domingo, 26 de noviembre de 2017

5 CREENCIAS ERRÓNEAS SOBRE LA RELACIÓN CON UN NARCISISTA


¿Acabas de descubrir el trastorno narcisista de la persona con la que has estado vinculado? Sea cual sea el momento que estés viviendo en el ciclo de la relación, la devaluación, el descarte, el post-descarte, etc, necesitas un tiempo para educarte a ti mismo en lo relativo al narcisismo patológico, a fin de que puedas salir del régimen del depredador y recuperarte de las secuelas del abuso. 

No es raro que, en las primeras fases del proceso, dado tu desconocimiento sobre el tema, cometas algunos errores en tu relación con el narcisista. Es, hasta cierto punto, normal. Su "lógica" es tan diferente a la tuya, que te costará un tiempo comprender su modo de actuar y de pensar. 

El narcisista no ve el mundo ni a las personas como tú los percibes, por lo que los presupuestos que te han servido para conducirte en otras relaciones, sencillamente, no funcionan. 

Hay creencias que pueden resultar razonables desde el punto de vista de una persona empática, y que, sin embargo, en la relación con un narcisista, son claramente inoperantes e incluso pueden exponerte a situaciones de mayor abuso y manipulación. 

A continuación, te presento 5 de estas creencias erróneas, que puedes tener con respecto a tu relación con el narcisista: 

1. Basta con darle abundante combustible positivo, para evitar el abuso y la manipulación:

Es posible que creas, ingenuamente, que si das al narcisista abundante suministro positivo en forma de halagos, atención, reconocimiento, apoyo, etc., evitarás sus intentos de manipularte y provocar en ti reacciones emocionales negativas. Lamentablemente, no es así. Tarde o temprano, querrá que le suministres combustible negativo, no hay escapatoria.

Lo cierto es que, en algún momento se cansará de tu combustible positivo, lo encontrará rancio, y por eso aplicará toda su artillería de abuso y manipulación para suplir sus necesidades de suministro negativo, que tiene para él más brillo y vigor. Como es más difícil de obtener, la sensación de control y superioridad que obtiene cuando logra suscitar en ti reacciones emocionales negativas, sencillamente, le embriaga.

Por otra parte, si te ha devaluado, ese puede ser tu caso, rechazará y desvalorará todo el combustible positivo que intentes ofrecerle, lo encontrará insípido y lo despreciará. Una vez que han devaluado a alguien, sólo querrán de esa persona combustible negativo, esa es la función que le asignan en su mente y se aplicarán con todo su arsenal maligno para lograrlo: gaslighting, humillaciones, tratamiento silencioso, etc.

Aunque inundes al narcisista de halagos y atenciones, si él te ha devaluado, no hay nada que hacer, al contrario puede que reaccione con verdadera acritud o que se encienda más su furia fría, y que arrecie el maltrato y la manipulación, porque lo que quiere es que llores, que te sientas despreciado y desvalorado. En una palabra, pisotear tu autoestima. 

La experiencia enseña que lo único que realmente funciona para mantener a raya el abuso y la manipulación del narcisista es el método de la piedra gris, es decir, que lo prives de cualquier reacción emocional: ni positiva ni negativa, nada de nada, eso sí que lo descoloca por completo, y, además, te sirve de protección.

2. Es posible tener una conversación con el narcisista para aclarar las cosas y establecer algunos acuerdos:

Es probable que cada vez que el narcisista cometa alguna acción abusiva, busques mantener una conversación con él para reclamarle esto o lo otro, exponerle lo sucedido y llegar a algún acuerdo. Piensas que, como en cualquier relación, las cosas se resuelven dialogando y que ese es el camino, aunque tu contendor sea un trastornado narcisista, tendrá que entenderlo

Lo cierto es que no es posible dialogar con estas criaturas. Él no te percibe como una persona, ni reconoce tus derechos y necesidades. Los narcisistas continuamente están manipulando, no aceptan que nadie les pida cuenta de sus acciones, siempre retuercen los argumentos, y te trasladan a ti la culpa y la responsabilidad de lo que sucede.

Intentar hablar de una manera civilizada con este personaje puede resultar, francamente, frustrante. Además, cada vez que le informes de tus enfados y desacuerdos, le transmitirás tus reacciones emocionales y, en consecuencia, lo estarás surtiendo de combustible.

Hay que ir aprendiendo a comunicarse con el narcisista de una manera neutra, fría, con las palabras bien contadas y precisas. Ni más reclamos, ni más quejas, nada de nada, y cuando llegue el momento oportuno, salir discretamente de su vida,  decretar el Contacto 0, y punto.

Con el narcisista el axioma de que las cosas se arreglan dialogando, desafortunadamente, no funciona e incluso es probable que empeore las cosas.

3. La relación con el narcisista es análoga a otras relaciones que has tenido en tu vida

Hay personas que, en un principio, consideran su relación con el narcisista como una de tantas que han tenido en sus vidas, con sus altibajos, sus choques de carácter y sus problemas. Con el tiempo descubren que este enfoque no es el correcto.


Lo que has vivido no ha sido una relación en el sentido estricto de la palabra, sino una trampa en toda regla. Una persona con un grave trastorno de personalidad que logró engañarte, que estudió a fondo tus vulnerabilidades, que te sometió en forma encubierta a una serie de tácticas de acondicionamiento mental y de lavado de cerebro, y que se aprovechó del vínculo afectivo que logró formar en ti, para maltratarte emocional y psicológicamente y destruir lo más que pudo tu autoestima y tu sentido de identidad.

Eso no es una relación humana, aquí no hay reciprocidad, ni comunicación, ni respeto, ni ninguna de las otras condiciones que tipifican un vínculo genuino entre dos seres humanos.

Cuando lo comprendes claramente, te das cuenta que tu relación con el narcisista es sólo una ficción.

Para salir de la trampa y romper el vínculo, hay que definir con precisión la situación: se llama abuso, y nada más. Aquí no aplican las mismas reglas con las que se resuelven las dificultades de otras relaciones interpersonales, por la sencilla razón de que con un narcisista no existe una relación en cuanto tal.

