martes, 30 de enero de 2018

LOS NARCISISTAS SIEMPRE VUELVEN: El tiempo del Hoover


El descarte no es la última fase del abuso, pasado un tiempo el agresor regresa, tan campante, a re-engancharte de nuevo. Es el tiempo del Hoover, una palabra tomada de una conocida marca de aspiradoras y que evoca, precisamente, la acción que despliega el narcisista para aspirar a la presa que había desechado, o que se le había escapado de las manos, a fin de reintroducirla otra vez en su torbellino de maltrato y manipulación.

Para el narcisista nunca hay un cese o cierre de la relación. Se trata de un desenganche temporal. En su mente trastornada sus víctimas le pertenecen para siempre, son de su propiedad, por eso se siente con derecho a desecharlas y re-engancharlas cuántas veces quiera, según sus necesidades de combustible.

En realidad, nunca deja libres totalmente a sus antiguas fuentes de suministro, siempre, de una manera u otra, permanece al acecho. Quiere que estén a su disposición cuando las necesite, formando una especie de alacena que guarda en su inventario.

Por supuesto, al tiempo del descarte te borra de su mente. Como si nunca hubieras existido, tal es el grado de aborrecimiento que siente hacia ti. Este alejamiento puede durar meses, o incluso años.

El narcisista te ha desvalorizado tanto que no puede disimular su odio. Esta disgustado. Considera que eres patético e inservible, ante sus ojos estás en negro. El pensamiento del narcisista es, en este sentido, totalmente infantil: o idealiza a las personas y las pone en un pedestal, o las devalúa sin cortapisas, y las arroja por el desagüe. En este tiempo, a él le parece imposible que alguna vez haya visto algo bueno en ti.

Nada, absolutamente nada, de lo que digas o hagas puede cambiar lo que piensa el narcisista cuando te descarta. Toma en cuenta que las razones nunca están en la víctima, no tiene nada que ver contigo, ¡tú sigues siendo una persona valiosa!, se trata de él, de su trastorno y de lo que maquina en su mente enferma. Por supuesto, al tiempo que esto sucede, la víctima no comprende lo que está sucediendo.

Esta es la razón por la cual las personas se sienten emocional y psicológicamente devastadas en esta fase. No saben por qué están siendo tratadas con tanta frialdad, el por qué de las vejaciones y el maltrato. Los seres humanos normales son capaces de matizar, se dan cuenta de los defectos de una persona, pero también reconocen lo positivo. El narcisista nunca matiza, su pensamiento es en blanco y negro. Su mundo, como el de los niños, está poblado de héroes y villanos.

En realidad, y aunque nos cueste creerlo, en términos de combustible, es la etapa en que más prosperan los narcisistas. Esa es la razón por la que prolongan la agonía de la devaluación. El combustible negativo tiene para ellos una calidad muy especial, todas tus reacciones emocionales negativas lo alimentan, se sienten perversamente hinchados de PODER, mientras te aniquilan psicológica y emocionalmente.

Entretanto, ya habrán encontrado una nueva víctima a la que seducen e idealizan lo mismo que hicieron antes contigo. Cuando se sientan seguros de su nueva fuente darán el golpe final, buscarán el momento en que puedan hacerte más daño, y se marcharán, convencidos de que eres lo peor que les ha pasado en su vidas y que no mereces estar cerca de alguien tan superior, especial y único. Desde ese instante te borrarán de su mente, como quien se cambia de camisa y lanza la usada al cesto de la ropa sucia.

No habrá cierres ni explicaciones, sencillamente dejarán tirada a la persona a la orilla del camino, a sabiendas que la dejan rota y con miles de preguntas en su cabeza. Lo saben, pero, en verdad, no les importa.

