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miércoles, 17 de enero de 2018

¿POR QUÉ ES NECESARIO EL CONTACTO O CON EL NARCISISTA?


Comienzo hoy dando las gracias por todos los comentarios y aportes de los lectores del blog. Me alegra constatar la solidaridad y el apoyo que muchos transmiten en sus palabras. Compartiendo nuestro testimonio, aprendiendo los unos de los otros, todos nos enriquecemos, y, lo mejor, avanzamos en nuestra recuperación.

Qué nadie se sienta solo en su lucha. Que todos, pero especialmente las víctimas, encuentren aquí un espacio para dialogar y animarse mutuamente en su camino de liberación del narcisista.

En respuesta, precisamente, a algunas inquietudes de los lectores, he decidido dedicar esta entrada a cuestiones básicas sobre el Contacto 0, un concepto clave en el proceso de superación del abuso narcisista.
   
Contacto 0 significa, exactamente, lo que indica: No tener contacto con el abusador narcisista. No hablarle, no verle, no reunirse con él ni 5 minutos para un café. Si nos llama, si nos envía un Whatsapp, si nos manda un correo electrónico, no responderle. En absoluto. Nada de nada. Si toca nuestra puerta, ignorarlo. Bloquearlo de todas las redes sociales. Este es el camino para romper el patrón tóxico de condicionamiento que nos mantiene bajo las zarpas del depredador, y liberarnos del vínculo traumático que se formó en nosotros, perversamente, a través de una relación abusiva.

Hay situaciones en las que es difícil establecer esta medida del Contacto 0, por ejemplo: cuando hay hijos de por medio, o se trata de un familiar, etc. En esos casos, optaremos por el Contacto Mínimo y el método de la piedra gris.

Por medio del Contacto 0 es posible salir de la burbuja de drama y alta emocionalidad que crean los narcisistas y que mantiene a las víctimas, por decirlo así, hechizadas bajo sus garras. Ellos, permanentemente, hoy sí y mañana también, actúan de manera abusiva, bombardean a la persona con toda clase de tácticas de manipulación y engaño, a fin de controlarla y satisfacer sus necesidades patológicas de suministro narcisista.

Alguien atrapado en una situación así no puede pensar con claridad. El Contacto 0 crea la distancia que se necesita para ver lo que hemos estado viviendo. No puedes observar la destrucción que causa un tornado si te mantienes dentro del mismo. Todo lo que puedes hacer es agarrarte firme para no caerte, mientras tu casa se hace pedazos. Sólo después puedes calibrar los daños, una vez que has salido del ojo del huracán, y cesa la tormenta.

El narcisista es ese tsunami que ha pasado por tu vida arrasando con todo. Decretar el Contacto 0, es salir de este espiral devastador, y comenzar a levantar de nuevo el edificio de tu vida.

Si estás emocionalmente vinculado con alguien a través del trauma, tu cuerpo y tu mente, básicamente, se hacen adictos a esa situación. Tus sistemas psicológicos de recompensa están alterados, ese desbalance, que tiene un componente bioquímico en tu cerebro,  te hace tremendamente vulnerable al abuso. Romper el vínculo traumático requiere cierto tiempo. Para liberarse de esta atadura es imprescindible cortar todo contacto con el abusador y mantenerse fuera de su radio de influencia. Es decir, el Contacto 0.

Conocemos casos de personas que permanecen con su pareja a pesar de haber sufrido todo tipo de maltratos y vejaciones. Nos preguntamos con estupor cómo es posible que esto suceda, como esa mujer, o ese hombre, no es capaz de abandonar a su agresor y escapar de una relación tan claramente abusiva. No nos damos cuenta que esa persona está atada emocionalmente a su verdugo, una ligadura perversa, el vínculo traumático, la sujeta a aquel que está destruyendo su vida.  

No hablaría de estas cosas si no las hubiera vivido en carne propia. Recuerdo mis primeros conatos de Contacto 0, como a pesar de todo lo que me decía mi razón acerca de la toxicidad de mi amistad con el narcisista, sucumbía fácilmente cuando, por motivos a veces fortuitos, retomaba el contacto con el abusador. Entonces todas mis resoluciones se desinflaban y volvía a conducirme bajo el mismo perfil co-dependiente que me hacía tan tremendamente vulnerable al abuso.

Pero fui trabajando en mi desconexión emocional. Dado que las ausencias del narcisista se fueron haciendo cada vez más largas, esos períodos de No Contacto fueron cruciales para desintoxicarme. Dedicarme a estudiar y comprender el trastorno narcisista fue una gran ayuda, las manipulaciones, los juegos psicológicos, y especialmente el concepto de combustible, o suministro narcisista, todo ese conocimiento favoreció en mi un cambio de estrategia en el enfrentamiento del problema: pasé de una perspectiva meramente emocional a otra más racional y objetiva, y ese fue el camino para irme liberando del influjo del vínculo traumático y avanzar en mi recuperación.

