sábado, 24 de junio de 2017

¿Las víctimas del narcisista son culpables de ser víctimas? La realidad del abuso


¿Son culpables las víctimas de la situación de abuso que han sufrido? ¿Hay “algo” en las víctimas que las haga consentidoras del horror que han tenido que atravesar?

Frente a los efectos devastadores del abuso narcisista, existe una literatura que de una manera velada, y a veces directa, responsabiliza a la víctima de la tragedia que ha vivido. Desde esta perspectiva, ella es la que se ha equivocado al permitir ser tratada de esa forma. Algún “problema” debe tener.

De esta manera, a veces sutil, terminan victimizando secundariamente a la víctima, y exculpando al maltratador. Se le niega su condición de víctima, y al hacerlo se obvia la realidad insoslayable del abuso.

Si no hay víctima, no hay abuso.

Las víctimas de cualquier naturaleza son siempre muy incomodas. Ellas deben tener cierta culpa de lo que les ha pasado. Todos parecen estar de acuerdo, especialistas, personas de buena fe, incluso psicólogos, en que existe algo así como un “perfil” de la víctima, y en esa lógica, ella misma ha propiciado el maltrato que ha recibido.

He sido testigo de esta lógica perversa no sólo en relación al abuso emocional, también en situaciones de acoso laboral, escolar, doméstico. Incluso en casos de violaciones o abuso sexual.

Las víctimas, las víctimas son siempre las responsables. Algo habrán hecho.

En el caso del abuso narcisista, esta forma de pensar confunde de plano los tremendos efectos del daño emocional y psicológico que el narcisista o psicópata ha perpetrado en la víctima, con la existencia de patologías o rasgos de personalidad que siempre se presuponen pre-existentes a la relación con el depredador.

Se pretende establecer como causa lo que en verdad es un efecto del abuso: sentido identitario erosionado, autoestima destruida, sistemas de defensa y de confianza devastados, conmoción emocional, depresión, confusión, parálisis existencial, dependencia, síntomas del estrés post-traumático, etc.

Señoras y señores estás son las CONSECUENCIAS de haber estado enredado con un narcisista o psicópata, no las causas. Decirle a la víctima que ella es responsable de todo esto es, además de una gran insensibilidad, no entender la gravedad del abuso.

Este pensamiento se deriva de un mito que puede hacernos mucho daño: La razón por la cual la victima ha sido victimizada está en ella misma, en sus rasgos de personalidad, en su actitud.

Créanme, la razón no está ahí.

A este mito se opone la verdad de las víctimas: Ellas son inocentes del abuso sufrido, ellas fueron engañadas y manipuladas, sometidas de modo encubierto a tácticas de condicionamiento mental y de lavado de cerebro. No hay nada en ellas que las haga merecedoras del infierno que han soportado.

Paralelo a este modo de pensar, existe todo un lenguaje lleno de eufemismos que habla de la situación de acoso como si se tratara de “vivencias negativas” o de “oportunidades de cambio”. Estos son apaños, palabras vacías que desdibujan la realidad cruda del abuso emocional y psicológico y de su profunda injusticia. Al pan, pan, y al vino, vino. El abuso es abuso, y nadie debería pasar por esa experiencia.

No faltan “gurús” ni libros de auto-ayuda, autores que prometen el oro y el moro, y que entremezclan ideas filosóficas orientales con consejos tipo new age que se basan en la idea-mito que mencioné antes: la causa está dentro de ti, en tú actitud, tú enfoque, lo que tú permites, etc. No tengo nada contra esta literatura a quien le pueda servir, pero desde luego no creo en ella hallar la respuesta al drama de mi relación con el narcisista.