4. Es posible quedar como “amigos” del narcisista y verse de vez en cuando

Después de haber vivido el ciclo del abuso, tener como expectativa quedar como “amigos” del narcisista y estar disponibles para tener esporádicamente algún contacto, ya sea para verse y tomarse un café, o para salir con conocidos comunes, es no haber entendido el problema.

Los narcisistas no son amigos de nadie. No hay soluciones intermedias. Ser amigo de estas personas no es una posibilidad. Si estas tratando de ser su “amigo”, no has entendido lo qué es un narcisista o aún estas bajo su hechizo. Esto significa: estas en busca de más daño y más abuso.

Cuesta un tiempo aprender esta verdad: no es posible una amistad con un narcisista. La experiencia enseña que la única solución posible, aunque parezca difícil y radical, es el Contacto 0, siempre que se pueda, o el Contacto Mínimo, si no hay otra salida.

Mantener abiertos los canales de comunicación con el narcisista es exponerse a repetir el ciclo de la relación. Es como jugar con un escorpión o meter la mano en la boca de un cocodrilo, tarde o temprano te harán daño, porque esa es la naturaleza de estos seres: alimentarse del sufrimiento que generan en las personas que se relacionan con ellos.

5. Hay algo en la víctima que ha propiciado el abuso que ha sufrido

Aunque el tema se ha tratado en otras ocasiones, esta creencia, puede dificultar tu camino de recuperación. Es posible que hayas llegado a creer, en algún momento, que la causa principal que hizo posible el abuso que sufriste no ha estado en el abusador, ni en su narcisismo, sino en ti mismo. Tu forma de ser lo ha permitido y propiciado.

El es un narcisista, está claro, pero si tú hubieras tenido una autoestima más fuerte, si hubieras sabido establecer límites, si hubieras sido más asertivo, si hubieras estado más atento a las banderas rojas, si hubieras sido más cauto, si hubieras,.... Nada de lo que sufriste hubiera ocurrido. Creer esto puede hacerte sentir mal contigo mismo. Has hecho el tonto. Es normal que te sientas burlado y hundido.

En coherencia con esta creencia, es probable que te propongas como meta cambiar tu manera de ser, una tarea que resulta difícil, ¿cómo cambiar tu personalidad?, ¿cómo dejar de ser tal y cómo eres?, es casi como cruzar una alta montaña. Eso, honestamente, en muchos casos resulta abrumador  .

Sí crees eso, quizás no seas consciente de cómo el narcisista ejecutó deliberadamente el abuso que viviste, siguiendo una estrategia encubierta, ni las tácticas de manipulación a las que te sometió, ni las secuelas de su comportamiento depredador. El conocimiento te abrirá los ojos: tu forma de ser no ha sido la causa del maltrato sino, básicamente, tu ignorancia sobre la existencia de estos trastornados narcisistas y de su “modus operandi” en las relaciones.

Sin negar que todos necesitamos cultivar una sana autoestima, aprender a establecer límites y ser más asertivos en nuestras relaciones interpersonales, ello no explica por sí sólo el abuso que has sufrido. Lo cierto es que el narcisista, como buen depredador, estudió a fondo tus vulnerabilidades, y en base a ellas dirigió toda su artillería destructiva.

El abuso narcisista es, fundamentalmente, un proceso deliberado y encubierto, de condicionamiento conductual. Cualquier persona que desconozca la  realidad de este trastorno, puede ser potencialmente una víctima, porque todos los seres humanos somos susceptibles de ser condicionados, si se dan las condiciones adecuadas y el manipulador sabe apretar los resortes que mueven nuestra conducta, ya sea a través del refuerzo, la privación o el castigo. Esa es la verdad que enseña el conductismo, y la base científica que explica por qué la manipulación del narcisista o del psicópata es tan efectiva y tan peligrosa para tu integridad emocional y psicológica.

Es posible que hasta el momento en que te enredaste con el narcisista, tu autoestima haya estado dentro de los parámetros normales, con las fluctuaciones que cabe esperar, según las diversas situaciones de tu vida; tampoco necesariamente has tenido que ser una persona particularmente dependiente, es probable incluso que hayas enfrentado algunas rupturas, logrando mantenerte a flote emocionalmente, sin apegos tóxicos con otras personas.

Si estos aspectos básicos de tu persona se han visto afectados, ha sido una consecuencia del abuso que sufriste, no la causa. Queda claro, entonces que no hay nada en ti como víctima que haya propiciado lo que viviste.

Eso sí, a ti te toca, una vez que logres salir de esta trampa, superar las secuelas del condicionamiento perverso al que fuiste sometido, curar tu autoestima que ha sido gravemente herida, aprender de nuevo a establecer unos sanos límites y recuperarte integralmente,  como el ser humano digno y valioso que eres.

Ese es el camino. A por ello. Un saludo.


© LibresDelNarcisista

sábado, 25 de noviembre de 2017

6 PREGUNTAS SOBRE EL "TRATAMIENTO SILENCIOSO" DE LOS NARCISISTAS


Uno de las entradas más visitadas de este blog es la que se refiere al tratamiento silencioso. Ello no es de extrañar dado que se trata quizás de la táctica de manipulación más utilizada por los narcisistas y cuyos estragos en las víctimas, tanto a nivel psicológico como emocional, son más devastadores: ansiedad, frustración, sensación de abandono y soledad, desconcierto, inseguridad, quiebra del yo, sentimiento de indefensión, depresión, insomnio, etc.

Por estos letales efectos, algunos llaman a este comportamiento del narcisista un “asesinato silencioso”. En realidad actuar como si una persona, que está atada a ti por un vínculo afectivo, no existiese o fuera invisible es una forma de asesinarla psicológicamente sin dejar rastro o mancharse de sangre.

En una reciente encuesta sobre las tácticas de manipulación de los narcisistas, el primer puesto se lo llevaba, precisamente, el tratamiento silencioso, como la que más sufrimiento genera en las víctimas, por encima incluso de la triangulación o del gaslighting.

El tratamiento silencioso es, fundamentalmente, una estrategia pasivo agresiva de control y de empoderamiento del narcisista, diseñada para extraer combustible negativo a un bajo costo energético. Se implementa como una medida de castigo por algo que dijo o hizo la víctima. No vale la pena devanarse los sesos preguntándose qué fue lo que lo provocó, porque en realidad todo está en la mente de estos trastornados, y parte de su castigo es privar al supuesto ofensor del conocimiento de su falta.

