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viernes, 18 de agosto de 2017

Una herejía para el narcisista: ¡Todos los seres humanos somos valiosos!


Todos los seres humanos somos valiosos.

Todos tenemos una dignidad inherente a nuestra condición humana. Somos únicos, irrepetibles, un verdadero milagro de la Vida.

Nuestra valoración tiene una base objetiva, se fundamenta en el Ser, en lo bueno, lo verdadero, lo original y lo hermoso que es cada uno y cada una.

Estas ideas son una herejía para el credo narcisista. En un momento dado de su vida, él cubrió sus necesidades de valoración y reconocimiento creándose un falso yo grandioso. En su mentira está convencido que él vale más que los demás, que es superior a otros.

Además, el narcisista se cree con derecho a desvalorar a otros. Esta es su lógica: Yo valgo más, porque los demás no valen o valen menos. Así piensa.

En realidad, el narcisista no valora a nadie por sí mismo. O idealiza a la gente o la devalúa/descarta. No hay término medio. El criterio es el combustible, nada más.

Por eso, repitamos y repitamos como un mantra la realidad que lo destruye: Todos los seres humanos somos valiosos.

Esta verdad quema al narcisista. Él no reconoce al otro en su dignidad, ni como ser autónomo con necesidades y deseos propios. Un ser que decide por sí mismo. Para estos depredadores sus víctimas son cosas, dispositivos, y cuando dejan de ser útiles, los desechan.

Sentirnos valiosos, esa es la clave. En cada uno hay un sentimiento, una creencia interna, de su valor, de la importancia que tiene ante sí mismo y ante otros. Lo que cada quien piensa y sienta sobre sí mismo se reflejará, consciente o inconscientemente, en sus interacciones con otros.

La vivencia que tengamos de esta verdad potente va a depender de muchos factores: la familia, la educación, nuestra historia personal, etc. En realidad estamos marcados por nuestras primeras experiencias de vida, especialmente si crecimos o no en un entorno donde fuimos valorados y respetados.

El narcisista se aprovecha de nuestras vulnerabilidades en este terreno. Al estudiarnos percibe nuestras heridas y carencias a este nivel. Este es el corazón del abuso narcisista: destruir poco a poco la autoestima de una víctima vulnerable, desvalorándola continuamente y de múltiples maneras.

Esto lo hace siguiendo un proceso encubierto de condicionamiento, manipulación y lavado de cerebro.

En un principio sobrevalora e idealiza a la víctima, la coloca en un pedestal, la hace sentir importante y le da su atención. Es bueno que estemos conscientes que sobrevalorar e idealizar a alguien es también una forma de abuso.

Luego, poco a poco la acondiciona para que su sentimiento de valoración personal dependa totalmente de su aprobación. Él la va manipulando emocionalmente a fin de que actúe en función de las expectativas, necesidades y deseos de su maltratador.

Así se hace con el control de la víctima.

Las formas de desvalorar del narcisista en el día a día son todas muy sutiles, y hay que considerarlas en su conjunto para percatarse de su enorme efecto destructivo.

Pero el peor daño es que la víctima, a pesar de todo el maltrato y las vejaciones que ha sufrido, siga buscando la aprobación o el reconocimiento de su maltratador. Esa es la mayor trampa.

El camino de la recuperación pasa, necesariamente, por romper este condicionamiento y por reconstruir nuestros sentimientos y creencias con respecto a nuestro valor como personas.

El reto es fundamentar nuestra valoración personal en la experiencia gratificante de nuestros recursos internos, en un convencimiento que emana de nuestro autoconcepto y que favorece el que podamos reconocernos a nosotros mismos como personas valiosas, dignas de ser amadas y respetadas, útiles, inteligentes, luchadoras, competentes, etc., más allá de las opiniones de los otros, incluyendo las del mismo narcisista.

Tenemos que ir creciendo en esta dirección, desintoxicándonos de todo el veneno que el narcisista inoculó en nosotros. Él nos hizo creer, y nos trató, como si nosotros no fuéramos personas valiosas y dignas de ser amadas y respetadas.  Ha hecho esto para sentirse superior a nosotros, y para obtener combustible a costa nuestra.

Salgamos de esta mentira que el narcisista ha querido que creamos. Esa imagen rota de nosotros mismos es falsa.

Comencemos la reconstrucción de nuestra autoestima en base a esta verdad liberadora:  

¡Todos los seres humanos somos valiosos!

Amigo, amiga, seas quien seas, si has sido víctima del abuso narcisista quiero que sepas que hayas vivido lo que hayas vivido, tú eres una persona valiosa, merecedora de respeto y digna de ser amada. No necesitas apoyarte en nadie ni en nada fuera de ti mismo/a para sentir que vales y eres importante, no necesitas tampoco desvalorar a los otros para experimentar tu propio valor, que es único e irrepetible, pues tú vales mucho, y los demás también valen mucho, no más que tú en dignidad e importancia, pero tampoco menos.

¡Enhorabuena!, a ti te ha tocado la suerte de ser tú, y, con todas tus virtudes y tus defectos, que también forman parte de ti, tienes el honor y el privilegio de gozar la experiencia maravillosa de estar vivo/a, luchar por lo que quieres, superar todas las secuelas del abuso, comenzar una nueva etapa en tu vida, valorarte/amarte a ti mismo y valorar/amar el mundo y las personas que te rodean.

@libresdelnarcisista



miércoles, 16 de agosto de 2017

¿Conoces el arsenal del narcisista? 35 tácticas de manipulación encubierta


El narcisista siempre está en pie de guerra. El botín que busca es el precioso combustible que necesita para sobrevivir. Para lograr su meta dispone de un sofisticado arsenal: sus tácticas de manipulación encubierta.

Esas son sus armas de guerra.