MI EXPERIENCIA PERSONAL

He escrito esta entrada con vehemencia porque el reconocimiento de mi condición de víctima y de la realidad del abuso fue fundamental en mi proceso de recuperación. Hubo un tiempo en mi relación con mi “amigo” narcisista, cuando no comprendía a cabalidad ni su trastorno ni lo que estaba viviendo, en que llegué a pensar que el problema estaba en mí: yo me había vuelto emocionalmente dependiente, me había dejado manipular por mi baja asertividad y autoestima, no había sabido poner límites, etc.

Esto me generó un sentimiento de malestar conmigo mismo, me sentía culpable de lo que había permitido en mi vida. Este pensamiento, lejos de ayudarme, me paralizó, haciendo que me enfrascara en infructuosos análisis de aquello que en mi no estaba bien, revisando incluso situaciones olvidadas de la infancia y de la adolescencia, etc.

Todas mis tentativas por cambiar mi dinámica relacional con el narcisista desde esta perspectiva, la perspectiva de que el problema estaba en mi, fracasaron rotundamente. Chocaban continuamente con las estrategias de control y empoderamiento de mi maltratador, con sus manipulaciones encubiertas, con mi propio condicionamiento psicológico fruto del reforzamiento intermitente. Estos fracasos me hundieron aún más.

Hasta que un feliz día descubrí la verdad: el problema no era yo. Una vez que logré identificar el grave trastorno narcisista de mi “amigo”, y comprendí a cabalidad la situación de abuso que había vivido, y estudié sus estrategias para controlarme y manipularme, entonces, sólo entonces, comenzó realmente mi liberación.

No es lo mismo darse cuenta de que se ha sido víctima de una grave situación de abuso emocional y psicológico, que creer que el problema está simplemente en nuestra baja autoestima o en nuestra actitud. Eso es precisamente lo que defiendo aquí.


EL PROCESO DE RECUPERACIÓN

El proceso de recuperación es difícil, lo sé, pero su gran aliado es el conocimiento certero y claro de lo que ha sucedido. Las víctimas necesitamos comprender el trastorno narcisista, conocer su dinámica, saber defendernos frente a sus tácticas manipulativas y reconocerlas.

Necesitamos también, como he dicho en otras ocasiones, hacer el duelo que nuestro dolor merece. Hemos sido engañados y traicionados, nos toca llorar y liberar la carga emocional tan tremenda que pesa sobre nosotros.

Aquí es donde necesitamos buenos amigos, personas compasivas y solidarias, que sepan acompañarnos y estar con nosotros, compartiendo nuestro dolor. Las víctimas no necesitamos recetas, sino el poder curativo de un abrazo sincero y apretado que nos sostenga y anime.

En este asunto no cabe ser neutral, o nos ponemos de parte de las víctimas, o nos unimos al coro de los verdugos, diciéndole que ella misma se lo buscó por su forma de ser, dándole además la razón al depredador, que estará encantado de apoyar esta afirmación.

Las víctimas requieren, por supuesto, purgar todo el veneno que el narcisista les inoculó. Liberarse de la “mezcla potente” y romper definitivamente con su maltratador estableciendo un Contacto O.

Finalmente, la recuperación amerita trabajar a fondo algunas áreas de nuestra vida que han sido severamente dañadas por el paso del narcisista o psicópata tales como la autoestima, la asertividad, el establecimiento de límites personales, etc.

Doy cuenta de este proceso porque es el mismo que yo he seguido en mi recuperación, mi paso de víctima a superviviente. Este es mi testimonio.

En mi camino ha habido de todo, momentos de luz, victorias, avances, pero también recaídas, fracasos y días oscuros. Que nadie se desanime ante las dificultades. Si caemos, nos sacudimos el polvo, y nos levantamos de nuevo. Es todo.

Con el tiempo comprendí que mis rasgos de personalidad, los mismos que me hicieron atractivo como presa al narcisista: mi alegría, mi carácter abierto y generoso, mi empatía, mi capacidad comunicativa, mi optimismo natural, son características de las cuales me siento orgulloso y feliz y no pienso renunciar a ellas en absoluto, porque el problema del abuso que sufrí no estuvo nunca en mi forma de ser.

