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lunes, 19 de febrero de 2018

EL NARCISISTA Y SUS PERSONAJES


El narcisista, con quien mantenías una relación, es uno y mil personajes a la vez. No tiene una identidad fija porque su patología es un trastorno del self. El "sí mismo" ha sido suplantado por un ego hiper-mega-inflado, ¡ufff!, una imagen que ha construido con retazos tomados de aquí y de allá. 

Pasen y vean, señoras y señores, algunos de estos personajes del repertorio narcisista:

- Víctima de la vida
- Místico ecologista
- Macho alfa
- Gurú new age
- Pequeño intelectual bohemio
- Superamiga o superamigo mega-cool
- Filosofo existencialista
- Ejecutivo de cuentas
- Genio incomprendido
- Playboy macarra
- Figurín-tableta de chocolate
- Héroe deportivo
- El incomprendido
- El jefe
- Cerebrito
- El niño mimoso
- El padre del año

Es un actor magnifico, eso nadie lo niega.

Cuando te conquistó, a través de una de sus actuaciones, tomó rasgos tuyos personales y se los apropió. Gustos, valores, intereses, ideas, gestos,... ¡zas!, tú mordiste el anzuelo. Esa persona se parecía tanto, tanto, a ti, que espontáneamente se ganó tu confianza, bajaste las defensas,... y se ganó tu afecto.

Pero no se puede vivir eternamente en un plató de TV. Un día descubres que debajo de ese personaje encantador se esconde un ser malévolo. Calculador, egocéntrico, manipulador, iracundo, egoísta, frío, explotador, caprichoso, interesado, inestable, mentiroso,... ¡Oh-oh!, ¿cómo es posible?, ¿de dónde ha salido este?, te preguntas. 

Siempre estuvo ahí, amigo, era cuestión de tiempo que apareciera.

Te toca hacer el funeral de un personaje de ficción. Tu enamorado, o tu amigo entrañable, no existe, ni ha existido nunca, todo fue una ilusión. Tu mente se resiste a aceptarlo, ya lo sé, ¡parecía tan real!,... Haz el duelo que tu dolor merece, y acepta la realidad.

Porque el show terminó, el telón ha caído ya. Con un maniquí de variedades no puedes mantener una relación de verdad-verdad.

Gente real, gente con identidad, que transpiran y que sienten, que lloran y que cruzan la vida entregando el corazón y las entrañas. Estas son las personas con las que puedes tener una relación.

El narcisista, ahora mismo, está interpretando otro personaje de su repertorio

Para él, no le queda otra, el show debe continuar, sólo espero que tú no vuelvas a ver esa película.

@libresdelnarcisista


domingo, 18 de febrero de 2018

¿CÓMO VENCER AL NARCISISTA?: Diálogo dominical


- Mira, es que el narcisista se ve tan feliz, estoy destrozada,… y no es nada, a pesar de lo que me ha hecho, tienes que ver las fotos que colgó en el Face, es humillante,... y luego ni siquiera tiene la decencia de bloquearme, la verdad es que no lo entiendo,... se acerca, se aleja, ...es que se va a enterar, se va a enterar, le voy a echar en cara su mentira,… ya está bien, hombre,... 

- ¿Quieres vencer al narcisista y darle en las narices, en los meros morros?

- Sí, claro, ni que fuera tan fácil,...

- Una sola palabra: ¡IGNÓRALO! 

- ¡Ignorarlo! ¡Y que se vaya de rositas! Después de lo que me ha hecho, ¡no es justo!

- No has entendido nada.

- Pues, explícame

- El narcisista sólo existe a través del reflejo de sí mismo que ve en los demás. Si lo ignoramos, es como si lo matáramos, así de simple. Interiormente está hueco, no tiene forma de validarse, es un agujero negro. Todo lo que hace, absolutamente todo, es huir continuamente de ese vacío que lo carcome por dentro. Por eso busca como un drogadicto, de la mañana a la noche, el combustible, nuestra atención, nuestras reacciones emocionales, lo necesita como el aire para respirar,...

- Otra vez con lo del combustible,...

Seré más específico: si te habla o te busca, quiere tu atención; si deja de hablarte o de buscarte, quiere tu atención; si te insulta o te humilla, quiere tu atención; si aparece con un ramo de rosas, quiere tu atención; si te descarta y te deja, quiere tu atención; si no te bloquea de las redes sociales, o si te bloquea, quiere tu atención.

