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domingo, 10 de diciembre de 2017

EL ABUSO NARCISISTA: ¡Pocos libros,... pero está la voz de las víctimas!


Domingo de adviento. Desde hace días estoy intentando leer un libro de Otto Kernberg, el conocido especialista mundial en trastornos de la personalidad, y digo intentando dadas las exquisiteces de su jerga psicoanalista que me obligan a dar vueltas en diccionarios especializados y a emplearme a fondo para comprender el mensaje que se esconde detrás de sus palabras. Ello ralentiza mi lectura, está claro, pero leer sin descifrar qué significa lo que leo no tiene sentido.

El que quiere saborear la miel tiene que libar las flores, dicen.

En la universidad recuerdo haber cursado algunas asignaturas relacionadas con el psicoanálisis, por lo que algunos conceptos básicos me son familiares. Sin embargo, en mi vida profesional me he apoyado, fundamentalmente, en la psicología  industrial, y en otras disciplinas. No sé si a otras víctimas les ha ocurrido igual, pero la experiencia del abuso narcisista hizo que me interesase por temas relacionados con la psicopatología, una área del conocimiento de la cual apenas tenía cierta formación previa. Por eso me hizo bastante gracia una viñeta que conseguí una vez:



Es notoria, a mi juicio, la escasez de tratados científicos acerca del trastorno narcisista de la personalidad, particularmente en lengua española. Los pocos a los que he tenido acceso abordan casi siempre el problema desde una perspectiva psicoanalítica, utilizando con frecuencia un lenguaje, francamente, oscuro, propio de especialistas. Evidentemente, no están dirigidos al gran público y casi siempre hacen referencia a discusiones académicas típicas de investigadores y de medios universitarios.

Cuando identifiqué el trastorno narcisista de mi amigo, revisé toda la bibliografía en español que tuve a mi alcance. Los hallazgos no fueron muy abundantes, además se limitaban a aspectos más bien descriptivos: características del trastorno narcisista, causas, alternativas terapéuticas para el tratamiento, etc.

Acerca del abuso narcisista en concreto muy poco o casi nada. Ni sobre el ciclo de la relación con un narcisista, ni sobre su comportamiento manipulador, ni sobre sus devastadores efectos en las vidas de las víctimas.  

No es de extrañar que muchos psicólogos y terapeutas fallen en su diagnóstico y tratamiento sobre este problema. En la mayoría de los casos, en su atención a las víctimas, se limitan a tratar las secuelas del abuso: déficit en los niveles de autoestima, depresión, la dependencia emocional, los síntomas del estrés post-traumático, etc.

En realidad, constato, no sólo no tienen mucha experiencia sobre este tipo de abuso, sino que además tampoco han recibido formación para identificarlo cabalmente, ni conocen a fondo la dinámica relacional con un narcisista y sus devastadores efectos.

Como he explicado en otra ocasión, el abuso narcisista, que es básicamente de tipo emocional y psicológico, tiene unas características específicas: es encubierto, deliberado, se basa en las vulnerabilidades de la persona, se despliega al compás del ciclo de la relación y genera un vínculo traumático que mantiene perversamente atada a la víctima con el abusador, despojándola de su autoestima y erosionando su sentido de identidad.

Existe, por ejemplo, abundante bibliografía sobre violencia de género y violencia doméstica, que aborda además la temática del machismo, las relaciones abusivas, y, en concreto, el abuso emocional y psicológico. Aunque toda esta información es útil y puede servirnos para comprender la experiencia del abuso, no distingue las singularidades específicas del narcisismo patológico, que lo sufren tanto mujeres como hombres, en contextos no sólo de relaciones de pareja sino también de amistad, en el medio laboral, familiar, etc.

Por supuesto, existen excepciones a esta falta de información. El excelente libro “Amor Zero” del español Iñaki Piñuel, por ejemplo, suma experiencia con rigor académico y sí está dirigido a comprender y a ayudar a las víctimas del abuso emocional y psicológico. Sin embargo, su trabajo está centrado en los llamados psicópatas integrados, y, a pesar de la gran similitud entre ambos trastornos, psicopatía y narcisismo, hay matices importantes. Para entender el comportamiento del narcisista, y la realidad del abuso narcisista, es fundamental comprender el concepto de suministro narcisista o combustible, un aspecto que Piñuel apenas menciona.  

Un libro que me ayudó a abrir los ojos fue "El acoso moral" de Marie-France Hirigoyen, especialmente el capítulo que dedica a la descripción de las características psicológicas del abusador, es estremecedor.

En inglés la información es mucho más abundante. Existen autores como Sam Vaknin, narcisista él mismo y una de las autoridades mundiales en esta materia, cuya obra “Malignant Self Love: Narcissism Revisited” (2001) es básica para comprender la realidad del abuso narcisista y sus efectos. Por lo que sé no ha sido traducido al español. Otro autor también narcisista y muy interesante, tanto por su blog como por sus libros, algunos han comenzado a traducirse a nuestra lengua, es el inglés H. G. Tudor. La lectura de su pequeña obra “Combustible” (2017), fue fundamental en mi camino de recuperación.

He leído, por supuesto, otros tratados, algunos, pocos, en español y otros en inglés, sin embargo la información que buscaba la encontré fundamentalmente a través de las víctimas y por medio de la Red: foros, páginas, blogs, vídeos, etc. En mi superación del abuso fue muy importante encontrar personas de otros lugares dando testimonio de experiencias parecidas a la mía, muchas de las cuales no eran ni especialistas ni académicos, pero tenían la sensibilidad de compartir la realidad del abuso que habían vivido y su camino de recuperación.

Dado el aislamiento en el que se encuentran muchas víctimas, y el desconocimiento sobre el tema en su entorno inmediato, conocer otras personas por Internet que les expliquen lo que han vivido, que comprendan esta experiencia tan desconcertante, es, sin duda, un gran alivio y una confirmación de que la realidad devastadora del abuso narcisista no es un hecho extraño que les ha ocurrido a ellas solas; gentes, de aquí y de allá, también lo han vivido, por lo que comienzan a ver la luz y a comprender la pesadilla que han tenido que atravesar.

Por supuesto, no todo lo que corre por Internet sobre el trastorno narcisista tiene el mismo valor. No basta con haber sido víctima del abuso para convertirse de la noche a la mañana en una especie de gurú sobre el tema. Lo ideal es ir siempre a las fuentes, contrastar la información que recibimos, ser prudentes, y reflexionar en base a nuestra propia experiencia.

Para quien ha sido víctima del abuso, aprender sobre el trastorno narcisista y la dinámica relacional con un narcisista, no es un mero ejercicio de erudición, forma parte de su camino de recuperación y superación de las secuelas del abuso.

Necesitamos más investigaciones sobre el abuso narcisista, el conocimiento científico no puede ser el monopolio de una élite ilustrada, tiene que bajar al mundo de la vida y dar respuesta a las necesidades de tanta gente que ha sido herida y devastada en una relación abusiva de estas características.