Por cierto he descubierto que estas características son muy comunes en las personas que se convierten en víctimas de los narcisistas, pues son, precisamente, aquellos atributos de personalidad de los cuales ellos más carecen y que buscan desesperadamente en otras personas.

He escrito esta entrada de una sentada y con el corazón, y aunque me he ayudado de algunos autores como Iñaki Piñuel, me he basado sobre todo en mi experiencia. Sé que me quedan cosas por compartir sobre esto, ya irán saliendo en la medida en que avance con el Blog. 

Cualquier duda o comentario, será bienvenido. Un saludo a todos.


@libresdelnarcisista

miércoles, 21 de junio de 2017

"Y NADA MÁS": Los narcisistas y la realidad


Comienza el verano. La tarde se despereza por entre los montes, un sencillo tema de Silvio Rodríguez, el conocido cantautor cubano, me zarandea.

 "Y nada más"

Ese momento en que la venda cae de nuestros ojos, ¡oh dolorosa gracia!, y vemos al fin que detrás del inflado, superlativo, ego del narcisista no hay nada, todo es humo, sólo es una máscara, una cascara vacía.

Aquel que era objeto de nuestros desvelos resultó ser un fantoche, un maniquí de vidriera, un completo machango

Burlados en nuestra buena fe, decepcionados, sólo nos queda mirar la realidad en toda su desnudez y pureza

Aceptando y viviendo la realidad  es como comenzamos a recuperarnos del abuso. Hemos sido víctimas de una ilusión, de un espejismo que nos hizo creer que tal persona era real y nos amaba o era nuestro amigo. 

Los narcisistas odian a muerte la realidad. Están peleados con ella. Su narcisismo patológico constituye una verdadera ruptura con el mundo real. 

Han construido en su mente alucinada una realidad paralela, un universo virtual, una vía de escape para no enfrentarse a la verdad acerca de ellos mismos y de los otros. Así lograron sobrevivir a la experiencia traumática que está en el origen de su trastorno de personalidad.

La idea grandiosa que tienen de sí mismos, sus fantasías de éxito ilimitado, el sentirse únicos y con derecho, no se corresponde con la realidad objetiva de lo que ellos son: seres humanos con virtudes y defectos, con vulnerabilidades como cualquiera. Ni son especiales, ni tienen más derechos que otros, ni están por encima, ni son superiores.

Para alimentar y defender esta falsa realidad, necesitan continuamente el combustible que les hace sentir que tienen el poder y que controlan a los demás, que son superiores y que los dominan. Como no viven en la realidad, tienen que devaluar a la gente que se relaciona con ellos, explotarlos, tratarlos como si fueran cosas, como si fueran extensiones de sí mismos.

En su guerra con la realidad intentarán hacernos creer que la verdad de lo que sucede está en sus palabras insidiosas, negarán nuestra percepción, invalidarán lo que sentimos. 

Pero la realidad es terca, hermano, se impone siempre, a ella nos atamos como un alpinista a la cuerda que lo sujeta. Nos aferramos a los hechos, puros y duros, como un científico a los datos del laboratorio.

Como se refugiaron en su mentira como en un bunker, como reprimieron cualquier contacto con su yo vulnerable y deshecho, no desarrollaron ni su empatía ni su conciencia moral. Dos cualidades de la inteligencia humana estrechamente ligadas a nuestra conexión con el mundo real.

Los narcisistas son trastornados en toda regla, gente traumatizada que ha roto con la realidad a través de la construcción de su "falso yo". 

Por eso, para nosotros, que hemos formado parte de la burbuja del narcisista, nada más medicinal que la realidad.

La realidad acerca del grave trastorno de personalidad que sufren estas personas que llamamos narcisistas.

La realidad sobre nosotros, lo que somos, nuestra dignidad, nuestros talentos, nuestros sueños, nuestras alegrías, nuestras lágrimas, nuestro infinito valor como seres humanos.