Cuando descubrí el trastorno narcisista de mi amigo, tuve que esperar más de un año antes de poder decretar el Contacto 0. Entretanto, decidí llevar un registro de su conducta al interactuar conmigo y con otras personas, una especie de “diario de campo”, mediante la técnica de la observación participante.

Esta metodología de investigación la había aprendido en mis tiempos de formación universitaria y me pareció, en ese momento, un excelente instrumento para establecer una buena estrategia de defensa y comprender lo que me había ocurrido.

La condición necesaria para llevarla a cabo era desconectarme emocionalmente, es decir, limitarme a registrar de la manera más objetiva posible el comportamiento del narcisista, sin hacer juicios de valor e intentando que mis emociones no interfirieran en mi percepción.

Observar y registrarlo todo, pero no asumir nada de manera emotiva ni personal.

Sabía que si quería derrotar al narcisista y aprender a defenderme de sus juegos psicológicos, tenía que lograr la desconexión emocional, y aunque no siempre logré este “enfriamiento” de mis emociones, el tenerlo en mente como objetivo me ayudó enormemente a caminar en esa dirección.

"Observa pero no absorbas" 

Hay un psicólogo estadounidense, Ross Rosenberg, autor del libro “El síndrome del imán humano”, que propone como método de protección en nuestra interacción con el narcisista la fórmula: “Observa pero no absorbas”.  Creo que esa frase sintetiza la actitud que me propuse asumir en mis relaciones con el narcisista, hasta que llegara la hora del Contacto 0.

Por cierto, este distanciamiento emocional es clave para quien tiene que relacionarse con personas que sufren este trastorno. Es la base del método de la “piedra gris”, que consiste, precisamente, en abstenerse de cualquier reacción emocional que sirva de suministro o combustible al narcisista.

Una de los hallazgos más resaltantes de mis observaciones fue comprobar cómo el narcisista cada vez que interactúa con otros, ya sea con su fuente principal de suministro, o con otras fuentes secundarias o terciarias, intenta manipularlas. La manipulación constituye su patrón casi continuo de comportamiento en sus relaciones sociales.

Observé cómo el narcisista se planta frente a los demás siempre con una actitud psicológica de “defensa-ataque”. Nunca baja la guardia. Nunca abandona sus armas ni se relaja.

Los narcisistas manipulan permanentemente porque sienten la necesidad patológica de sentirse en control de las situaciones en las que participan. Además, buscarán por cualquier medio recibir su combustible, ello les obliga a intervenir de manera casi siempre encubierta, es decir manipulativa, a fin de provocar la reacción emocional que los alimenta.
  
Cuando empiezan la interacción con otros comienzan su juego manipulador, casi nunca utilizan una sola estrategia sino que las van combinando y cambiando, pasando de una táctica de manipulación a otra, según la vayan necesitando, hasta que finalmente logran lo que buscan, la reacción emocional, sea negativa o positiva, de aquellos a quienes han enredado en sus juegos.

Recuerdo, por ejemplo, la primera vez que le reclamé uno de sus tratamientos silenciosos. Su primera reacción fue de enojo (ira), luego me hizo ver su decepción por mi actitud y por fallarle (victimización), luego me comparó con otras dos personas que sí sabían ser sus amigos (triangulación) y finalmente me acusó de no comprenderle y de no saber aceptarlo (transferencia de culpa). Por supuesto, en ese momento yo desconocía por completo el trastorno narcisista y los juegos manipuladores a los que me estaba sometiendo. En 30  minutos, más o menos, que duró la conversación, había empleado 4 tácticas de manipulación, logrando que yo le pidiera disculpas por haberle reclamado el tratamiento silencioso que él me había aplicado el día anterior. Alucinante, pero así fue como sucedió.

Es impresionante observar su pericia y sagacidad para engañar, escoger el arma adecuada, adaptarse a las características psicológicas de la víctima. Cuando una estrategia no les funciona, rápidamente utilizan otra y nunca se declaran por vencidos. Cambian a su gusto las reglas del juego, y son unos artistas en desconcertar y desarmar a su contrincante.

Con el tiempo fui registrando todos estos juegos, las diferentes tácticas de manipulación que utilizaba el sujeto y confrontando mis resultados con la bibliografía a la que tenía acceso. Este conocimiento fue para mí de gran valor para defenderme y, entre otras cosas, me ayudó a identificar las formas como el narcisista intentaba extraer combustible de mis reacciones emocionales.  

Conocer las armas del enemigo, saber sus efectos en nosotros, es una información que nos puede ayudar a comprender la situación de abuso que hemos vivido y a establecer una estrategia de protección para que no caigamos en las trampas que a cada paso nos pone el narcisista.

A continuación les presentaré las 35 tácticas de manipulación encubierta que observé y registré en el narcisista.  Las cuatro primeras ya han sido objeto de alguna explicación en el Blog. Espero, en lo sucesivo, ir comentando las que faltan conforme avancemos con nuestra página.

35 tácticas de manipulación encubierta

5. La triangulación
6. El gaslighting
7. La proyección
8. La negación
9. La victimización
10. El aislamiento
11. La intimidación
12. La transferencia de culpa o culpabilización
13. Las falsas expectativas
14. La difamación
15. La ensalada de palabras
16. La ira
17. La provocación
18. El desgaste: el gota a gota
19. La desviación
20. Provocar obsesión en la víctima
21. La invalidación
22. La minimización
23. Los insultos indirectos
24. Las insinuaciones intrigantes
25. La transgresión de límites
26. El chantaje
27. La adulación
28. La vergüenza
29. La memoria selectiva
30. El retardo táctico y el control del tiempo
31. El ocultamiento de información
32. El paternalismo
33. El sarcasmo – las burlas
34. La desvaloración
35. Ghosting: desparecer

Estas mismas tácticas de manipulación las he encontrado, algunas con otros nombres, en diversos sitios por Internet. Estoy seguro además que no están todas, aquí he puesto solamente aquellas que pude identificar personalmente durante mi relación con el narcisista.