No busca tu amor, eso no le importa, no está interesado en ti como persona, lo que quiere, una y otra vez, es que reacciones, que te enojes, que llores, que lo admires, que pienses en él, que lo odies, que hables de él,... es decir, tu ATENCIÓN   

- Vale, vale,...

- Si le escribes o le hablas, por ejemplo, acerca de tu dolor, o reclamándole aquello o lo otro, le estas dando un banquete de reacciones emocionales, le brindas una ATENCIÓN, que lo llena de gusto y que él no merece,...

- ¿Y entonces qué hago? 

- Tu gran arma, el puñal en el corazón del vampiro, es el poder que tienes para IGNORARLO TOTALMENTE. No hay nada, absolutamente nada, que odie más, y que pueda destruirlo más, que ser ignorado,... 

- Ahora comprendo

- El narcisista tendrá poder en tu vida hasta el día y la hora en que decidas IGNORARLO. El Contacto 0 es, de hecho, una forma masiva de ignorar al abusador, por eso es que es tan efectivo. Él hará todo lo que esté en su mano por hacerlo fracasar,...

Es más, te invito a dar un pasito más,... no sólo Contacto 0, sino ATENCIÓN 0, que esté fuera hasta de tus pensamientos,..¡Good bye, my friend!,... La vida es un regalo muy hermoso para gastarla en estos desalmados ¡Qué se vaya a buscar reacciones emocionales al Cabo de Buena Esperanza! 

- Gracias, Libres, feliz domingo

- Feliz domingo para ti también, ánimo, un abrazo


@libresdelnarcisista

sábado, 17 de febrero de 2018

10 CARACTERÍSTICAS DE UNA RELACIÓN CON UN NARCISISTA


¿Mantienes una relación con un narcisista? Sea un amigo, un compañero de estudios o de trabajo, un familiar, tu jefe, tu pareja,…ninguno de ellos lleva un cartelito en la frente que diga: “Atención, peligro, no te acerques a mí, ¡soy un narcisista!”.

Ni falta que hace. La relación con un narcisista tiene unas marcas bien precisas, tras un período aparentemente normal, las cosas toman un cariz que, definitivamente, se sale de los estándares normales. Sientes que vives bajo un régimen, el régimen narcisista, un sistema de gobierno que te convierte en un ser dócil, ansioso y dependiente.

No sabes explicar bien cómo sucedió, la dinámica tóxica se instauró en tu vida bajo el vértigo hechizante de la seducción.   

Pasado un tiempo te das cuenta: ¡Me he enredado con un narcisista!,… Estas 10 características de una relación con un espécimen de esta clase, te ayudarán a reconocerlo:

1. Es una relación desbalanceada:

La otra persona parece tener siempre la ventaja y la última palabra. No hay reciprocidad. Todo gira en torno a ella. Sus problemas, sus asuntos, son la máxima prioridad. Cuando intentas expresar tus preocupaciones, o afirmarte, ella encuentra la manera de anularte, como si no fuera relevante, y vuelve a ocupar el centro.

2. Es una relación manipuladora:

Sientes que estás bajo un hechizo, la otra persona parece tener una extraña habilidad para tirar de tus hilos y salirse con la suya. Su voluntad termina imponiéndose. Tienes una extraña sensación de que se aprovecha de tus emociones para controlarte, aunque no es fácil de demostrar. Cuando tratas de influir en ella, se pone a la defensiva.

3. Es una relación intrusiva:

La relación, y esa persona, tienen un lugar permanente en tu mente. No parece haber separación psicológica ni emocional entre tú y ella.  Esa persona traspasa todos tus límites personales y no sabes cómo ponerle freno. Anhelas, a veces, recuperar tu espacio personal, pero terminas sintiendo una enorme culpa. Ser un individuo autónomo en control de tu propio destino no es una opción si vives bajo su régimen.

4. Es una relación rígida:

La toma de decisiones está monopolizada por esa persona. Sus ideas son fijas y no se discuten. No hay flexibilidad. Todo se repite una y otra vez como en un rito, no hay cambios ni apertura a las nuevas ideas. La relación es vertical, su percepción de las cosas es la única que cuenta.

5. Es una relación agotadora:

Caminas sobre arenas movedizas alrededor de esta persona. Sus demandas continuas de atención, su comportamiento impulsivo, sus exigencias, sobrepasan a veces tu capacidad humana de respuesta. Con frecuencia te sientes exhausto, ansioso, inseguro, como si se te exigiera que demostraras a cada momento tu valía.