El saber, por cierto, no debería ser propiedad privada de nadie, ha de ser, eso sí, patrimonio común, una construcción comunitaria donde todos aportamos. Mi idea y tu idea, juntas, abren el diálogo y des-velan lo que hay detrás, lo que  la realidad de los seres humanos esconde tras los hechos de la experiencia.

Ánimo siempre en el camino de la recuperación. Un saludo.

@libresdelnarcisista


jueves, 7 de diciembre de 2017

EL ABUSO NARCISISTA EN FACEBOOK


Vengo reflexionando sobre esto desde hace un tiempo: el comportamiento de los narcisistas en las redes sociales, específicamente en Facebook, el medio a través del cual más interactúe con el narcisista, después del Whatsapp. Lo que diga puede aplicarse, pienso, a otras redes.

Una persona normal utiliza Facebook para mantenerse en contacto con sus amigos y familiares, compartir información y enlaces, intercambiar fotos, comentarios, etc.

Un narcisista, en cambio, hace del Facebook una plataforma para cosechar y obtener combustible o suministro narcisista, con un gasto mínimo de energía, y, en ocasiones, sin tener que mantener una relación en la vida real con esa persona que le sirve de fuente y que para él es simplemente un objeto.

Él no está interesado en conectar recíprocamente con otros a fin de mantener o cultivar una relación o amistad. En realidad, Facebook es para él un instrumento de gratificación de su inflado ego, que facilita, además, la obtención expedita de combustible de primera mano.

Todas las posibilidades de conexión que ofrece la red social están al servicio de su agenda narcisista, de sus juegos y manipulaciones.

Las redes sociales, con Facebook a la cabeza, son un auténtico paraíso del narcisismo. Estos seres campan a sus anchas por este bosque de perfiles y emoticonos.

No nos debe extrañar que el narcisista cuando pasea por Facebook se sienta como pez en el agua: ¡Cuánto combustible disponible!, pensará mientas revisa los “me gusta” de su última publicación, ¡cuántas presas al alcance de la mano!, se dirá cuando comprueba su lista de seguidores y de “amigos de los amigos”,…

Facebook es el nuevo espejo donde los narcisos y narcisas de hoy contemplan embelesados la imagen que han creado de sí mismos.

El narcisista encuentra aquí el escenario ideal para desplegar su acción depredadora, sin moverse de casa y sin necesidad de tener un contacto real con sus presas. Ventajas de la tecnología.

¿Qué buscan los narcisistas en Facebook?

Básicamente, los narcisistas utilizan el Facebook para:

1. Proyectar una imagen idealizada de sí mismos, enfatizando lo grandiosos, únicos y superiores que son a los demás.

2. Obtener atenciónvalidación y reconocimiento sobre todo a través de los “me gusta”, comentarios elogiosos y emoticonos.

3. Espiar y recopilar información sobre fuentes potenciales de combustible o suministro, lo que en inglés se denomina stalkear.

4. Controlar y supervisar lo que sus víctimas y ex-víctimas comparten a través de la red.  Ello incluye a sus familiares y amigos.

5. Provocar reacciones emocionales negativas en sus víctimas, ignorándolas, mostrándose indiferentes, engañándolas y jugando con su tiempo y atención

¿Cómo se comportan los narcisistas en Facebook?

El comportamiento de estos depredadores en Facebook va a depender del tipo de narcisistas que sean: somáticos o encubiertos.

Los narcisistas somáticos tienen un Facebook bastante activo, con frecuentes cambios en sus fotos de perfil y actualizaciones del tipo: “miren lo grandioso y super-mega-fashion que soy”. Por lo general, aceptan toda clase de amistades, sin importarles si las conocen o no en la vida real.

Su comportamiento es claramente exhibicionista y arrogante. Como buenos narcisistas, no toleran la crítica y pueden reaccionar en forma agresiva si alguien  contradice alguna de sus opiniones.

Es notoria la importancia que dan a su aspecto físico. El cuerpo es para ellos, prácticamente, un objeto de culto.

Por todos estos rasgos es relativamente fácil identificar a este tipo de narcisista en la red.

Los narcisistas encubiertos, en cambio, se comportan de otra manera. Cuando tienen Facebook, algunos ni siquiera se han abierto una cuenta, se muestran extremadamente celosos de su privacidad, y apenas comparten información sobre ellos mismos.

Estos narcisistas controlan al máximo su imagen y pocas veces actualizan sus estados y sus datos. Da la impresión de que su Facebook apenas se mueve. Rara vez suben ellos mismos fotos con sus parejas o amigos, sino que se limitan a compartir las que otras personas etiquetan.

Nunca se exponen demasiado, y evitan todo aquello que pudiera poner en riesgo la visión exagerada y grandiosa que tienen de sí mismos. Se muestran reservados y son muy cautos a la hora de compartir información sobre su vida.

Sí deciden subir una foto se aseguran una y mil veces que sea la mejor, la más perfecta.  Estarán vigilantes de las reacciones que suscite su imagen y se deleitarán, secretamente, de todo el combustible que logren recoger a través de los “me gusta” y los comentarios elogiosos que les obsequie su corte de fans, que suele ser muy numerosa.

En general, los narcisistas encubiertos prefieren actuar en la sombra, y si entran en Facebook es, básicamente, para stalkear a sus víctimas y para localizar fuentes potenciales de combustible.

El abuso narcisista en el Facebook

Por lo que he vivido personalmente, y por la información que he ido recopilando de otras víctimas, he aquí algunas conductas abusivas del narcisista en Facebook:

1. Durante la fase de idealización y de love bombing inundará a su víctima con toda clase de comentarios positivos y de signos de aprobación: “me gusta”, emoticonos en forma de corazón, etc. De esa manera le hará creer que es valiosa e importante para él. Todo forma parte del juego de la seducción.

2. En algunos casos, subirá fotos con su nueva fuente de combustible, ello con la finalidad de mostrar a todos lo enamorado que está y hechizar a su nueva víctima que estará encantada con estos reconocimientos públicos de su amor. Sabe también que así maltrata emocionalmente a su víctima anterior, por lo que recoge ración doble de combustible.

3. En ocasiones, el narcisista no subirá personalmente estas fotos, sino que dejará que la otra persona lo haga, y él se limitará a comentarlas y a ponerles “me gusta”. Se trata de una táctica de manipulación para que él aparezca ante el público como el más deseado de los dos.

4. Toda la información pública de la víctima le servirá como fuente de datos en su plan de conquista. Será la base que utilizará para la creación de su personaje. Se comportará como si fuera su alma gemela, copiará sus valores, sus gustos, y hasta su filosofía de vida.

5. Como no respeta los límites personales, intentará controlar a las personas con las que interactúa su víctima en el Facebook, haciéndose seguidor, si le es posible, de sus amigos y familiares.

6. En un momento dado, se manifestará crítico y controlador de aquello que su víctima comparte públicamente. Se mostrará celoso de las personas que le siguen o que interactúan con ella. Todo ello acorde con su obsesión por el control.