Nos queda como reto conocerlas a fondo, saber sus efectos en las víctimas y, lo que es más importante, aprender a defendernos de ellas y a establecer un buen corta-fuego para que no penetren en nuestro disco duro emocional y psicológico.

¡Qué nadie se desanime ante tanta artillería! Una vez que aprendamos a desactivar la bomba, se minimizan los daños. El conocimiento es nuestra mayor defensa y, como explicaremos más adelante, el mejor escudo anti-misil son nuestros valores personales.

No olvidar: toda forma de manipulación interpersonal es un atentado contra nuestra dignidad como personas y constituye, en sí mismo, un abuso

Como siempre, agradezco de antemano sus aportes y comentarios.

@libresdelnarcisista

lunes, 14 de agosto de 2017

10 características de la manipulación narcisista


Hace ya un tiempo, cuando hice mi lista de todas las situaciones de abuso que había sufrido en manos del depredador narcisista, tome conciencia de que la relación entera, de principio a fin, había sido abusiva y altamente tóxica.

Lo que determina la realidad del abuso no es una cadena de hechos aislados, sino la permanente manipulación que ejerce esta persona sobre su víctima, una manipulación que permea y condiciona cualquier tipo de interacción que se tenga con ella.

En lo personal, nunca logré relacionarme con él de una manera sana, ni siquiera en la época en que nos comunicábamos exclusivamente vía correo electrónico. Siempre, de una y mil formas,  su intención conmigo era manipuladora.

Aunque no sólo los narcisistas manipulan, estoy convencido que de entre todas las personas que lo hacen, y son muchas, ellos son los expertos consumados en este arte. Son maestros en el oficio de seducir y engañar, una especialidad que llevan practicando toda la vida.

Por supuesto, el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra, todos hemos manipulado alguna vez para obtener un resultado y hay gente que lo hace puntualmente, ya sea para vender un producto o para promover una idea. La diferencia, sin embargo, es que el narcisista manipula de manera permanente, las 24 horas del día y los 7 días de la semana, y además, sin sentir por ello ni el más ligero escrúpulo.

Una persona emocionalmente sana cuando incurre en conductas manipuladoras sabe que ha hecho mal, que ha logrado sus objetivos en forma deshonesta, y es capaz de sentir remordimiento por sus actos. Un narcisista jamás aceptará que su comportamiento es moralmente destructivo, ni sentirá preocupación por las consecuencias lesivas de sus juegos para la víctima, al contrario la culpará de sus propias maquinaciones y pensará que ella misma se las ha buscado.   

Sin ánimo de ofrecer definiciones técnicas, diremos que manipular es simular, trastocar o deformar una realidad con el propósito de engañar a una víctima y hacer que reaccione emocionalmente o que crea o actúe de acuerdo al querer del manipulador. En el corazón de toda manipulación siempre hay un engaño o mentira, una trampa que tiende el depredador, a fin de lograr, veladamente, alguna ventaja o beneficio a costa de la víctima.


Características de la manipulación narcisista:


1. El objetivo central es obtener combustible:

Todas las tácticas manipuladoras del narcisista están dirigidas a provocar reacciones emocionales en la presa, es decir, a obtener combustible, ya sea de tipo positivo: atención, admiración, etc., como de tipo negativo: angustia, disgusto, lágrimas, etc. Como los narcisistas siempre están buscando combustible, pues siempre están manipulando, es la ley de vida de las personas que sufren este trastorno.

2. Busca ejercer el control y condicionar a la víctima:

La manipulación narcisista está ordenada para ejercer control sobre la víctima, para que ella actúe y piense tal y como quiere el manipulador. Es una forma de condicionarla para que siga la agenda que tiene el narcisista en su mente para ella. De esa manera se asegura de que él siempre estará por encima y al mando de la relación.

3. El narcisista sabe lo que hace y sus efectos:

La manipulación narcisista se ejerce de manera intencionada, el depredador sabe perfectamente lo que hace y los efectos que produce. Puede que no conozca el nombre de una determinada táctica de manipulación, o la razón por la que su acción es psicológicamente destructiva, pero ha aprendido a través de años y años de entrenamiento que cuando aplica determinados medios de manipulación, se producen ciertos resultados concretos, y eso es lo busca y lo que le importa.

5. Es progresiva y cíclica:

Los juegos manipuladores del narcisista siguen un proceso. Al principio se asegura que la víctima quede enganchada emocionalmente con él a través del love bombing, que es la puerta de entrada de toda la artillería manipuladora. Luego, progresivamente, cuando ya ha ganado toda su confianza, va aplicando el kit completo de sus tácticas manipulativas.

Es interesante saber que suele hacer pequeños ensayos para ir conociendo la capacidad de aguante de su presa, por ejemplo, puede comenzar con un tratamiento silencioso de muy corta duración, e ir monitoreando la reacción de la víctima, aumentando luego el tiempo conforme avanza el ciclo de la relación, recrudeciendo la manipulación y la malignidad de sus juegos destructivos, intercalando pequeños respiros y vueltas aparentes al período dorado.

6. Es principalmente encubierta:

La manipulación narcisista, al igual que todo el abuso, se ejerce fundamentalmente de manera encubierta, por eso es que es tan difícil de probar. El narcisista es un mago en el arte del disfraz, y siempre actúa de manera soterrada. La víctima, cuyo pensamiento crítico ha sido anulado merced a técnicas tan seductoras como el love bombing, no se da cuenta de la trampa que le están tendiendo hasta que es demasiado tarde y percibe los efectos destructivos de la manipulación.