Otra posible causa del tratamiento silencioso es evitar resolver algún asunto que se ha planteado en la relación. Quizás ha habido alguna discusión previa, o ciertas preguntas incomodas, y a renglón seguido el narcisista decide amurallarse en un silencio frío y distante.

Sobre este tema tan importante algunos lectores del blog, que han padecido esta forma tan destructiva de abuso, han planteado algunas preguntas. He decidido reunir aquí las respuestas que necesitan.


1. ¿Cuánto tiempo dura un tratamiento silencioso?

La duración dependerá del tipo de tratamiento silencioso que se trate, ya sea presente o ausente. Si el narcisista lo aplica estando tú presente, su duración será más bien corta. Puede ser sólo media hora, o unas pocas horas. Es raro que un tratamiento silencioso presente se extienda al día siguiente.

Por lo general, pasada la noche, te saludará como si nada hubiera pasado, y con el nuevo día reiniciará su interacción contigo.

Por supuesto, un tratamiento silencioso presente puede terminar antes porque su objetivo principal es obtener combustible negativo. El narcisista quiere que le supliques, que le preguntes repetidamente qué es lo que está mal, que te enfades, que exijas respuestas, que llores e incluso que pidas disculpas por cosas que no has hecho.

Todo eso es combustible muy nutritivo para él y una vez que se sienta hinchado y alimentado, saldrá de su silencio y hablará contigo, lamiendo el combustible positivo que le provees, aliviado porque él ha puesto fin a su mutismo.

Toma en cuenta que, por lo general, el tratamiento silencioso lo implementa porque se ha sentido criticado de alguna manera y, por tanto, durará hasta que la herida se haya curado y su furia encendida se haya calmado.

Si se trata de un tratamiento silencioso ausente, la duración es mucho más larga, varios días o incluso semanas enteras. Aunque también busca obtener combustible, utiliza este tiempo para cultivar un sustituto potencial de ti. La doble provisión de combustible: negativo, de la fuente principal abandonada, y positivo de la nueva fuente secundaria (o fuentes) a la que está seduciendo, da como resultado la curación de cualquier herida que haya sufrido.

Es probable que el tratamiento silencioso ausente se prolongue cada vez que lo implemente. Si fue de tres días la última vez, ahora será de más de tres días o de una semana. Esto lo hace para evitar que te acostumbres y que digas: "Oh, se ha ido en uno de sus arrebatos. Por lo general, duran un par de días. Seguiré adelante con mis cosas hasta que regrese".

Si el narcisista observa que ya no estás tratando de contactarle, alargará unos días más el tratamiento silencioso para que comiences a preocuparte de verdad, lo busques de nuevo y le surtas otra vez de combustible.

2. ¿Cuánto tiempo espera el narcisista que la víctima corra detrás de él?

El narcisista espera que corras detrás de él en todo momento. El abusador está convencido que tú le perteneces y que estás bajo su control y su dominio. Su expectativa es que le envíes mensajes por el Whatsapp y que preguntes a todo el mundo sobre su paradero, que le espíes en las redes sociales, que intentes localizarle por todos los medios posibles, que busques hablarle y que lo hagas con la voz angustiada y rota.  

En su mente torcida considera que eres un ser claramente inferior a él y que, por tanto, tienes la obligación de perseguirlo con la esperanza de que su divina majestad te atienda

3. ¿Espera el narcisista que la víctima se mantenga fiel a pesar de su ausencia?

Para el narcisista eres una cosa, un objeto de su propiedad. Él se considera con derecho a desaparecer las veces que quiera, y a ignorarte y ningunearte cada vez que considere que te lo mereces. Tú obligación es mantenerte a la espera, y a no buscar consuelo en otro sitio.

El narcisista cree que el tiempo contigo se detendrá hasta que él decida reaparecer. Él espera que respondas cuando regrese surtiéndole de abundante combustible positivo, de acuerdo con su exagerado sentido de superioridad y grandeza.

4. ¿Piensa el narcisista en la víctima durante el tratamiento silencioso?

Por supuesto, piensa en ti cuando buscas contactarlo porque así se surte de combustible. Los mensajes de texto, los whatsapps, correos, llamadas etc.,… constituyen para él un exquisito banquete emocional. Sabe de sobra que le echas de menos, que te preguntas dónde se encuentra, que has llorado a lágrima viva, que no logras dormir, todo eso es combustible de primerísima calidad para su perversa adicción al suministro.

Si no reaccionas durante el tratamiento silencioso, se preguntará por qué no respondes. Esto no es un descarte, por tanto, no te ha eliminado de su mente, sentirá la necesidad de saber qué estás haciendo para los propósitos de combustible y control.

5. ¿Qué sucede si la víctima no reacciona al tratamiento silencioso como espera el narcisista?

Esta es sin duda la forma de enfrentar con acierto el tratamiento silencioso. Si no reaccionas en absoluto y continuas con tu vida como si no pasará nada, el narcisista se dará cuenta que su táctica de control no funciona y, en consecuencia, dejará de implementarla.

Es probable que pase a una manipulación diferente para extraer el combustible negativo que requiere dado que su herida narcisista sigue supurando. La naturaleza de la manipulación puede aumentar en intensidad: gaslighting, triangulación, etc. Si sigues sin reaccionar emocionalmente se retirará y buscará combustible en otro lugar.

Es decir, si te cierras en banda y te niegas a darle la reacción emocional que quiere provocar en ti, de inmediato implementará un tratamiento silencioso ausente.

Si tú, incluso, te muestras indiferente a un tratamiento silencioso ausente, pronto volverá a tocar tu puerta. Si bien puede haber una fuente sustitutiva en perspectiva, le irrita que no estés persiguiéndole, que no lo llames, que no lo busques. Querrá saber que está sucediendo. El narcisista equipara el conocimiento con el control. Esto significa que una vez que dejas de ir tras él, intentará saber por qué no lo haces.

En consecuencia, si quieres dejar sin efectividad el tratamiento silencioso del narcisista, simplemente NO REACCIONES. Sé que es difícil, pero es la única forma de que le enseñes que por ese camino no obtendrá combustible de ti. No lo persigas, no lo llames, nada de mensajes de texto, nada de whatsapps, nada de nada, por muy duro que sea para ti. Tu indiferencia a su silencio es una bofetada para su inflado orgullo de narciso.  