Como lo he vivido, sé perfectamente que este período de desenganche no es fácil. Pero vale la pena, créanme. La experiencia de relacionarse con un narcisista es tan destructiva que, francamente, cruzar las aguas turbulentas del síndrome de abstinencia y alcanzar la tierra buena de la libertad, es lo mejor que nos puede pasar. El costo humano, psicológico y emocional, de mantener una relación con un narcisista es tan grande, la devastación que genera en las vidas de las personas, y su coletazo de sufrimiento, es tan abrumador, que el empeño que pongamos en establecer el Contacto 0 estará más que recompensado.  

Si soportas los embates de las primeras semanas, si trabajas en tu desconexión emocional, si te educas en la realidad del trastorno narcisista,… amigo, amiga, la sensación de libertad que empezarás a sentir no tiene precio. Ahí te darás cuenta, que, para quienes hemos sufrido esta clase de abuso, la verdadera vida, la vida buena, comienza después del Contacto 0.

El Contacto 0 te da la oportunidad de curarte por dentro, de reconciliarte contigo mismo, de restablecer tus límites y de volver a asentar tu vida en el terreno firme de lo real. Todo lo que has vivido con el narcisista ha sido una ilusión, una mentira, un gran engaño. Recuperar el sentido de la realidad es un principio básico de recuperación del abuso. La realidad de quién es realmente esta persona con la que tú creías tener una relación; la realidad también de ti mismo, de tu valor, de tu identidad, de tu dignidad como ser humano.  

El Contacto 0 también sirve para que te descentres del narcisista. Has pasado tanto tiempo preocupándote por él y llevando sus cargas emocionales que es posible que ni siquiera sepas cuáles son tus necesidades y tus propios sentimientos. Nadie puede ser feliz en una relación tan alienante, independientemente de la razón por la que permanezca atrapado en ella. Eso no es amor, amigo, ahí no hay reciprocidad, ni entrega, ni confianza, ni respeto, ni verdadera comunicación. El abuso nos condiciona a actuar de manera co-dependiente, dedicados a satisfacer, servilmente, las necesidades y expectativas de otro. Es hora de romper esa cadena, es hora de soltar esa pesada carga, es hora de reafirmarnos, es hora de que cada quien asuma la responsabilidad de su propia vida, es hora de recuperar nuestra autonomía y dignidad. Es hora del Contacto 0.

El Contacto 0 ataca directamente la necesidad patológica de atención del narcisista. El abusador, incansablemente, busca apoyo, validación, admiración, u otra reacción emocional, es decir, suministro o combustible. Pero nada nunca es suficiente, el narcisista está crónicamente vacío. Jamás podrás darle la suficiente atención o admiración o lo que sea para que se sienta satisfecho. Existencialmente hablando, está lleno de agujeros.

Puede que alguno se encuentre atrapado en una situación así: ha renunciado a todo por hacer feliz a esta persona, le ha dado absolutamente todo, ha hecho hasta lo imposible por salvar la relación, lo ha convertido en el centro del universo. Ahora viene mi pregunta: ¿Funcionó acaso?, ¿era feliz el narcisista? No, nunca funciona.

Ellos siempre necesitan más, y más, y más. Se ríen de lo que les has dado o lo niegan por completo. No lo valoran. En absoluto. Escupirán todo lo que has hecho y dirán que no importó, o que no era lo suficientemente bueno, o que te faltaba esto o aquello, o que no sucedió. Se deleitan en observar tu frustración e infravalorarte. Hagas lo que hagas, nunca apreciarán lo que haces por ellos, te devaluarán una y otra vez. Así actúan continuamente con todas sus víctimas, ¿qué te hace pensar que esto va a cambiar alguna vez?

El Contacto 0 es imperativo. Si permaneces en cualquier tipo de relación con un narcisista, no vas a recibir nada a cambio. Nada de nada. Esta gente no entiende ni se preocupa por los  sentimientos o necesidades de otras personas. No tienen capacidad ni comprensión del amor. Es más, mientras más los amas, más te destruyen los narcisistas, porque odian ser amados, y no hay nada que puedas hacer o decir que solucione esto. Están construidos así. Es un trastorno grave de personalidad, una patología en toda regla. Todo lo que puedes hacer es aceptar esto y salir de la trampa lo antes posible.  

No existe una píldora mágica que los cure de su trastorno y los convierta en seres sanos y no abusivos. El Contacto 0 te permite poner fin a esta pesadilla, antes de que te hagas más daño todavía. La relación, cualquier tipo de relación, con un narcisista es una causa perdida porque ni siquiera tienen la capacidad de comprender que existe un problema. Estás vertiendo tu amor y tu atención en un agujero negro y oscuro, y tú mereces más que eso, amigo, tú tienes derecho a construir tu propia felicidad en cualquier otro sitio lejos de este vampiro emocional.

Por todo esto, y más, es que el Contacto 0 es una medida necesaria en nuestro camino de recuperación.


@libresdelnarcisista

sábado, 13 de enero de 2018

¿QUÉ SUCEDE SI ROMPO EL CONTACTO O CON EL NARCISISTA?


Has sido víctima de un narcisista, y después de haber vivido todo el ciclo del maltrato, tras muchas batallas contigo mismo, lograste establecer con el agresor una medida de Contacto 0. Saliste victorioso de los embates de las primeras semanas, o incluso meses, y he aquí que te has dejado engañar por algún señuelo o trampa del abusador, y ¡zas!, te has puesto de nuevo en contacto con él.