7. Se ejerce en base a las características y vulnerabilidades de la víctima

Cuando el narcisista manipula a la víctima sabe qué botones apretar para hacer que reaccione de una determinada manera. Como buen depredador ha estudiado los rasgos de carácter de su presa, sus heridas psicológicas y emocionales, sus valores, etc. Por eso es que es tan efectiva, porque se ceba donde sabe que puede hacer más daño, lo que le permite obtener un combustible de la mejor calidad.

8. Combina varias tácticas de manipulación en una misma jugada

Las tácticas de manipulación narcisista están interconectadas entre sí, y las va combinando hasta lograr la reacción emocional que busca o su objetivo. Esto dificulta seguirle paso a paso el juego al depredador. Por ejemplo, cuando decide aplicar el gaslighting para sembrar la duda en la víctima sobre su percepción, utiliza también otras herramientas como la negación, el aislamiento, la invalidación, la intimidación, etc.

9.  El narcisista no se siente responsable de las consecuencias de sus manipulaciones

Dado que carece de empatía, no hay en el manipulador ninguna preocupación por las consecuencias de sus juegos malignos. Sólo le interesa obtener combustible, y todo lo demás lo considera daños colaterales en el logro de su objetivo.

En realidad no se siente responsable de lo que hace, sino que, como dijimos antes, culpa a la víctima por dejarse manipular por él. En el fondo la desprecia profundamente, porque comprueba una y otra vez su debilidad. Al  manipularla se siente más inteligente que ella y superior, llegando incluso a burlarse secretamente de su inferioridad; así alivia, además, el acido de la envidia que lo corroe por dentro como una ponzoña.

Otra forma en que el narcisista racionaliza su comportamiento manipulador es considerándolo como un castigo que la víctima merece, ya sea por no estar a la altura de sus expectativas exageradas, o por algo que ha dicho o hecho la víctima y que él ha interpretado como una crítica.  

10. La manipulación narcisista es continua y permanente:

En todas sus interacciones el narcisista intentará siempre manipular a las personas, ya sean su pareja, amigos, compañeros de trabajo o estudio, familiares, etc. Esta es una gran diferencia con otras personalidades tóxicas, las cuales manipulan en forma puntual, dependiendo de cada situación, pero no todo el tiempo y ni en todas sus relaciones. En cambio el narcisista, siempre está manipulando, buscando hacer lo que quiere y cuando quiere, atento a las debilidades de los otros para explotarlos en su beneficio, conforme a los objetivos de su agenda, que siempre permanece oculta.

Con el narcisista,… ¡nada es lo que parece!

A modo de conclusión diré que una de las lecciones que aprendí en mi relación con el narcisista es que detrás de la realidad que sale a la superficie, la que se ve, hay siempre un doble fondo, un objetivo o agenda, por lo que nada es cómo parece qué es.

Salir de este espejismo no es fácil porque el depredador emocional sabe muy bien guardar sus cartas, y sólo nos muestra aquellas que considera útiles para lograr sus propósitos.

Hubo un tiempo en que me obsesionaba por descubrir la agenda oculta que estaba detrás de las manipulaciones del narcisista, a fin de prevenir sus ataques y anticiparme a su acción. Luego comprendí que eso me generaba una ansiedad que me hacía daño, y además estaba alimentando con el combustible de mi atención al depredador.

En realidad,  más allá de la táctica manipuladora que empleara, su agenda para conmigo era siempre la misma: extraer de mí todo el combustible negativo posible, provocándome un gran sufrimiento emocional y destruyendo mi autoestima. Los medios podían variar, pero el objetivo era igual.   

Todo esto le funcionó por un tiempo. Hasta que tomé conciencia que en el corazón de las manipulaciones del narcisista estaba su capacidad de engañarme, su mentira. Desde el día y la hora en que deje de creer en el narcisista, en que me convencí, tras un montón de caídas, que todo, absolutamente todo, desde la A hasta la Z, es mentira y manipulación, en ese mismo instante comenzó mi liberación.

Saber identificar las manipulaciones con que el narcisista nos ha atrapado en su red  es vital para comprender lo que hemos vivido y recuperar nuestra libertad. Mañana presentaré, precisamente, las 35 principales tácticas de manipulación que logré identificar en mi relación con el narcisista.

De antemano, muchas gracias por sus aportes y comentarios


@libresdelnarcisista 

viernes, 11 de agosto de 2017

El milagro de la empatía: Conectar emocionalmente


Hoy he pasado el día haciendo gestiones en la ciudad. Idas y venidas por esos senderos que bordean la costa, bajo los rigores del sol de agosto. 

En el autobús un niño de unos 4 años, vestido con una capa de Batman, lleva un rato jugando, extendiendo las manos como si volara. La escena me parecía de lo más divertida. A la hora de bajarnos, le cedo el paso y le digo:

- A ver Batman, tú primero, vamos, con tus superpoderes, te toca bajar a tierra.

El pequeño, sorprendido, me miró con ojos interrogativos, buscó enseguida el rostro de su joven madre, quien con una amplia sonrisa, le dice:

- A ver, dale gracias al señor, - y dirigiéndose a mí con cierta picardía, añade: ¡Dios mío, usted no sabe lo que es tener a Batman en la casa!

El niño me regaló una sonrisa gigante y luminosa, y como si yo fuera un inesperado cómplice de su juego, me pregunta de pronto:

-¿Tú también eres Batman? - Conmovido por este inesperado gesto de amistad del niño, le respondo con guasa:

- Bueno, se puede decir que sí, lo que pasa es que estoy en mi día libre, compadre.

Todos los que presenciamos el diálogo nos estallamos de risa, y a continuación nos fuimos bajando del vehículo.

Mientras caminaba pensé en el milagro mismo de la empatía: dos seres humanos, un niño de unos 4 años y un adulto metido en sus cosas, son capaces de conectar emocionalmente, e interpretar sus estados emocionales recíprocos.

