017

El "hombro frío" o "cold shoulder": maltrato emocional en estado puro


En un momento dado, especialmente en una situación sensible para nosotros, una persona con la que mantenemos algún tipo de relación cercana, sea un amigo, un familiar o una pareja, nos propina una respuesta fría e indiferente. Es, literalmente, como si nos echara a un lado, haciéndonos el vacío e indicando con ese gesto el poco valor que tenemos ante sus ojos. Eso es lo que se llama el “hombro frío”, o “cold shoulder” como se dice en inglés.

A veces esta respuesta helada, viene acompañada de una mirada de desprecio, o de una sonrisa cínica y maligna.

Se trata de una práctica comunicacional completamente tóxica y abusiva, que deja profundas heridas emocionales, y que afecta la autoestima de la persona que la sufre.

Es, a nivel psicológico y emocional, como si nos dieran una bofetada

De hecho, una de las prácticas de acoso más destructivas, a todos los niveles, es cuando a una víctima se le aplica la “ley del hielo”, y se la ningunea, ya sea de parte de un grupo de clase o de trabajo, o de su propia pareja o amistad.

Los narcisistas suelen dar a sus víctimas el “hombro frío” en el contexto de esa arma de manipulación a la que son tan adictos: el tratamiento silencioso. La víctima, rota por el silencio del depredador emocional, acude a él suplicándole que le hable y que rompa su mutismo. El maltratador, hinchado de poder, lejos de compadecerse y de ceder, le responde dándole el “cold shoulder”, hundiendo más el cuchillo del abuso y generando más daño y desolación.

Pero el momento estelar de “hombro frío” del narcisista es, sin duda, la hora del descarte. Es cuando el narcisista decide deshacerse de su víctima, y, simplemente, la deja tirada con total frialdad e indiferencia, como quien deja a un lado un objeto roto e inservible.

Para calibrar la crueldad del “cold shoulder” debemos tomar en cuenta que esa víctima ha sido condicionada y manipulada, y depende emocionalmente del narcisista. Él se desengancha de ella, sin mostrar la menor preocupación por el estado de postración psicológica y emocional en el que la abandona.

Una cosa es cierta: cuando el narcisista nos da ese “hombro frío” final conocemos el verdadero rostro del depredador emocional, el mismo que ha estado, a veces por años, explotándonos y destruyendo nuestras vidas, y a quien sólo le servimos como fuente de combustible.

Se acaban las máscaras. En ese momento, nos damos cuenta que, a diferencia de nosotros, esta persona no ha desarrollo ningún tipo de lazo afectivo que la ate,   por lo que puede prescindir fácilmente de nosotros. Con la misma ligereza con la que alguien se cambia de camisa.

Ni siquiera somos ya útiles, por lo pronto, como fuente de combustible. Es la consecuencia lógica de la devaluación.

Para muchas víctimas del abuso narcisista es este, quizás, el peor momento de todos. La experiencia, yo mismo la viví, es dolorosa y desconcertante.

Tomemos en cuenta que cuando el narcisista nos da el “cold shoulder” es de las pocas veces que está siendo totalmente sincero con nosotros. En realidad, a él le es indiferente todo aquello que no tenga que ver directamente con él y con su agenda.

Emocionalmente, el narcisista es una piedra de hielo, fría y hueca. El “hombro frío” es, pues, cónsono con esta realidad que es él mismo.


¿Cómo responder ante el “hombro frío” o “cold shoulder”?

Lo primero es reconocer que estamos siendo víctimas de una táctica comunicacional absolutamente abusiva y perversa. Se trata de maltrato en estado puro. Cualquier persona, sea o no narcisista, que nos dé el “hombro frío”, o que observemos que lo aplica a otros individuos de nuestro entorno, es un signo preclaro de su grado de toxicidad, razón suficiente para retirarle nuestra confianza y evitar cualquier tipo de relación con  ella.

Como ante todas las actuaciones del narcisista, lo ideal es no reaccionar emocionalmente. Sin embargo, es muy difícil permanecer impávidos cuando alguien nos da una cachetada, y eso es, emocionalmente, el “cold shoulder”.