Sucede.

Hemos estado luchando contra un condicionamiento muy severo de conducta, un patrón reforzado de vinculación al trauma que nos empuja una y otra vez. Nuestras emociones nos dicen una cosa, y nuestra razón otra, el recuerdo de todo el maltrato sufrido, y de sus secuelas, se desvanece de pronto, y claudicamos. 

Casi de inmediato nos damos cuenta que hemos cometido un error, y nos sentimos, francamente, humillados. Vuelve la ansiedad, la sensación de estar bajo el control de otro. No es tiempo de hundirse en el desanimo ni de auto-flagelarse. Tener un fallo no es el fin del mundo.

Si tal ha sido tu caso, sencillamente, levántate, restablece de nuevo tus límites, vuelve a decretar la regla del Contacto 0,  y sigue caminando en tu recuperación.

Que hayas roto el Contacto 0 no significa que todo el trabajo realizado previamente se haya perdido. Has podido salir de las garras del abusador, ahora estás más consciente del abuso que has sufrido y de sus secuelas, tu vida ha comenzado a mejorar en muchos aspectos. Vas creciendo en libertad emocional y poco a poco tu autoestima se ha ido fortaleciendo. Estos son los logros que vamos a defender contra viento y marea.  

Romper la regla del Contacto 0 significa que estás tratando de salir de un patrón de comportamiento altamente tóxico, que te convirtió, básicamente, en un ser adicto y dependiente.

Se trata de superar una conducta adictiva. La voz de la adicción es muy furtiva. Es capaz de racionalizar cualquier cosa, y es muy persuasiva. Un poco de veneno, sigue siendo veneno. No se contrae cáncer por fumar un cigarrillo, después de haberlo dejado. Nos enfermamos por seguir fumando. Es el mismo principio aquí.

No juzguemos tampoco la situación a la ligera. Nos estamos jugando, fundamentalmente, nuestra integridad y nuestra libertad emocional y psicológica. Enredarse de nuevo con un abusador narcisista es volver a caer en sus redes de manipulación y engaño. Aunque cuesta verlo a veces, él busca nuestra destrucción. Una y otra vez, el daño y el abuso se incrementan porque se alimentan de su odio y de su envidia. Esta realidad no cambia ni en tres semanas, ni en seis meses, ni en cinco años. Pase el tiempo que pase, el narcisista sigue siendo un personaje maligno y devastador para tu vida.   

Un resbalón no da al traste con todo, por supuesto, pero un resbalón que se convierte en un patrón de comportamiento, sí. Un error es un error. No es más que eso, pero tampoco es menos. Tómalo por lo que es y trabaja para mejorar la próxima vez.

El reto es convertir nuestra recaída en una experiencia de aprendizaje: ¿Qué me condujo a permitir un nuevo contacto con mi agresor?, ¿cómo puedo prevenir situaciones futuras de ruptura del Contacto 0?, ¿tengo alguna pregunta por responder?, ¿cuál?, ¿he cerrado todas las posibles puertas de contacto con el abusador?, y la más importante de todas: ¿Qué he aprendido de todo esto?

Estas son las preguntas que hay que hacerse. No perdamos nuestro tiempo lamentándonos, ello nos descentra y debilita.

Hay víctimas que han roto el Contacto 0 en algún momento puntual en el que se han sentido vulnerables. Fines de semana, aniversarios, la muerte de un familiar, fiestas, etc. Períodos en que se encuentran especialmente solas o tristes. Justo en ese trance aparece el narcisista.  

El abusador le hace creer a la víctima, o le da a entender, que la necesita, que la extraña, que se siente triste sin ella. La persona muerde el anzuelo, en parte porque ella misma ha experimentado esos sentimientos, y por un mecanismo psicológico, típico de las personas empáticas, atribuimos al otro nuestros estados emocionales. Creemos comprenderle. A esto se suma, el tirón que sentimos del vínculo traumático y que se activa o despierta al menor contacto con el abusador.

Es frecuente también que el narcisista una y otra vez pida disculpa, simulando una vuelta al amor del principio. La víctima no quiere parecer cruel o mala persona, abre la puerta nuevamente, y cae en las garras del agresor que logra engañarla otra vez.

El abuso está diseñado, perversamente, para que experimentemos este desbalance emocional que nos hace vulnerables a las mentiras del agresor. La puerta de entrada ha sido el dejarnos llevar por nuestros sentimientos de tristeza y soledad. Estemos atentos a nosotros mismos y trabajemos en nuestra desconexión emocional.

Seamos pacientes en esos días en que experimentemos algún bajón emocional, es factible que suceda, somos humanos, tengamos en esos momentos delante de los ojos las razones para mantenernos alejados del narcisista y, lo más importante, reforcemos nuestra autoestima.  

Algunas personas rompen el Contacto 0 porque se sienten culpables. Se dan cuenta de que el narcisista es una persona trastornada y sienten pena por ella. No hay nada de malo en eso. Pero también es peligroso. Puedes sentir compasión por el narcisista, yo la siento, pero ello no ha de ser motivo para exponernos de nuevo al abuso. Tenemos que protegernos. Es posible sentir lástima por una persona y, paralelamente, mantenernos absolutamente fuera de su alcance. Así es como debe enfocarse al narcisista. No hay nada que tú o yo podamos hacer. Es importante recordar esto frente a la tentación de querer ser compasivos o indulgentes con una persona tan altamente tóxica y destructiva.

