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miércoles, 26 de julio de 2017

¿Cuál es el mayor secreto de los narcisistas?: Lo que hay detrás del espejo

"Reproducción prohibida"- Rene Magritte



El narcisista se pavonea ante el mundo, y lo que proyecta siempre es una fachada, una imagen cuidadosamente construida con retazos de aquí y de allá, capas de capas de personas con las que interactúa. 

Como el camaleón, según la circunstancia, adopta un color u otro. Por eso es que nunca lo conocemos realmente. Lo único que se nos permite ver es ese mosaico o collage formado por las características o cualidades de gente a la que admira o a la que quiere seducir.

Nosotros nos enredamos con uno de sus tantos personajes, es inútil querer entenderle porque tendríamos que tener una panorámica completa de todas las personas que han sido reflejadas o "espejeadas" (mirroring) y eso es, prácticamente, imposible.

El narcisista, igual que el Narciso del mito griego, está enamorado de esta imagen de sí mismo que nosotros le reflejamos cuando le servimos su ración de combustible.

Esta construcción está diseñada para ocultar al verdadero ser que hay detrás,  el que aguarda del otro lado del espejo, y que constituye su mayor secreto.

Detrás de este actor de tragicomedias se esconde un ser humano atrapado en los primeros estadios de la infancia, con un sentimiento muy fuerte y envolvente de inadecuación e inseguridad, carente de verdadera autoestima, porque el amor a uno mismo requiere un "sí mismo" que amar, pero el autoconcepto, el sentido del yo, apenas se ha formado.

Esa es la razón por la que muchos estudiosos consideran el narcisismo como una patología de la autoestima.

De cuando en cuando el monstruo que está detrás del espejo amenaza con escaparse,  a veces asoma su cogote como una voz que les picotea en la mente: "No vales para nada", "eres un fracasado", "lo haces mal", "eres patético", etc. La única forma de darle en los morros a esta bestia es, precisamente, engullendo combustible, tanto positivo como negativo, agitando las ricas aguas de las reacciones emocionales de quienes le rodean, casi siempre a través de manipulaciones y juegos psicológicos.

La construcción de su "falso yo" les garantiza que nada de esto salga a la luz. Es una cárcel para que el monstruo se quede bien oculto y encerrado. El mantenimiento de las paredes del edificio requiere una provisión constante de combustible, así funciona este tinglado.

¿Para qué nos sirve conocer estas cosas? Lo primero, para que comprendamos porque dependen continuamente del combustible para existir, porque lo buscan sin descanso, porque necesitan extraerlo, tanto el positivo como el negativo, en cantidades suficientes para mantener la construcción, e impedir que emerja la criatura que les acecha desde dentro. 

Si se quedan sin suministro, la fachada comenzaría a caerse a pedazos, y sucumbirían. Así de simple. 

Lo segundo, para que estemos conscientes de lo que realmente se esconde detrás del narcisista y no nos engañemos. Su arrogancia, su carácter dominante, esa planta de macho alfa que a veces exhibe, es un mecanismo compensatorio, lo cierto es que estamos ante una persona terriblemente insegura, incapaz de validarse a sí misma, dependiente de las reacciones emocionales de otros.

Además, pensemos: ¿Por qué alguien tiene que recurrir a la mentira y a la manipulación para lograr el afecto y la atención de otra persona? ¿Por qué tiene que disfrazarse para engañar? ¿Por qué recurre, consciente o inconscientemente, a estrategias de condicionamiento conductual, a refuerzos positivos, negativos e intermitentes, para dominar y controlar a su pareja?

Una persona con verdadera autoestima, segura de sí misma, no tendría ninguna necesidad de recurrir a estas tácticas para relacionarse con la gente ¿Qué merito tiene lograr el amor de una persona por estos medios? Ninguno, por supuesto.

Ojalá que todo esto nos ayude a desidealizar al narcisista, y que la venda se nos caiga definitivamente de los ojos.