6. Es una relación opresiva:

Esta persona se comunica y actúa contigo como si fuera superior a ti, como si careciese de vulnerabilidades. El trato continuo con él te hace sentir inferior. Continuamente te está recordando tus fallos, defectos y debilidades. Te sientes, con frecuencia, explotado y utilizado.

7. Es una relación hueca:

La relación se siente vacía y triste. El ambiente alrededor de esta persona es negativo. Sus comentarios son venenosos. No obtienes mucha nutrición emocional. Ni tus necesidades, ni tus deseos, ni tus emociones o sentimientos son tomados en cuenta. No hay espacio para hablar de tus proyectos personales. Tus talentos son invalidados o, simplemente, ignorados. No hay intimidad real.

8. Es una relación desconcertante:

Te sientes confundido. Por más que te esfuerces en hacer bien las cosas, siempre hay un drama que debes abordar o algo por lo que la otra persona no está contenta y que debes corregir. Anhelas paz y seguridad, pero de alguna manera siempre surgen conflictos y provocaciones. Su comportamiento es impredecible.

9. Es una relación absorbente:

Parece que hay una fuerza invisible que te succiona hacia la otra persona. Incluso cuando decides desconectarte por un tiempo, todo lo que necesita es una simple llamada o una pregunta para atraerte de nuevo a su burbuja. Te sientes impotente para resistir esta fuerza emocional, que parece cobrar vida propia.

10. Es una relación ambigua:

La persona aparece y desaparece continuamente, y sin avisar. Se acerca, todo parece ir bien de nuevo, y enseguida, ¡zas!, te aparta, frustrando continuamente tus expectativas. Su comportamiento es, francamente, errático. Te amenaza veladamente con abandonarte, te engaña y luego reaparece como si tal cosa. Su comunicación es ambigua, nunca sabes realmente que hay en su mente.



CONCLUSIÓN: LO CONTRARIO A ESTO,… ¡UNA RELACIÓN SANA!

Si le das la vuelta a esta fotografía de una relación con un narcisista, obtendrás una imagen de lo que constituye una relación sana:

Una experiencia humana gratificante, sin explotadores ni explotados, donde ambas partes se sienten valoradas y se aceptan mutuamente, sin dependencias tóxicas, un espacio para compartir tiempos y experiencias, en un clima de igualdad, de respeto a los límites personales, emocionalmente nutritiva, signada por la reciprocidad y la empatía.

A veces has estado tan imbuido en la nube tóxica y deshumanizante del narcisista, que has olvidado lo qué es una relación normal.

Amigo, amiga, es tiempo de que desertes del régimen narcisista, abandona ya las filas del depredador, y recupera tu libertad. Es tu derecho: vivir un modelo de relación que sea acorde a tu dignidad como ser humano. Un abrazo.


@libresdelnarcisista

jueves, 15 de febrero de 2018

LA VIOLENCIA DEL NARCISISTA: la bofetada que no se ve


El narcisista es una persona violenta. Ello está en la naturaleza misma de su trastorno.

Si alguien te da una bofetada, ¡clap!, no hay espacio para la duda: has sido objeto de un acto claramente violento. La agresión deja marcas físicas, y, lo más importante, el abusador se quita la careta, su acto violento lo define a él y te define a ti, la víctima. Puedes sentir la inflamación sobre el cachete, no necesitas más pruebas.

Las dificultades vienen con las bofetadas que no se ven, las que recibes a nivel emocional y psicológico, esas son las acciones más características de la violencia narcisista.

Es cierto que en determinadas circunstancias el narcisista puede cometer, y comete, actos de violencia física, especialmente si sufre un episodio de su furia ciega e irracional, un impulso primitivo y patológico que una vez desatado es difícil de controlar.

Pero lo típico del abusador narcisista no es la agresión física, sino la violencia emocional y psicológica, menos evidente que aquella pero igual, o incluso más, agresiva y peligrosa que otras formas de comportamiento violento.

Detrás de la violencia del narcisista está su odio, una emoción destructiva e intensa nacida de la envidia patológica que lo corroe por dentro.    


El agresor te consideró un objeto, te cosificó. Cuando decretó tu devaluación, o cuando te rebelaste y quisiste recobrar tu libertad, te mostró su odio, su deseo escondido de destruirte y de anularte.

No es un amor que se convierte en odio. No te engañes, él nunca te ha amado. Es una envidia patológica que estaba reprimida y que emerge en forma de odio.

Su acción destructiva nunca es a cara descubierta, sus palabras confunden,  desconciertan. Este odio oculto no se manifiesta en forma directa, sino de manera pasivo-agresiva:

* Te retira el afecto y la atención.

