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martes, 30 de mayo de 2017

Los narcisistas y el uso del Whatsapp: el juego de la manipulación



Voy a escribir acerca de un tema sobre el cual casi no he encontrado información, y que jugó un papel importante en mi relación con mi amigo narcisista: el uso del Whatsapp como un medio de manipulación y abuso. Lo que expondré se basará, fundamentalmente, en mi propia experiencia.

Estoy convencido, dada la popularidad actual y el uso extensivo de esta aplicación, que mi caso no es aislado. Muchas víctimas habrán sufrido como yo las maquinaciones y los juegos de estos depredadores emocionales a través del Whatsapp.  

Whatsapp es el paraíso para narcisistas y otras personalidades tóxicas. Es fácil de usar, inmediato, gratuito, directo, y permite una comunicación prácticamente permanente. Al mismo tiempo, es altamente invasivo de la vida privada, abierto las 24 horas del día, y favorece el control sobre las personas. Por último, que no es poco, es altamente adictivo. Todo un coctel molotov.

Whatsapp se ha convertido hoy día en el “lugar” ideal donde el narcisista cosecha y extrae “suministro”, el combustible, Ñam, Ñam, que necesita como el oxígeno para respirar. El nuevo Jardín del Edén de estos vampiros.

A continuación, voy a identificar 6 formas en que los narcisistas usan el Whatsapp para manipular y controlar a sus víctimas, y. en definitiva, cosechar las reacciones emocionales que buscan sobre todas las cosas:

1. El juego de la seducción:

En la primera etapa de la relación las conversaciones por el Whatsapp son largas e interminables, a tiempo y a destiempo, halagando a la víctima, haciéndole creer que es importante, inteligente, que la admira, que tiene intereses comunes con ella. Los mensajes son un verdadero bombardeo, intensos, frecuentes, llenos de floridos emoticonos, haciendo un uso abundante de “frases gancho”: “eres una persona especial”, “te admiro”, “eres mi mentor”, y un largo etcétera.

Sin darse cuenta casi, la persona se vuelve adicta al Whatsapp, cada vez que suena la campanilla piensa que es el narcisista y corre a mirar el teléfono. Todo ello forma parte del insidioso juego de la seducción, la trampa que el depredador tiende a su víctima para meterla en su burbuja

2. Todo bajo su control:

Rápidamente el narcisista asume el control total de las interacciones con su víctima a través del Whatsapp. Él decide cuando comienzan y cuando terminan las conversaciones, los temas que se hablan, que generalmente es uno sólo: su grandiosa persona. Todo lo demás pasa a un segundo plano. Van cesando progresivamente las palabras elogiosas o amables hacia la víctima, y sólo reaparecen de vez en cuando.

Se vuelve caprichoso, exigente, e invasivo, desconoce los límites normales de una relación. Y lo más importante: los mensajes por Whatsapp se presentan de manera completamente irregular, formando parte del reforzamiento intermitente que va convirtiendo a la víctima en un ser dependiente y ansioso.

3. Ahora me conecto, ahora no me conecto:

El narcisista es experto en la manipulación de la configuración del Whatsapp a objeto de controlar y confundir a su víctima. Uno de sus juegos preferidos es quitar los datos del Wifi, casi siempre a través de la opción “modo avión”, de tal forma que nuestros mensajes aparecen como “enviados” (un solo check) pero no como “recibidos” (doble check).

En plena conversación, por ejemplo, cuando estas esperando una respuesta, de repente, te quedas en el aire porque te das cuenta que se ha desconectado sin previo aviso, sin darte el feed-back que buscas. De esa forma, consigue cautivar tu atención por un buen rato hasta que por fin, vuelve a conectarse y te responde. Si le preguntas por lo sucedido te dará cualquier excusa: que se quedó sin batería, etc.

