domingo, 10 de marzo de 2019

FALSA AMISTAD: Ser amigo o amiga del narcisista



La mayoría de los casos que se conocen por la Red de abuso narcisista, se dan en el marco de las relaciones de pareja. Sin embargo, el abuso puede suceder en todo tipo de contextos, incluyendo, por supuesto, la amistad.

El narcisista distorsiona totalmente este noble concepto, la amistad, a objeto de manipular y explotar a sus víctimas. El abuso que padecen en manos de su depredador, no se puede explicar sino desde esta falsificación.

Dado el gaslighting que han sufrido sobre lo que significa ser un amigo o una amiga, estas personas necesitan, en su proceso de recuperación, sentarse y discernir lo qué es, y lo que no es, una amistad. Todas las víctimas deberían hacer lo mismo en algún momento, es un modo de aprender a distinguir el trigo de la cizaña, el falso amor del verdadero.

La falsa moneda puede correr entre las verdaderas, porque se parece a la verdadera.

La víctima vive la experiencia ilusoria de una amistad que parece real, pero no lo es.

La seducción estará dirigida a hacerle creer, desde el comienzo, que él es su amigo o su amiga entrañable. Salir de la trampa no es fácil, porque de una manera muy astuta estudia sus vulnerabilidades, y sus rasgos de carácter, y se aprovecha maliciosamente de ellos.

Al principio, el narcisista se hace la víctima, convierte a la otra persona en su confidente, se diría casi en su mentor. En la medida en que la relación avanza, él va mostrando su naturaleza controladora y egocéntrica. Poco a poco, condiciona a la víctima para que funcione como su fuente de suministro o combustible. Luego, a marchas forzadas, se sucede todo el ciclo de la relación narcisista, idealización/devaluación, descarte, Hoover,…

Hasta que la víctima logra salir del engaño. No se trata de una mentira puntual que ella descubre sobre algún tema. Es toda la relación, de principio a fin, la que es un perfecto embuste, una estafa montada para manipularla, extraer combustible de sus reacciones emocionales y explotar sus recursos.

Una vez que abre los ojos, y a veces hace falta tiempo y varias decepciones para lograrlo, salir de la relación es cuestión de tiempo.

El narcisista lo sabe, y por eso defenderá su mentira, la mentira de la amistad que profesa a la víctima, hasta el final.

Si el narcisista te dice que te considera su amigo o su amiga, sencillamente, no le creas. La amistad es un tipo de relación que estos trastornados no pueden ofrecer. Ellos no son capaces de establecer con otros lazos de mutua confianza, reciprocidad, comunicación, y soporte.

Sencillamente, los narcisistas no establecen vínculo con nadie. Su único compromiso es con ellos mismos, y con su agenda. Ellos nunca perciben a los otros como personas, sino como dispositivos o fuentes de combustible.

La amistad con un narcisista es imposible.

Si aceptas ser amigo o amiga de un narcisista prepárate a vivir bajo su control, porque ellos no aceptan ningún tipo de relación en la que no estén al mando. No se te ocurra brillar más que él en ningún campo, porque lo sentirán como una amenaza, y, además de devaluarte, sabotearán todas tus iniciativas y, si es posible, se robarán tus ideas, ya que se creen con derecho a hacerlo.

Tendrás que abstenerte de cualquier comentario que pueda sonar crítico a sus oídos, y estar siempre de acuerdo con sus puntos de vista. Terminarás plegándote a sus decisiones, y te condicionará para que busques su validación en las cosas que hagas.

Al principio, invadirá tu tiempo y tu espacio, ocupará todas tus horas libres y querrá que estés siempre dispuesto a atenderle cuando te necesite. Estos momentos intensos los combinará con ausencias y silencios, mediante este “tira y afloja” él siempre tendrá el control de la relación.

El narcisista te verá como un competidor, e intentará estar siempre por encima de ti. Serás objeto de su envidia corrosiva, y buscará la forma de manipularte para hacerte sentir desvalorado. Directa, o indirectamente, no se cansará de descalificarte, así compensará su sentimiento oculto de inferioridad e intentará destruir tu autoestima.