* Aunque sus palabras afirmen lo contrario, en la práctica se muestra hostil y distante.

* Aparece y desaparece en forma impredecible.

* Invalida tu percepción y tus sentimientos.

* Te desvalora e irrespeta a través de sus acciones y comentarios aparentemente casuales.

* Juega con tus expectativas y luego las frustra.

* Utiliza palabras con doble sentido.

* Te amenaza veladamente.

* Provoca tus celos y luego te acusa de sobre-reaccionar.

* Te hace insinuaciones hostiles, mezcladas con palabras de falso afecto

* Siembra dudas sobre tus capacidades.

* Te trata con rudeza, te descalifica, y luego te dice que es por tu bien.

* Utiliza un lenguaje ambiguo.

* Reacciona imprevisiblemente, incluso con furia, ante situaciones aparentemente  anodinas.  

Estas, y otras muchas más, son las bofetadas que no se ven. Se trata, señoras y señores, de verdadera violencia, de violencia en estado puro.

Los actos violentos del narcisista, la mayor parte del tiempo, están disfrazados. No logras ver su impacto tóxico porque, al principio, pueden parecer hechos puntuales o fortuitos: unas palabritas dobles aquí, una pequeña hostilidad allá, un silencio mohíno por este lado, etc.; además, sagazmente, el abusador los combina con gestos de afabilidad y afecto, así te paraliza y confunde. Es el conjunto, la red completa de agresiones cotidianas, la que te va minando y destruyendo sistemáticamente.

Lo mueve, como he dicho, su odio, un odio desproporcionado que carece de fundamento real. No te devanes los sesos buscando una causa objetiva, unos hechos que justifiquen su desprecio por ti. Todo está en su mente trastornada. Él te hará creer que tú, la víctima, eres la causante de todo, así intentará manipularte y te hará responsable de lo que sucede.


En realidad, el proyecta en ti su propio odio, te lo atribuye, por eso su actitud contigo es de defensa/ataque. Recuerda que el narcisista está en guerra, consigo mismo y con el mundo.

El odio del narcisista hacia ti, le permite ver positivamente a su nueva presa. Su mente infantil no conoce los matices que una persona emocionalmente madura sabe reconocer. Para el narcisista no hay zonas grises, sólo existe lo blanco y lo negro.

Para él lo bueno y lo malo son categorías absolutas.

Así se surte de un combustible mixto que lo empodera y seduce: positivo de su nueva fuente, negativo de ti, la antigua.

El abusador pulsa los botones, conoce tus vulnerabilidades, quiere que lo alimentes con tu ira, quiere tu enojo, quiere tu frustración. Cuando logra herirte, siente la miel de la victoria en los labios.

Esta violencia actúa en forma fría, sistemática y calculada. La mayor parte del tiempo son agresiones leves, como un goteo, pero continuas, y muy venenosas.

La violencia narcisista es sutil, velada, encubierta. En la superficie no se ve nada. Se trata de una agresividad depredadora que te va destruyendo día a día, poco a poco, mientras por fuera todo aparenta ser normal.

Es una violencia enmascarada, íntima, cerrada, una violencia-castigo de alguien que piensa que es superior a ti, de alguien que se cree con derecho a robarse tu autoestima y tu alegría de vivir.  

Este proceso perverso, y sus estrategias, son difíciles de probar, ni siquiera tú has sido muchas veces consciente del abuso que has estado sufriendo, hasta que logras ir enlazando los hechos aislados. Normalmente, eso sucede cuando empiezas ya a experimentar las secuelas de la agresión: insomnio, depresión, erosión de la autoestima, sentimiento de indefensión, etc.

En algún momento de tu camino de recuperación/liberación del abuso, dado este carácter encubierto de la violencia narcisista, conviene que hagas un listado de todas las situaciones abusivas que recuerdes. No se busca que las revivas, ni mucho menos, no se trata de hacer un flash-back de experiencias que fueron traumáticas y dolorosas para ti, simplemente te sugiero anotarlas por escrito, sin entrar en más detalles.

Este registro de la violencia que sufriste es exclusivamente tuyo, y es un documento útil que te ayudará a superar la disonancia cognitiva, para que identifiques el verdadero rostro del depredador, pues como dice el dicho: “Por sus obras, lo conocerás”. Además, es importante que lo tengas presente a la hora de decretar y mantener el Contacto 0, o cuando el abusador narcisista aparezca de nuevo sobre el horizonte para aplicarte el Hoover o la aspiradora.