Mi consejo es que, pase lo que pase, mantengamos nuestra dignidad y no insistamos dos veces. Si una persona se muestra fría e indiferente con nosotros, es su decisión y no la nuestra. No hay nada que podamos hacer para cambiarla.

No olvidemos nunca que en ningún caso es nuestra culpa. No somos responsables de la conducta patológica de este individuo.

No merecemos, bajo ningún concepto, un trato así.

No caigamos en el juego de reclamarle su respuesta fría y su indiferencia, él lo negará totalmente y nos acusará de ser demasiado sensibles o de estar sobre-reaccionando. Además, sabría de ese modo que nos ha herido lo cual le serviría de combustible y le haría sentir en control.

Simplemente, no reaccionemos. Actuemos como si nada ocurriese y cortemos de inmediato la conversación.

Pero por encima de todas las cosas, repito, mantengamos la dignidad.

Un consejo adicional: tomemos nota del maltrato que estamos sufriendo a través del “cold shoulder”, especificando fecha y situación, para que cuando el narcisista vuelva con su máscara para engañarnos de nuevo, recordemos lo que hemos vivido y no se nos olvide.

Si una persona nos trata de esa manera, nos está indicando, a las claras, que no le importamos. Aunque nos diga que nos quiere, sus hechos demuestran lo contrario.

A través del “hombro frío” los narcisistas nos revelan dos rasgos cruciales de su personalidad trastornada: su total falta de empatía y su incapacidad para amar de verdad a los demás. Esta es la realidad que tenemos que ver y que debe llevarnos a cortar radicalmente con esta persona y a salir del espiral del abuso, decretando un Contacto 0.

Desde aquí quisiera expresar toda mi solidaridad y comprensión con aquellos que han sufrido, de parte del narcisista, esta forma particularmente dolorosa de maltrato.

De este tema debemos seguir reflexionando, por lo pronto permaneceré atento a sus comentarios y aportes.

@libresdelnarcisista


domingo, 3 de septiembre de 2017

¿Cómo puedo quitarme al narcisista de la cabeza? 6 estrategias para lograrlo


Una de las consecuencias más tóxicas del abuso narcisista, lo sé por experiencia, es que la víctima, sea que haya sido descartada, o sea que haya logrado escapar de las garras del depredador,  sencillamente, le cuesta dejar de pensar en el narcisista.

Si este es nuestro caso, no nos sintamos mal por eso. Debemos saber que desde el comienzo de la relación, fuimos sometidos a un insidioso proceso de manipulación emocional y psicológica, que nos condicionó a dedicar toda nuestra atención en el narcisista. Se trata, desde luego, de una estrategia encubierta de invasión, control  y empoderamiento que, progresivamente, hizo que nos comportáramos de una manera dependiente y ansiosa.

La mayoría de las víctimas, tras vivir la experiencia devastadora de la devaluación y, sobre todo, del descarte, quedan literalmente en estado de shock, experimentando todos los síntomas del estrés post-traumático, con la autoestima destruida y con un montón de preguntas acerca de la pesadilla que han vivido.

El narcisista se mueve siempre en el terreno de la ambigüedad, en un continuo “tira y afloja” que desconcierta a las víctimas y que puede volverlas  obsesivas analizando día y noche el significado de cada palabra y de cada acción del abusador, tanto del pasado como del presente.

Además, como el narcisista nunca cierra sus relaciones, este estado de desconcierto y obsesión puede prolongarse en el tiempo, dificultando la liberación de las víctimas de la cárcel emocional en la que han estado atrapadas.

Sea cual sea nuestra situación, una vez que hemos decretado el Contacto 0, o el contacto mínimo, según sea el caso, tenemos que empezar a liberarnos del hábito de pensar recurrentemente en el narcisista y en la situación de abuso que hemos sufrido.

6 estrategias para liberar nuestra mente del narcisista

Reflexionando sobre la experiencia que he vivido, quisiera compartir  6 estrategias que me han ayudado a purgar mis pensamientos, de tal manera que el narcisista ocupe cada vez menos espacio en mi mente y en mi memoria.

Por supuesto, estas estrategias presuponen que, paralelamente, hemos ido avanzando en nuestra desconexión emocional, a través, sobre todo, de una comprensión lo más objetiva posible de la situación de abuso que hemos sufrido, en base al conocimiento que hemos ido adquiriendo sobre el trastorno narcisista de la personalidad.

