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domingo, 18 de junio de 2017

EL CONTACTO O Y EL DOMINGO: Enfrentar la soledad


Domingo. Recuerdo que meses atrás era el día de la semana quizás más difícil para mí de sobrellevar el Contacto 0. Intentaba estar ocupado, leer, ver una película, escribir, escuchar música, y prácticamente sin darme cuenta, la cabeza se me iba con el narcisista, repasaba de nuevo la relación, las situaciones de abuso, casi siempre encubiertas, experimentando una amalgama de emociones y sentimientos: rabia, vacío, impotencia, tristeza,… soledad.

Tengo una tendencia a ser bastante analítico, a meditar las cosas, repensarlas, eso que de por sí puede ser una gran virtud, me expone a hacer continuos flashbacks, a revivir con mi mente situaciones que fueron francamente traumáticas y dolorosas para mí.  

Una de las cosas que más me costaba, especialmente las primeras semanas que siguieron a mi descubrimiento del trastorno narcisista de mi “amigo” y al brutal descarte que sufrí, era concentrarme en mi trabajo, que, básicamente, es de tipo intelectual. Era una permanente lucha conmigo mismo evitar que mi pensamiento y atención se fueran con el narcisista, a duras penas lograba centrarme en mi tarea, hasta que con el tiempo fui recuperando mi capacidad de concentración y reencontrando mi equilibrio personal.

Sabemos, como hemos dicho otras veces, que si cortamos con el narcisista, pero nuestro pensamiento sigue estando imbuido en la persona de nuestro maltratador, permanecemos en contacto con él, y estamos activando la “mezcla potente” que nos hace vulnerables a su influjo.

Por eso afirmaba en días pasados que la verdadera lucha del Contacto 0 es la que libramos con nosotros mismos.

Hoy día mi experiencia con el domingo ha cambiado, aprovecho este día para descansar, me los tengo reservado para dedicarlo a aquello que verdaderamente me apasiona, y para disfrutar de la compañía de mi familia.

Busco espacios de soledad y de silencio, unos valores que siempre había amado y que se vieron menoscabos en mi relación con el narcisista cuando, merced a sus manipulaciones y acondicionamientos, me había convertido en una persona emocionalmente dependiente y débil.

Redescubrir la soledad, mirarla de frente, enfrentarla, me ha ayudado a crecer como ser humano, a encontrarme conmigo mismo, a recuperar mi libertad.

El narcisista nos manipuló y jugó con nuestro temor a la soledad. Su estrategia no pudo ser más cruel: convertir a su víctima en dependiente de su afecto y luego maltratarla privándola de su atención, menospreciándola, devaluándola y finalmente descartándola con frialdad y cinismo.

Por eso, por eso mismo, cuando una víctima le pierde el miedo a la soledad, la enfrenta, decide defender su autoestima, y atraviesa el desierto de la ausencia, experimenta la verdadera libertad interior. Recupera el control y el poder sobre su vida.

Por supuesto, hay una soledad que hace daño, es la que nos imponen otros, la que no escogemos. Esa es la que el narcisista ofrece continuamente a sus víctimas. Por huir de ella muchas se dejan someter a tratos contrarios a su dignidad como personas.

La soledad que yo digo es otra. Es la que elegimos nosotros mismos cuando decimos: ¡basta ya! y optamos por defender, y en algunos casos, recuperar nuestra dignidad. Soledad es, entonces, ese espacio de respeto por mi propia intimidad, la defensa de lo que soy y amo, la libertad de ser quien soy sin depender de la aprobación de nadie.

Una persona que se quiere y se respeta a sí misma, una persona emocionalmente sana, sabe habitar consigo misma, y no supedita su autoestima a los vaivenes de personas que no saben valorarla.

Una cosa sí les digo, cuando una víctima se libera del temor a la soledad, y redescubre su sentido, recupera, repito, el control sobre su vida

Es esa la soledad que nos ayuda a crecer, y la que, curiosamente, nos prepara para vivir en verdadera comunión con los otros.

Sin dependencias enfermizas, ni apegos tóxicos, ni vínculos amo-esclavo.

Verdadera comunión, en reciprocidad, empatía, igualdad, libertad, respeto, amor, con gentes que compartan nuestros valores, personas nobles capaces de alegrarse con nuestras alegrías y llorar nuestros dolores.

Esas son las personas medicina, las personas que merecen estar en nuestro círculo de confianza.

Nuestra capacidad de amar, de ser receptivos, de acoger, se acrisola en el horno de la soledad. Como el oro en el fuego del crisol.

No sé cómo pero hubo un momento en mi relación con el narcisista que comprendí todas estas cosas. Tomé conciencia de su juego manipulador. Me trataba como si él fuera una persona sobrada de amistades y popular (luego me di cuenta que todo era una fachada) y yo estuviera solo y necesitado de compañía. Decidí voltear la tortilla, y a la hora de pedirle que no tuviéramos más contacto, le expuse como argumento que necesitaba estar solo, que quería reservarme un tiempo para estar conmigo mismo, y centrarme en mis sueños y proyectos.