6. ¿Qué pasa si la víctima le implementa el tratamiento silencioso al narcisista?

Si dejas de comunicarte con el depredador significa que lo estás ignorando. El narcisista odia ser ignorado, por encima de todas las cosas. Ello constituye una crítica, lo que le causará una herida y su furia se encenderá.

Intentará por todos los medios romper tu silencio, utilizará la seducción o buscará despertar en ti la compasión o el sentimiento de culpa.

Si no cedes a sus tentativas, se verá obligado a desistir y buscará combustible en otra parte para poder reparar la herida causada por el hecho de ignorarle a través del tratamiento silencioso que se le aplica.

El narcisista quiere ser amado u odiado, pero jamás de los jamases ignorado. La indiferencia es lo que realmente lo destruye, y él lo sabe muy bien.

Tú ahora también lo sabes, te sugiero que actúes, pues, en consecuencia.

© LibresDelNarcisista

lunes, 20 de noviembre de 2017

EL NARCICISTA ES UNA VÍCTIMA: Comprender el problema


Los narcisistas son seres humanos como tú y como yo. Por supuesto, su condición mental, el grave trastorno psicológico que sufren, ha coartado enormemente el pleno desarrollo de aquello que nos hace verdaderamente humanos, como la empatía, por ejemplo, o la conciencia moral. Con todo, no constituyen una especie diferente a la nuestra, son hombres y mujeres como nosotros, personas rotas y perturbadas, pero personas al fin y al cabo.

Quizás no nos demos cuenta totalmente, pero sufrir este trastorno de personalidad es para cualquier ser humano, y para su entorno inmediato, una verdadera tragedia.

No te dejes engañar por la aparente vida feliz del narcisista, esa imagen que proyectan es una falacia. Detrás del escenario, su existencia es una pesadilla sin fin.

Los narcisistas son víctimas.  No en el sentido que ellos pretenden hacerte creer cuando manipulan las situaciones de tal manera que parezca que tú eres su verdugo o victimario. Eso forma parte de su juego narcisista, se trata de un mecanismo defensivo para justificar su conducta abusiva y proyectar en ti la responsabilidad de sus acciones.

Los narcisistas son víctimas de su propio trastorno de personalidad, con todo lo que ello implica, especialmente la percepción torcida que tienen de sí mismos y de los demás. Ellos están convencidos que lo que creen de sí mismos, y proyectan externamente, es totalmente cierto. En ese sentido, han roto, verdaderamente, con la realidad.

Muchas víctimas de los narcisistas tienen problemas para reconocer la condición de víctimas de aquel que ha perpetrado, deliberadamente, el abuso que han sufrido. Les parece que de esa manera se excusa la responsabilidad que tiene el abusador acerca del daño que han causado o se justifica su comportamiento devastador.

Los narcisistas son víctimas, lo cual no cambia en absoluto su condición, siguen siendo tóxicos, manipuladores y destructivos por lo que la recomendación es romper todo contacto con estas personas, decretar el Contacto 0, y permanecer alejados de ellos lo más posible

Saber que la persona que te ha hecho tanto daño es, al mismo tiempo, víctima de un trastorno de personalidad narcisista no cambia para nada la realidad tremenda del abuso. Se trata, sencillamente, de comprender cabalmente lo que significa sufrir este patrón trastornado de personalidad y su dinámica.

Entender el narcisismo patológico es el camino para que la interacción, a veces inevitable, con estos trastornados te cause el menor daño posible.

Por lo demás, salir de la trampa del narcisista, del enganche emocional y psicológico en el que muchas víctimas están atrapadas, requiere entender su modo de pensar y lo que se esconde detrás de sus acciones.

Para ti se trata de un aprendizaje. Cuando sabes cómo responder adecuadamente a sus juegos y tácticas, cuando aprendes a reconocer lo que hay tras sus actos y palabras, lo que buscan, cómo se comportan, recuperas el control y el poder que te arrebató cuando te metió en su burbuja, te sedujo, te acondicionó y luego te devaluó y descartó.

Fracasas cuando interpretas lo que has vivido con el narcisista con la misma perspectiva con la que has enfrentado otras relaciones en tu vida. Frente al arsenal narcisista tu lógica de persona empática no funciona, e incluso puede contribuir a agravar el abuso que sufres.

No se puede resolver un problema, ni el del narcisista ni cualquier otro, a menos que logres entenderlo. Así de claro.

Entender es sumamente importante en la superación del abuso. Por ejemplo, creer que el narcisista se ha enamorado realmente de su nueva fuente o pareja, y sufrir por ello, es muy comprensible, desde luego, pero es una interpretación que haces de los hechos desde tu lógica empática. Comprender lo que sucede realmente, saber que las relaciones narcisistas siguen un ciclo marcado por la búsqueda de combustible, que estas personas son incapaces de amar, y que, además, tu sufrimiento ha sido perversamente buscado para que sirva de suministro, es ver el problema desde la óptica correcta, la del narcisista.

Otro ejemplo: El narcisista te ataca verbalmente, tu tendencia natural es a contraatacar o a defenderte, eso es lo que harías en cualquier relación humana. Sin embargo, al reaccionar emocionalmente le estás enseñando al maltratador como puede suscitar en ti respuestas que le sirvan de combustible. El problema, en vez de resolverse, se agrava. En cambio, si te das cuenta de su juego al provocarte, y aprendes a no reaccionar, no le das ninguna respuesta emocional, e inmediatamente el narcisista dejará probablemente de atacarte por ese flanco.

Esa es la diferencia entre entender y no entender el problema narcisista. La comprensión te da la ventaja que necesitas. Por eso es tan importante educarnos.

Por otra parte, entender lo que significa este trastorno y la dinámica de una relación con un narcisista, te ayuda a liberarte del odio, una respuesta muy comprensible frente a la devastación que este sujeto ha causado en tu vida.

El odio es una emoción muy intensa que te impide romper las amarras con el abusador y que dificulta tu sanación. Es un proceso que tienen que vivir muchas víctimas, especialmente después de decretar el Contacto 0, irse liberando de las ataduras del odio a través de la comprensión cabal del trastorno narcisista y del abuso que han sufrido.