Conocer el testimonio de otras víctimas, y el estudio del narcisismo patológico, es necesario para vencer la disonancia cognitiva y establecer un buen sistema de defensa que nos permita superar nuestra condición de víctimas.

Pero nuestra recuperación no puede basarse exclusivamente en esta tarea de aprendizaje sobre el narcisismo. Al fin y al cabo, este conocimiento, con todo y que es imprescindible para superar las secuelas del abuso y fortalecer nuestra decisión de Contacto 0, nos conduce a re-pensar de nuevo en el narcisista y en la relación que hemos mantenido con él.

Debemos dejar de tener como centro de gravedad al narcisista. Para lograrlo, no basta con decirnos, por ejemplo, “a partir de este momento dejaré de pensar en el narcisista”. Si de buenas a primera tomamos una resolución así, es probable que al instante nos pongamos a pensar, justamente, en aquello que queremos evitar.

Así funciona nuestra mente.

Hemos de enfrentarlo de una manera indirecta, ocupando nuestra atención en otra cosa.

Es una gran victoria cuando una buena mañana te das cuenta que aquello que ocupaba tanto espacio en tu mente ha ido desapareciendo paulatinamente, y que tu vida tiene ahora otros centros de interés.

¿Cómo dejar, entonces, de pensar en el narcisista? A continuación las 6 estrategias indirectas que me han servido de ayuda para purgar mis pensamientos e ir liberando mi mente de las secuelas del abuso sufrido


1. Planificación del tiempo:

Al principio, los momentos más difíciles para mí eran los días festivos y los fines de semana. En esos tiempos muertos mis pensamientos tendían a evadirse y me exponía a hacer continuos análisis y flashbacks de la situación de abuso que había sufrido. Así mismo, a veces incluso en mitad de la semana, tenía dificultades para concentrarme en mi trabajo y me distraía con frecuencia, pensando, por ejemplo, en aquello que "había dicho una vez el narcisista",.. y así.

Fue entonces cuando descubrí el valor de establecerme una agenda con mis tareas y mis metas diarias, ello me ayudó a estar mentalmente enfocado en el tiempo presente, a organizarme mejor y a concentrarme en mis objetivos, tantos personales como laborales.

Comencé a planificar con antelación mis fines de semanas y mis días libres, y a programar las actividades que pensaba realizar en ese tiempo, lo cual me sirvió para evitar esos estados mentales en que el narcisista se robaba mi atención. Además, lo sé por experiencia, cuando organizamos nuestro tiempo y nos establecemos metas concretas, somos más productivos y, lo más importante, estamos más centrados en aquello que realmente nos motiva y apasiona.


2. Reorganización del espacio personal

El ambiente en el que nos desenvolvemos, tanto en casa como en el trabajo, influye en nuestros estados anímicos y en nuestros pensamientos. Consciente de esto, decidí, ya que no podía cambiar la decoración ni de mi vivienda ni de mi oficina, reorganizar la disposición del mobiliario. Le di la vuelta, lo confieso, a todo lo que pude, aprovechando la ocasión para deshacerme de algunas cosas e introduciendo un elemento que me ha resultado muy motivador: unas macetas de geranios y una palmera.

Prestemos atención al lugar donde vivimos y donde trabajamos. El orden externo favorece nuestro orden interno y el sentirnos a gusto con nuestro entorno vital fortalece nuestra autoestima y motivación.

Cambiar nuestro territorio, renovarlo, es una forma de declararlo libre de la influencia negativa del narcisista.


3. Hacer ejercicio físico/deporte

Siempre me ha gustado el deporte, pero no he sido nada disciplinado en su práctica y en los últimos tiempos, sobre todo a raíz de mi relación con el narcisista, había abandonado prácticamente el ejercicio físico. Decidí sacudirme la pereza del cuerpo, y me establecí una rutina diaria de ejercicios acorde a mis posibilidades de tiempo y a mi condición física.

Comencé a hacer abdominales, me compré unas mancuernas y empecé a trotar por los alrededores de casa. La primera semana me costó un mundo cumplir con mi propósito, pero poco a poco se ha ido convirtiendo en un hábito.