Por supuesto, ellos defenderán con uñas y dientes su fachada, las que nos proyectaron y la que exhiben ante el mundo. Lo que hay detrás del espejo, debe permanecer en secreto, guardado con siete llaves y, si es posible, en el fondo del mar.

Pero nosotros ya lo sabemos. 

@libresdelnarcisista



lunes, 24 de julio de 2017

¿Odiar al narcisista? La fuerza sanadora del perdón


Esta tarde he estado viendo unos vídeos sobre las distintas formas de vengarse del narcisista, o cómo tomar revancha de sus acciones abusivas. Incluso encontré uno que instruía acerca de torturarle. Todo este lenguaje que habla de odios, de venganzas y torturas, me resulta francamente chocante y contradice por completo mis valores personales.

Por cierto, seamos prudentes frente al abundante material que sobre el narcisismo circula por la Red. No todas las fuentes tienen el mismo valor, y, además, no basta con haber sufrido en primera persona el abuso narcisista para convertirse en un experto. A veces se escuchan algunos consejos, como los vídeos que he visto hoy, que lejos de ayudar a las víctimas del abuso, sencillamente las desorientan aún más o, lo que es peor, las exponen a vivir situaciones francamente peligrosas.

Conocimiento, experiencia, y también sentido común. Todo esto es necesario en un tema tan delicado como este.

Odiar al narcisista es caer en la trampa de su lógica. Él espera nuestra venganza porque, precisamente, ese es su terreno de juego. Estos trastornados son vengativos por naturaleza. Su odio, que nace de su envidia patológica, no tiene límites. Además, conviene no olvidar, nuestra reacción les sirve de combustible.

Frente a estos “gurús” que hablan de odios y de venganzas, mi experiencia personal de recuperación del abuso ha sido bien distinta.

Nuestra respuesta natural frente a las devastadoras acciones del narcisista es el resentimiento y la ira. Cuando descubrimos cómo fuimos engañados, burlados, manipulados, explotados, cómo fue minando nuestra autoestima, la forma cruel que nos descartó, etc. sentimos un deseo natural de hacer justicia y de vengarnos de nuestro maltratador.

¿Qué hacer con estos sentimientos, muchas veces abrumadores, que se convierten en una pesada cadena que nos ata al narcisista?

Debemos estar conscientes de que el odio es una fuerza destructora de la vida. El odio nunca ha curado a nadie. El resentimiento es una atadura que nos mantiene ligados a situaciones irremediablemente pasadas y, lo que es peor, a nuestro maltratador.

Cuando guardamos resentimiento a alguien le estamos dando poder a esa persona en nuestra vida. Ella sigue presente en nuestras emociones y en nuestros pensamientos.

¿Cómo liberarnos? La respuesta está en el perdón.

El perdón del que hablo no se basa en los merecimientos del narcisista, de hecho desde el punto de vista de la justicia, no lo merece en absoluto. Tampoco depende de su posible arrepentimiento porque de sobra sabemos que no es real, por la sencilla razón de que ellos no sienten ni culpa ni remordimiento por las cosas que nos hicieron.

El perdón tampoco significa la restitución de la situación anterior, no es darle carta blanca al narcisista para que pueda seguir manipulándonos y engañándonos como si no hubiera pasado nada. No implica volver a abrirle la puerta una vez que nos hemos desenganchado de sus garras. Por el hecho de perdonarle no deja de ser una persona altamente tóxica.

El perdón no consiste en negar la realidad del abuso que hemos sufrido, con todas sus consecuencias, ni quitarle importancia. Sabemos que su conducta ha sido intencionada, y que esta persona se ha alimentado de nuestro sufrimiento y lo ha procurado por distintas vías.

El perdón es una decisión libre de nuestra voluntad por la cual reconocemos y aceptamos todo el daño que se nos ha hecho y optamos por no guardar resentimiento a la persona que nos ha herido. No le deseamos mal, ni queremos que sufra lo que nosotros hemos padecido. Simplemente, la perdonamos, y al hacerlo purgamos nuestro corazón de cualquier semilla de odio que haya echado raíces en él.