Ni toda la compasión del mundo puede hacer cambiar a un narcisista.

Además, la norma del Contacto 0 no es un castigo en contra de nuestro agresor, es una medida de defensa y protección frente a la grave toxicidad de una persona que sufre un trastorno narcisista de personalidad.

A veces encontramos personas que rompen el Contacto 0 por miedo. Pueden entrar en pánico cuando creen que la relación ha terminado definitivamente. Olvidan que los narcisistas nunca cierran su vínculo con la víctima, que para ellos el desenganche es siempre temporal. Experimentan un miedo irracional de que el narcisista ya no se preocupe por ellas, o de que encuentre una nueva persona que las sustituya como fuente de combustible. Las personas pueden preocuparse excesivamente, casi diría obsesivamente, por lo que el narcisista está haciendo, por dónde anda, con quién se relaciona, qué dice, enfocarse en él, y, terminar por ponerse en contacto para averiguarlo.

En realidad estas personas ni han establecido realmente el Contacto 0, ni han comprendido exactamente el peligro de seguir vinculadas a un narcisista perverso. Se engañan a sí mismas. No aceptan la realidad. Están todavía, de alguna manera, hechizadas. No han salido de la trampa, aunque no tengan un contacto continuado con su agresor.

En estos casos, es cuestión de ser honestos con nosotros mismos. Quizás necesitamos crecer en nuestro conocimiento acerca del abuso narcisista y de sus devastadoras secuelas. Si comprendemos bien la gravedad del problema, nos daremos cuenta de la necesidad de establecer en forma estricta el Contacto 0.

Si te dedicas a espiar al narcisista por las redes sociales, si persistes en querer controlar sus movimientos, si intentas averiguar sobre sus nuevas relaciones, etc. sigues en contacto con esta persona abusadora. Tarde o temprano, caerás de nuevo en sus redes, ya sea porque tú lo busques o porque él vuelva a tantearte y quiera engancharse nuevamente contigo. Las consecuencias de un nuevo ciclo de la relación con un narcisista son siempre peores que la primera vez.

Te tienes que convencer: tú no tienes que perseguir a nadie, ni vigilar los pasos de nadie, ni herirte a ti mismo viendo como el narcisista se pavonea feliz con su nueva adquisición por el Facebook u otra red social. Todo eso es un flagrante atentado contra tu autoestima. El Contacto 0 sirve para decir: ¡basta ya! Es tu forma de recuperar el control y el poder sobre tu vida. Es cerrar a cal y canto, para siempre siempre, cualquier asociación con una persona que ha demostrado ser altamente abusadora y clausurar todas las posibles vías de contacto.

E insisto, el cierre tiene que ser total, sin concesiones. La más pequeña atadura, no deja de ser una atadura que te mantiene ligado al maltratador

Lo importante es que, cayéndote y levantándote mil veces, avances en tu recuperación, lejos del patrón que estableció el narcisista, cuando invalidó tus sentimientos y te maltrató, destruyendo tu autoestima. El Contacto 0 es, precisamente, la medicina para salir de ese condicionamiento tóxico y superar las heridas emocionales que nos ha causado.

No he mencionado cómo reacciona el narcisista cuando logra romper la regla de Contacto 0.  Se trata, básicamente, de suministro, el combustible del Hoover, en forma de control y empoderamiento.  Eso, francamente, no nos importa. Enfocarse en el narcisista no es prioritario. Ellos reaccionarán como siempre reaccionan a la atención: chupando la sangre de nuestras emociones. Como vampiros. No hay información nueva allí. Lo importante es cómo te sientes tú y cómo reaccionas. Pueden intensificar sus esfuerzos para llamar tu atención una vez que restablezcas el Contacto 0, pero eso tampoco es noticia. Si has estado enredado con un narcisista, ya lo sabes de sobra.

Lo más importante somos tú y yo, amigo, amiga, cómo nos sentimos y cómo vamos avanzando en nuestra recuperación. Este es el enfoque correcto.

No lo olvides: Lo que más odia el narcisista, lo que más lo despoja de su control y de su poder es, sencillamente, que lo ignoren. Ignoremos, pues, por completo al narcisista, esta es el arma que tenemos a nuestra disposición para destruirlo. El Contacto 0 es una forma masiva de ignorarlo. Y no sólo Contacto 0, demos un paso más: Atención 0, sencillamente que desaparezca de nuestra mente, como si nunca hubiera existido.

Parafraseando a Teresa de Jesús, mantengamos nuestra libertad con una determinada determinación, así se hunda el mundo, suceda lo suceda, libres, absolutamente libres, del narcisista y de su maléfica influencia.

@libresdelnarcisista


lunes, 8 de enero de 2018

BANDERA ROJA Nº 6: El narcisista tiene problemas graves de autoestima


La personalidad narcisista encierra un severo trastorno de la autoestima.