Pensé también en el papel de la madre como verdadero espejo emocional del niño: ella le da la pauta de cómo interpretar mi comunicación, y es entonces cuando él me regala una sonrisa magnifica, una sonrisa-medicina.

Esto es un ejemplo de cómo aprendimos a leer las emociones, a ponernos en el lugar de los otros. En el rostro de nuestras madres, padres, cuidadores, fuimos descubriendo lo que es la compasión, el amor, la alegría, la tristeza,... un verdadero abanico de emociones, todo lo cual determinará nuestra inteligencia emocional en la vida adulta.

A diferencia de nosotros, el narcisista carece de empatía, por eso no conecta.

El escenario más probable fue una madre fría y negligente que desasistió emocionalmente al niño en edades tempranas de la vida. Este niño ha crecido sin aprender a interpretar las emociones de las personas con las que se relacionaba. Si a esto agregamos una situación de abuso, ya sea por exceso o por defecto de atención y control, y el resultado será que todo el cableado neuronal de las emociones quedará afectado y fundido para siempre. 

Como escribí en otra ocasión, mi primera bandera roja, la que me condujo a sospechar que mi amigo sufría algún tipo de trastorno fue, precisamente, su falta de empatía. Sucedió en una discusión cuando me dijo unas cosas que me resultaron muy hirientes, y así se lo hice ver. Su respuesta me extrañó sobre manera:

- No entiendo qué te he dicho de malo, ni por qué dices que te he herido.

Cuando se marchó no salía de mí estupor pensando cómo alguien no era capaz de darse cuenta que sus palabras eran ofensivas y me dije: "¡Aquí pasa algo, hermano!" Busqué en el Google: "Falta de empatía", y por ese camino seguí hasta que descubrí lo que había detrás de la pesadilla que había vivido en los últimos meses: me había enredado con una persona que sufría un trastorno narcisista de personalidad.

Una de las cosas que más valoro de haber salido del área de influencia del narcisista es haber recuperado para mi vida un clima emocional empático y sano, lejos de la mirada fría y controladora del depredador emocional. Es como volver a respirar aire puro.

@libresdelnarcisista 

jueves, 10 de agosto de 2017

El "Love Bombing" narcisista y sus efectos tóxicos


"¡Qué indefenso está el hombre ante los elogios!"
Milan Kundera


Me gusta contemplar el poder del mar sobre la roca negra del volcán, moldeando figuras que simulan los trazos alucinados de un Dalí o de un Kandinsky. No me decido, y vuelvo sobre mis asuntos, el narcisismo, el falso y el verdadero amor, y un libro de Kundera que leí a finales del pasado siglo: "La insoportable levedad del ser"

Busco librarme de la sensación que me asola. Todavía no he dicho nada importante, lo grueso, el tú a tú con la experiencia, apenas se asoma. Por más que hable, por más que explique y escriba, siempre hay un más allá que se deshace innombrable en el recuerdo de mi condición humana, frágil, vulnerable.

Fui víctima de unas de las técnicas más malevas de condicionamiento emocional y psicológico: el love bombing o bombardeo de amor ¿Seré capaz de explicarlo?

Es la misma que utilizan los militantes de la secta Moon, y otros cultos fundamentalistas, con sus nuevos adeptos: inundarlos de halagos, cariño y atención para lavar sus cerebros y captar sus voluntades. De ahí toma su nombre el love bombing.

Así fue como el narcisista se ganó mi confianza, anulo mis cautelas y mi pensamiento crítico, engaño mis instintos y se hizo con el control de mis emociones.

Su eficacia se basa en los principios del reforzamiento positivo, lo que me ha llevado a considerar algunos conceptos del conductismo que tenía olvidados de mi época escolar. Leyendo sobre esto, en algún momento me he sentido como un ratoncito de laboratorio o un perro amaestrado. La experiencia es, francamente, humillante.

Mediante el love bombing, el narcisista logró programarme para que recibiera continuamente su afecto y atención, pudiendo luego retirarlos a discreción en otras etapas de la relación, creando así un vacío, una necesidad, una adicción. Así mismo, bajé mis defensas y me hice más vulnerable a toda la artillería de manipulaciones que vendrían después.

Gracias al love bombing se generó una época dorada en nuestra relación, un cebo que usará continuamente para engañarme, creando en mi un anhelo del cual se aprovechó muchas veces a través de otra técnica de manipulación: las falsas expectativas.

Hinoptizado por esta técnica manipulativa abrí la puerta y el depredador penetro en mi psiquis, se hizo con la llave de mis vulnerabilidades, unos botones que aprendió a pulsar para herirme justo donde más daño podía hacerme.

He visto el rostro de la maldad, he visto como los narcisistas deliberadamente han buscado dañar a una víctima ya devaluada y desechada mientras hacían love bombing a una nueva presa.

He visto también actuar el bombardeo de amor en el mundo online, sobre todo a través de las redes sociales.

Pero quizás lo más ponzoñoso del love bombing es que, merced a su hechizo, mi cerebro se formó una imagen falsa del depredador narcisista. Esa impresión, esa huella de persona amable, buena, inteligente, encantadora, se quedó grabada a fuego en mi psicología y fue la principal responsable de la disonancia cognitiva que sufrí: el estado de total perplejidad de mi mente entre la persona que creí conocer y el maltrato que ella misma me propinaba.

Borrar de mi psiquis esta impresión falsa me costó no pocas batallas emocionales y con mi cabeza. Aunque, como he explicado otras veces y no me cansaré de repetirlo, una vez que descubrí la estafa fue cuestión de tiempo salir de las garras de mi depredador.

Todo este engendro, este ser alienígena que parió mi mente, viene del love bombing. 

La recuperación, mi recuperación y la de todas las víctimas, no se centra sólo en curar las heridas emocionales y psicológicas causadas por todo el armamento de manipulaciones perversas que hemos sufrido: gaslighting, triangulación, tratamiento silencioso, etc. 