El impacto emocional y psicológico es tan drástico, que muchas víctimas duran un tiempo en reaccionar. Se sienten confundidas y paralizadas. Normalmente, con ayuda de agentes externos, la persona logra, por fin, identificar el trastorno narcisista de su agresor y comienza un proceso de recuperación de las secuelas del abuso sufrido,  cuyo punto de inflexión es el Contacto 0, la puerta que hay que cruzar para liberarse del vínculo traumático y permanecer a salvo del agresor.

A pesar de lo devastadora de esta experiencia, y contrariamente a lo que cabría esperar, con frecuencia el narcisista re-aparece al poco tiempo tocando de nuevo a la puerta de la víctima.

Los narcisistas siempre tantean de nuevo: los señuelos del Hoover

La reaparición del narcisista viene condicionada por muchos factores: necesidad puntual de combustible fresco, deseos de utilizar a la víctima para triangular con un tercero, la facilidad con la que pueden contactarla de nuevo, el deseo de probar el control y el dominio que todavía ejercen sobre ella, etc.

En el caso de que la víctima se les haya escapado decretando el Contacto 0, es probable que quiera vengarse de ella, volver a engañarla, y ser él, quién decida, en el peor momento posible y cuando la víctima menos se lo espera, romper la relación y desaparecer.

Es notorio que Tudor, el conocido autor narcisista, en la escala que hace del combustible, asigna al combustible del Hoover, la máxima valoración en la calidad del suministro. Saber que ha logrado engañar de nuevo a la persona que tanto ha maltratado, que ha podido romper todas sus resistencias, haciéndole fracasar en su tentativa de mantener el Contacto 0, le da una gran sensación de empoderamiento y control, se siente verdaderamente en éxtasis, superior, como dios.

El narcisista, en principio, tantea a su víctima: envía un correo electrónico, o un Whatsapp, para saludarla o para pedirle, por ejemplo, un pequeño favor; se hace el encontradizo en las afueras de su trabajo o sitio de estudios; le pide quedar para hablar con la excusa de devolver algún objeto, o contarle algún problema, una enfermedad, por ejemplo, e intenta apelar a sus rasgos empáticos, a su compasión, etc.

El más clásico de los señuelos es pedirle una nueva oportunidad, mostrarse falsamente arrepentido, y prometer una vuelta a la época dorada de la relación. Sabe que la víctima está necesitada de respuestas, que todavía se siente atrapada por el tirón del vínculo traumático, y despliega sobre ella todo su arsenal para manipularla y seducirla.

Otra trampa muy común es proponerle a la víctima quedar como amigos, y contarse mutuamente sus cosas. Si la víctima muerde el anzuelo, el narcisista pretenderá salir y entrar de su vida imprevisiblemente, la engañará cada vez que pueda, y comenzará otra vez el ciclo del abuso y de las manipulaciones.

Muchos son los señuelos y las trampas que el depredador prepara para su presa. En algunos casos, con el propósito de reiniciar la relación y volver a conectarse con esa antigua fuente de combustible, especialmente en tiempos de escasez de suministro.

En otras ocasiones, simplemente, la contacta para demostrarse a sí mismo que todavía la domina y la controla, jugar con sus expectativas, servirse puntualmente de su combustible, e inmediatamente volver a descartarla y desaparecer.

Verdades sobre el Hoover que no hay que olvidar

De este tema del Hoover nos quedan todavía muchos puntos por tratar. Por lo pronto, tengamos en cuenta estas verdades que son claves para protegernos de los zarpazos de los narcisistas, en esta fase que sigue al descarte o al Contacto 0:

1. Los narcisistas siempre vuelven. En su mente se creen con derecho a ello, a pesar de que saben que su conducta ha sido abusiva y el daño que te han causado. Salvo que encuentren todos los puentes de acceso rotos, o que perciban algún peligro, real o imaginario, de que pueden ser expuestos públicamente, buscarán la forma de re-engancharte en algún momento. Sea cual sea el tiempo que pase, nunca debes bajar la guardia, esta gente siempre está detrás de la puerta.