Desde el principio de mi relación con el narcisista percibí claras señales de que existía algún tipo de problemática relacionada con la autoestima. Su comportamiento contradictorio, sus fluctuaciones, algunas frases sueltas, así me lo indicaban. A pesar de que tengo cierta formación en el tema, necesité tiempo para descubrir lo que se escondía detrás de esa máscara de súper-mega-estima que el narcisista proyecta como fachada.

Estamos más inclinados a identificar los problemas de baja autoestima, gente que claramente se subestima a sí misma y que manifiesta un pobre concepto de sí. En cambio, tendemos a creer que personas que se reafirman constantemente y que parecen mostrar cierto grado de autonomía, tienen una autoestima alta o sana, cuando en realidad es posible que su comportamiento sea una medida compensatoria o defensiva para aliviar sentimientos internos de inadecuación y/o minusvalía.

Es bueno tomar en cuenta que tanto la baja autoestima, o subestimación, como la sobre-estima, son indicadores de problemas relacionados con la autoestima,  la cual responde siempre a la valoración equilibrada que hace el sujeto de sí mismo y de su entorno, con apego a su auto-concepto, a su percepción de la realidad, y de los otros.


SEÑALES QUE INDICAN LOS PROBLEMAS DE AUTOESTIMA DEL NARCISISTA

1. Auto-concepto grandioso y distorsionado:

Todo el edificio de la autoestima se fundamenta en el auto-concepto que las personas tengan de sí mismas, lo que constituye su identidad, lo que las define como individuos. El narcisista ha construido un "sí mismo" falso, que no se corresponde con la realidad de lo que él es como persona. Su ego grandioso y superlativo, su creencia de ser especial, único, de estar en derecho, carece de fundamento real, es una creación mental, una construcción que sustituye a su "yo" ausente e indefinido, el "yo" apenas formado de alguien que no sabe realmente quién es.

Basta tratar de cerca al narcisista, para darse cuenta de esta percepción distorsionada que tiene de sí mismo y de la realidad. Recuerdo, por ejemplo, mis conversaciones con él acerca de temas personales, y lo cansino que puede llegar a ser colocándose siempre por encima de los otros, y creyendo que es especial y único, y que goza de una especie de salvoconducto divino que lo preserva de todas las miserias humanas.

2. Necesidad de una continúa validación psicológica:

Todos necesitamos que nos validen y confirmen psicológica y emocionalmente en algún momento puntual. Pero lo del narcisista es demasiado, patológico, continuamente demanda ser reafirmado una y otra vez, en sus capacidades intelectuales, en sus talentos, en sus éxitos, en aquello y en lo otro. De lunes a domingo, las 24 horas del día. Agobiante.

El narcisista carece de los mecanismos internos que el resto de los humanos hemos desarrollado para auto-validarnos, sin necesidad de que continuamente nos confirmen desde afuera.

En mis relaciones con el narcisista observaba unas oscilaciones con respecto a esto bastante llamativas. En algunos momentos lo veía casi colapsar, sumamente necesitado de que lo confirmaran en su valor como persona, y, de pronto,  pasaba al otro extremo y se sentía exageradamente valioso y por encima de los otros. Aunque desconocía el concepto de combustible o suministro narcisista, me daba cuenta que aquello no era normal: una persona emocionalmente sana no pasa tan bruscamente de la subestimación más patética al trompeteo de la sobreestima.

Una vez presencie un hecho que me pareció revelador. Se enteró, vía Whatsapp,  que su trabajo había sido alabado públicamente delante de sus compañeros. Al punto se puso como loco de contento, y empezó a repetir una y otra vez: "para que sepan cuánto valgo", "para que sepan cuánto valgo", y así estuvo casi como una hora. A mi aquello me pareció, francamente, exagerado, y además, ¿por qué necesitamos tanto tanto que los demás nos digan cuánto valemos?, ¿será por qué en el fondo no nos valoramos nosotros mismos? Ese es el tema.

3. Continúa desvaloración de los otros:

Otro rasgo muy notorio es la permanente desvaloración que práctica el narcisista de los demás, omitiendo o achicando sus éxitos o talentos, y enfatizando sus defectos y debilidades. En realidad, cualquier rasgo positivo que perciba en otros lo interpreta como amenazante para él, un elemento que lo cuestiona y lo hace sentir inferior. Por eso es que es imposible tener éxito en ningún campo al lado de un narcisista, él nunca lo va a permitir.

Las personas con una autoestima sana son capaces de valorarse a sí mismas y de valorar a los otros. No necesitan devaluar a nadie para sentirse importantes o que valen. Tampoco se subestiman delante de los demás, simplemente han aprendido a valorarse positivamente, y a reconocer los méritos y los talentos de los demás, e incluso encuentran satisfacción en hacerlo.

Para sentirse valorado, el narcisista desvalora a quien se le atraviese: "yo valgo, porque tú no vales".

4. Sensibilidad extrema a la crítica:

A nadie le gusta la crítica, pero una persona segura de sí misma no se siente derrumbada cuando alguien le hace una observación negativa. Llegado el momento, incluso, puede reconocer sin ningún problema que ha cometido un fallo, por ejemplo, y proponerse mejorar. El caso del narcisista es completamente diferente, toda forma de crítica, hasta la más sútil, lo desmorona, lo considera un ataque directo a su ego y le produce una herida o injuria. El problema es que casi cualquier cosa puede ser interpretada como una crítica. Si la sopa está caliente, es una crítica y si está fría, también es una crítica.