Hay que llegar a la raíz de todo, y la raíz está en el love bombing inicial, esa fue la trampa mortal, tanto más insidiosa cuanto que su vileza está encubierta en las mieles de un falso amor o una falsa amistad.

La purgación debe ser completa. Así como fuimos condicionados y programados, hemos de descondicionarnos y desprogramarnos para que todas las ataduras sean rotas y recuperemos nuestra libertad.

La mejor medicina es la realidad. Ese es el mejor purgante, los hechos puros y duros. Amemos lo real aunque duela, ese dolor, en este caso, es primicia de liberación.

Lo real, lo verdadero, es que nuestra relación con el narcisista ha sido abusiva desde el primer día. Todo ha sido un gran engaño. Tengamos delante nuestra lista de los horrores vividos. Hay que vacunarse frente a la amnesia.

Seguiré el rastro del mar sobre las rocas. Me ojos chispean azul.

@libresdelnarcisista

martes, 8 de agosto de 2017

Trastorno narcisista: Preguntas abiertas


Cae el sol. He pasado la tarde revisando viejas notas que voy acumulando en una carpeta de los Rolling. Tengo la costumbre de ir apuntando en un papel las ideas que me surgen, o que leo aquí y allá. Cabe mi escritorio, junto a una cafetera, tengo un tocho de hojas de reciclaje que me sirve de provisión. Palabras, preguntas, pensamientos, esbozos de esquemas y hasta dibujitos, sin orden ni concierto, todo desemboca en mi vieja carpeta rockera.

Hoy he vuelto a ciertas preguntas que tengo abiertas, desde que comencé a investigar sobre estos temas, en relación al trastorno narcisista:

1. ¿Quién le enseño al narcisista, o cómo adquirió, ese sofisticado arsenal de tácticas de manipulación emocional y psicológica que utiliza tan competentemente?

2. ¿Por qué el patrón del comportamiento del narcisista, y el ciclo de sus relaciones, se repite constantemente, salvando diferencias menores, aquí y en todas partes del mundo?

No sé a otros, pero a mí todo esto me despierta la curiosidad. Sabiendo que no existe una "Escuela mundial para formar narcisistas", ni un manual tipo Dummies: "Conviértase en perverso narcisista en 10 lecciones", tiene que existir una causa, o varias, que expliquen este fenómeno que constatamos todos los que hemos estado en contacto con el mundo de los narcisistas, y, especialmente, con las víctimas de los mismos.

Por eso es que una persona que ha sufrido la fase de devaluación en la relación narcisista, o el tratamiento silencioso, pongamos por caso en Australia, puede compartir perfectamente su experiencia con otra víctima que se encuentre en Barcelona o en Buenos Aires, y ambas ayudarse mutuamente, dado que el abuso que han sufrido responde al mismo esquema o patrón de comportamiento. 

Es realmente impresionante.

Reflexionando sobre esto, a modo de hipótesis, me atrevo a decir algo:

1. El ser humano aprende, fundamentalmente, por imitación. Seguramente el narcisista, durante su desarrollo temprano y en la infancia, vivió en un ambiente con adultos manipuladores y controladores que le sirvieron de referencia. Probablemente el mismo fue objeto de abuso emocional a través de las mismas tácticas que aprendió a utilizar observándolas en otros y sabe, por experiencia, el daño que causan y, lo que es más importante para él, el control y el poder que puede adquirir a través de ellas sobre otras personas, es decir, el combustible al que se vuelve adicto.

2. Con el tiempo va mejorando su dominio de la técnica, mediante la observación de los resultados en las personas y la continua práctica. No está interesado en el aspecto teórico del tema, sino en su efectividad para lograr lo que busca: controlar emocionalmente a otras personas, condicionar su percepción de él, y obtener combustible, tanto positivo como negativo. Al llegar a la edad adulta, hacia los 20 años, ya lleva por lo menos unos 10 años de práctica.

3. Lo universal del patrón narcisista responde a la dinámica intrínseca de dicho trastorno de personalidad: idealizar, devaluar, descartar, aspirar de nuevo. Detrás de todo este proceso hay una constante: regular la propia autoestima destruyendo la autoestima de la víctima.  Esta es la preciosa perla que el narcisista quiere robar, a través del ciclo de la relación: Idealizar/devaluar; Descartar/aspirar. 

Dejo por ahora muchas ideas en el aire. Intuiciones. En su tiempo florecerán, si son buena semilla.

Estoy convencido que para comprender el comportamiento narcisista hay que considerar que su trastorno es consecuencia de una situación de abuso y maltrato infantil. Todos los rasgos que definen su personalidad trastornada no son más que un mecanismo de defensa para sobrevivir al trauma. Lo ideal sería identificar claramente en qué ambiente y bajo qué condiciones se genera un trastorno de la personalidad tan severo como el narcisismo, que afectará dramáticamente la vida emocional y las relaciones sociales de ese niño para el resto de su vida.

Pensar en estos casos de maltrato y abuso infantil a mí, en lo personal, me escuece por dentro. Si de algo me ha servido el estudio de este tema del narcisismo es darme cuenta de la importancia crucial que tiene brindar a los niños un ambiente emocional y afectivo sano. Es nuestra responsabilidad como adultos y como sociedad. 

Es cierto que el Trastorno de la Personalidad Narcisista no tiene cura, pero si podemos educar para prevenir  su aparición.

Este tema de la prevención es otra de mis inquietudes, pero ya lo dejaré para otro día. Seguro que tendré algo escrito en algún papel de los que holgazanean por mi carpeta. Un saludo, y disfruten el verano.

@libresdelnarcisista

lunes, 7 de agosto de 2017

¿Podemos evitar la devaluación del narcisista?