Los beneficios de la actividad física son innumerables tanto a nivel mental como físico. Es una excelente forma de combatir eficazmente los estados depresivos y de oxigenar nuestros pensamientos, lejos de la toxicidad del narcisista con el que estuvimos enredados.


4. Cultivar nuevas relaciones y el valor de la solidaridad

La experiencia traumática de la relación con el narcisista hizo que nuestra vida social se empobreciera. En algunos casos, el depredador procuró deliberadamente aislar a su víctima, cortando lazos familiares y de amistad. Es por eso que nada más sano para nuestra recuperación que re-conectar con la gente, buscar relacionarnos con personas empáticas que nos sirvan de terapia, a veces sin ellas darse cuenta, e ir al encuentro de los demás.

En mi caso, decidí ofrecerme como voluntario en una ONG, participando los sábados por la tarde en un programa de formación para jóvenes. Esta actividad ha sido medicinal para mí, en este ambiente de solidaridad, he vuelto a sentir la alegría de compartir con otros y de vivir los valores con los cuales me identifico, y que tan contrarios son al egoísmo individualista del narcisismo patológico.

Cuando nos descentramos de nosotros mismos y salimos al encuentro de los demás, nuestras cargas personales se aligeran y ayudando a otros, nos ayudamos a nosotros mismos. Hay muchas formas de vivir este valor: visitando a un enfermo, compartiendo con los mayores de nuestra familia o de nuestro edificio, reconectando viejas amistades, etc.


5. Realizar actividades artísticas y creativas:

Todos tenemos talentos artísticos y creativos por descubrir y desarrollar, ya sea pintando, escribiendo, haciendo teatro, cantando, tocando algún instrumento, o realizando alguna actividad manual como el bricolaje o la cerámica, etc. Las posibilidades son infinitas. Constituye una verdadera terapia el que dediquemos un tiempo a este tipo de tareas, liberando nuestra imaginación y contactando con nuestro mundo interior, con nuestras vivencias y emociones.

Personalmente, he retomando la escritura creativa. Expresarme a través de esta actividad, siempre ha tenido efectos terapéuticos  para mí y ha sido  una forma de liberarme emocionalmente y de crecer en el conocimiento propio y del mundo que me rodea.

Cada uno debe descubrir y cultivar su propio talento, ello es una fuente de realización personal que puede ayudarnos en el camino de la recuperación del abuso narcisista.


6. Cultivar valores espirituales

Más allá de las creencias religiosas de cada persona, cultivar ciertos valores como la meditación o la relajación favorece nuestra recuperación emocional y la purgación de nuestros pensamientos que, de alguna manera, han sido infectados bajo la influencia del narcisista.

En mi caso concreto, no tengo reparo en decirlo: soy cristiano, procuro dedicar cada mañana un tiempo a la oración. Rezo un padrenuestro, le presento a Dios mis necesidades, le ofrezco el día, le doy las gracias. A veces leo un salmo o me quedo unos minutos en silencio. Mi fe ha sido para mí un gran apoyo en el camino, especialmente en los momentos más difíciles. También me ha ayudado mucho la lectura de la Biblia, especialmente de los Evangelios.

Comprendo que no todos comparten esta misma experiencia, pero sea cual sea tu concepción del mundo o tu religión, que yo respeto, estoy convencido que hay una dimensión espiritual en el ser humano, y que rezar o meditar, nos ayuda a vivir,  a curarnos de nuestras heridas y a conectar con las raíces de nuestro ser más  profundo.

Y a ti,… ¿Qué te ha ayudado a avanzar en tu recuperación?

Estas han sido mis estrategias indirectas para liberarme de las secuelas del abuso y dejar de pensar en el narcisista. Les invito ahora a compartir libremente, a través de los comentarios, cómo han vivido este proceso y qué medios les han ayudado a avanzar en su recuperación.

De antemano, muchas gracias. Un saludo

@libresdelnarcisista


martes, 29 de agosto de 2017

El método de la "Piedra Gris": Dificultades y cómo superarlas


Conozco bien el llamado "método de la piedra gris" porque fue la estrategia que tuve que emplear con el narcisista, con quien compartía un proyecto laboral de obligado cumplimiento, los meses previos al establecimiento del Contacto 0.