La realidad del abuso que hemos sufrido, con todas sus secuelas.

La realidad misma de nuestra recuperación, como seres abiertos a la vida, capaces de crecer, constructores de nuestro propio destino.

La realidad, sencillamente, la realidad, el fundamento de todo. 

Y nada más.

@libresdelnarcisista


lunes, 19 de junio de 2017

La música nos ayuda a recuperarnos del abuso narcisista


La música ha estado siempre muy presente en mi vida. Amo la música, como amo también la poesía, el arte, la filosofía. Al principio de mi relación con el narcisista estos fueron los temas que le sirvieron de enganche conmigo. Durante la fase de idealización, me hizo creer que a él también le interesaban estas cosas.

Con el paso del tiempo, me di cuenta que esa fue la forma de hacerme mirroring, es decir, de reflejar en sí mismo algunos rasgos de mi personalidad como en un espejo, creando un personaje a mi medida, construido con trozos de mi mismo. 

Pero todo fue un espejismo, el centro de interés del narcisista no eran, en realidad, estos temas, sino obtener, a través de ellos, el abundante y rico combustible que yo le proveía. Eso lo supe mucho más tarde.

Durante mi proceso de recuperación la música me ha acompañado como fiel amiga, ella ha sido para mí una vía de escape, en ella he proyectado ideas y sentimientos. Algunas canciones se han convertido en particularmente significativas, quizás porque lograron expresar mi mundo emocional roto, y mi anhelo por reconstruir las piezas y hallar de nuevo mi centro.

Escucho estas canciones en clave existencial. Las rehago mentalmente a la luz de mi historia.

La música es una excelente terapia,  por eso me atrevo a sugerir a las víctimas el ir haciendo un playlist personal, un listado con las canciones que logran expresar nuestro propio mundo y que marquen verdaderamente una nueva etapa en nuestra vida, el tiempo de nuestra recuperación del abuso que hemos sufrido.  

¡El thriller que hemos vivido escapando de las garras del narcisista debe tener su propia banda sonora!:

Canciones para pensar y tomar conciencia de lo vivido, canciones para emocionarnos y llorar si nos viene en gana, canciones que nos motiven y nos sacudan por dentro, canciones para celebrar la vida y nuestras victorias, canciones reivindicativas, solidarias, abiertas a la amistad y a la esperanza.

Melodías para meditar, respirar hondo, relajarnos, sentirnos.

Y a ti: ¿Cuál es la música que activa tu alma? ¿Tienes ya tu listado de canciones? ¿Te atreves a sugerirnos alguna?

@libresdelnarcisista

domingo, 18 de junio de 2017

EL CONTACTO O Y EL DOMINGO: Enfrentar la soledad


Domingo. Recuerdo que meses atrás era el día de la semana quizás más difícil para mí de sobrellevar el Contacto 0. Intentaba estar ocupado, leer, ver una película, escribir, escuchar música, y prácticamente sin darme cuenta, la cabeza se me iba con el narcisista, repasaba de nuevo la relación, las situaciones de abuso, casi siempre encubiertas, experimentando una amalgama de emociones y sentimientos: rabia, vacío, impotencia, tristeza,… soledad.

Tengo una tendencia a ser bastante analítico, a meditar las cosas, repensarlas, eso que de por sí puede ser una gran virtud, me expone a hacer continuos flashbacks, a revivir con mi mente situaciones que fueron francamente traumáticas y dolorosas para mí.  

Una de las cosas que más me costaba, especialmente las primeras semanas que siguieron a mi descubrimiento del trastorno narcisista de mi “amigo” y al brutal descarte que sufrí, era concentrarme en mi trabajo, que, básicamente, es de tipo intelectual. Era una permanente lucha conmigo mismo evitar que mi pensamiento y atención se fueran con el narcisista, a duras penas lograba centrarme en mi tarea, hasta que con el tiempo fui recuperando mi capacidad de concentración y reencontrando mi equilibrio personal.