La comprensión te ayuda a dejar de ver a estos trastornados como si fueran unos monstruos llenos de maldad. Detrás de la conducta atroz del narcisista hay un niño traumatizado y lleno de miedo, un niño perdido y enfadado, un niño frágil, carente de identidad real, incapaz de conectar emocionalmente con nadie, que depende de las reacciones emocionales de los otros para subsistir, sometido a un puñado de emociones primitivas y a los caprichos de su ego infantil.

Comprender esto no significa que niegues la peligrosidad de estas personas para la salud emocional y psicológica de quienes se relacionan con ellos.

Su condición de víctimas tampoco les exonera de su responsabilidad frente a las acciones, todas intencionadas, que cometen, y que no tienen otro fin que obtener suministro narcisista o combustible, la droga de la cual son verdaderos esclavos.

Una persona que sufre de alcoholismo no deja por eso de ser responsable de las consecuencias que acarrea, para él mismo y para la sociedad, su ingesta de alcohol. Lo mismo sucede con el narcisista, él sabe perfectamente lo que hace y la destrucción que generan sus acciones. Aunque comprendamos su trastorno, ni lo excusamos ni lo libramos de su responsabilidad.

Los narcisistas no son extraterrestres, son seres humanos. En ellos lo humano, claro está, ha sido herido y corrompido, lamentablemente de manera irreversible, a causa de un trastorno de personalidad.

Comprender lo que significa esta realidad es el camino de liberación del abuso narcisista.

© LibresDelNarcisista


sábado, 18 de noviembre de 2017

BANDERA ROJA 5: EL narcisista no respeta los límites interpersonales


El narcisista se plantó en el escenario de tu vida arrasando con tu tiempo y tu atención. Sencillamente, fue de vértigo, una verdadera escalada bélica: visitas a deshoras, conversaciones por el Whatsapp,… y luego asuntos más personales, preguntas existenciales, dudas, confidencias,…

Ese personaje de ficción, creado con retazos y atributos tuyos, parecía una versión mejorada de ti mismo,… de tus valores, de tus sueños y esperanzas, de tus motivaciones, de tus intereses,… En una palabra, tu alma gemela.

Todo ello ratificado con declaraciones fraudulentas de amor. Frases y gestos que contribuyeron a gestar en ti un vínculo afectivo profundo y peligroso,… la mezcla potente, el troyano que hackea tu disco duro emocional.

La parodia del amor, es peor, mucho peor, que un odio declarado a plena luz.

Entretanto, en su avance, fue traspasando tus límites personales. Al principio te avisaba con tiempo sus visitas. Se mostraba amable, afectuoso, te escuchaba con atención. Él se siente víctima de aquello y de lo otro, todo lo cual apela a tus rasgos empáticos, a tu generosidad.   

El formalismo de las primeras semanas bien pronto da paso a una familiaridad excesiva. Se presenta en tu casa a deshora, aparece y desaparece cuando le viene en gana, utiliza tus cosas. Las conversaciones en el Whatsapp se prolongan hasta altas horas de la noche, te interrumpe en tu trabajo con comentarios chorros, no respeta tu descanso, tu agenda,…

Comienzas a incomodarte. Quizás algún amigo cercano, o un familiar, te alerta sobre la exagerada confianza que has dado al narcisista. Puede que en algún momento te sientas abrumado y digas para ti: "tengo que ponerle límites a este sujeto”.

Erróneamente atribuyes su conducta a su carácter. Es una persona muy absorbente y dominante, piensas, bastará con ponerle freno y delimitar con claridad mi espacio. Puede que empieces a leer libros sobre asertividad, el clásico “no diga sí cuando quiere decir no” y cosas por el estilo. Descubrirás algunas técnicas, pero seguirás estando a merced de su conducta manipuladora. Te das cuenta que algo no estás haciendo bien, y eso te desalienta.

Tus intentos en esta dirección serán todos fallidos. Una y otra vez compruebas que el continuo irrespeto de los límites forma parte de la dinámica relacional con este personaje. Hasta que no comprendes el problema, no logras salir de tu desconcierto.

Enfrentas situaciones que te resultan embarazosas. El narcisista, por ejemplo, un día se lleva tu coche y no te avisa. Aquello te enfada realmente. Las primeras veces se lo consientes, pero tienes que poner un stop, le pides que deje de hacerlo. Te pones firme hasta que lo acepta, a regañadientes, claro, pero lo acepta. 

En ese momento desconoces completamente el trastorno narcisista que padece esta persona, ni siquiera ha comenzado tu devaluación. Sin embargo, eras consciente de su comportamiento tóxico: irrespeto de los límites que marcan las relaciones entre las personas.

Paralelamente, observas también que en lo que se refiere a su mundo personal, el narcisista marca sin fisura una línea roja. Es sumamente celoso de sus cosas, apenas has estado en su casa, y no tiene ningún reparo en decirte que no, clarito y sin nervios, cada vez que le conviene.

Vives una paradoja: has permitido que el narcisista penetre, como una invasión alienígena, en aspectos importantes de tu vida y de tu psiquis, pero esa actitud abierta de tu parte no obtiene ninguna respuesta de reciprocidad. La relación es asimétrica. Él mantiene infranqueables sus límites, y tiene siempre en sus manos el control.


¿QUÉ SON LOS LÍMITES PERSONALES?

En tus interacciones con los demás delimitas tus espacios. Dependiendo del tipo de relación que tengas, darás acceso, o no, a tu mundo privado, a aquello que define tu ser más íntimo y tu identidad.

Hay diferentes círculos de confianza. En la medida en que vas conociendo a las personas, algunas permanecerán en los círculos más externos, es el caso de tus compañeros de trabajo o de estudio, por ejemplo, o tus vecinos. Y es sano que sea así.

Con otras personas tendrás más afinidad, abrirás más la puerta, y, en la medida en que avance la relación, les permitirás una mayor confianza, serás más flexible, compartirás más libremente tus cosas, y ellos, evidentemente, te conocerán mejor.