Es la fórmula que aconsejan cuando nos es imposible romper totalmente el vínculo con estos individuos, sea porque tengamos hijos en común, o porque forme parte de nuestra familia: padre, madre, hermanos, etc., o porque se trata de un compañero de estudios o de trabajo, o quizás de un vecino, etc.

En todos estos casos, la recomendación es siempre mantener un contacto mínimo con el abusador, ceñido a lo estrictamente indispensable. 

El "método de la piedra gris" consiste, básicamente, en abstenerse de cualquier reacción de tipo emocional que pueda servirle al manipulador de suplemento narcisista. Sabemos que, en todas sus interacciones, el objetivo central de los narcisistas es extraer combustible de sus fuentes de suministro. Esto es lo que buscan incansablemente y la razón de ser de todo lo que hacen.

Recordemos que cualquier forma de atención que le prestemos le sirve de combustible. Nuestras respuestas emocionales, ya sea en forma de palabras o de gestos, positivos o negativos, lo alimentan. Provocar nuestras reacciones es la motivación que subyace detrás de sus maltratos y manipulaciones.

Si dejamos de alimentarlo, se aburrirá de nosotros y se marchará a otra parte a buscar la droga que necesita para vivir.

Tengo que reconocer que esto es más fácil de explicar, que de poner en práctica. Al principio me resultaba enormemente difícil mostrarme emocionalmente neutro con el narcisista, y ello, básicamente, por cinco razones:

1. No mostrar mis emociones choca con mi modo de ser. Por naturaleza soy emocionalmente bastante expresivo en mis relaciones con los demás. Ese es mi carácter, por lo que este método me exigía controlar lo que para mí es natural y espontáneo. 

2. En mi interacción con el narcisista había sido condicionado para servirle de soporte psicológico y emocional. Hoy día entiendo que, precisamente, ese condicionamiento era parte del abuso. Dejar de reaccionar emocionalmente significaba romper el automatismo de mis respuestas, y la dinámica de la relación que hasta ese momento había llevado con él.

3. El narcisista conocía mis puntos vulnerables y se servía de ellos para provocar en mi alguna reacción emocional. Sabía muy bien que temas abordar, ya sea para despertar mi interés, haciéndome sentir importante, o, la más de las veces, descalificarme y herirme, casi siempre en forma encubierta, en base a mis debilidades. No reaccionar frente a esto era cuesta arriba para mí.

4. El más pequeño contacto con el narcisista activaba en mí la mezcla potente, una especie de enganche emocional que me traicionaba y me movía a actuar buscando su aprobación y una vuelta al período dorado de nuestra amistad. Mi cabeza me decía que todo era mentira, que no debía darle combustible, pero luego yo hacía justamente lo contrario. Cuando sucumbía en esta lucha, y sucumbí muchas veces, pasaba varios días desanimado, intentando buscar una solución que me librara de mi  conducta paradójica.

5. En la medida en que fui tomando conciencia del abuso que había sufrido y de sus graves secuelas, se despertaron en mi  emociones muy intensas en relación al narcisista: rabia, ira, tristeza,... ¿Cómo demostrar indiferencia y neutralidad a alguien que me había tratado de esa manera?


¿Cómo logré vencer estas dificultades?

Haciendo una retrospectiva de lo vivido, me doy cuenta que aprender a implementar el método de la piedra gris  fue un proceso personal que requirió tiempo y esfuerzo. En ese camino, los siguientes elementos me sirvieron de ayuda: 

1. Desconexión emocional: 

Desconectarme emocionalmente de la situación, analizando racional y objetivamente mi relación con el narcisista, y abandonando el enfoque emocional, la perspectiva que más me debilitaba en esta batalla. Para ello es útil considerar fríamente las características que definen el trastorno narcisista, especialmente lo relativo a su falta de empatía y a su incapacidad para establecer vínculos. Afligirse por esto, o tomárselo como algo personal, no tiene mucho sentido. Simplemente, hay que aceptar que estos son los rasgos de personalidad de estas personas y actuar en consecuencia.