Sabemos, como hemos dicho otras veces, que si cortamos con el narcisista, pero nuestro pensamiento sigue estando imbuido en la persona de nuestro maltratador, permanecemos en contacto con él, y estamos activando la “mezcla potente” que nos hace vulnerables a su influjo.

Por eso afirmaba en días pasados que la verdadera lucha del Contacto 0 es la que libramos con nosotros mismos.

Hoy día mi experiencia con el domingo ha cambiado, aprovecho este día para descansar, me los tengo reservado para dedicarlo a aquello que verdaderamente me apasiona, y para disfrutar de la compañía de mi familia.

Busco espacios de soledad y de silencio, unos valores que siempre había amado y que se vieron menoscabos en mi relación con el narcisista cuando, merced a sus manipulaciones y acondicionamientos, me había convertido en una persona emocionalmente dependiente y débil.

Redescubrir la soledad, mirarla de frente, enfrentarla, me ha ayudado a crecer como ser humano, a encontrarme conmigo mismo, a recuperar mi libertad.

El narcisista nos manipuló y jugó con nuestro temor a la soledad. Su estrategia no pudo ser más cruel: convertir a su víctima en dependiente de su afecto y luego maltratarla privándola de su atención, menospreciándola, devaluándola y finalmente descartándola con frialdad y cinismo.

Por eso, por eso mismo, cuando una víctima le pierde el miedo a la soledad, la enfrenta, decide defender su autoestima, y atraviesa el desierto de la ausencia, experimenta la verdadera libertad interior. Recupera el control y el poder sobre su vida.

Por supuesto, hay una soledad que hace daño, es la que nos imponen otros, la que no escogemos. Esa es la que el narcisista ofrece continuamente a sus víctimas. Por huir de ella muchas se dejan someter a tratos contrarios a su dignidad como personas.

La soledad que yo digo es otra. Es la que elegimos nosotros mismos cuando decimos: ¡basta ya! y optamos por defender, y en algunos casos, recuperar nuestra dignidad. Soledad es, entonces, ese espacio de respeto por mi propia intimidad, la defensa de lo que soy y amo, la libertad de ser quien soy sin depender de la aprobación de nadie.

Una persona que se quiere y se respeta a sí misma, una persona emocionalmente sana, sabe habitar consigo misma, y no supedita su autoestima a los vaivenes de personas que no saben valorarla.

Una cosa sí les digo, cuando una víctima se libera del temor a la soledad, y redescubre su sentido, recupera, repito, el control sobre su vida

Es esa la soledad que nos ayuda a crecer, y la que, curiosamente, nos prepara para vivir en verdadera comunión con los otros.

Sin dependencias enfermizas, ni apegos tóxicos, ni vínculos amo-esclavo.

Verdadera comunión, en reciprocidad, empatía, igualdad, libertad, respeto, amor, con gentes que compartan nuestros valores, personas nobles capaces de alegrarse con nuestras alegrías y llorar nuestros dolores.

Esas son las personas medicina, las personas que merecen estar en nuestro círculo de confianza.

Nuestra capacidad de amar, de ser receptivos, de acoger, se acrisola en el horno de la soledad. Como el oro en el fuego del crisol.

No sé cómo pero hubo un momento en mi relación con el narcisista que comprendí todas estas cosas. Tomé conciencia de su juego manipulador. Me trataba como si él fuera una persona sobrada de amistades y popular (luego me di cuenta que todo era una fachada) y yo estuviera solo y necesitado de compañía. Decidí voltear la tortilla, y a la hora de pedirle que no tuviéramos más contacto, le expuse como argumento que necesitaba estar solo, que quería reservarme un tiempo para estar conmigo mismo, y centrarme en mis sueños y proyectos.