7. Si la víctima sube una foto, o hace un comentario que obtiene muchos “me gusta” u otras reacciones positivas, se despertará su envidia patológica, entonces es probable que devalúe lo que esa persona ha compartido o que, simplemente, lo ignore.

8. Todo el arsenal de las manipulaciones narcisistas se reproducen en su comportamiento en Facebook:

* Impredeciblemente, y sin causa que lo justifique, a algunas cosas que suba la víctima le pondrá “me gusta”, y a otras cosas que comparta no pondrá nada y se hará el indiferente; así implementará el reforzamiento intermitente”, dejando a la persona colgada, pendiente de su reacción. Cuando llegue el tiempo de la devaluación, dejará de validarla totalmente en público.

* Extenderá su “tratamiento silencioso” a su comportamiento en la red: ignorará a la víctima, será frío y distante con ella, mientras interactuará públicamente con amigos comunes y se mostrará amable con ellos.

* Triangulará con terceras personas del Facebook a sabiendas de que la víctima está presenciando online su comportamiento seductor. Si ella se lo reclama le dirá que está sobre-reaccionando, o que tiene un ataque de paranoia.

* Se despedirá de la víctima, o le dirá que no la puede atender en ese momento, y, sin embargo, ella se dará cuenta que sigue conectado a la red, o que está interactuando con otras personas. Si la víctima se lo reclama, lo negará sin inmutarse.

* En la fase de descarte puede que bloquee a su víctima como una forma de maltratarla emocionalmente. También es posible que no la bloquee, así se asegura que ella pueda espiarlo (eso es lo que espera, en realidad) y que contemple devastada lo feliz que se siente ahora con su nueva fuente de combustible. Tanto en un caso como en otro, se trata de un comportamiento manipulador e intencionado.

* Existen otras actuaciones típicas del narcisista en el Facebook, todas dirigidas a cosechar la atención de las personas que pasean por su muro. Puede que suelte una frase del tipo: ¡Qué horrible e injusta es la existencia!, así se victimizará delante de todos y despertará el interés general. La gente le preguntará si le sucede algo en particular y él las dejará, la mayoría de las veces, con la intriga.

Puede también que comparta alguna reflexión que lo haga parecer como una persona muy aguda o profunda. En sus palabras se traslucirá ciertas ínfulas de superioridad y no tendrá reparo en descalificar a quienes no piensen como él.

Cautelas frente al comportamiento del narcisista en Facebook

Para evitar caer en la trampa de estos depredadores emocionales debemos tomar algunas cautelas:

1. El narcisista utilizará las redes sociales para proyectar su fachada y mantener su máscara de cara a la galería. Todo lo que hace en Facebook, absolutamente todo, se corresponde con su agenda manipuladora y no tiene otro objeto que obtener combustible o suministro. Nada es lo que parece, por eso no debemos fiarnos nunca de la imagen que vemos en la red.

2. Si compartimos nuestros éxitos o nuestros momentos de felicidad, si tenemos muchos seguidores, si recibimos comentarios elogiosos, se despertará la envidia patológica del narcisista. Ello provocará que intente desvalorarnos, ya sea criticándonos abiertamente o ignorándonos por completo. Seamos cautos con las cosas que subimos a la red, y si sabemos que el abusador merodea por nuestro muro, configuremos la privacidad de la información que compartimos.

3.  Aunque la relación aparentemente haya terminado, el narcisista permanece al acecho. Por una parte, teme verse expuesto públicamente por su víctima y estará vigilante de las cosas que pueda decir acerca de él. Además, querrá enterarse si la víctima sufre por su causa, si se encuentra devastada, rota emocionalmente, si le envía indirectas, o, incluso, si hace declaraciones alardeando lo feliz que está sin él (el narcisista no se las creerá, por supuesto). Todo ello representa una ración suculenta de combustible para él.

Abstengámonos de cualquier referencia sobre nuestros estados emocionales en Facebook, no alimentemos al depredador. No caigamos tampoco en la tentación de descargar nuestra rabia enviándole indirectas o haciéndole creer que estamos estupendamente. Él sabe que no lo estamos, conoce de sobra cómo nos maltrató y que tardaremos un tiempo en recuperarnos.

El sufrimiento que hemos vivido en esta relación abusiva forma parte de nuestro mundo privado, no tenemos que informar a la humanidad a través de Facebook, ni mucho menos al narcisista, acerca de la devastación emocional y psicológica que padecemos.

Además, el narcisista puede valerse de esas confesiones nuestras a través de la red, para presentarnos delante de los demás como desequilibrados o histéricos.

En una palabra, seamos prudentes, mantengámonos de bajo perfil por lo menos hasta que logremos recuperarnos de las consecuencias del abuso.

4. Hay personas, cada vez son más, que han sufrido todo el ciclo del abuso narcisista de manera virtual, con frecuencia por medio de Facebook, y sin conocer personalmente a su depredador. 

Estas víctimas han vivido intensamente la etapa de la seducción a través de la red, creándose un verdadero vínculo de dependencia y de condicionamiento. El narcisista ha jugado con ellas su clásico juego de “tira y afloja”, alternando momentos de cercanía e intimidad, con otros de frialdad e indiferencia, hasta que finalmente las descarta o desaparece sin dar ninguna explicación.

Todo este comportamiento es claramente abusivo y deja fuertes secuelas emocionales en las víctimas de estos depredadores, que han manipulado y explotado a estas personas, han jugado con sus expectativas, las han utilizado como fuentes temporales de combustible y a la primera oportunidad las han desechado sin ningún tipo de consideración.

Demás está decirlo, seamos extremadamente cautos con estas amistades que hacemos online. Creo que a veces se nos olvida que lo que vemos a través de Facebook es una realidad virtual, es decir, simulada, un espejo, frecuentemente ilusorio, del mundo real, ese espacio donde los seres humanos de verdad, la gente de carne y hueso, comparten su vida y quedan para tomarse un café.

Facebook es un paliativo para que las personas interactúen entre sí, pero no sustituye el cara a cara de una relación. En mi perfil, en mis fotos y comentarios, proyecto una imagen de lo que soy, o de lo que quiero que otros vean de mí, pero no soy yo en sentido estricto, ni se identifica conmigo.  

Este carácter figurado de lo que refleja cada uno de sí mismo se presta a engaños, puede convertirse de hecho en una trampa, en la puerta de entrada de narcisistas y de toda clase de especies tóxicas que infectan las redes sociales.

Seamos prudentes, estemos atentos a las banderas rojas, y si sólo conocemos virtualmente a esa persona que parece tan especial, no deberíamos hacernos expectativas, a menos que comprobemos fehacientemente que no se trata de un depredador más de los que abundan en Facebook u otras redes.

5. Si hemos sido víctimas del narcisista lo indicado es BLOQUEARLO totalmente de nuestras redes sociales. De hecho, ello forma parte de las medidas que hay que tomar cuando decretamos el Contacto 0 o el contacto mínimo, según sea el caso. A algunas personas les cuesta dar el paso, se engañan a sí mismas y no terminan de romper esa atadura que mantiene activo en ellas el vínculo con el abusador.