2. "Observa, pero no absorbas": 

Una perspectiva que me ayudó fue aplicar la fórmula: "Observa, pero no absorbas". Me propuse observar con atención mis interacciones con el narcisista, sus palabras, acciones, etc., como quien ve la escena de una película. En realidad, tomaba nota en mi mente de todo lo que hacía, evitando hacer juicios de valor e interpretaciones a priori. Cabeza fría en todo. Llevaba una especie de "Diario de Campo" que me fue muy útil a la hora de estudiar al narcisista y de conocerme a mí mismo.

3. Comprender bien el concepto de combustible: 

La noción que más me ha ayudado a escapar de la trampa del narcisista fue la de combustible. Mediante la observación, pude identificar con claridad cómo provocaba mis reacciones emocionales, sus maquinaciones para lograrlo. Detalles que antes se me pasaban inadvertidos, se fueron haciendo cada vez más claros. Me di cuenta, por ejemplo, que me preparaba celadas, jugando con mis expectativas, hasta que yo caía en la trampa y reaccionaba como él buscaba. Este punto es clave, porque todo gira en torno al combustible. 

4. Conocer mis vulnerabilidades: 

Tomé conciencia de los aspectos de mi persona que más atacaba el narcisista, todas sus críticas veladas tenían como eje aspectos personales míos como la edad, mi manera de hablar, mi forma de relacionarme con otros, etc. Si ya sabemos de antemano los flancos por donde el enemigo va a intentar atacarnos, estaremos preparados y no nos tomará por sorpresa.

5. Hacer un inventario de situaciones abusivas vividas: 

El mejor predictor del comportamiento de una persona, son sus conductas anteriores. Cuando hice mi lista de los horrores, pude identificar patrones que se repetían una y otra vez: a un aparente acercamiento, casi siempre le seguía una acción abusiva. Cuando fui uniendo las diversas situaciones, concatenando los hechos, llegué a la conclusión de que la relación había sido, de principio a fin, un total engaño. Entonces, sencillamente, dejé de creer totalmente en el narcisista. Ese fue el verdadero principio de mi liberación.


Hasta que un buen día lo logré: ¡Piedra gris for "ever"!

El camino no fue fácil, pero fui dando pasos, pequeñas victorias que poco a poco me fueron convirtiendo en una verdadera piedra, sosa y gris, para el narcisista. Lo que más me costó enfrentar fueron sus continuos tratamientos silenciosos,  pero con el tiempo hasta eso logré. Ni la más pequeña reacción, sino que me volví indiferente a su indiferencia y frialdad, a su silencio.

Aprendí a no usar un lenguaje emocional en mis diálogos con él sobre temas laborales. A responder con monosílabos. A no mostrar ningún interés por sus asuntos personales. A no contarle nada sobre mis cosas. Cada vez que buscaba su ración de combustible, me lo veía venir, le decía que estaba muuuuy cansado y que tenía muuuucho sueño, así que sólo tenía cinco minutos para atenderlo y que fuera directo al grano. Esa actitud mía lo desarmaba.

A sus intentos de descalificarme sencillamente ni respondía, como si eso no fuera conmigo o me estuviera hablando en chino mandarín. Piedra gris: mañana, tarde y noche. 

No puedo olvidar, una día, semanas antes de decretar el Contacto 0, en que el narcisista intentó provocarme sacando un tema que para mí era bastante sensible. En otra circunstancia hubiera reaccionado intensamente, pero, me di cuenta de su propósito, y me limité a decirle con voz neutra:

- Lamento que pienses así, pero no voy hacer nada para que opines lo contrario, allá tú, es un asunto tuyo

Esta respuesta mía lo encendió de ira, entonces subió el tono, y se expresó de manera ofensiva. Yo le repetí tranquilamente que no pensaba hacer nada para que cambiara de opinión. Y añadí

- Además estoy cansado, y me marcho. Hasta luego.

Y lo dejé con la boca abierta.

Su respuesta a mi negativa de darle combustible, fue desaparecer quince días (tratamiento silencioso ausente). Cuando lo volví a ver, lo saludé como si tal cosa. Ni un solo comentario sobre su ausencia. Nada de nada.

Comparto estas experiencias a fin de animar a otros. Si fallamos alguna vez en nuestro intento por convertirnos en piedras grises para el narcisista, paciencia, no pasa nada, lo volvemos a intentar hasta que lo logremos.

De antemano, gracias por sus aportes y comentarios. Un saludo


@libresdelnarcisista