Un saludo a todos, y gracias, de antemano, por sus aportes y comentarios.



@libresdelnarcisista  

lunes, 12 de febrero de 2018

DESARMAR AL NARCISISTA: LA DESCONEXIÓN EMOCIONAL


Desde hace tiempo vengo reflexionando sobre este tema: la desconexión emocional, un concepto que fue clave en mi enfrentamiento con el agresor narcisista y en mi recuperación del abuso.

Los narcisistas se valen de todo para maltratarte: lo que amas, lo que odias, tus miedos, tus debilidades, tu aspecto físico, tu edad, lo que has hecho, lo que no has hecho,… ¡todo! Durante la devaluación son capaces de manipular cualquier gesto tuyo, a objeto de culparte, acosarte y destruir tu autoestima.

Atravesaba yo este ciclo infernal de la denigración, cuando me di cuenta de la trampa que me había tendido el acosador: mis emociones.

Las armas del narcisista no son en realidad las cosas que dice ni sus acciones. Sus armas son la forma en que te sientes acerca de cómo actúan con respecto a ti, es decir, tus reacciones emocionales. Su efectividad radica en que has sido condicionado, mediante la realidad ilusoria de una falsa relación de amistad o de pareja, a conectarte emocionalmente con tu agresor. 

El narcisista suscita y utiliza tus propios sentimientos y emociones en contra tuya. Se vale de tu amor para manipularte, de tus temores para intimidarte, de tu ira o de tu rabia para mantenerte a la defensiva y fuera de equilibrio, de tu culpabilidad para que cedas y soportes su errático comportamiento, de tu tristeza y de tu ansiedad para erosionar tu autoestima y someterte.

Esto es así porque estos trastornados se alimentan de tus reacciones emocionales, ese es el combustible o suministro narcisista, la droga que han estado succionando cuando clavaron sus colmillos de vampiros sobre tu cuello.



La trampa, no lo vamos a negar, es efectiva, lo prueba todo el sufrimiento y las secuelas que genera el abuso, pero sólo funciona si sigues el juego. Tienes que reaccionar emocionalmente de alguna manera para que él logre su objetivo, pero si dejas de hacerlo, si te desconectas a ese nivel,  se queda desarmado. Si intenta manipularte de cualquier manera, y tú respondes no con la lógica de las emociones y los sentimientos, sino desde los hechos y la razón adulta, se te quedará mirando pasmado y pensará: ¿ahora qué? Sabrá que ha dejado de tener poder sobre ti.

Desconectarte emocionalmente es arrebatarle al narcisista el control sobre tus emociones. Que te sientas bien o mal ya no dependerá de esta persona abusadora y tóxica.

Desconectarte emocionalmente es situar tu batalla, la batalla de tu recuperación,  en el terreno sólido de los hechos y de la comprensión racional de lo que sucede. 

La contrapartida de la conexión emocional es la conexión con la realidad y con los hechos, con la razón adulta. Las víctimas de los narcisistas hemos estado sumergidas en un mundo ilusorio, en una impostura, en esa gran burbuja de engaño y fantasía en la que ellos se han instalado. Salir del encantamiento es recuperar el sentido de la realidad, y librarnos de la percepción distorsionada que tienen ellos sobre sí mismos y sobre los demás.


Aunque parezca un adulto, el narcisista se comporta de una manera infantil, egoísta e inestable. Imagínate que un niño de 3 años te dijera cosas horribles sin ninguna razón, ¿te afligirías por eso?, pues a nivel emocional eso es exactamente lo que es. Una vez que comprendes lo que sucede, con el tiempo, te parecerá tonto su comportamiento. El infantilismo y la ridiculez de alguien que busca provocar tus emociones te resultará a la larga, francamente, patético.  

Todas las manipulaciones del narcisista buscan lo mismo: las reacciones emocionales de la víctima. El tratamiento silencioso, por ejemplo, funciona así ¿Cómo lo desmontas?  Ignorando a aquel que te ignora. Se supone que te tienes que sentir molesto o herido por su silencio. Si no lo estas, si sigues con tu vida como si no te importara, él se sentirá un poco tonto: “¿Para qué lo castigo con mi silencio si él parece no preocuparse lo más mínimo?”, pensará desconcertado.