La sentencia está dictada desde antes que se cometa el “delito”, desde el comienzo mismo de la relación: la devaluación.

Si estas enredado con un narcisista no hay absolutamente nada que puedas hacer para evitar que, en un determinado momento, decrete tu devaluación como fuente de combustible.

Aunque seas la Mujer Maravilla, una Wonderwoman, o un superhéroe con superpoderes, tarde o temprano, el narcisista te devaluará.

De las muchas razones que explican esto, expondré tres que me parecen importantes:

1. Desgaste del combustible positivo:

Tras el tiempo de la idealización, con el paso de las semanas empezará a encontrar tu combustible completamente insípido y sin brillo. Para compensar el déficit, requerirá de ti combustible negativo, de mucho más valor para él, provocándote toda suerte de emociones negativas. Aplicará entonces las manipulaciones típicas de la fase de devaluación: triangulación, gaslighting, tratamiento silencioso, etc.

Esta pérdida de potencia del combustible positivo sucederá indefectiblemente porque además los narcisistas se aburren rápidamente y no soportan las situaciones rutinarias. Por más que te controle y te domine, por más alabanzas, parabienes, elogios y atenciones que le brindes, terminará por hallar desabrido tu suministro positivo.

2. Hipersensibilidad a la crítica

El yo de un narcisista es tan frágil y quebradizo como el cristal de los espejos. Cualquier palabrita que digas sin querer, cualquier gesto, alguna acción que intérprete como una falta de atención a su persona, o como una pérdida de control, lo reciben como una ofensa o una crítica. Ello despertará su ira, a veces en forma de una furia fría, y la descargará sobre ti a fin de reparar el daño que han recibido

Esta extremada hipersensibilidad a la crítica, hace que no haya forma de saber en qué momento cualquier palabra o acción nuestra puede herir de un pinchazo su inflado ego. Es imposible. Su lógica nunca responde a la nuestra, un simple comentario intrascendente sobre cualquier tema puede ser interpretado como una ofensa dirigida a él.  

Reaccionan a la crítica con ira, la ira narcisista, y castigaran al culpable a través de los juegos de la devaluación.

3. Exigencias casi inhumanas del pedestal

Durante la idealización el narcisista colocó a su víctima en un pedestal. Al establecer un baremo tan alto, las exigencias hacia esa persona sobrepasan toda marca. La realidad siempre estará por debajo de las expectativas fantasiosas del narcisista, y allí comenzará el desencanto que conduce a la devaluación.

El narcisista espera de su fuente principal que lo atienda las 24 horas del día, que resuelva todos sus asuntos y que su vida gire en torno a él. Quiere dominarla y controlarla continuamente, mostrándose abrumadoramente, y muchas veces irracionalmente, exigente. Su pareja tiene que ser su confidente, escucharle todo el tiempo, animarle y hasta adivinar sus gustos y necesidades.

Ni Robotina, la sirvienta de los Supersónicos, es capaz de seguir este training.

La victima queda, tarde o temprano, exhausta, como si hubiera corrido la maratón. Por el camino su sentido de identidad y su autoestima se han erosionado . Así no hay quién viva.

En conclusión, es imposible estar a la altura de las expectativas irracionales que el narcisista se hizo con la víctima en el tiempo de la idealización, es por eso que en cualquier momento comenzará su devaluación, porque, irremediablemente, siempre estará por debajo del ideal.

No es nuestra culpa

He destacado estas tres causas porque muchas víctimas se preguntan cómo después de haber entregado todo por el narcisista, de dedicarse casi en exclusiva a esta persona, dándole lo mejor de sí mismas, el pago que reciben es la devaluación, lo cual choca con su lógica.

El modo de pensar del narcisista no es como el nuestro. Ellos miran la realidad desde otra perspectiva.

Es bueno que entendamos que todos los juegos y manipulaciones, todo el maltrato sufrido, no ha tenido otro propósito que extraer combustible negativo, dando, además, riendo suelta a su ira, por alguna acción o palabra nuestra que haya interpretado como crítica, y castigándonos por no estar a la altura de las expectativas completamente irracionales que se hizo con nosotros en el tiempo de la idealización.

Nada de esto es nuestra culpa, nosotros no somos los causantes de la devaluación  que hemos sufrido de una manera inmerecida y claramente abusiva. Todo sucede en la mente del narcisista, fruto de su divorcio entre la realidad de los hechos y la fantasía en la que vive sumergido, es decir, su “falso yo”.


@libresdelnarcisista 


viernes, 4 de agosto de 2017

FALSA AMISTAD: Ser amigo del narcisista


Mi vínculo con el narcisista estuvo centrado en el gran valor de la amistad. Desde el comienzo de la relación hasta el post-descarte, la palabra amigo estuvo siempre presente entre nosotros.

Fue duro para mi darme cuenta que el narcisista falseó y pisoteó este noble concepto a objeto de manipularme y explotarme. El abuso que sufrí no se puede explicar sino desde esta falsificación.

Parte de mi proceso de recuperación fue sentarme y discernir lo qué es, y lo que no es, una amistad. Me parece que todas las víctimas deberían hacer lo mismo en algún momento, aprender a distinguir el trigo de la cizaña, el falso amor del verdadero.

No lo olvidemos, la falsa moneda puede correr entre las verdaderas porque se parece a la verdadera.

Viví la experiencia ilusoria de una amistad que no era real.

La seducción estuvo dirigida a hacerme creer desde el principio que era mi gran amigo. Salir de la trampa no fue fácil, porque de una manera muy astuta estudió mis vulnerabilidades y mis rasgos de carácter y se aprovechó de ellos.

Al principio se hizo la víctima, y me convirtió en su confidente, casi diría su mentor. Poco a poco fue mostrando su naturaleza controladora y egocéntrica. Estoy convencido que durante unos meses me convertí en su fuente principal de suministro o combustible. Luego viví a marchas forzadas todo el ciclo, que incluye una prolongada devaluación y varios descartes, el primero de ellos bastante brutal e inesperado.