Incluso aunque les cerremos la entrada a nuestro Facebook, revisemos bien la configuración de nuestra cuenta. Si tenemos amigos en común con el narcisista es probable que a través de ellos pueda entrar en nuestro perfil y revisar nuestro muro. También es posible que nos tropecemos con noticias relacionadas con el depredador, lo cual puede generar ansiedad en nosotros o activar la mezcla potente.

En ese caso, lo más sensato es que rompamos todo lazo con cualquier contacto que esté relacionado con el narcisista. No tenemos que dar explicaciones a nadie de nuestras decisiones.

Otro riesgo posible es que el narcisista cree algún perfil falso para volver a conectarse encubiertamente con nosotros. Estemos vigilantes y no abramos la puerta a nadie que nos resulte sospechoso.

Si a la final no vemos otra salida, cerremos nuestra cuenta de Facebook y comencemos una nueva, si hace falta, y se acabó el problema.

Por mi propia experiencia lo digo, desconectarse totalmente del narcisista en las redes sociales es un punto capital en nuestra recuperación, eso puede significar dejar de seguir a las amistades que se tengan en común, y, en algún caso, configurar nuestra privacidad para que ciertas personas sólo puedan ver algunas cosas. Créanme, realmente vale la pena, y es imprescindible si queremos romper los lazos que nos atan con el abusador y avanzar en nuestra superación del abuso.

Siento haberme extendido en esta entrada más de lo previsto, a pesar de ello estoy seguro que quedan todavía cosas por decir y que no he agotado el tema ni mucho menos. Seguiremos reflexionando.

Les invito a compartir, si lo desean, cómo ha sido su experiencia con el narcisista en Facebook.

Un saludo a todos.

@libresdelnarcisista


viernes, 1 de diciembre de 2017

¿QUIÉN PUEDE CONVERTIRSE EN VÍCTIMA DE UN NARCISISTA?


En nuestro post anterior: 5 creencias erróneas sobre la relación con un narcisista afirmábamos que responsabilizar a la víctima del abuso que ha sufrido; creer que el problema ha estado, básicamente, en su forma de ser; que las características de su personalidad propiciaron la relación abusiva que ha devastado su vida; era un enfoque, a nuestro juicio, totalmente erróneo.

Nuestra tesis era, y lo sigue siendo, que el problema fundamental de las víctimas es que, por inexperiencia o por desconocimiento de esta realidad del trastorno narcisista, no supieron identificar a tiempo a esta persona tóxica y no previeron su destructiva acción depredadora.

Un lector de nuestra página manifestó a través de un comentario su desacuerdo con nuestra postura. Sintetizando, sugiere que si nos hemos convertido en víctimas de un narcisista es porque “algo” en nosotros ha fallado. Nos ha faltado carácter quizás, o más seguridad, o teníamos bajos niveles de autoestima, o no éramos lo suficientemente responsables de nosotros mismos.

La idea no es nueva, está por todas partes, el argumento se repite frecuentemente en muchas páginas y foros que tratan sobre el tema del abuso, y de cualquier clase de abuso. Las víctimas, las víctimas son siempre el problema, ¡pobre gente! algo deben tener en su mecanismo interno, emocional y psicológico, que ha propiciado ese maltrato tan bestial que han padecido.

Reconozco que, como he contado otras veces, durante un tiempo llegué a ser partidario de esta idea.

Fue la lectura de “Amor Zero”, el conocido libro de Iñaki Piñuel, lo que me sirvió de despertador.  Su planteamiento, contrario a esta tesis, es bastante claro:

“El abordaje tácitamente culpabilizador del proceso de victimización de la depredación de un psicópata del amor convierte de facto en responsables y culpables de su propio mal a las que no son otra cosa sino víctimas de esas personalidades tóxicas y peligrosas. Al arrebatarle a la víctima su estatus como tal, este tipo de enfoque produce un daño suplementario en forma de confusión, sentimientos de culpa y parálisis por análisis. Se consigue en el fondo que las víctimas hagan análisis de sí mismas y de sus actuaciones una y otra vez en un bucle sin fin. Un examen de conciencia que toma como objetivo encontrar las razones por las que han resultado responsables de ser destruidas por la actuación de su pareja depredadora. Esa búsqueda está abocada al fracaso, puesto que busca la causa del problema en donde no se encuentra, esto es, en las víctimas.”  (Piñuel, “Amor Zero”, XII, 96)

El pensamiento de Piñuel me hizo abrir los ojos. Fue, sencillamente, liberador. Todo lo que él planteaba sobre este punto coincidía exactamente con mi propia experiencia. Comprendí que mi “pecado”, por llamarlo de alguna manera, fue mi desconocimiento e inexperiencia acerca de la existencia de estos depredadores, y comprendí también que había confundido las secuelas del abuso con las causas del mismo.

¿Por qué creo tanto en el conocimiento sobre el narcisismo como arma de defensa y de recuperación? Porque en mi caso personal sólo cuando entendí cabalmente lo que era el trastorno narcisista de la personalidad y su dinámica, las secuelas de los juegos y manipulaciones del narcisista, las causas que estaban detrás, pude avanzar en mi recuperación y liberarme de la relación abusiva en la que estaba atrapado.

En síntesis, sostengo que cualquier persona puede convertirse potencialmente en víctima del narcisista por las siguientes razones:

1. Los narcisistas son unos maestros consumados de la seducción y el engaño. Estudian minuciosamente a su víctima, hacen "mirroring" de sus características, valores y atributos, se camuflan entre nosotros vestidos de corderos y son actores experimentados. De hecho, crean un personaje ficticio sólo con el objeto de hipnotizar a su objetivo o target.

Sea cual sea el perfil psicológico de la persona, es muy difícil no sucumbir a esta trampa, a menos que se tenga un conocimiento previo de esta realidad y se esté alerta.

2. Todos los seres humanos tenemos vulnerabilidades. Nadie escapa. Nuestra historia personal, nuestros rasgos de personalidad, nuestras carencias, nuestras debilidades,… todos tenemos puntos flacos, unos de una manera y otros de otra. Incluso las personas más emocionalmente sanas, con más alta autoestima y con más altos niveles de seguridad personal, si las estudiamos de cerca tienen áreas en las que son vulnerables. Ello forma parte de la condición humana.

El narcisista se emplea a fondo en identificar estas vulnerabilidades, hace un verdadero “scanner” de los “déficit” de cada persona. Es un depredador de raza. Estudia el perfil de personalidad de sus víctimas, distingue en seguida a cualquiera que pueda convertirse en una fuente potencial de combustible.

Sucede con frecuencia que, con ocasión del abuso, nuestras vulnerabilidades son exacerbadas perversamente y salen a la luz. En un momento dado nos damos cuenta que alguien, un depredador, en forma encubierta se ha valido de ellas para dañarnos emocional y psicológicamente. Este hecho es una consecuencia o efecto del abuso, pero no su causa, ni mucho menos.