En ambos casos, establecer con claridad tus límites es una medida necesaria para mantener relaciones saludables. Sea cual sea el grado de confianza que tengas con las personas, no todo vale ni en la amistad ni en el amor de pareja.

Que sean amigos o pareja no le da carta blanca para disponer de tus cosas, ni de tu tiempo. Que sean amigos o pareja no significa que pierdas el derecho a decirle que no cuando sientas que debes hacerlo. Le quieres pero conservas tu derecho a tener tus amistades, le quieres pero tú decides que ropa usar, le quieres pero no permites que controle tu teléfono o tus redes sociales, etc.

¿POR QUÉ LOS NARCISISTAS NO RESPETAN LOS LÍMITES PERSONALES?

El continuo traspasamiento de los límites del narcisista, responde a las características mismas de su trastorno de personalidad.

Ello es así, por 3 razones: 

1. El narcisista te ve como un objeto que está a su uso y que se convierte en una extensión de sí mismo. No reconoce límites, en realidad los odia, ello significaría aceptar que eres una persona autónoma, con derechos y necesidades diferenciadas, derechos y necesidades tan legítimas como las suyas.

2. El narcisista cree firmemente que dada su grandeza y superioridad está “en derecho” de disponer de ti, de tu tiempo y de tus recursos, según su voluntad. Este sentido de estar “en derecho” incluye también establecer sus fronteras y decirte no cada vez que le apetezca.

Cualquier intento tuyo por traspasar uno de los límites del narcisista será considerado como un desafío: “¿Cómo un ser tan inferior a él se atreve a hacer tal cosa?”, pensará. Es tal su grado de endiosamiento que creerá que disponer de tu tiempo y de tus cosas es una suerte de privilegio que te concede.

3. El narcisista, en su relación contigo, no tiene ningún reparo en explotar cualquier beneficio que pueda obtener de ti, ya sea de tipo económico, relaciones, ideas, tiempo, etc.,.. Si para hacerlo tiene que traspasar tus límites, lo hará una y otra vez, sin ningún problema. Esa es su naturaleza depredadora.


ESTRATEGIAS DEL NARCISISTA PARA ROMPER LAS FRONTERAS DE LA VÍCTIMA

1. La estrategia de victimizarse:

Las personas empáticas como tú tienden, por naturaleza, a querer ayudar a los demás, y, normalmente, se muestran dispuestas a colaborar y brindar apoyo. El narcisista lo sabe, se aprovecha de tus rasgos de compasión y generosidad, y, frecuentemente, se victimiza delante de ti, justificando así sus continuos traspasamientos de los límites.


2. La estrategia del reforzamiento intermitente:

Como he explicado en otra ocasión, una de las formas más efectivas que tiene el narcisista de condicionarte es a través del reforzamiento intermitente. Él ha aprendido que siendo impredecible en sus respuestas, apareciendo y desapareciendo a su antojo, logra mantener cautiva tu atención y te muestras más propenso a permitirle que traspase tus límites.

Si una persona entra y sale de tu vida en forma irregular, necesariamente está violentando tus límites. Tu agenda queda supeditada a un comportamiento que no se somete a ningún tipo de previsión.

3. La estrategia de “pedir favores”:

El narcisista es especialista en pedirte pequeños favores, para ello utiliza todo su encanto y sus tácticas de manipulación y control. Se trata de una práctica muy sutil y efectiva de acondicionamiento, que va minando tus límites. Normalmente, las personas de perfil empático están dispuestas a ayudar a la gente que quieren, si además el narcisista te ha educado para que dependas continuamente de su aprobación, se dan todas las condiciones para que, encubiertamente, él te explote y transgreda tus derechos.


EL IRRESPETO DE LOS LÍMITES PERSONALES ES UNA BANDERA ROJA

Si conoces a alguien que continuamente traspasa los límites normales de una relación sana; que, además, a cada momento te está pidiendo favores, utiliza tus cosas, e irrespeta tu tiempo exigiéndote una atención desmedida, abre bien los ojos: se trata de una bandera roja, te hallas ante una persona tóxica, probablemente un narcisista. 

Traspasar los límites interpersonales es abuso

Hay relaciones en las cuales el sentido del límite que define la identidad de cada persona queda desdibujado. Es tal el grado de influencia y de control de una de las partes sobre la otra, que la persona sufre un proceso de despersonalización, su sentido de identidad queda erosionado. Tal es, frecuentemente, el caso de las víctimas del abuso narcisista.

A través del abuso, precisamente, eres condicionado, por medio de un insidioso proceso de control y manipulación, a desconocer tu necesidad de establecer límites sanos en tus relaciones con los demás.

Muchas personas fueron educadas para ser siempre amables y serviciales con los demás, así gozarían de la aceptación y el cariño de otros, y serían socialmente consideradas como buenas personas. Sin negar los valores positivos que pueda haber en esta educación, este perfil las convierte en las víctimas perfectas del abusador narcisista.

Avanzar en la recuperación de las secuelas del abuso va a significar para ti, reeducarte de nuevo en el restablecimiento y defensa de tus límites personales. No siempre puedes, ni debes, complacer en todo a la gente, aunque intenten manipularte haciéndote sentir mal por eso.

Tienes derecho a decir no, tienes derecho a definir con claridad que estás dispuesto y que no estás dispuesto a dar en una relación, ya sea de pareja o de amistad, tienes derecho a exigir reciprocidad y respeto en tus interacciones con los otros.

Hay un mito que puede hacerte daño: creer que si eres amable, servicial, obsequioso, con otras personas, incluyendo al mismo narcisista, se te tratará con respeto y consideración y habrás ganado su aprobación.

Una persona emocionalmente sana por supuesto que lo apreciará positivamente,  sabrá valorar tus gestos y corresponderte con reciprocidad.

Una personalidad tóxica o un narcisista, jamás. Por lo contrario, si percibe esos rasgos de generosidad en ti, su tendencia natural será explotarte sin ningún miramiento, e incluso pensará interiormente que te comportas como un ser inferior, y eso dará pie al abuso y al maltrato.
 
Cesa de hacer favores a gente con perfil tóxico, y mucho menos al narcisista, que te pondrá miles de trampas y se hará la víctima para engañarte. No permitas que él ni nadie transgredan tus límites. No es necesario pelear ni dar largas explicaciones, bastan pocas palabras, simplemente di NO y punto. Las veces que sea necesario. Con amabilidad y firmeza, y hasta con una sonrisa si hace falta.