En cierta ocasión, a altas horas de la noche, me hizo una pregunta que supuestamente era muy importante para él, pidiéndome expresamente que me explayara todo lo que pudiera. Después de escribirle una parrafada larga sobre lo que pensaba acerca del asunto, quitó los datos, y me dejó completamente solo y sin respuesta. Media hora más tarde, observo que vuelve a conectarse, y cuál es mi sorpresa cuando lo descubro dándole “me gusta” a unas cuantas fotos en otra conocida red social. Al día siguiente, se disculpó diciéndome que se había quedado “dormido”. Así de mentirosos y manipuladores son los narcisistas.

4. Jugando con la última hora de conexión:

Otro aspecto de la configuración con la que suelen jugar los narcisistas es con la opción “Última hora de conexión”, ellos la quitan y la ponen según su conveniencia, confundiendo a la víctima y manipulándola.

En combinación con el “Modo Avión” hacen que la “Última hora de conexión” permanezca siempre la misma, mientras ellos interactúan con otros contactos por el Whatsapp, haciendo creer a la víctima que no están conectados.

Un juego que me pareció una forma de “Luz de gas” (Gaslighting) es cuando la “Última hora de conexión” no coincide con la hora del último mensaje enviado (después descubrí la razón: lo envía mientras está en la opción “modo avión”). Eso me ocurrió varias veces con el narcisista, generándome bastante intriga, cuando por fin le pregunté sobre el tema, me lo negó rotundamente, haciéndome dudar de mi propia percepción.

5. Te respondo o no te respondo, ya veré

En una relación sana es normal que a veces tardemos en responder a un Whatsapp porque estamos ocupados o no hemos estado atentos al teléfono. En algunas personas, esto puede generar cierto grado de malestar, y poco más.

Tratándose de los narcisistas todo puede suceder: que te responda inmediatamente, que no te responda, que te responda una hora más tarde o al día siguiente. Dependiendo de la importancia de la comunicación, el depredador lograra cautivar nuestra atención y mantenernos en vilo, simplemente jugando con el tiempo de respuesta. Además, es probable que también juegue según su conveniencia con el doble check, sea que indique que ha sido “recibido pero no leído” o que aparezca en azul, es decir, que ya haya sido leído. En cualquier caso, su objetivo es siempre provocar algún estado emocional en la víctima.

Una forma particularmente venenosa de controlar el tiempo de respuesta es cuando abandona la conversación abruptamente. El abusador inicia una interacción, por ejemplo, saludando, la persona le responde, él añade algo más, casi siempre una pregunta, aparentando seguir la conversación, y entonces ¡zum! desaparece, y deja la interacción por la mitad y sin previo aviso. De esa manera, han jugado con nuestro tiempo y nos dejan con la palabra en la boca sin ni siquiera despedirse o dar las gracias.

6. Lo mínimo de lo mínimo, la estrategia pasivo-agresiva

Con frecuencia, a veces tras un corto período de “amabilidad”, utilizan el Whatsapp para extraer de la víctima “suministro narcisista” negativo, le responden con frases secas, cortas, frías y distantes. Desparecen los emoticonos. Afloran mensajes sutiles, y a veces directos, de denigración, combinados con formas estereotipadas de falsa amabilidad.

No te comentan sus asuntos, cortan la conversación sin despedirse y la inician sin saludar. Todo va dirigido a herir a la víctima, a extraer de ella el máximo posible de combustible.

Recuerdo que en cierta ocasión felicité a mi “amigo” narcisista con motivo de un éxito laboral, extendiéndome en elogios y expresándole mis buenos deseos. En total, un par de párrafos. Su respuesta fue un escueto y frío “muchas gracias” y nada más. Me quedé de piedra. Hoy día comprendo que simplemente necesitaba succionar de mí una reacción emocional negativa, eso era lo que quería realmente.