De ello me fui dando cuenta con el tiempo. Recuerdo una vez que se me ocurrió hacerle una sugerencia de algo que podía mejorar en su trabajo. Lo hice de la manera más cuidadosa que pude para no herir su ego. Su reacción fue agria, displicente. Casi ni me escuchó. Horas más tarde comenzó un tratamiento silencioso, sin decirme las razones de ello y dejándome desconcertado.

5. Dependencia de la imagen externa:

Una persona con una buena autoestima, cree en ella misma, se valora y respeta, y en base a ello proyecta una imagen positiva de sí misma. El proceso del narcisista es justo el contrario, construye una imagen inflada de sí mismo, y la convierte en el fundamento de lo que él quiere creer que es, de su valor y del respeto que merece. Por eso es completamente dependiente de esa imagen o reflejo de sí mismo que ha creado,  ella sustituye su autoestima.

Si esa imagen es atacada, si se ve expuesto, se derrumba, dado que detrás de la fachada no hay nada que sirva de soporte a este sujeto. En cambio, una persona con una sana autoestima puede resistir que su imagen sea atacada, cuenta con recursos internos de auto-valoración, con un sistema de creencias acerca de ella misma, que le permiten validarse y seguir adelante.

6. Una actitud arrogante:

Cuando alguien actúa de una manera arrogante, jactándose de sí mismo y despreciando a los otros, considerándolos como inferiores, nos está diciendo que su sentimiento de valoración personal es dependiente de la desvaloración que hace de los demás. La persona que tiene un sano amor por sí misma no necesita despreciar a nadie ni ser arrogante, espontáneamente respeta a los demás y, cómo se conoce a sí misma, está consciente de sus debilidades, lo que la ayuda a comprender que los otros seres humanos también tienen las suyas, por lo que juzga de una manera más justa y benigna.

El arrogante o el soberbio, en el fondo, desconoce las razones del otro. Su ceguera le lleva a regodearse en sí mismo, negando su propia vulnerabilidad.

EL ABUSO NARCISISTA: ROBARSE LA AUTOESTIMA DE LA VÍCTIMA

Considerando el trastorno de autoestima que arrastra el narcisista, el abuso busca, precisamente, compensarlo al ir despojando a la víctima de cualquier vestigio de amor hacia ella misma. De hecho, intentará vaciarla por completo, vampíricamente, de la energía vital de la autoestima y desvalorarla por completo.

Se produce un proceso patológico de transferencia emocional y psicológica: de la víctima a su agresor. Mientras más destruye y devalúa a la víctima, más se crece y más importante y poderoso se siente, convirtiendo está sensación en un sucedáneo de su autoestima, dado que estos seres rotos y venenosos son incapaces de amar, ni a sí mismo, ni a los demás.

La recuperación de las secuelas del abuso es, en el fondo, un proceso de sanación de las heridas que esta operación de despojo de la autoestima ha dejado en la persona.

Avanzar en este camino requiere, eso sí, romper todo vínculo con el narcisista, sea estableciendo un Contacto 0, cuando sea posible, o un Contacto Mínimo, cuando no haya otra salida.

CONCLUSIÓN: LA AUTOESTIMA ES UNA BANDERA ROJA

Estemos atentos a la autoestima de las personas que entran en nuestro círculo de confianza. Si observamos a alguien que continuamente requiere validación externa, que fluctúa constantemente en su auto-concepto, que se muestra renuente a valorar a los demás, que actúa de una manera arrogante y que rinde un culto enfermizo a su imagen externa, encendamos las alarmas, es probable que nos encontremos ante una persona tóxica,  o con un narcisista en toda regla.

Si soy sincero, los problemas de autoestima del narcisista los percibí antes de identificar su grave trastorno de personalidad. Pero no los consideré una bandera roja, e incluso me plantee ayudarlo de alguna manera a superarlos. Ingenuo de mí.

Intentar ayudar al narcisista a mejorar su autoestima, es exponerse a perder la propia, porque eso es lo que intentará hacer, ni más ni menos, atacar los niveles de autoestimación de la persona con la que se relaciona hasta devastarla psicológica y emocionalmente.

El tema de la autoestima es central para comprender tanto el trastorno narcisista como el proceso de destrucción que sufren las víctimas, por eso es que necesitamos seguir reflexionando sobre ello. 

Estaré atento a sus aportes y comentarios. Un saludo a todos.

@libresdelnarcisista


sábado, 6 de enero de 2018

RADIOGRAFÍA INTERIOR DEL NARCISISTA


El narcisista está atrapado en su propio universo mental. A pesar de ello, sigue el ritmo de la vida cotidiana. Aparentemente, como cualquiera de nosotros. El asunto es ¿cómo se desenvuelve en medio de la realidad y de sus exigencias? Todo está filtrado por los rasgos de su narcisismo patológico. Su trastorno invade todas las esferas de su existencia. Se planta cada mañana con la firme creencia de su superioridad sobre todo lo que respira, y no hay nada que pueda llevarlo mínimamente a cuestionar su credo. Imposible. Lo suyo es el atrincheramiento emocional, porque de otra forma el edificio se desmorona. Y así desde que se levanta hasta que se acuesta.