Un saludo.



© LibresDelNarcisista

sábado, 11 de noviembre de 2017

7 PASOS PARA AYUDAR A LAS VÍCTIMAS DEL ABUSO NARCISISTA


¿Cómo ayudar a alguien que ha sido víctima del abuso narcisista o psicopático? Por mi contacto con toda clase de personas, conozco bien la necesidad que tienen las víctimas de encontrar apoyo ante una situación que, con frecuencia, les desborda emocional y psicológicamente.

Muchas víctimas se encuentran aisladas, sumidas en su desconcierto a causa de la disonancia cognitiva, rotas emocionalmente, con sus sistemas psicológicos de defensa debilitados y a merced por completo del vínculo traumático y de sus efectos perversos.

A esto se suma que, a menos que se haya vivido en primera persona, la experiencia devastadora del abuso narcisista es difícil de entender para otras personas.

Hay, incluso, psicólogos y otros especialistas que no comprenden cabalmente este tipo específico de abuso y sus secuelas.

A menudo, son las propias víctimas las que mejor comprenden a las personas que han estado atrapadas en una relación con un narcisista.

Víctimas que han logrado superar el abuso, y que se convierten en las personas "medicina"  que otras víctimas necesitan.

Si te toca ayudar a alguien que está enfrentando una relación abusiva con un narcisista u otra personalidad tóxica, he aquí 7 consejos de cómo puedes hacerlo de una manera sencilla pero efectiva:

1. ESCUCHAR EMPÁTICAMENTE A LA VÍCTIMA:

Una escucha empática es, quizás, el mejor regalo que se puede brindar a alguien que ha sido víctima de una relación abusiva.

Escuchar empáticamente significa prestar a la víctima la atención que necesita, demostrar interés por su historia, intentando comprender integralmente lo que ha vivido. Escucharla poniéndose en sus zapatos.

Escucharla con los oídos, escucharla con la mirada, y, sobre todo, escucharla con la cabeza y el corazón.

Escuchar empáticamente implica también no hacer juicios precipitados sobre los hechos vividos por la víctima. No entrar a valorar moralmente ni su actitud, ni su conducta, ni sus errores o aciertos en la relación.

Aceptarla incondicionalmente, aceptarla tal cual es, aceptar su vida, su forma de ser, sus emociones, su historia.

El primer paso para dar apoyo emocional a una persona es, sencillamente, aceptarla.

Hay que tomar en cuenta que la víctima de un narcisista ha sufrido un corrosivo proceso de desatención y devaluación de sus necesidades emocionales más básicas. En esa circunstancia, una escucha empática es el mejor bálsamo que se le puede ofrecer.

2. NO BANALIZAR LA HISTORIA VIVIDA POR LA VICTIMA

Las víctimas del abuso narcisista sienten una gran necesidad de contar a otros su historia, de esa forma re-conectan con la realidad y reconstruyen lo que han vivido descubriendo su significado.

Dejar que la víctima narre la historia del abuso es una forma de hacerle justicia, de validarla en su condición de víctima.

Puede suceder que existan aspectos de esa historia que aparentemente carezcan de importancia, y que, sin embargo, para la víctima resulten ser muy significativos. Se ha de respetar la valoración que ella hace de los hechos.

No hay que juzgar nunca a la ligera lo que esa persona ha vivido. Hay que tener presente que esa historia es su verdad, ni más ni menos.

El narcisista ha sometido a esa persona a un proceso, muchas veces encubierto, de invalidación de sus sentimientos, de su percepción de la realidad. Hay que hacer justo lo contrario, valorar y respetar lo que esa persona siente y percibe acerca de lo que ha vivido.

3. REFLEJAR EMPÁTICAMENTE LOS SENTIMIENTOS DE LA VÍCTIMA

Una forma muy efectiva de brindar apoyo emocional a alguien es, simplemente, reflejarle los sentimientos que ella trasmite de sí misma o de la situación que vive.

Existe en algunos la tendencia a que si alguien le comunica algún sentimiento negativo: tristeza, preocupación, angustia, etc., enseguida intenta convencerla para que no sienta lo que ella misma dice que siente: no estés triste, le dicen, deja tus preocupaciones, anímate, etc.

Es mucho más efectivo, en cambio, simplemente reflejarle, como en un espejo, lo que ella misma manifiesta: “observo que eso te hace sentir triste”, “veo que tal situación te preocupa”, “entiendo que te sientes agobiada o confundida”, etc.

Hay personas que cuando alguien les comparte sus emociones, automáticamente desvaloran la realidad emocional que el otro expresa, o le reclaman por sentir lo que siente: no deberías estar triste, le dicen, no hay razón para que estés enfadada, etc.

Otros aprovechan la ocasión para hablar de sí mismos o expresar sus propias emociones: "Eso no es nada, a mi me sucedió que,..." . En ese momento, está claro, se deja de atender a la víctima y la persona se centra en sí misma.

Lo indicado, en cambio, a la hora de dar apoyo es, sencillamente, reflejarle a la víctima lo que ella misma dice que siente, sin entrar a evaluar sus estados emocionales, aceptándolos tal y como son.

Al hacerlo de esa manera, automáticamente la otra persona se sentirá comprendida, se conectará emocionalmente con la otra persona, lo cual es, en sí mismo, la mejor ayuda que se le puede brindar en ese momento.

4. AYUDAR A LA VÍCTIMA A IDENTIFICAR LAS SITUACIONES DE ABUSO

Las víctimas del abuso narcisista han estado sometidas a un proceso encubierto de control y de manipulación emocional, del cual no son plenamente conscientes.

Bajo los efectos paralizantes del vínculo traumático, han sido condicionadas a soportar situaciones de verdadera violencia psicológica. Con frecuencia, no es sino hasta que viven la fase del descarte, cuando logran darse cuenta del abuso que han sufrido desde el principio y de todos sus efectos destructivos.

A través del ciclo narcisista, la víctima se ha vuelto tolerante a acciones y actitudes del narcisista que vistas desde la perspectiva de un agente externo son claramente abusivas.