Recomendaciones para el uso del Whatsapp con los narcisistas:

Lo recomendable es bloquear al narcisista, y a otras personalidades tóxicas, de esta aplicación telefónica, pero si por cuestiones de trabajo, u otras razones, nos vemos obligados a interactuar con él por el Whatsapp, aquí les propongo algunas medidas de protección que podemos tomar para no caer en sus manipulaciones:

1. Evitemos las conversaciones largas e innecesarias:

Que nuestros mensajes sean amables, pero cortos, concretos y emocionalmente neutros. Evitemos el uso innecesario de palabras, dejemos las explicaciones para los correos electrónicos u otros medios. Por supuesto, nada de emoticonos.

2. Establezcamos límites de horario:

No aceptemos mensajes después de determinada hora del día, o durante los fines de semana. No permitamos que interfiera en nuestro mundo privado. Si intenta interactuar a deshora simplemente no contestemos. Es nuestro derecho.

3. Adaptemos la configuración a nuestra situación con el narcisista: hagamos privada “la última hora de conexión” y la “lectura de notificaciones”

Parece una medida extrema pero nos librara de un montón de quebraderos de cabeza. Si nadie puede ver nuestra “Última hora de conexión” ni saber si hemos leído o no los mensajes, ya no estaremos pendientes ni ansiosos con respecto a estos aspectos de los Whatsapp de nuestros demás contactos, incluyendo, por supuesto, los del narcisista. Además, éste no podrá tampoco controlar nuestros tiempos de conexión ni saber si hemos leído o no sus mensajes. Desde que uso esta configuración siento un gran alivio y una gran libertad. Lo recomiendo.

4. Cambiemos la melodía de notificación de entrada de mensajes:

A fin de desconectar emocionalmente del narcisista sugiero que se cambie la melodía que se tenga asociada con la entrada de mensajes. Es una forma de evitar la relación emocional entre el Whatsapp y el narcisista. Les invito a que hagan la prueba.

5. La foto de contacto y el mensaje:

Seamos prudentes con nuestra foto de contacto y con la frase que pongamos como estado. No caigamos en la tentación de intentar enviarle algún mensaje indirecto al narcisista o de mostrarnos exageradamente felices. Nada de eso funciona, y el abusador pensará que estamos actuando para que él nos vea. Lo mejor es no poner ninguna foto, o, identificarnos con una muy sobria y discreta, añadiendo una frase sencilla y positiva como estado. Por supuesto, no le contemos a la humanidad nuestros estados emocionales, porque además de que eso forma parte de nuestra vida privada, estaríamos alimentando el ego del narcisista.

Al concluir este post, que me ha salido un poco largo, siento que me quedan muchas cosas por decir. Lo dejo para más adelante. Entretanto, invito a los lectores, si así lo desean, a que compartan con el Blog cómo ha sido su experiencia con el narcisista a través del Whatsapp. Un saludo y hasta otra.

@libresdelnarcisista



domingo, 28 de mayo de 2017

El "Tratamiento Silencioso": una de las armas más letales del arsenal narcisista


La primera vez que considere, seriamente, terminar mi relación con el narcisista, meses antes de que lograra identificar su trastorno, fue en una de las muchas ocasiones en las que me aplicó una de sus tácticas pasivo-agresivas preferidas: el “Tratamiento Silencioso”.

La herida emocional que me produjo fue de tal magnitud, que decidí darme un respiro y cortar la relación. Lamentablemente, el narcisista en ese momento supo enredarme muy bien con sus manipulaciones y mentiras, y terminé aceptando lo inaceptable.

El “Tratamiento Silencioso” es una de las estrategias más utilizadas, y más letales, del depredador narcisista. Consiste, básicamente, en abstenerse de todo tipo de comunicación con la víctima, acompañando este gesto con una actitud fría y distante. Es “quitar la palabra” a la persona, ignorándola por completo, como si no existiera o no estuviera allí.

Con frecuencia, esta conducta la despliega el narcisista de buenas a primera, sin que le anteceda ninguna discusión o desencuentro que pudiera explicarlo. Quizás en su mente trastornada sea una forma de castigar a la víctima por algún comentario que hizo, y que él interpretó como una crítica. Nunca dice directamente la razón de su comportamiento, por lo que la víctima no logra entender la causa de su actitud, generando en ella un profundo cuadro de ansiedad y angustia.