Así es como desarmas al narcisista. Realmente, él no tiene ningún poder sobre ti. Son tus propias emociones las que han sido manipuladas en tu contra.  Tenlas bajo control, recupera tu poder, y los juegos del narcisista te dejarán de importar. Toma en cuenta que todo lo que dice y lo que hace está diseñado para presionar un botón emocional en otras personas. La clave está en desconectarte, así de simple. Si alguien toca un timbre y no hay electricidad, es imposible que suene, pues igual.

Una de las forma de quitar esa electricidad es dejar de tomar las palabras o acciones del narcisista como algo personal. Eso suena difícil, lo sé, pero sinceramente no lo es. Estamos hablando de alguien que ni siquiera comprende que los demás son personas igual que él ¿Cómo puede ser personal? Vuelvo al ejemplo de antes: si un niño de tres años te llamara y te dijera cosas terribles, no lo tomarías personalmente, y no le creerías. Es lo mismo, porque es la misma mentalidad.

Estás escuchando la versión crecida y más articulada de la rabieta de un niño egoísta de tres años, ni más ni menos. No es la realidad. Incluso él, probablemente, no lo cree tampoco. Lo que quiere como desesperado son tus emociones, todo lo demás no le importa. Pero incluso si esa fuera su opinión sobre ti, ¡qué más da! No está basada en los hechos reales, sino en la percepción distorsionada de su mente trastornada y eso escapa de tu control.



Son tus propias expectativas las que te lastiman. “Un verdadero amigo no actuaría así”, piensas; “si me amara, me respetaría”, te dices compungido; “no es justo, después de todo lo que he hecho por él”, te lamentas. Acéptalo, hermano, esta persona ni es tu amigo, ni es capaz de amarte ni de respetarte, ni a ti ni a nadie. Es un narcisista, no lo olvides, eso no lo puedes cambiar. No actúa en forma razonable, no es coherente ni justo en sus apreciaciones. Él vive en su burbuja fantasiosa de egoísmo y no hay quien lo saque de ahí.

Es hora de dejar de esperar que sea de otra manera, porque no lo será. Acepta la realidad, la del trastorno narcisista que padece esta persona y la del abuso que has sufrido. Tus expectativas son probablemente normales y razonables, pero no se van a cumplir, y no le des más vueltas.

Muchas personas piensan que si pueden hacer que el agresor vuelva a valorarlos como en el período dorado, se acabará el abuso. No es verdad.  Al narcisista, en el fondo, le es indiferente quién eres. No puedes convencerlo porque no quiere convencerse; está ocupado con sus delirios y actuará de la misma manera independientemente de que te llames Pedro o María. La única persona afectada eres tú. Está haciendo contigo lo que hace a todos los que han ocupado tu posición como fuente de combustible. Es una escena muy antigua para él, y ya la ha jugado muchas veces. Eres sólo la persona actual que interpreta ese papel.

Este comportamiento no comenzó contigo y no va a terminar contigo, porque no tiene nada que ver contigo. No lo olvides. Ha tenido exactamente el mismo tipo de relación una y otra vez en su vida. Fracaso tras fracaso, abuso tras abuso, víctima tras víctima. Así es la vida del narcisista. Tú eres otro actor en un drama sin fin sobre el narcisista, y francamente, a él no le importa quién eres porque él es la estrella principal, el protagonista de todo.

Es por eso que insisto que no te lo tomes como algo personal. Porque no es personal. Es personal para ti, pero no es personal para el narcisista. Es un ser completamente egocéntrico que te usa para practicar sus juegos mentales y extraer tus emociones. Otras personas no importan en esta ecuación. Ni tú ni nadie, sólo él.

Ya que eres la única persona afectada, la forma en que desarmas al perverso narcisista es impedir que use tus propios sentimientos y emociones en tu contra. Lo haces al no reaccionar más a sus juegos, palabras y manipulaciones. Es así de simple. Dado que no puedes controlar al narcisista, entonces debes controlarte a ti mismo. No es fácil, pero es posible, basta que te des cuenta que estás escuchando el equivalente adulto de un berrinche de niño pequeño y dejes de tomarlo como algo personal.

Cuando recuperas el control de tus emociones y reacciones, le arrebatas al narcisista el poder que tenía para lastimarte. Porque la verdad es que es una estafa. Una mentira, como todo lo que se relaciona con ellos. Él no tiene ningún poder sobre ti. Créelo. La trampa fue haberte conectado emocionalmente con el narcisista perverso.

Ya es hora de salir del hechizo del narciso embaucador, de romper las cadenas emocionales que te atan a tu maltratador. El poder es tuyo, desconéctate, amigo, amiga, y recupera tu libertad.

@libresdelnarcisista