Hasta que salí del engaño. No se trata de una mentira puntual que descubrí sobre un tema. Es toda la relación, de principio a fin, la que es un perfecto engaño, una estafa montada para manipularnos, extraer combustible y explotar nuestros recursos.

Una vez que abrimos los ojos, y a veces hace falta tiempo y varias decepciones para hacerlo, salir de la relación es cuestión de tiempo solamente.

El narcisista lo sabe, y por eso defenderá su mentira, la mentira de la amistad que ofrece, hasta el final.

Si el narcisista te dice que te considera su amigo, sencillamente, no le creas. La amistad es un tipo de relación humana que este tipo de persona no puede ofrecerte, él no es capaz de establecer lazos de mutua confianza, reciprocidad, comunicación, y soporte.

Sencillamente, los narcisistas no establecen vínculo con nadie. Su único compromiso es con ellos mismos y con su agenda. Él nunca percibe a los otros como personas, sino como dispositivos o fuentes de combustible.

La amistad con un narcisista es imposible.

Si aceptas ser amigo de un narcisista prepárate a vivir bajo su control, porque ellos no aceptan ningún tipo de relación que no controlen. No se te ocurra brillar más que él en ningún campo, porque lo sentirán como una amenaza y te devaluarán.

Tendrás que abstenerte de cualquier comentario que pueda sonar crítico a sus oídos, y estar siempre de acuerdo con sus puntos de vista. Terminarás plegándote a sus decisiones, y te condicionará para que busques su validación en las cosas que hagas.

Al principio invadirá tu tiempo y espacio, ocupará todas tus horas libres y querrá que estés siempre dispuesto para atenderle cuando te necesite. Estos momentos intensos los combinará con ausencias y silencios,  mediante este “tira y afloja” él siempre estará al mando de la relación.

El narcisista te verá como un competidor, e intentará estar siempre por encima de ti. Serás objeto de su envidia corrosiva y buscará la forma de manipularte para hacerte sentir desvalorado. De esa forma, él compensará su sentimiento oculto de inferioridad y se empoderará de ti.

Si persistes en la idea de tenerlo cerca como amigo, tendrás que soportar que de buenas a primeras te ignore, se desaparezca, te dé el hombro frío, el “cold shoulder”, y te someta al tratamiento silencioso, todo con el objeto de sentirse en control, castigarte por algo que dijiste y no le gustó,  y por el placer de dominarte.

El amigo del narcisista debe, sobre todo, estar dispuesto a dar: tiempo, recursos, atención. A cambio no recibirá prácticamente nada, y lo poco que le den, llevará recibo de cobro.

Estarás con alguien cuyas conversaciones giran siempre en torno a él, su mundo, sus preocupaciones y sus expectativas. Te condicionará para que le admires y le valides continuamente. Querrá que creas que él es el eje del cosmos y el centro de gravedad del sol y los planetas.

La realidad es que aunque seas el mejor amigo del mundo para el narcisista, no podrás evitar que en algún momento se aburra de ti y comience a devaluarte sin contemplaciones. Tu combustible positivo le resultará insípido y arreciará el maltrato a fin de provocar tus reacciones emocionales negativas: ira, enfado, angustia, llanto.

Es el rico suplemento negativo que tanto les empodera.

En el momento del descarte se desaparecerá sin aviso previo o te dirá sin anestesia que ahora que te conoce ya no le sirves como amigo intimo o como confidente.

Te colocará luego en su alacena entre sus fuentes de combustible devaluadas, y ya habrá enchufado a otro amigo o persona a la que estará idealizando y dedicando toda su atención. No querrá que te alejes, pero te tratará la mayor parte del tiempo con frialdad e indiferencia, haciéndote sentir que ya no eres importante para él y que te ha excluido de su círculo de confianza.

Lo más sorprendente de todo es que en cada uno de estos momentos te seguirá repitiendo y jurando que son amigos, y que te considera como tal. Puede que te diga, no le queda otra, que la amistad tiene sus ciclos, e insistirán en que se encuentran en nueva etapa contigo, añadiendo lo agradecidos que se sienten por todo lo que has hecho por ellos.

Recurrirán, si ven que es necesario, a la adulación, y se acercarán unos días para completar el engaño, simulando un acercamiento amistoso como en los días del período dorado. Luego, sin causa aparente, se desaparecerán de nuevo. Ese es su juego.

Todo es un montaje, una mentira de principio a fin.  

¿Son capaces los narcisistas de actuar así? Por supuesto, lo hacen todo el tiempo, utilizan el valor de la amistad como gancho para mantener a las víctimas atrapadas en su red.

Si aceptamos ser amigos de un narcisista, finalmente, tendremos una relación que a falta de otro nombre la llamaré de amo-esclavo, pero no será una amistad en sentido real.

Con el tiempo este tiempo de vínculo, amo-esclavo, lesionará tu autoestima y erosionará tu sentido de identidad, entre otras secuelas importantes.

Por supuesto, en la vida del narcisista hay mucho tipo de personas: amigos de su círculo externo que le sirven de fachada, amigos de su círculo íntimo a quienes manipula y que se convierten en sus monos voladores. Muchas de estas personas no conocerán nunca la realidad del narcisista y jamás serán sometidas a los duros trabajos de la devaluación.

Son los amigos íntimos o socios, aquellos a quienes en determinadas circunstancias convierten en sus fuentes primarias de combustible, los que suelen padecer todo el ciclo de la relación narcisista: Idealización-devaluación-descarte y el hoover o aspiradora.

Ese fue mi caso.

Seguiremos reflexionando sobre este tema de la amistad y los narcisistas, entretanto estaré atento a sus comentarios y aportes


@libresdelnarcisista