El perdón es un acto libre de amor por nosotros mismos. La sensación es como quitarse un gran peso de encima. Nosotros somos los principales beneficiarios.

El perdón no se fundamenta en nuestros sentimientos, porque no siempre controlamos lo que sentimos. Es un acto generoso y valiente de nuestra parte que nos ayuda a sanarnos y a quitarnos de encima una pesada carga, más allá de lo que podamos sentir o no. Días vendrán en que esta persona deje de despertarnos sentimientos tan negativos como el odio o la ira.

Fruto del perdón es la compasión, sentir el dolor y la tragedia de otro, una experiencia genuinamente humana. Los narcisistas son víctimas de situaciones traumáticas que afectaron su desarrollo temprano a nivel psicológico y, sobre todo, emocional. No tengamos miedo de sentir compasión por los que sufren este trastorno, ellos no saben ni pueden amar, no son capaces de sentir alegría o tristeza, toda su vida es una continua mentira, la búsqueda incesante de combustible los convierte en verdaderos esclavos.

Detrás de su fachada hay un ser terriblemente inseguro que se siente inadecuado y vacío, y que se ha construido una máscara para esconderse.

Por supuesto que debemos estar alerta para que el narcisista no se aproveche de nuestra compasión para manipularnos, especialmente cuando juega la carta de victimizarse. Pero una vez que estamos conscientes de su trastorno y de sus manipulaciones psicológicas, no sé a otros, pero en mi caso por supuesto que despierta mi compasión.

Perdonamos de corazón, y al hacerlo le quitamos poder y control al narcisista sobre nuestras emociones y pensamientos. Nuestra atención y energía tienen que estar puestas en nosotros, en nuestra vida, y ello no es posible si alimentamos ideas de venganza y nos sentimos abrumados bajo el peso de nuestros resentimientos.

Perdonamos de corazón, y cerramos la puerta definitivamente al narcisista en nuestra vida, no para vengarnos de él, sino para protegernos de su patológico comportamiento altamente destructivo. En este sentido, el No Contacto es una muralla de defensa para recuperarnos y mantenernos fuera del área de influencia de estos depredadores emocionales.

Este perdón también debe alcanzarnos a nosotros. A veces nos sentimos resentidos con nosotros mismos por haber permitido que alguien nos engañara de esa manera, por no haber visto a tiempo las banderas rojas, por haber dejado que nos devaluara y nos tratara de la forma como lo hizo, por no lograr desengancharnos y por romper en algún momento el Contacto 0, etc.

Hay que perdonarse a sí mismo. Fuimos víctimas de una ilusión, no conocíamos la realidad de este trastorno, nuestra recuperación tiene sus tiempos y sus etapas, debemos aceptarlo. La compasión y el amor comienzan por casa.

Cesemos de reprocharnos nuestros errores y debilidades. Si en algún momento flaqueamos, seamos humildes, aceptemos lo sucedido y volvamos a levantarnos y a seguir avanzando en nuestra recuperación.

Por mi parte, me desmarco totalmente de cualquier fórmula que promueva el odio o la venganza, ya sea al narcisista o a cualquier otro ser humano. Odio, eso sí, la mentira, la falsedad y toda forma de manipulación y explotación interpersonal; odio el abuso y el maltrato en cualquiera de sus manifestaciones. Quiero mi corazón libre de todo resentimiento, quiero centrarme en mi vida, en la experiencia de los valores hermosos que dan sentido y significado a mi existir: el amor, la entrega de uno mismo por una causa noble, la amistad, la solidaridad, etc.

Sencillamente, no tengo espacio en mi vida ni para el odio ni para el resentimiento, dos sentimientos que enferman el corazón y lo encadenan.