Por ejemplo, la mayoría de las víctimas del abuso narcisista terminan desarrollando ciertos rasgos de codependencia emocional y psicológica. Esa es quizás una de las secuelas más insidiosas de todo el ciclo y la manipulación del narcisista.

En esta circunstancia, he visto una y otra vez tratar a la víctima del narcisista  como si tuviera per se un problema de dependencia emocional,… y venga, se dan a la tarea de revisar la vida de la pobre persona, los traumas de la infancia, sus relaciones parentales, su vida social,… pretendiendo así explicar por qué esa persona presenta ese perfil codependiente, y llegando a la conclusión de que ella misma propició la relación abusiva que ha vivido, culpándola indirectamente y victimizándola por segunda vez. Es abrumador.

Por cierto, el narcisista estará encantado con este enfoque del asunto, una manera de ver las cosas que tácitamente lo exonera de su responsabilidad en la devastación psicológica que él mismo ha causado. El “problema” está en la víctima, ella se buscó que él la tratara de esa manera ¡Hombre, por favor!

Sólo quien conoce de primera mano lo qué es el abuso narcisista sabe que esos rasgos de codependencia fueron inducidos perversamente por un narcisista, el cual sometió a esa persona a tácticas de manipulación tan poderosas como el love bombing o el reforzamiento intermitente; que ese comportamiento ha generado en la víctima un vínculo traumático que tiene un componente bioquímico en su cerebro; que, además, esa persona ha tenido que atravesar un verdadero calvario soportando todo el ciclo destructivo de la devaluación y el descarte.

En otras palabras, los rasgos de codependencia que observamos son una SECUELA de la relación con un narcisista. Sí comprendes bien el problema, entonces ya no culparás a la víctima por ser víctima, y sabrás aplicar el tratamiento que efectivamente esa persona necesita.

3. Todos los seres humanos vivimos circunstancias en las que somos emocionalmente más vulnerables: una enfermedad, la muerte de un familiar, una separación, problemas económicos, situaciones de soledad, etc. El narcisista es experto en identificar si la situación concreta que vive su potencial víctima favorece o no su agenda depredadora

Muchas de las historias que conozco sobre personas que han sufrido el abuso, coinciden en lo mismo: el narcisista logró entrar en sus vidas justo en una situación en la que se encontraban más emocionalmente débiles o necesitadas.

Por más fuertes e invulnerables que nos sintamos no controlamos todas las circunstancias de nuestra vida. Es imposible. Habrá situaciones en las que nos encontremos más indefensos y expuestos. Desde el punto de vista del narcisista, esos son los momentos propicios para entrampar a su víctima en una relación abusiva.

4. El narcisista actúa en la sombra, el abuso y la manipulación son siempre encubiertos y se basan en gran medida en poderosas técnicas conductuales de condicionamiento y lavado de cerebro como el reforzamiento intermitente, la negación o el gaslighting.

Todos los seres humanos podemos ser víctimas, en un momento dado, de estos mecanismos de adiestramiento conductual que se basan en impulsores del comportamiento tan poderosos como el refuerzo o el castigo. La manipulación siempre es sútil, se aplica en forma continua pero dosificada, la persona carece de una visión de conjunto acerca del juego perverso en el que está participando, sólo con el tiempo sentirá los efectos del condicionamiento al que ha sido sometida, por lo general cuando ya se ha perpetrado el abuso.   

Por supuesto, cualquier persona que desconozca como actúa la manipulación narcisista, que no sepa detectarla a tiempo, se convierte en víctima potencial de su conducta tóxica.

5. Las víctimas de los narcisistas, por lo general, no son gente ni emocional ni psicológicamente “débil” ¿Qué le aportaría a él una persona así? ¿Qué clase de energía puede extraer de una fuente precaria? Estos trastornados están en búsqueda de validación psicológica, alguien que compense sus continuos altibajos de autoestima, sus sentimientos ocultos de inadecuación, personas de las que pueda copiar rasgos que remedien sus carencias, es decir, hombres y mujeres aptos para ser una buena fuente de combustible o suministro.

El narcisista nunca elige a personas que pudiéramos catalogar como “débiles”, eso chocaría con el concepto exagerado y grandioso que tiene de sí mismos,  él merece lo mejor, por eso escoge como suministro a los más fuertes, gente empática, generosa, llena de vida, alegre, responsable, comunicativa, honesta, con valores éticos.

Existe un modelo de persona fuerte y exitosa que rinde tributo a un cierto narcisismo individualista que permea nuestra cultura actual. Pareciera a veces que ser frío, distante, calculador, saber aprovecharse de otros, estar centrado en el yo, yo, yo, ... es el ideal a seguir. Hay toda una literatura que promueve esta visión tan pobre de lo humano, gurús que nos dan fórmulas para que nos obsesionemos en nuestro propio bienestar de espaldas al vecino que vive enfrente. Por supuesto, desde esta perspectiva ser compasivos es cosa de tontos o de débiles. 

A ver si nos aclaramos, ser compasivo y generoso, tener empatía, ser comunicativo, honesto y amable, saber compartir y perdonar no convierte a nadie en una persona débil. De ninguna manera. Estos son los rasgos que solemos encontrar en quienes han sido víctimas de narcisistas, y es lógico que sea así, es la gente que brilla, la que se destaca en medio de la masa, éticamente, a mi no me cabe duda, los más fuertes.

Otra cosa es, volvemos a lo mismo, que fruto de la devastación provocada por el huracán narcisista, la persona sufra un verdadero deterioro de todos aquellos rasgos que el abusador supo ver en ella en un principio y que luego, movido por su odio, por su envidia patológica, se ha empeñado en destruir,  minando su autoestima, robando su alegría de vivir, erosionando su sentido de identidad, absorbiendo su energía vital.

Lo hermoso para mí ha sido observar como muchas de estas personas, que antes de la llegada del narcisista eran verdaderos diamantes de luz, logran levantarse de su postración, salir adelante en medio de situaciones de sufrimiento realmente atroces, y recuperar lo mejor de sus propias vidas. Aunque tendrían muchas razones para el odio o para la amargura, casi nunca me encuentro con discursos de este tipo, por lo contrario son gente que derrocha humanidad, que comparten con humildad el dolor que han vivido y que son capaces de sentir compasión por los demás.

Nunca digamos que las víctimas de los narcisistas son gente débil, eso, sencillamente, no hace justicia a la verdad, ni antes ni después del abuso.

CONCLUSIÓN

Hay mucho sufrimiento y mucho dolor tras el paso de un narcisista. No añadamos más carga diciéndole a la víctima que esa devastación fue causada por sus rasgos de personalidad.  Eso no es cierto. Ella, como afirma tantas veces Iñaki Piñuel, ha sido sorprendida en su buena fe, en su inocencia.

No nos hagamos eco de un discurso que, tácitamente, culpabilice a la víctima de lo que ha vivido o la revictimice.