Haya o no una “razón”, estoy convencido que el principal motivo por el cual el narcisista aplica el “Tratamiento Silencioso” es obtener, con un mínimo gasto de energía, el potente combustible negativo al que es tan adicto: frustración, enojo, miedo, ansiedad, confusión, angustia, desconcierto, etc.

Estos vampiros emocionales se alimentan del sufrimiento que generan en las personas que se relacionan con ellos. A través del “Tratamiento Silencioso” se empoderan de la víctima, muestran que son el jefe, que están en control y reafirman su superioridad.

El “Tratamiento Silencioso” es una demostración de poder. De eso va todo.

Por medio de esta táctica manipulativa el narcisista juega con los sentimientos de la otra persona, con su temor al abandono definitivo, demostrándole que puede prescindir fácilmente de ella.

Lo diré desde ya el “Tratamiento Silencioso” es ABUSO en toda regla, ABUSO con mayúscula, y una bandera roja rojísima para identificar al narcisista. No es un rasgo de carácter, ni un cambio de humor del abusador. Él lo aplica deliberadamente con algunas personas y con otras no, lo que demuestra que sabe perfectamente lo que hace y que tiene un propósito en su agenda perversa.

El silencio del narcisista es siempre significativo, trasmite desprecio, indica furia fría, busca adoctrinar a la víctima para que sea más sumisa, para castigarla y advertirle sobre las consecuencias de sus actos, demostrando su falta de empatía, su desdén e indiferencia por sus sentimientos y emociones.

Existen varios tipos de “Tratamiento Silencioso”:

a. “Tratamiento Silencioso” Presente: Cuando se ejerce estando la víctima presente. Su duración suele ser más corta, unas horas o a veces un día. El narcisista muestra una expresión impasible, una máscara glacial, responde dando el “hombro frío” (Cold Shoulder).


b. “Tratamiento Silencioso” Ausente: Se aplica en ausencia de la víctima, el narcisista desaparece sin dejar rastro durante varios días, semanas, etc., no responde llamadas ni mensajes de texto, no hay explicación previa ni advertencia, simplemente deja de comunicarse. Además de extraer combustible, es una forma de castigar a la víctima, de demostrarle lo fácil que se desprende de ella, y de disponer de tiempo libre para cultivar otras fuentes de combustible.

c. “Tratamiento Silencioso” Temático: El narcisista deja de hablar ciertos temas personales con su víctima, la conversación se limita a asuntos comunes e intrascendentes. Todo ello hace entender a la pareja que ya no es digna de su confianza, el narcisista se muestra frío y extremadamente reservado, no explica sus ausencias, mantiene en secreto sus asuntos, y la persona se siente tratada como una extraña. Esta forma sutil de silencio es un modo de devaluar a la víctima, de apartarla del círculo de sus intereses. El malestar se agudiza cuando en presencia de terceros el depredador se muestra abierto y jovial, lo que contrasta con la actitud que mantiene con la víctima, aún en presencia de testigos.

Algunas secuelas del "Tratamiento Silencioso":

El “Tratamiento Silencioso” es una táctica de manipulación tremendamente destructiva. Ataca directamente las necesidades más básicas del ser humano: las de atención y afecto, especialmente de parte de aquellos que dicen "amarnos". Por eso es tan cruel. Todos necesitamos que se reconozca nuestra existencia, cuando se nos ningunea e ignora de esta manera, nos cosifican y denigran completamente. Por eso sus secuelas son letales, para la vida psíquica y emocional del que lo padece.

No sin razón algunos se refieren al “Tratamiento Silencioso” como a un asesinato silencioso o psicológico, y su impacto puede ser mayor, incluso, que un acto de violencia física.

No permitamos nunca que nadie, bajo ninguna excusa, nos aplique esta arma de destrucción emocional y de nuestra autoestima. Y muchos menos una persona que dice amarnos, amigo, pareja, etc. A la primera señal de que nos están sometiendo al “Tratamiento Silencioso” deberíamos reaccionar poniéndonos psicológicamente a salvo y no dejando que nos destruyan y manipulen de esa manera.