La persona que brinda su apoyo puede ser, precisamente, ese agente externo que le ayude a reconocer el maltrato recibido, aquello que ha lesionado su dignidad y su autoestima.

Con su ayuda, la víctima debe aprender a reconocer las manipulaciones del narcisista, sus tácticas de control, la forma como se ha convertido en una fuente de suministro narcisista.

La víctima necesita saber que el tratamiento silencioso es abuso, que el gaslighting es abuso, que la triangulación es abuso, y que también el love bombing es abuso. La víctima tiene que darse cuenta que nadie tiene derecho a someterla a un proceso tan insidioso como la devaluación narcisista o el descarte.

No hay que olvidar, al abuso hay que llamarlo abuso, no hay otra palabra mejor, y la víctima debe reconocer en sí misma su condición de víctima.

De igual manera, a esa persona que hasta ahora ella pensaba que era su amigo, o su pareja, debe aprender a ponerle el nombre que por sus acciones merece: un abusador narcisista.

Hay que acompañar a la víctima en este proceso tan difícil para ella. Resulta rudo y hasta humillante percatarse de la ceguera en la que se ha estado sumido por el hechizo del manipulador narcisista.

Hay que recordarle a la víctima el derecho que le asiste de recuperar su vida, de salir de una relación tóxica que lesiona su autoestima y su dignidad como ser humano.

5. AYUDAR A LA VÍCTIMA A LIBERARSE DEL SENTIMIENTO DE CULPA

Un punto particularmente importante en el proceso de recuperación de las víctimas del abuso, es la liberación  de cualquier sentimiento de culpa que puedan experimentar acerca de su vínculo con el narcisista.

El abusador hará todo lo que esté en su mano para culpar a la víctima de la devaluación a que la somete y del fracaso de la relación. Le hará creer que ella no ha estado a la altura, que  merecía el maltrato sufrido, etc.

Así justifica, como se ha explicado otras veces, el abuso que comete.

Es importe conocer la verdad de lo que ha sucedido: la devaluación estaba decretada desde el principio. La causa no está en la víctima, ni mucho menos, sino en el combustible que el narcisista extrae de ella durante la fase de denigración. Por supuesto, este secreto el abusador jamás lo dará a conocer.

Otra forma de culpa que pueden experimentar las víctimas es creer que ellas han sido responsables del maltrato sufrido dado que lo permitieron. No faltará quien le diga que la causa del abuso está en su perfil psicológico, sus problemas de baja autoestima, o su tendencia a ser dependientes, etc.

Aunque en otra ocasión se ha hablado en el blog sobre este tema (aquí), hay que liberar a la víctima de esta pesada carga. No hay que confundir los efectos o secuelas del abuso sufrido con las causas del mismo. En realidad, esa persona fue engañada por un maestro consumado de la seducción, que la sometió a prácticas manipulativas realmente perversas y que perpetró el abuso en base a sus rasgos y vulnerabilidades.

La razón de fondo, si es que se necesita encontrarla, ha sido el desconocimiento de la víctima sobre la realidad del trastorno narcisista de la personalidad.

La víctima ha pagado bien caro su ignorancia.

6. COMPARTIR EL TESTIMONIO DE OTRAS VÍCTIMAS 

En el apoyo a las víctimas es importante el testimonio de otras víctimas que han sufrido experiencias abusivas análogas, y que han emprendido la senda de la recuperación.

No es necesario que entren de lleno en su historia personal, se trata sobre todo de compartir con otros las estrategias que las han ayudado a superar las secuelas del maltrato.

Para muchas personas, resulta alentador saber que otros seres humanos han vivido situaciones similares a las suyas, y que han logrado salir adelante, libres ya de la influencia tóxica del narcisista.

La recuperación del abuso es a veces un camino largo y lleno de dificultades, de allí la importancia de animar a otros, de comunicar esperanza en las posibilidades que tiene cada uno de levantar de nuevo la casa de su vida, aunque haya sido arrasada por el paso devastador del huracán narcisista.

Hay que tener siempre para las víctimas unas palabras de ánimo y de motivación, ser para ellas esa presencia solidaria, capaz de empujarla en ese reto, ciertamente difícil, de recuperación del abuso sufrido.

7. ACOMPAÑAR A LA VÍCTIMA Y RESPETAR SU PROCESO DE RECUPERACIÓN

La recuperación de las víctimas del abuso narcisista lleva su tiempo y tiene su proceso. Una forma de brindar apoyo es, simplemente, acompañar a esa persona en su camino particular de superación de las secuelas del abuso.

En ese acompañamiento se deben respetar los ritmos y las necesidades de cada persona. Habrá avances, retrocesos, caídas, días oscuros,… y un volver a empezar cada vez que haga falta.

No todas las fases de la recuperación son iguales. Cada etapa tiene sus propios desafíos. No es lo mismo alguien que recién está descubriendo la realidad del trastorno narcisista, a otra que ya se ha hecho consciente del perfil depredador del abusador.

Muchas víctimas necesitan un apoyo especial, por ejemplo, en el momento del establecimiento del Contacto 0. Las primeras semanas suelen ser las más difíciles, la persona debe aprender a mantenerse firme en su propósito de evitar cualquier tipo de contacto con el narcisista y resistir sus intentos por aspirarla y meterla de nuevo en su burbuja.

Si la víctima tiene alguna recaída hay que saber estar con ella en esos momentos de debilidad. Se trata de animarla a retomar su propósito de romper las ataduras con el narcisista.

Hay personas que avanzan bastante rápido en su recuperación y en cuestión de meses ya han superado prácticamente todos los efectos del abuso. Otras, en cambio, quizás por su carácter o porque han vivido una relación más larga o más intensa con el depredador, viven un proceso de liberación más lento y difícil.

Aquí no valen las comparaciones, cada caso y cada persona son diferentes, así que no hay que entrar a juzgar el sendero que a cada quien le toca recorrer en su proceso de recuperación del abuso

Hay que saber acompañar y animar. No se trata de dar recetas ni de andar prodigando consejos como si se fuese una especie de gurú. Lo importante es estar ahí y hacer camino con aquellos que han de enfrentar el reto de la recuperación y que buscan ser libres del narcisista.

De antemano, gracias por sus aportes y comentarios. Un abrazo.


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