Si sucede un acto tan violento como una violación, la culpa no es de cómo iba vestida la víctima,  ni de su modo de andar, ni siquiera del hecho que caminara sola de noche, la culpa es del violador que es un trastornado y un perverso. Ella tuvo la mala suerte de cruzarse por su camino. Esa es la verdad de la víctima, la que le hace justicia y la que hay que defender

La superación del abuso debe partir siempre de una definición clara de quién es el abusador y de quién es la víctima. Aquí no caben medias tintas.

Nuestro reto es comprometernos cada día en nuestra recuperación, restaurar y fortalecer todo nuestro sistema de defensa emocional y psicológico, y convertir esta experiencia devastadora en una oportunidad para crecer en humanidad y en sabiduría. Un abrazo a todos.

@libresdelnarcisista



domingo, 26 de noviembre de 2017

5 CREENCIAS ERRÓNEAS SOBRE LA RELACIÓN CON UN NARCISISTA


Cae la tarde del domingo. Intentando poner orden en mis papeles, encuentro unas notas del tiempo en que descubrí el trastorno narcisista de mi amigo. Se trasluce en ellas mi desconcierto. Acababa de vivir la fase de descarte, y aunque había hallado algunas respuestas sobre la pesadilla que había sufrido, me sentía ansioso, desorientado y emocionalmente roto.

A pesar de lo que había descubierto, y que en todas partes se me hablaba del Contacto 0, yo tenía que seguir en relación con esta persona. Firmamos juntos un proyecto de trabajo y había que concluirlo. No tenía escapatoria. Nos reuníamos dos veces por semana, a veces más. En ese período, que fue difícil para mí, me dedique a observar su conducta buscando, sobre todo, mi desconexión emocional, y educarme a mí mismo acerca del narcisismo patológico.

Así viví, a marchas forzadas, mi post-descarte. A veces la vida no da para más, no se nos permite ni siquiera detenernos para lamernos las heridas. Un buen día te das cuenta que has sido víctima de un abusador narcisista, pero no hay respiro para ti, hermano, ni tiempo para pensarlo mucho, el despertador sigue sonando cada mañana, te toca levantarte y plantar cara a la vida, y enfrentar como Don Quijote esos molinos de viento que están ahí y que parecen gigantes, aunque tú bien sabes que sólo son eso, molinos, y poco más.  

En esa etapa de mi relación con el narcisista cometí algunos errores, en base a falsas creencias que tenía sobre su trastorno, a mi desconocimiento sobre el tema.

Reflexionando sobre esto, he logrado identificar 5 de estas creencias erróneas que tenía sobre la relación con un narcisista:

1. Basta con darle abundante combustible positivo para evitar el abuso y la manipulación:

Creía, ingenuamente, que si daba al narcisista abundante suministro positivo en forma de halagos, atención, reconocimiento, apoyo, etc., evitaría sus intentos por manipularme y provocar en mí reacciones emocionales negativas. Craso error. Tarde o temprano, estos trastornados necesitan combustible negativo, no hay escapatoria.

Sencillamente, se cansan del combustible positivo, lo encuentran rancio, y por eso aplican toda su artillería de abuso y manipulación para suplir sus necesidades de suministro negativo, que tiene para ellos más brillo y vigor. Como es más difícil de obtener, la sensación de control y superioridad que obtienen cuando logran suscitar reacciones emocionales negativas, sencillamente, les embriaga.

Por otra parte, si han devaluado a la fuente, ese era mi caso en ese momento, rechazarán y desvalorarán todo el combustible positivo que ella intente ofrecerles, lo encontrarán insípido y lo despreciarán. Una vez que han devaluado a alguien, sólo querrán de esa persona combustible negativo, esa es la función que le asignan en su mente y se aplicarán con todo su arsenal maligno para lograrlo: gaslighting, humillaciones, tratamiento silencioso, etc.

Aunque inundemos al narcisista de halagos y atenciones, si él nos ha devaluado, no hay nada que hacer, al contrario puede que reaccione con verdadera acritud o que se encienda su furia, y que arrecie el maltrato y la manipulación, porque lo que quiere es que lloremos, que nos sintamos despreciados y desvalorados. En una palabra, pisotear nuestra autoestima. 

La experiencia me enseñó que lo único que realmente funciona para mantener a raya el abuso y la manipulación del narcisista es el método de la piedra gris, es decir, privarlo de cualquier reacción emocional: ni positiva ni negativa, nada de nada, eso sí que los descoloca por completo, y, además, nos sirve de protección.

2. Es posible tener una conversación con el narcisista para aclarar las cosas y establecer algunos acuerdos:

Cada vez que el narcisista cometía alguna acción abusiva, yo buscaba mantener una conversación con él para reclamarle o por lo menos para exponerle lo sucedido y llegar a algún acuerdo. Pensaba que, como en cualquier otra relación, las cosas se resuelven dialogando y que ese era el camino, aunque mi contendor fuera un trastornado narcisista, tenía que entenderlo

La experiencia me enseñó que no es posible dialogar con estas personas. Nunca en todo el tiempo que duró nuestra relación, logré mantener una conversación sana con él. Los narcisistas continuamente están manipulando, nunca reconocen nada de lo que hacen, siempre retuercen los argumentos, y trasladan la culpa y la responsabilidad a otros.

Todas las veces que intenté hablar de una manera civilizada con este personaje me resultó frustrante. Además, cada vez que le informaba de mis enfados y desacuerdos, le transmitía mis reacciones emocionales y, en consecuencia, lo estaba surtiendo de combustible.

Con el tiempo fui aprendiendo a no comunicarme con el narcisista sino de una manera neutra, fría, con las palabras bien contadas y precisas. No hubo de mi parte más reclamos, ni quejas, ni le informé de más nada, cuando llegó la oportunidad salí discretamente de su vida, y eso fue todo.

Queda aclarado entonces que con el narcisista no rige eso de que las cosas se arreglan dialogando. Con las personas que sufren este trastorno este axioma no funciona.

3. La relación con el narcisista es análoga a otras relaciones que hemos tenido en nuestra vida

Hubo un tiempo en que consideraba mi amistad con el narcisista como una de las tantas relaciones que había tenido en mi vida, con sus altibajos, sus choques de carácter y sus problemas. Este enfoque, descubrí más tarde, no era el correcto.

Lo que yo viví no fue una relación en el sentido estricto de la palabra, sino una trampa en toda regla. Una persona con un grave trastorno de personalidad que logró engañarme, que estudió a fondo mis vulnerabilidades, que me sometió en forma encubierta a una serie de tácticas de acondicionamiento mental y de lavado de cerebro, y que se aprovechó del vínculo afectivo que logró formar en mi, para maltratarme emocional y psicológicamente y destruir lo más que pudo mi autoestima y mi sentido de identidad.

Eso no es una relación humana, aquí no hay reciprocidad, ni comunicación, ni respeto, ni ninguna de las otras condiciones que tipifican un vínculo genuino entre dos seres humanos.

Cuando lo comprendí claramente, me di cuenta que mi relación con el narcisista era sólo una ficción.

Para salir de la trampa y romper el vínculo, hay que definir con precisión la situación: se llama abuso, y punto. Aquí no aplican las mismas reglas con las que se resuelven las dificultades de otras relaciones interpersonales, por la sencilla razón de que con un narcisista no existe una relación en cuanto tal.