Si una pareja, amistad, etc. intenta aplicarnos la “ley del silencio” y de buenas a primeras nos “quita la palabra” es un signo clarísimo del grado de toxicidad de esa persona. Se trata de abuso, no lo olvidemos, y nada más.

En una relación sana puede haber momentos de tensión, y momentos de retirada de la comunicación para evitar mayores conflictos y desencuentros, y es importante saber diferenciarlos de la conducta manipuladora y sádica del depredador emocional.

En una relación sana esos silencios son una tregua que tiene como objeto quizás aliviar tensiones y retomar la comunicación en un clima más propicio.

El “Tratamiento Silencioso” del que hablo aquí no busca la reflexión de las partes, no tiene intención de aclarar ni ofrece explicaciones de ningún tipo, no se muestra considerado ni respetuoso con los sentimientos de la otra persona. Es manipulación, abuso y empoderamiento en estado puro.

¿Cómo reaccionar al “Tratamiento Silencioso”?

El narcisista cuando somete a su víctima al “Tratamiento Silencioso” lo que está buscando es que ésta corra detrás de él y le suplique que vuelva a hablarle, que llore y que le manifieste su angustia e incluso que se culpe a sí misma por haber disgustado a su verdugo.

Si nada de esto sucede, si la víctima no reacciona, si actúa como si el asunto no fuera con ella, el narcisista se queda desarmado.

En realidad, la única respuesta indicada frente al “Tratamiento Silencioso” es NO REACCIONAR. Sé que es difícil pero no hay otra fórmula para dejar sin efecto su estrategia de manipulación. Por supuesto, si se sumerge en su silencio mohíno estando nosotros presentes, pues retirarnos inmediatamente del lugar y decirle lo más neutro que podamos: “cuando decidas hablar, me avisas”

Abstengámonos de reclamaciones, no pidamos explicaciones, ni intentemos hacerle ver lo tóxico de su comportamiento, el daño que nos hace, etc., no sirve de nada y le estaríamos dando combustible que es lo que está buscando. Simplemente sigamos con nuestra vida como si tal cosa, y cuando regrese tampoco hagamos una fiesta, actuemos sencillamente como si no hubiera pasado nada. De esta manera, haremos fracasar su tentativa de extraer combustible mediante esta insidiosa táctica manipulativa. Nada de “suministro narcisista”, ni positivo ni negativo. Nada es nada.

Estoy consciente que es más fácil escribirlo que hacerlo, pero es el camino si queremos desactivar esta bomba destructiva que es el “Tratamiento Silencioso”.

Lo mismo si se trata de un “Tratamiento Silencioso” ausente, ni llamadas ni mensajes de texto, aunque dure semanas y semanas, aprovechemos su ausencia para librarnos de su toxicidad y ocuparnos de nuestra vida. Si no lo buscamos, el narcisista necesitará saber por qué no lo hacemos, la razón de nuestra indiferencia. Para él eso significa que ya no nos controla como él creía, y tarde o temprano regresará para intentar retomar su poder sobre nosotros.

En síntesis, nuestra mayor arma frente al “Tratamiento Silencioso” es, sencillamente, ignorarlo, no reaccionar, así lo dejamos sin efecto. Sepamos que es quizás lo más que temen los narcisistas: que los ignoremos, que pasemos totalmente de ellos. A la final, heridos en su inflado orgullo, se retirarán y buscarán combustible en otra parte.

Si el narcisista te quiere manipular dejándote de hablar, ignorándote, y tratándote como si tú no existieras o fueras un extraño, ni te agobies, ni busques explicaciones que no existen, nada de angustia ni de afanes, simplemente muéstrate indiferente y no reacciones, y deja que se hunda en su silencio tóxico por los siglos de los siglos si es eso lo que quiere.

@libresdelnarcisista