Se quedó mudo y palideció

No le hablé de su conducta maltratadora ni de sus abusos, me imagino que él esperaba eso. No hubo reclamos de ninguna especie. Simplemente que yo quería y necesitaba estar solo. Fue como decirle no eres tú quien me abandona, soy yo quien desea estar solo, es un regalo que me hago a mí mismo.

Esa tarde, cuando el narcisista se marchó, casi sin decir palabra, sentí que tenía de nuevo el control y el poder sobre mi vida.

@libresdelnarcisista


sábado, 17 de junio de 2017

¿Cómo alimentamos al narcisista?: 13 maneras de entregar el combustible


Sábado al fin. Aunque hay muchos temas interesantes sobre el narcisismo, no quiero distraerme, iré a lo que importa, a aquello que pueda sernos útil en nuestro camino de liberación del narcisista, ese es, en realidad, el objetivo de este Blog: compartir experiencias y conocimientos que sirvan de apoyo a las víctimas en su proceso de recuperación.   

Como hemos explicado otras veces, el concepto clave para descifrar el errático comportamiento del narcisista es el de suministro o combustible, la droga que requieren continuamente estos trastornados y que sostiene su "falso yo" grandioso, la construcción de sí mismos que proyectan en los demás.

A través del combustible, sacian su adicción al poder y el control sobre los otros. Es como un fuego que les quema por dentro. Sentirse superiores, sentirse por encima, dominarlos, ñaca, ñaca,...

Sabemos también que reciben este suministro por medio de las reacciones emocionales que provocan en nosotros, ya sean de signo positivo, admiración, atención, reconocimiento, como negativo, enojo, tristeza, ansiedad, etc.

Así alimentamos al narcisista.
 
Existen distintas maneras de entregar el alimento. No todas tienen el mismo valor para el narcisista. Además del tipo de fuente a través del cual lo reciben, ya sea primaria o secundaria u otra, también influye, y mucho, la forma como lo reciben, no es lo mismo una mirada de atención que unas palabras de enfado.

A continuación vamos a especificar estas distintas formas de entrega del suministro, y lo haremos en forma ascendente, de menor a mayor, según el valor que tengan como alimento o combustible para el narcisista.

1. Conciencia:

Aunque el narcisista no esté presente y no nos vea, prevé cual será nuestra respuesta ante su comportamiento porque ha estudiado nuestras reacciones. Sabe, por ejemplo, que estaremos pensando en él si no nos contesta una llamada o falta a una cita. El saber de antemano cual será nuestra reacción emocional le sirve de combustible.

2. Respuesta neutra:

Cuando le comunicamos algo al narcisista y lo hacemos de una manera que no es ni positiva ni negativa. Tiene cierto valor porque hemos interactuado con él y eso significa que le hemos prestado atención.

3. Reconocimiento:

Cuando le reconocemos y reaccionamos ante él, y lo más importante, hemos dicho su nombre. Significa que lo conocemos, que lo hemos aceptado y valoramos su persona.

4. Gestos de amor:

Incluye acciones como un beso, o un abrazo, agarrarse de la mano o incluso hacer el amor. Sorprende que tengan un valor tan bajo como combustible, pero no olvidemos que ellos no consideran el amor como un método potente de conseguir combustible. Los narcisistas saben que son incapaces de amar, y que en este punto somos superiores a ellos, por más que finjan. Además, por regla general, no les gusta la intimidad física, acceden a ella en la fase de seducción porque tiene un gran impacto en las personas empáticas, es su manera de manipularlas y engancharlas. Así las acondicionan para que suministren combustible de mucho más valor cuando la relación se consolide.

5. Palabras de amor:

Los narcisistas valoran más las palabras que los gestos, además saben que las personas empáticas suelen ser bastante expresivas con sus emociones y sentimientos, y esto constituye un buen combustible para ellos: te quiero, te extraño, te necesito,…

6. Gestos de atención:

Cuando hacemos algo por el narcisista, preparar una comida, concertar una reunión, eso subraya su sentido inflado de auto-importancia y les confirma en su convicción de que son únicos y tienen derecho a todo. Les gusta vernos afanados por atenderles, les hace sentir poderosos.