El perdón no es un mero acto puntual, es un proceso de sanación que lleva su tiempo. Sigamos reflexionando sobre ello y avanzando en el camino de nuestra liberación.

Siempre atento a sus comentarios y aportes, un saludo

@libresdelnarcisista


sábado, 22 de julio de 2017

Aprende a reconocerlo: 7 características del abuso narcisista


En una relación cualquiera, una amistad, una pareja, cabe esperar que se presenten a menudo choques de caracteres, que surjan tensiones y momentos de conflicto.

Ello forma parte de una dinámica relacional que pudiéramos catalogar como normal. La gente emocionalmente sana tiende a resolver sus diferencias a través del diálogo, en un clima, ojalá, de respeto y reciprocidad.

Estas confrontaciones, en el contexto de una relación, no constituyen necesariamente abuso por ninguna de las dos partes.

El abuso es, claramente, otra cosa.

Saber diferenciar una situación de abuso o de maltrato de los conflictos normales que se suceden entre las personas cuando se relacionan entre sí, es fundamental para establecer el grado de toxicidad de una relación.

Vivimos, de hecho, en una sociedad que ha normalizado, a todos los niveles, la violencia y el maltrato. De allí la dificultad que tienen algunos en reconocer las conductas abusivas cuando se presentan. Incluso en ciertos ambientes se legitima o racionaliza el abuso alegando, por ejemplo, el carácter “fuerte” del abusador, o, lo que es peor, la “debilidad” de la víctima.

Pero el abuso es abuso, y no tiene justificativo de ninguna especie.

Abuso es toda interacción humana que afecte la integridad de la persona, que perjudique su bienestar bio-psico-social, que traspase sus límites, que condicione o manipule sus emociones para lograr determinados fines, que la despoje de sus derechos y libertades valiéndose de sus vulnerabilidades.

En una palabra, que atente contra su dignidad, ese valor inalienable que tiene todo ser humano en sí mismo, por encima de su raza, condición social, credo, género, etc.

En una relación de abuso existen dos componentes: la víctima y el abusador. Hay que distinguir quién es quién en cada circunstancia. En este punto no existe neutralidad posible: o estamos de parte de la víctima, o nos unimos al coro de los que justifican al abusador.

Existen muchas clases de abuso: emocional, psicológico, físico, sexual, financiero, etc. Dentro de este marco tan amplio, el abuso narcisista posee unas características peculiares que nos permiten distinguirlo de otras formas de maltrato. Saber identificarlo nos ayuda a establecer una estrategia adecuada de defensa, a comprender las secuelas que sufren las personas que lo padecen y nos posibilita el camino de la recuperación.


 7 características del abuso narcisista:

1. Es, fundamentalmente, emocional y psicológico:

Aunque en una relación narcisista se pueden presentar todo tipo de conductas abusivas, incluyendo la agresión física o la explotación económica, lo propio del abuso de este tipo de personalidad tóxica es su carácter eminentemente emocional y psicológico. Ello es así porque el objetivo fundamental del maltratador es obtener suministro narcisista, es decir, la reacción emocional de la víctima, convirtiéndola en su fuente, primaria o secundaria, de combustible, tanto positivo como negativo.

La búsqueda de combustible es lo que explica el uso que hacen los narcisistas de toda una gama de tácticas de manipulación emocional y psicológica: el gaslighting, el tratamiento silencioso, la triangulación, la culpabilización, la proyección, el love bombing o bombardeo de amor, etc.

2. Es, mayoritariamente, encubierto

El abuso narcisista es difícil de reconocer y de probar porque casi siempre se ejerce en forma encubierta, especialmente a través de un comportamiento pasivo-agresivo. La misma víctima apenas se va dando cuenta de que está siendo sometida a un trato abusivo porque su verdugo, desde el comienzo mismo de la relación, la va acondicionando para que vaya aceptando progresivamente el maltrato que ejerce sobre ella.