Se quedó mudo y palideció

No le hablé de su conducta maltratadora ni de sus abusos, me imagino que él esperaba eso. No hubo reclamos de ninguna especie. Simplemente que yo quería y necesitaba estar solo. Fue como decirle no eres tú quien me abandona, soy yo quien desea estar solo, es un regalo que me hago a mí mismo.

Esa tarde, cuando el narcisista se marchó, casi sin decir palabra, sentí que tenía de nuevo el control y el poder sobre mi vida.

@libresdelnarcisista


9 comentarios:

  1. Si..es como si yo lo hubiera escrito. Maldito domingo..pienso que aunque sabia que no era feliz..estaba con el...es como una dicotomia cerebral..no quiero pero si quiero..estoy tranquila ..solo pocos momentos malls..pero es asi tal como lo escribes... te respeto porque se de tu lucha y eres el vencedor..sin dudarlo..no dejes de compartir porque nos ayuda a muchos tu valentia..
    Gracias y animo!

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    1. Gracias a ti por tus hermosas palabras, ha sido todo un proceso de aceptación primero, y luego de reconstrucción, por decirlo así. Poco a poco nuestra vida se va llenando de luz, lejos de la toxicidad asfixiante del narcisista aunque como bien dices tú tenemos nuestras luchas porque aún nos aferramos. Cuando caemos en la cuenta que el ciclo se repite y que no podemos crecer como personas al lado de quien siempre se pone por encima de nosotros, entonces abrimos la ventana y buscamos nuestra libertad. Todo lleva su tiempo, claro que sí, pero cuando la lucha parece difícil se saborea mejor la victoria. Un saludo

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  2. Uaaaoo!!! Me encantó! ! Por igual, fui yo la que terminó la relación, el ni se lo creía...hasta el sol de hoy trata de saber que fue lo que me ocurrió, el por que de mi cambio, sólo alega que soy extraña, que soy rara....Que no me entiende pero que quiere entenderme...y yo respondo neutra sin darle mucha información. ..Me ha dicho que no me molestará más y yo le he respondido que Ok, pero después regresa como si nada jajaja..Que criatura!! Y todo ha sido en parte a tus blogs, he aprendido mucho y me ha ayudado!! Por lo que al igual que tu, en mis momentos de soledad preferí hacer cosas por mi, cosas que me llenarán y rodearme de personas que si aportan positivismo a mi vida!!! Una de esas cosas, que créeme fue como una terapia, fue rodearme y jugar con niños, la ingenuidad, su interés desinteresado y el cariño que irradian es una gran medicina. De nuevo EXCELENTE Blog!

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    1. ¡¡Muchas gracias!! ¡Tus palabras son motivadoras! ¡Qué bueno saber que has encontrado ayuda en el Blog! Por experiencia sé que a los narcisistas les cuesta aceptar que les dejemos, les tocamos su orgullo. Son capaces, así me sucedió a mi, de recuperar la relación para ser luego ellos quienes nos abandonen, lo que pasa que, gracias a Dios, me lo venía venir, y comprendí su juego, por eso es que es tan importante el conocimiento para no caer en sus trampas. Sí, por supuesto, cuando nos vamos alejando de esa "nube tóxica" redescubrimos el valor del tiempo, y la alegría de la vida ¡Qué bonita tu experiencia con los niños! Eso da cuenta de ti, de tus valores como persona, los niños, con su sencillez e inocencia, nos ayudan a recuperarnos y a reencontrar el sentido de lo humano. Un saludo y adelante siempre con tu vida, el mayor regalo

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  3. Excelente entrada, amigo.

    Lo describes tal y como es. Es tan extraño al principio cuando te das cuenta que el dolor que uno ha vivido es compartido por tantas personas alrededor del mundo, tanto hombres como mujeres de cualquier edad.

    Rompiendo el silencio estoy seguro que cambiaremos a este mundo.

    ¡Fuerte abrazo!

    Enhorabuena por habernos encontrado en el camino del crecimiento y recuperación :).

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    1. ¡Muchas gracias, amigo! ¡Es cierto, a mi también me asombra como personas diferentes viven situaciones tan parecidas! Eso abre caminos para la comprensión y el apoyo mutuo. Totalmente de acuerdo en que hay que socializar la información y compartir, es una manera productiva de "tomar revancha" de lo sucedido y darle la vuelta, por el bien de tantas personas y de uno mismo. Sí, digo lo mismo, ¡qué bueno encontrarnos! Un fuerte abrazo para ti también :-)

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  4. La información nos hará libres. Muchas gracias por compartir esta experiencia, fuiste muy valiente

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  5. Muchísimas Gracias por su aporte, para qué las víctimas aprendamos a defendernos de éstos parásitos sociales. Yo viví en matrimonio por casi 24años con un Psicópata Narcisista y no sabía del tema, tuve 3 hijos...su madre y su hermana también tienen éste trastorno y mí vida con ellas y mí esposo no fué fácil. Tuvimos momentos felices, no se lo niego, pero mi esposo empeoró el trastorno cuando cumplió 45años empezó a cambiar y año tras año se volvió peor y a los 50 años me descartó por otra mujer. Gracias a personas cómo usted se puede superar el trauma mejor y aprender más sobre éste tema. Agradezco su ayuda y qué Dios la Bendiga y ésta ayuda se la devuelva en bendiciones.

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