7. Palabras de atención:

Significa estar preparado y dispuesto a hacer cosas por el narcisista, mostrarle que nos preocupamos por él, por su bienestar, y le prestamos atención, decirle por ejemplo: ¿cómo has estado?, ¿has comido?, ¿necesitas algo?, etc. Ellos sienten que tienen derecho a esto, a que nos ocupemos de sus necesidades y les atendamos, pues consideran que estamos a su entero servicio.

8. Gestos de admiración:

La admiración es el corazón del combustible positivo, es lo que realmente desean con toda su alma, observemos que está más arriba, por ejemplo, que el amor. Puede incluir una mirada, un gesto de halago, los aplausos, que nos quedemos con la boca abierta delante de él, etc.

9. Palabras de admiración:

Son un verdadero manjar para el narcisista, son las palabras que les hacen funcionar y que buscan desesperadamente y con glotonería: Excelente, magnifico, espectacular, fabuloso,... Las necesitan y las reclaman como un niño mimoso. Curiosamente valoran mucho más las palabras que los gestos, y si encima se las decimos en público se les caerá, literalmente, la baba de la boca.

10. Gestos de enfado:

Todos los gestos, a veces involuntarios, que acompañan a la frustración y al enojo: fruncir el ceño, caminar dando zancadas, un portazo, agitar el puño, etc. No necesitan ser muy evidentes, cualquier ademán que se encuentre en el espectro del disgusto entra en esta categoría. Suelen estar muy atentos al lenguaje gestual de su víctima cuando la están atacando.

11. Palabras de enfado:

Les encanta cuando, encendidos de ira, le descargamos toda nuestra rabia y nuestro enojo, significa que nos centramos en ellos y que han logrado desestabilizarnos, lo que les hace sentir llenos de poder. Si nuestras palabras son de bronca y disgusto, aunque hagamos el máximo esfuerzo por controlarnos o disfrazarlas,  también funciona como un delicioso combustible.

12. Gestos de llanto:

Sé que es duro lo que voy a decir: cuando nos ven tristes y miserables están ellos en su mejor forma. Si logran acabar con nuestra alegría y optimismo, que envidian terriblemente, están de fiesta, saben que nos han afectado de verdad y que nos vencieron. Si encima ven como estallamos en llanto, el más potente combustible comienza a fluir como de una cristalina fuente.

13. Palabras de llanto:

Si llegan a herirnos al punto que les comunicamos cuán tristes, destrozados y angustiados nos sentimos, entonces es como si entraran en éxtasis, se hinchan completamente de poder como un globo. Estamos en la cima del árbol del suministro narcisista, ahora ya saben que nos han lastimado profundamente.

Entiendo perfectamente que nos sorprenda que sea el combustible negativo el que ocupe los más altos grados en su valoración como suministro narcisista. A mí mismo, al escribirlo, me choca tanta perversión y malignidad. Cuesta creerlo, pero es así, 

Las reacciones negativas son más difíciles de obtener y cuando logran provocarlas se sienten verdaderamente poderosos y superiores. Hacer que una persona empática pierda la compostura y estalle en cólera, o se vea afectada hasta el punto de deshacerse en llanto, les demuestra que son superiores, omnipotentes y que tienen a esa persona totalmente dominada y a sus pies.

Meditemos sobre todas estas cosas, tomemos conciencia de cuán peligrosos pueden ser los narcisistas para nuestra salud emocional y para nuestra vida en general. Decidamos, desde este mismo momento, no alimentarlos más. No caigamos en la trampa de darles combustible positivo, como una forma de mantenerlos a raya. No les basta, llegará un punto en la relación en que reclamarán combustible negativo, porque se aburren de nuestros halagos y de nuestra admiración, y es entonces cuando inician la fase de devaluación.