4. Es posible quedar como “amigos” del narcisista y verse de vez en cuando

Después de haber vivido el ciclo del abuso, tener como expectativa quedar como “amigos” del narcisista y estar disponibles para tener esporádicamente algún contacto, ya sea para verse y tomarse un café, o para salir con conocidos comunes es no haber entendido el problema.

Los narcisistas no son amigos de nadie. No hay soluciones intermedias. Ser amigo de estas personas no es una posibilidad. Si estamos tratando de ser sus “amigos”, no entendemos lo qué es un narcisista o aún estamos bajo su hechizo. Esto significa: estamos en busca de más daño y abuso.

Reconozco que me costó un tiempo aprender esta verdad: no es posible una amistad con un narcisista. La experiencia me enseñó que la única solución posible, aunque parezca difícil y radical, es el Contacto 0, siempre que se pueda, o el Contacto Mínimo, si no hay otra salida.

Mantener abiertos los canales de comunicación con el narcisista es exponerse a repetir el ciclo de la relación. Perdonen la comparación, es como jugar con un escorpión o meter la mano en la boca de un cocodrilo, tarde o temprano nos harán daño, porque esa es la naturaleza de estos seres: alimentarse del sufrimiento que generan en las personas que se relacionan con ellos.

5. Hay algo en la víctima que ha propiciado el abuso que ha sufrido

Aunque he hablado de esto en otras ocasiones, esta creencia, en su momento, dificultó mi relación con el narcisista. Hubo un tiempo en que creía que la causa principal que hizo posible el abuso que viví no estaba en él, ni en su narcisismo, sino en mí mismo. Mi forma de ser lo había permitido y propiciado.

El era un narcisista, estaba claro, pero si yo hubiera tenido una autoestima más fuerte, si hubiera sabido establecer límites en mi relación, si hubiera sido más asertivo, si hubiera estado más atento a las banderas rojas, si hubiera sido más cauto, etc. nada de lo que sufrí hubiera ocurrido. Creer esto me hizo sentir muy mal conmigo mismo. Había hecho el tonto delante del narcisista. Me sentía burlado y hundido.

En coherencia con esta creencia, me propuse como meta cambiar mi manera de ser, una tarea que me parecía muy difícil, ¿cómo cambiar mi personalidad?, ¿cómo dejar de ser tal y cómo soy?, es casi como cruzar una alta montaña. Eso, honestamente, me abrumaba enormemente.

En ese momento no era consciente de cómo el narcisista ejecutó deliberadamente el abuso que sufrí, siguiendo una estrategia encubierta, ni sabía nada del ciclo de la relación, ni entendía bien el concepto de combustible. El conocimiento fue lo me abrió los ojos: mi forma de ser no fue la causa del maltrato sino, básicamente, mi ignorancia sobre la existencia de estos trastornados narcisistas y de su “modus operandi” en las relaciones.

Sin negar que todos necesitamos cultivar una sana autoestima, aprender a establecer límites y ser más asertivos en nuestras relaciones interpersonales, ello no explica por sí sólo el abuso que hemos sufrido. Lo cierto es que el narcisista, como buen depredador, estudió a fondo nuestras vulnerabilidades, y en base a esas debilidades dirigió toda su artillería destructiva.

El abuso narcisista es, fundamentalmente, un proceso deliberado y encubierto, de condicionamiento conductual. Cualquier persona que desconozca la  realidad de este trastorno puede ser potencialmente una víctima del narcisista, porque todos los seres humanos somos susceptibles de ser condicionados si se dan las condiciones adecuadas y el manipulador sabe apretar las teclas o resortes que mueven nuestra conducta, ya sea de refuerzo o de castigo. Esa es la verdad que enseña el conductismo, y la base científica que explica por qué la manipulación del narcisista o del psicópata es tan efectiva y tan peligrosa para el equilibrio emocional y psicológico de sus víctimas

En mi caso concreto, considero que hasta el momento en que me enredé con el narcisista mi autoestima siempre había estado dentro de los parámetros normales, con las fluctuaciones que cabe esperar según las diversas situaciones que había vivido; tampoco había sido una persona especialmente dependiente, por lo contrario había enfrentado rupturas y había logrado mantenerme estable afectivamente, sin apegos tóxicos con otras personas.

Si estos aspectos básicos de mi persona se vieron afectados, fue una consecuencia del abuso que sufrí, no la causa. No había nada en mí como víctima que propiciara lo que sufrí.

Nos toca a nosotros, una vez que logramos salir de esta trampa, superar las secuelas del condicionamiento perverso al que fuimos sometidos, curar nuestra autoestima que ha sido gravemente herida, aprender de nuevo a establecer unos sanos límites y recuperarnos integralmente como los seres humanos dignos y valiosos que somos.

En ese camino estoy ahora, ofreciendo mi mano a quien lo necesite y quiera acompañarme. Un saludo.


@libresdelnarcisista

sábado, 25 de noviembre de 2017

6 PREGUNTAS SOBRE EL "TRATAMIENTO SILENCIOSO" DE LOS NARCISISTAS


Uno de las entradas más visitadas de este blog es la que escribí hace unos meses sobre el tratamiento silencioso. Ello no es de extrañar dado que se trata quizás de la táctica de manipulación más utilizada por los narcisistas y cuyos estragos en las víctimas, tanto a nivel psicológico como emocional, son más devastadores: ansiedad, frustración, sensación de abandono y soledad, desconcierto, inseguridad, quiebra del yo, sentimiento de indefensión, depresión, insomnio, etc.

Por estos letales efectos, algunos llaman a este comportamiento del narcisista un “asesinato silencioso”. En realidad actuar como si una persona, que está atada a nosotros por un vínculo afectivo, no existiese o fuera invisible es una forma de asesinarla psicológicamente sin dejar rastro o mancharse de sangre.

En una reciente encuesta sobre las tácticas de manipulación de los narcisistas, el primer puesto se lo llevaba, precisamente, el tratamiento silencioso, como la que más sufrimiento genera en las víctimas, por encima incluso de la triangulación o del gaslighting.

El tratamiento silencioso es, fundamentalmente, una estrategia pasivo agresiva de control y de empoderamiento del narcisista, diseñada para extraer combustible negativo a un bajo costo energético. Se implementa como una medida de castigo por algo que dijo o hizo la víctima. No vale la pena devanarse los sesos preguntándose qué fue lo que lo provocó, porque en realidad todo está en la mente de estos trastornados, y parte de su castigo es privar al supuesto ofensor del conocimiento de su falta.

Otra posible causa del tratamiento silencioso es evitar resolver algún asunto que se ha planteado en la relación. Quizás ha habido alguna discusión previa, o ciertas preguntas incomodas, y a renglón seguido el narcisista decide amurallarse en un silencio frío y distante.

Sobre este tema tan importante algunos lectores del blog, que han padecido esta forma tan destructiva de abuso, me han planteado algunas preguntas. He decidido reunir aquí las respuestas que necesitan.