2. Que nadie te engañe, los narcisistas no vuelven porque se haya despertado en ellos el amor romántico, o el sentimiento de la amistad, o porque te extrañen. En absoluto, estos trastornados no establecen vínculos afectivos con nadie, ni pueden amar ni comprenden el amor o la amistad. Su objetivo es extraer combustible y mantener el control y el poder sobre ti. Es todo, y no le des más vueltas.

3. Los narcisistas no se arrepienten de sus acciones abusivas ni se sienten responsables de ellas. Ni siquiera las reconocen. Todas las explicaciones que ofrecen a sus víctimas son fraudulentas y tienen como objeto manipular tu percepción de los hechos y justificar lo injustificable: el abuso. Si necesitas respuestas estas no van a venir nunca de la boca del maltratador.

4. Los narcisistas nunca cambian, ni pueden ni quieren hacerlo. Pueden prometerte que mejorarán en su conducta, e incluso que asistirán a terapia, pero todo es una componenda para engañarte. Su naturaleza es permanentemente abusadora y manipuladora, aunque hayan pasado diez años de la relación.

5. El período dorado de la relación, cuando el narcisista te idealizó y te mostró su rostro más amable, NUNCA volverá. Todo fue una actuación para seducirte. Después de haber vivido el ciclo del abuso, es imposible que olvides el ser que se esconde detrás de la máscara; el narcisista lo sabe, por eso no se esforzará mucho en volver a actuar como al principio. Simplemente, y aunque a veces te cueste aceptarlo, esa persona maravillosa no existe, nunca te amó, sólo fue una fachada para engañarte.

6. Cuando vivimos un nuevo ciclo en la relación con un narcisista, el abuso es mucho más rápido e intenso y el maltrato emocional y psicológico suele ser más devastador que la primera vez.
  
7. El descarte final no lo dictará nunca el narcisista, que seguirá volviendo a tu vida cada vez que encuentre la puerta abierta, el descarte final, en realidad, está en tus manos cuando decretas y mantienes una medida estricta de Contacto 0, cerrando así definitivamente todas las posibilidades de establecer algún tipo de relación con una persona tan tóxica y destructiva como el narcisista.

Reflexionemos sobre estos hechos, que son capitales para saber defendernos de las pretensiones de estos personajes siniestros, los narcisistas, y avancemos decididos por el camino de la libertad y de la recuperación. Un saludo.

© LibresDelNarcisista


viernes, 26 de enero de 2018

LA RECUPERACIÓN DEL ABUSO: ESCRIBIR COMO TERAPIA


Si has sido víctima del abuso narcisista, es probable que te sientas emocionalmente herido y sobrecargado. La violencia sufrida suscita en ti una oleada de emociones negativas que vienen y van continuamente, y que muchas veces carecen de un cauce adecuado de expresión: rabia, indignación, ira, tristeza, impotencia, soledad, miedo, ansiedad, etc.

Paralelamente, te encuentras confundido y desconcertado. Se entabla una lucha entre el sujeto que creíste conocer, tu amigo o tu pareja, y el agresor que te ha denigrado y maltratado en el tiempo de la devaluación y el descarte. Un mar de preguntas te lleva a buscar respuestas aquí y allá, repetida y casi obsesivamente.

Durante tu relación con el narcisista has sido tratado como una cosa carente de valor; el agresor, que vive auto-absorbido en sí mismo, nunca tomó en cuenta ni tus necesidades ni tus deseos. A la larga, este trato vejatorio terminó erosionando tu sentido de identidad, anulándote como ser humano.

Para superar estas secuelas del abuso, necesitas:

1. Liberar todo ese carrusel de emociones negativas que se agolpan en tu interior.

2. Comprender el trastorno narcisista, y el abuso que has sufrido, y dar sentido a tu propia historia.

3. Reconectar con tu yo más auténtico, reconocer tus necesidades y deseos, reconstruir tu identidad que ha sido subsumida y erosionada por el abusador.