Los narcisistas se valen del engaño para disfrazar su agenda, en muy pocas ocasiones declaran abiertamente su hostilidad, de allí su insidia y el desconcierto de las víctimas cuando se dan cuenta de la trampa que les han tendido.

3. Es continuo y se ejecuta al compás del ciclo de la relación

El abuso narcisista es continuo y el ciclo de la relación narcisista: idealización-devaluación-descarte marca su dinámica. En la idealización, el depredador seduce a la víctima a través de tácticas como el love bombing o el mirroring, el objetivo es lograr su “enganche” emocional. Por medio del reforzamiento intermitente la va convirtiendo en dependiente de su atención y afecto.

Sutilmente, como un goteo incesante, comienza la etapa de denigración: unas palabritas dobles por aquí, un comentario cargado de veneno al día siguiente, pronto vendrán el tratamiento silencioso, la triangulación, la siembra de dudas a través del gaslighting, etc. Combinan este trato vejatorio con momentos breves de vuelta al período dorado, desconcertando a las víctimas, que se sienten cada día más atrapadas y confundidas.

Dejándolas emocionalmente exhaustas y rotas, finalmente, las descartan, sin ofrecer, la mayoría de las veces, una explicación que sirva de cierre psicológico a la relación y demostrando su falta de empatía y su malignidad. Luego, al tiempo, intentarán regresar de nuevo, comenzando otra vez el ciclo de engaños y de manipulaciones.

El abuso se realiza a través de todo este ciclo de tira y afloja, “pull-push”, típico de las relaciones narcisistas.

4. Es intencional

La conducta abusiva de los narcisistas no es espontánea, responde a una agenda y tiene una intención: obtener combustible, un asunto que ellos nunca dejan al azar. Puede suceder que aprovechen alguna circunstancia imprevista para maltratar a sus víctimas y de paso obtener combustible extra, pero su actuación sigue unos lineamientos generales y obedece a un esquema.

Los narcisistas están conscientes de los efectos de su comportamiento, saben que están destruyendo emocionalmente a la otra persona, pero carecen de empatía, y no sienten ningún remordimiento por el daño que hacen.  

5. Se basa en el estudio de las características, valores y vulnerabilidades de la víctima

Los narcisistas, como buenos depredadores, estudian muy bien a sus víctimas, especialmente sus valores y sus vulnerabilidades, y en base a este conocimiento despliegan su conducta abusiva. Atacarán aquello que más valora la persona, saben que botones pulsar para provocar la reacción emocional de la que se alimentan.

Lo mismo con respecto a las vulnerabilidades. Si se dan cuenta que la víctima arrastra, por ejemplo, un trauma infantil de abandono, se aprovecharán de ello para manipularla emocionalmente, amenazándola, directa o indirectamente, con dejarla.
  
6.  El abuso genera en la víctima un vínculo traumático con el depredador

Entre los narcisistas y sus presas se establece un vínculo emocional traumático que es fruto del abuso perpetrado. Esta atadura, que tiene incluso un componente de tipo bioquímico, es la responsable de que las víctimas no logren fácilmente romper los lazos que las sujetan a sus verdugos y ello a pesar de estar conscientes del maltrato sufrido.

Los narcisistas, por su parte, no establecen ninguna conexión emocional real con sus víctimas. Todo su foco de atención ha estado en el combustible que han podido extraer de ellas.

Precisamente, una de las dificultades a la hora de decretar y mantener un Contacto 0 es la lucha que se da en el interior de la víctima entre su adicción al maltratador y la necesidad imperiosa de escapar de sus garras y comenzar su camino de recuperación.

7. Ataca directamente la autoestima de la víctima y sus rasgos de carácter más positivos

En el abuso narcisista juega un papel primordial la envidia que siente el depredador hacia todos los bienes, especialmente de orden moral y psicológico, que posee la víctima. Es por eso que su maltrato se centra en destruir el sistema de autoestima de la otra persona, el núcleo de su personalidad, y sus características más positivas: su alegría, su vitalidad, su expresividad, su talento creativo, etc. Desvalorándolas sistemática y continuamente, logran calmar su envidia y sentirse superior y por encima de sus presas.