¿Si internamente está ausente y hueco, cómo vive? Para las apariencias. Para el espejo. No para cualquier espejo, sino únicamente para aquellos que reflejen lo que requiere para existir: una imagen inflada de su ego hiperbólico. Se hace amar, pero está inhabilitado para corresponder a ese sentimiento.  Es diestro simulando los signos del afecto. Miente constantemente. Necesita engañar para mantener la ilusión de "poder ilimitado" que se ha inventado en su mundo paralelo, para retener a los otros bajo su dominio, para defenderse de amenazas imaginarias porque lo suyo es la suspicacia paranoica.

No siente empatía por nadie. A su paso va dibujando verdaderos paisajes de desolación y sufrimiento en las personas que se relacionan con él. Él se alimenta de esta destrucción, y la disfruta. Carece de conciencia acerca de la moralidad de sus acciones, y no se siente responsable de las consecuencias de sus actos en las vidas ajenas.   

Devastar a otros, hacerles daño, es una forma más de su fantasía de "lo-puedo-todo". "Voy a destruirlos porque soy superior". Le cuesta aceptar, cuando inicia sus juegos de manipulación y maldad, que más allá del suministro narcisista que obtiene, hay gente en este mundo capaz de funcionar de otra manera. Personas con emociones reales, que disfrutan de la existencia tal cual es, y que no viven, como él, en un plató de cine. Seres humanos de carne y hueso, así de simple, y no actores que, según los decorados y las conveniencias, van inventando su propio guión.

El narcisista es un seductor nato, su ansia de reconocimiento no tiene límite. Tiene hambre de aplausos. Es un actor magistral hasta que su precario control de los impulsos y su impaciencia ante la frustración despiertan su ira y lo delatan. Vive en estado permanente de furia, la furia narcisista, que eclosiona cuando no es alabado, reconocido, atendido; cuando se siente criticado o ignorado.

El narcisista difícilmente acudirá, voluntariamente, a terapia, eso sería un atentado contra su patológica imagen. Además, está convencidísimo de que el problema lo tienen los otros. Él es perfecto.

Constantemente identifica lo que está en su mente con la realidad, por eso considera que su víctima es merecedora de todo el daño que sufre, aunque ello no tenga ningún asidero en el mundo de los hechos, el mundo real. Es más, tiene la convicción profunda que se está defendiendo de su odio. Ella es culpable y él se siente con derecho a castigarla. Ella se lo ha buscado. Además, la envidia patológica lo tortura. Es una vocecita que lo corroe por dentro. Para calmar su tormento, para aliviarse, destruirá todo lo que pueda a esa persona que le hace sentir inferior.

Lo más que sobrecoge es su vacío y ceguera emocional: no siente lo que los otros sienten, sólo es capaz de figurárselo en su cabeza. Una y otra vez la víctima lo olvida, ¡es tan natural para ella la empatía!, y vuelve a hablarle de su tristeza o de su soledad. Es inútil. Es como explicarle a un ciego el color amarillo. Igual.  

¿Qué le duele al narcisista? Todo lo positivo que la víctima pueda tener y que él no tiene. Nunca se siente satisfecho consigo mismo. Él tiene que ser más, y más, estar por encima. Siempre. Sin defectos, sin fallo alguno. Odia las virtudes de ese otro al que maltrata, son un reproche que le recuerdan que otros seres humanos tienen atributos de los que él carece. Que ese ser perfecto que él se imagina que es, no existe.

Odia tropezarse con la vulnerabilidad de los demás, le resulta patético. Le duele que las personas vayan construyendo su vida poco a poco, que caminen basadas en la experiencia de lo real, en la humildad del amor y que logren vivir satisfechas y con sentido. Odia a los que percibe conscientes de su propia fragilidad, y que sin embargo gozan de una plenitud que no alcanza a saborear. Es una bofetada a su superioridad.

Le duele que otros sean felices, así de claro, ¿cómo se atreven a insultarlo de esa manera?, que no se la pasen todo el día rumiando su amargura o su rabia. Aunque él ande repartiendo flores y sonrisas, interiormente está roto, lleno de agujeros. Como un colador. Por más suministro narcisista que consuma, vuelve a vaciarse enseguida. Es incapaz de retener nada. Nos espantaría saber todas las veces que durante el día tiene que pinchar, provocar, manipular, halagar, ofender, herir, engañar, para obtener unas migajas de atención emocional, y no sucumbir psicológicamente. Siempre está al borde del precipicio.

Finalmente, le hiere intensamente que alguien le cuestione, ¿con qué derecho un ser inferior hace eso? Odia que le recuerden que las otras voluntades existen. Y que la autonomía existe, y que los límites que definen las relaciones humanas, también existen.

El narcisista considera que si él se siente roto por dentro, su víctima tiene que acompañarle en su devastación. Quiere envilecerla con su maldad, si fuera posible. Destruir a las personas que lo hayan amado o lo amen, es lo suyo. Atacará a quien lo apoye cuando crea que ya no lo necesita.