Si persistes en la idea de tenerlo cerca como amigo o como amiga, tendrás que soportar que de buenas a primeras te ignore, se desaparezca, te dé el hombro frio, el “cold shoulder”, y te someta al tratamiento silencioso, todo con el objeto de sentirse en control, castigarte por algo que dijiste y no le gustó, o por el simple placer de dominarte.

El amigo o la amiga de un narcisista debe, sobre todo, estar dispuesto o dispuesta a dar: tiempo, recursos, atención. A cambio no recibirá prácticamente nada, y lo poco que le den, llevará recibo de cobro. Los narcisistas nunca hacen nada por nada.

Estarás con alguien cuyas conversaciones giran siempre en torno a él, su mundo, sus preocupaciones, sus expectativas. Su ego, patológicamente inflado, es insaciable. Te condicionará para que le admires y le valides continuamente. Querrá que creas que él es el eje del cosmos, el centro del universo, la fuerza que hace girar a soles y planetas.

La realidad es que aunque seas el mejor amigo o la mejor amiga del mundo, no podrás evitar que en algún momento se aburra de ti y comience a devaluarte, sin contemplaciones. Tu combustible positivo le resultará insípido, y arreciará el maltrato a fin de provocar tus reacciones emocionales negativas: ira, enfado, angustia, llanto. Sin ningún tipo de compasión, una emoción, por cierto, que estas personas desconocen por completo

Se trata del rico suplemento negativo que tanto les empodera y les hincha, y que obtienen a fuerza de hacerte daño y de destruirte psicológica y emocionalmente.

En el momento del descarte, se desaparecerá sin aviso previo o te dirá, sin anestesia, que ahora que te conoce ya no le sirves como socio intimo, o como confidente.

Te colocará luego en su alacena, entre sus fuentes de combustible devaluadas, y ya habrá enchufado a otro amigo u otra amiga, a la que estará idealizando y dedicando toda su atención. No querrá que te alejes, pero te tratará la mayor parte del tiempo con extremada frialdad e indiferencia, haciéndote sentir que ya no eres importante para él, y que te ha excluido totalmente de su círculo de confianza.

Lo más sorprendente de todo es que, en cada una de las etapas, te seguirá repitiendo y jurando que es tu amigo, y que a ti te considera como tal. Es posible, incluso, que diga sentirse “agradecido” por todo lo que has hecho por él.

Recurrirá, si ve que hace falta, a la adulación, y se acercará unos días para continuar el engaño, simulando un acercamiento amistoso como en los días primeros. Luego, sin causa aparente, se desaparecerá de nuevo. Ese es su juego.

Todo es un montaje, una impostura, de principio a fin.

¿Son capaces los narcisistas de actuar así? ¿Lo planifican? Por supuesto, lo hacen todo el tiempo, utilizan el valor de la amistad como gancho para mantener a las víctimas atrapadas en su red.
Si aceptas ser amigo o amiga de un narcisista, finalmente, tendrás una relación que a falta de otro nombre se denominará de amo-esclavo. No será nunca una amistad en sentido real.

Con el tiempo, este tiempo de vínculo, amo-esclavo, devastará tu autoestima y erosionará tu sentido de identidad.

En la vida del narcisista hay mucho tipo de personas: amigos de su círculo externo, que le sirven de fachada; amigos de su círculo íntimo, a quienes manipula y que se convierten en sus monos voladores. Muchas de estas personas no conocerán nunca la realidad del narcisista, y jamás serán sometidas a los duros trabajos de la devaluación y el descarte.

Son los amigos o amigas íntimos, aquellos a quienes, en determinadas circunstancias, convierte en sus fuentes primarias de combustible, los que padecen todo el ciclo de la relación narcisista: idealización-devaluación-descarte y el Hoover o aspiradora.

Si es ese tu caso, sal ya de la trampa, decide el Contacto 0, y corre, huye lo más lejos posible de esta falsa amistad.

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