En consecuencia, las víctimas del abuso narcisista presentan como síntoma principal una autoestima completamente erosionada. Dejan de confiar en ellas mismas y se sienten paralizadas e invadidas de sentimientos de angustia, tristeza, inseguridad, etc.


Identificar el abuso y establecer un buen sistema de defensa

El abuso de los narcisistas no es fruto del carácter “fuerte” del depredador ni de sus cambios de humor, es un patrón establecido de comportamiento que se corresponde con los rasgos de su trastorno de personalidad. Si nos encontramos atrapados en una relación marcada por este tipo de maltrato, debemos aprender a identificarlo y a establecer un buen sistema de defensa.

Aunque lo ideal es decretar un Contacto 0, hay circunstancias en las que nos vemos obligados a relacionarnos con personas que padecen este trastorno, en esos casos tomemos algunas medidas de protección:

1. No alimentar a los narcisistas con nuestras reacciones emocionales, no ofrecerles combustible, ni positivo ni negativo.

2. Fortalecer nuestro sistema de autoestima y desarrollar habilidades comunicacionales asertivas. Establecer con claridad nuestros límites personales.

3. Estar conscientes que todas las estrategias de manipulación de los narcisistas se basan en el engaño. Una vez que dejamos de creerles totalmente, lo despojamos de su control sobre nosotros.

4. Excluir al narcisista de nuestro círculo de confianza, dejar de comunicarle nuestros temores y estados emocionales.

5. Desconectarnos “emocionalmente” de nuestro depredador, no buscar su aprobación o atención.

6. Cultivar relaciones interpersonales sanas que nos sirvan de escudo de defensa y nos ayuden a recuperarnos de los efectos altamente tóxicos de las relaciones narcisistas.

Sigamos avanzando cada día más en nuestra recuperación, mantengamos siempre la esperanza, que el conocimiento sea nuestra principal arma en la lucha contra el abuso narcisista.
 @libresdelnarcisista



jueves, 13 de julio de 2017

Contacto 0: Un vídeo de "Identifica un narcisista"


Una de las plataformas que conozco en español, de las pocas que existen, sobre el tema del trastorno narcisista de la personalidad, y de apoyo a las víctimas del abuso, es el canal de Youtube: "Identifica un narcisista", de la mexicana Tabatha Lepe. Con un lenguaje directo y sencillo, esta mujer expone los principales temas del narcisismo patológico y ofrece orientaciones sobre como enfrentar, y prevenir, una relación con una personalidad tóxica de estas características.

De los muchos clips disponibles en su canal, he querido compartir este, titulado: "Como escapar de un narcisista peligroso", cuyo contenido me ha resultado sumamente interesante en relación al tema que hemos venido trabajando en este blog sobre el Contacto 0, primordial para la recuperación de las víctimas.

Resalto su insistencia en la preparación que debe preceder al establecimiento de esta medida de corte de la relación  con el narcisista, así como de las precauciones que hay que tomar a la hora de marcharnos de la vida del depredador emocional. 

Es relevante también su consejo de adecuar la estrategia de escape o de salida a las características del narcisista, sea de tipo histriónico, limítrofe o encubierto, estos últimos los más peligrosos, sin duda alguna. 

Finalmente, coincido con ella en la necesidad de buscar, con la prudencia necesaria, aliados que nos apoyen en nuestra decisión y de proteger a los niños, en el caso de que los hubiera, para que no se vean expuestos a situaciones traumáticas o, incluso, peligrosas para su integridad emocional y física.

Compartamos recursos, hagamos que la información ruede por la Red y se multiplique. El conocimiento es la mejor arma de prevención y defensa ante el abuso narcisista.  


@libresdelnarcisista