No olvidemos que son adictos, y están trastornados, saben que nos hacen daño, pero no se frenaran hasta lograr extraer de nosotros reacciones emocionales negativas, a un alto costo emocional y psicológico para nosotros.

No juguemos con fuego. Plantemos cara al abuso, establezcamos nuestras defensas, pongamos murallas, y permanezcamos firmes en nuestra decisión de tener un Contacto 0 con esta gente tan venenosa.

Una clave sencilla, aunque difícil de practicar, para sacudirlo de nuestra vida: no reaccionar emocionalmente a nada que tenga que ver con su persona. Se los aseguro, terminará marchándose a otra parte. Nadie puede vivir sin alimentarse, tampoco el narcisista.

Como siempre, atento a sus comentarios y preguntas. Un saludo y feliz fin de semana.

@libresdelnarcisista


miércoles, 14 de junio de 2017

EL ALFABETO NARCISISTA

Los narcisistas se ven a sí mismos de manera totalmente diferente a los demás. Los contrastes pueden ser reveladores: “Espejito, espejito,… ¿quién es el hombre más bonito?”

Para ilustrar esto, aquí hay dos alfabetos. A la izquierda están algunas de las cualidades auto-engrandecidas e infladas que los narcisistas se atribuirían a sí mismos cómodamente. A la derecha están algunos de los descriptores, no tan brillantes desde luego, de los comportamientos y rasgos que muchos de los que conocen a los narcisistas usarían para describirlos.

A medida que leas este alfabeto, observa qué palabras resuenan en ti con más fuerza a la hora de describir a las personas narcisistas que conoces.

Esta lectura puede traerte una gama de sensaciones, quizás diversión, tristeza, cólera, indignación.

No te lo tomes muy a pecho. Los narcisistas están en una misión: convencer, encantar o coaccionar a otros para que los vean en términos superlativos. Su autoestima temblorosa depende de ello.

Al mismo tiempo, los intentos de los narcisistas de degradar y explotar a otros son tan hirientes y destructivos que no viene a cuento explicártelos ahora. Si lo has vivido lo sabes, y punto. Su incapacidad de asumir la responsabilidad de sus acciones es, sencillamente, patética.

Si ya conoces a los narcisistas estarás de acuerdo conmigo que, frente a gente de esta ralea, la mejor opción es la indiferencia.

Nosotros, que somos bastante imperfectos, no tenemos otra recomendación que hacerte sino que cuides bien de ti mismo y que evites todo contacto con estos personajes tan alucinantes (y alucinados).

Nota: He omitido K, X, y Y. Esas letras me enviaron corriendo al diccionario, encontrando palabras aplicables, pero demasiado complicadas y hasta góticas. Cómo ya tenemos demasiada oscuridad en este mundo de los narcisistas, lo he dejado así. 


COMO SE VEN LOS NARCISISTAS A SI MISMOS
COMO VEN A LOS NARCISISTAS LOS QUE LOS CONOCEN
  A
Admirables
A
Arrogantes
B
Brillantes
B
Belicosos
C
Colosales
C
Controladores
D
Dominadores
D
Déspotas
E
Excepcionales
E
Explotadores
F
Fabulosos
F
Falsos
G
Grandiosos
G
Gruñones
H
Heroicos
H
Hipócritas
I
Importantes
I
Inflados
J
Justicieros
J
Jactanciosos
L
Loables
L
Liantes
M
Magníficos
M
Manipuladores
N
Notables
N
Negativos
O
Originales
O
Orgullosos
P
Perfectos
P
Prepotentes
Q
Queridos
Q
Quejicas
R
Reconocidos
R
Rencorosos
S
Superiores
S
Superficiales
T
Talentosos
T
Tramposos
U
Únicos
U
Usurpadores
V
Vencedores
V
Vanidosos
Z
Zalameros
Z
Zafios



@libresdelnarcisista