1. ¿Cuánto tiempo dura un tratamiento silencioso?

La duración dependerá del tipo de tratamiento silencioso que se trate, ya sea presente o ausente. Si el narcisista lo aplica estando presente la víctima, su duración será más bien corta. Puede ser sólo media hora, o unas pocas horas. Es raro que un tratamiento silencioso presente se extienda al día siguiente.

Por lo general, pasada la noche, nos saludará como si nada hubiera pasado, y con el nuevo día reiniciará su interacción con nosotros.

Por supuesto, un tratamiento silencioso presente puede terminar antes porque su objetivo principal es obtener combustible negativo. El narcisista quiere que le supliquemos, que le preguntemos repetidamente qué es lo que está mal, que nos enfademos, que exijamos respuestas, que lloremos e incluso que pidamos disculpas por cosas que no hemos hecho.

Todo eso es combustible muy nutritivo para él y una vez que se sienta hinchado y alimentado, saldrá de su silencio y hablará con la víctima, lamiendo el combustible positivo que ella le provee, aliviada porque él ha puesto fin a su mutismo.

Tomemos en cuenta que, por lo general, el tratamiento silencioso lo implementa porque se ha sentido criticado de alguna manera y, por tanto, durará hasta que la herida se haya curado y su furia encendida se haya calmado.

Si se trata de un tratamiento silencioso ausente, la duración es mucho más larga, varios días o incluso semanas enteras. Aunque también busca obtener combustible, utiliza este tiempo para cultivar un sustituto potencial de su víctima. La doble provisión de combustible: negativo, de la fuente principal abandonada, y positivo de la nueva fuente secundaria (o fuentes) a la que está seduciendo, da como resultado la curación de cualquier herida que haya sufrido.

Es probable que el tratamiento silencioso ausente se prolongue cada vez que lo implemente. Si fue de tres días la última vez, ahora será de más de tres días o de una semana. Esto lo hace para evitar que la víctima se acostumbre y diga: "Oh, se ha ido en uno de sus arrebatos. Por lo general, duran un par de días. Seguiré adelante con mis cosas hasta que regrese".

Si el narcisista observa que la víctima ya no está tratando de contactarle, alargará unos días más el tratamiento silencioso para que ella comience a preocuparse de verdad, lo busque de nuevo y le surta otra vez de combustible.

2. ¿Cuánto tiempo espera el narcisista que la víctima corra detrás de él?

El narcisista espera que la víctima corra detrás de él en todo momento. Estos trastornados están convencidos que esa persona les pertenece y que está bajo su control y su dominio. Su expectativa es que le envíe mensajes por el Whatsapp y que pregunte a todo el mundo sobre su paradero, que le espíe en las redes sociales, que intente localizarle por todos los medios posibles, que busque hablarle y que lo haga con la voz angustiada y rota.  

En su mente torcida considera que es un ser claramente inferior a él y que, por tanto, esta obligada a perseguirlo con la esperanza de ser atendida por su divina majestad.

3. ¿Espera el narcisista que la víctima se mantenga fiel a pesar de su ausencia?

Para el narcisista la víctima es una cosa, un objeto de su propiedad. Él se considera con derecho a desaparecer las veces que quiera, y a ignorarla y ningunearla cada vez que considere que se lo merece. Ella está obligada a mantenerse sumisa y a la espera, y a no buscar consuelo en otro sitio.

El narcisista cree que el tiempo con su víctima se detendrá hasta que él decida reaparecer. Él espera que ella responda cuando regrese surtiéndole de abundante combustible positivo, de acuerdo con su exagerado sentido de superioridad y grandeza.

4. ¿Piensa el narcisista en la víctima durante el tratamiento silencioso?

Por supuesto, piensa en su víctima cuando ésta busca contactarlo porque así se surte de combustible. Los mensajes de texto, los whatsapps, correos, llamadas etc.,… constituyen un exquisito banquete emocional para el narcisista. Él sabe de sobra que ella le echa de menos, que se pregunta dónde se encuentra, que ha llorado a lágrima viva, que no logra dormir, todo eso es combustible de primerísima calidad para su perversa adicción al suministro.

Si la víctima no reacciona durante el tratamiento silencioso, se preguntará por qué no responde. Esto no es un descarte, por tanto, no hay eliminación de esa persona en la mente del abusador, sino más bien la necesidad de saber qué está haciendo para los propósitos de combustible y control.

5. ¿Qué sucede si la víctima no reacciona al tratamiento silencioso como espera el narcisista?

Esta es sin duda la forma de enfrentar con acierto el tratamiento silencioso. Si no reacciona en absoluto y continua con su vida como si no pasará nada, el narcisista se dará cuenta que su táctica de control no funciona y, en consecuencia, dejará de implementarla.

Es probable que pase a una manipulación diferente para extraer el combustible negativo que requiere dado que su herida narcisista sigue supurando. La naturaleza de la manipulación puede aumentar en intensidad: gaslighting, triangulación, etc. Si la víctima sigue sin reaccionar emocionalmente se retirará y buscará combustible en otro lugar.

Es decir, si la víctima se cierra en banda y se niega a darle la reacción emocional que quiere provocar en ella, de inmediato implementará un tratamiento silencioso ausente.

Si ella, incluso, se muestra indiferente a un tratamiento silencioso ausente, pronto volverá a tocar su puerta. Si bien puede haber una fuente sustitutiva en perspectiva, le irrita que no esté persiguiéndole, que no lo llame, que no lo busque. Querrá saber que está sucediendo. El narcisista equipara el conocimiento con el control. Esto significa que una vez que la víctima deja de ir tras él, intentará saber por qué no lo hace.

En consecuencia, si queremos dejar sin efectividad el tratamiento silencioso del narcisista, simplemente NO REACCIONEMOS. Sé que es difícil, pero es la única forma de enseñarle que por ese camino no obtendrá combustible de nosotros. No lo persigamos, no lo llamemos, nada de mensajes de texto, nada de whatsapps, nada de nada, por muy duro que sea. Nuestra indiferencia a su silencio es una bofetada para su inflado orgullo de narciso.  

6. ¿Qué pasa si la víctima le implementa el tratamiento silencioso al narcisista?

Si la víctima deja de comunicarse con su depredador significa que lo está ignorando. El narcisista odia ser ignorado por encima de todas las cosas. Ello constituye una crítica, lo que le causará una herida y su furia se encenderá.

Intentará por todos los medios romper el silencio de la víctima, utilizará la seducción o buscará despertar en ella la compasión o el sentimiento de culpa.

Si la víctima no cede a sus tentativas, se verá obligado a desistir y buscará combustible en otra parte para poder reparar la herida causada por el hecho de ignorarle a través del tratamiento silencioso que se le aplica.

El narcisista quiere ser amado u odiado, pero jamás de los jamases ignorado. La indiferencia es lo que realmente lo destruye, y él lo sabe muy bien.

Nosotros también lo sabemos, actuemos, pues, en consecuencia.


@libresdelnarcisista