La luz brilla en las tinieblas. Que los narcisos abracen su oscuridad.  Verlos a la cara.  Y marcharnos. Contacto 0. Sin mirar atrás.  Que se queden hablando solos, puesto que nunca escuchan, puesto que ningún interlocutor estará a su altura a menos que le ofrezca rendida pleitesía.  Al fin de cuentas, el otro no es sino un espejo: ellos permanentemente están hablando con su propio reflejo.

Salgamos de la cueva, amigos, el sol curará las heridas que nos han causado estos vampiros emocionales. Ha llegado el tiempo de nuestra libertad.

@libresdelnarcisista


jueves, 4 de enero de 2018

EL NARCISISTA CREE QUE ES UN DIOS


El narcisista está convencido que es un dios. Esta idea está en el centro de su “falso yo”, esa imagen egolátrica e inflada que ha construido de sí mismo y que pretende proyectar en los demás.

Todo el poder y el control, el suministro narcisista, que ejerce sobre sus fuentes de combustible le hacen sentir que es un dios para ellas, y que todo gira en torno a él. En realidad, sus víctimas han sido captadas como adeptas a un culto que tiene como deidad al mismo narcisista.

Cada vez que reaccionan emocionalmente, alabándolo o enojándose, da igual, le hacen sentir como si fuera dios. Así alimenta y sostiene su narcisismo.

Convertir a una persona en un dios absoluto de sí mismo es, en esencia, deshumanizante.

Según la antigua tradición judeo-cristina, ese fue, precisamente, el pecado del Diablo, querer ser como dios, ser considerado como tal, y que postrados le adoremos, como le pidió al mismo Jesús en las tentaciones del desierto.

Esa fue también la trampa que, según el Génesis, le tendió la serpiente maligna a los primeros pobladores del Paraíso: "Seréis como dioses", les promete, invitándoles a desobedecer a Dios, y a probar el fruto prohibido. 

¿Qué significa "ser como dios"? Tener el poder, controlar, dominar y someter a otros, ser superior, el jefe, y que todos se rindan ante él, le admiren, le alaben, o, al menos, le teman. Hacer su capricho, explotar a los demás, y no tener que rendir cuentas a nadie de sus acciones.

Este dios opresor, arbitrario y castigador, no tiene amigos, sino súbditos y esclavos, a lo sumo adoradores, con él se ha roto la reciprocidad que rige entre los iguales. Es un dios frío, manipulador, carente de sentimientos, no sufre tristeza ni se alegra, no confiesa necesidades ni afectos. Sólo está preocupado de sí mismo, de que lo glorifiquen, de que le rindan tributo.

Todas las vulnerabilidades humanas, particularmente el amor, han sido negadas. Si ama se expone a necesitar a otro, corre el riego de ser rechazado y herido, dejaría de ser dios, y se convertiría en un ser inferior.

Para quienes, como yo, hemos sido educados en la tradición judeo-cristiana esta visión primitiva de la divinidad nos resulta chocante.

El Dios de la Biblia no está centrado en sí mismo, su verdadera pasión es la "justicia y el derecho", el tema del "pobre, el huérfano, la viuda". Este Dios se revela liberando a un pueblo de esclavos y dándoles la posesión de una tierra, que en la mentalidad antigua es sinónimo de libertad, la posibilidad de una vida digna

En el humanísimo Jesús de Nazaret, Dios se nos muestra, ante todo, como amor y misericordia. Todos sus gestos y palabras, hasta la ofrenda misma de su vida en la cruz, nos hablan de su entrega, de su cercanía, de su amor a los demás, especialmente a los más pobres y a los que sufren.

El testimonio de Jesús es la antítesis más radical del narcisismo. A la luz de esta tradición, hablaríamos del narcisista como de un anti-Dios, o de un ídolo, deshumanizado y deshumanizante, que oprime y destruye a las personas, que las esclaviza y engaña, que las convierte en víctimas propiciatorias de su culto idolátrico.  

El narcisista, al igual que el Diablo, sufre la tremenda amargura de su vacío y de su mentira. Ese es el monstruo que se esconde detrás de la construcción. Sabe perfectamente que no es dios, ni lo será, que todo es una fachada o máscara. Corroído por la envidia, pretende destruir todo rastro de felicidad, de bondad, de luz, en una palabra, de humanidad, que florezca a su alrededor.

La devastación que causa el abuso narcisista, y la complacencia que estas personas trastornadas encuentran en hacer daño a los demás, en destruirlos psicológica y emocionalmente, parecieran remitir a la presencia de una realidad espiritual maligna y oscura. No sé si otras víctimas han sentido lo mismo, pero así lo he intuido yo muchas veces.

Hemos de renegar de este diosito explotador que nos ha oprimido y nos ha deshumanizado, que nos ha tratado como cosas. Salgamos de su influencia maligna.

Sí, abandonemos al pretendido dios narcisista. Decretemos el Contacto 0. Su poder se basa en una impostura, la madre de todas sus mentiras, su “falso yo”. Dejar de creer es el camino de la liberación.

@libresdelnarcisista