Una de las herramientas que puede ayudarte a conseguir este triple propósito está al alcance de tu mano: escribir.

Escribir puede convertirse en una terapia de liberación emocional y de reencuentro contigo mismo. Una opción puede ser llevar un diario personal con todas tus observaciones y vivencias, y que te acompañe en tu proceso de liberación del régimen narcisista. 
 
Tus resoluciones, tus fracasos, tus planes de salida, tus intuiciones, la información que consideres útil y que vayas recopilando, tus avances y retrocesos,  todo ello puede formar parte de tu diario, el cual puedes ir escribiendo al compás de tus días y tus noches. 

Escribir contribuirá enormemente a que te desactives emocionalmente, y a que asumas una actitud más coherente con la realidad, tanto tuya como del narcisista.

La primera ley de la terapia de escribir es simplemente dar rienda suelta a las palabras que, espontanea y automáticamente, van apareciendo en el papel. Dejar que fluyan las emociones, liberarlas de su corsé, y que las ideas que danzan en tu cabeza aparezcan transformadas en voces y palabras.

Quizás fue en la escuela donde te enseñaron a escribir escondiendo tus sentimientos y emociones, de una manera deductiva, y, por qué no decirlo, tortuosa y aburrida.

Te dijeron, una y otra vez, que para escribir debías hacerlo con un estilo impersonal, plano, ceñido a la lógica más cartesiana, evitando giros arriesgados, y midiendo el uso de las palabras.

Toda esta educación pesa sobre ti a la hora de expresarte por medio de la palabra escrita. Es hora de sacudirte este yugo que puede ser paralizante. Escribir es una facultad universal al alcance de todos, de ti y de mí, y de cuantos usamos la lengua como canal de comunicación.

Porque, en definitiva, ¿qué significa escribir?

Escribir es un acto de afirmación del “yo” interior, en él interviene tu inteligencia, las características originales de tu personalidad, tu sensibilidad, es decir, ese tu sello personal, único e intransferible, propio de cada ser humano.

Escribir es un acto mágico que te permite conocerte, y explorar el mundo, contactando con ese “yo” literario que te habita, y que se mantiene generalmente en la sombra.

Escribir es un medio para crecer en la inteligencia de lo vivido, ordenar las ideas, aclarar los sentimientos, desahogar las emociones contenidas, a veces represadas en lo profundo del inconsciente, y que necesitan aflorar y liberarse.

Escribir es conectar con el mundo, es establecer relaciones entre palabras, es crear tu propio universo de imágenes y metáforas.

Escribir es organizar los pensamientos, clarificarlos, discutirlos contigo mismo, enlazarlos, combinarlos, y crear nuevos pensamientos.

Cuando escribes interpretas las experiencias que has vivido, descubres su sentido en la trama de tu existencia, su significado dentro de un “todo” que es el misterio de tu propia vida.

De este modo, escribir, sin la presión de la auto-censura, te permite reconocer dimensiones personales que permanecían ocultas. Ese “yo” poético que late en ti; esos personajes que a veces emergen en tu interior, y que necesitan un narrador para cobrar vida y respirar.

Escribir, como acto creativo y terapéutico, ejercita tu inventiva, el uso de la fantasía y la imaginación, y te reconstruye y sana por dentro.

Escribir es salir de tu aislamiento, es comunicación con un “tú”, real o ficticio, siempre presente en el corazón de las palabras.

Escribir es dialogar, aunque lo hagas a solas y contigo mismo.

Escribir es siempre un acto comunitario, que viene de la humanidad y busca volver a ella, creando lazos entre las personas.

Escribir favorece tu autoestima, fortalece tu carácter, promueve tu inteligencia, te ayuda a ser más comprensivo, a estar más centrado, y da un nuevo sentido al tiempo, presente, pasado y futuro, que confluye en cada página que escribes.

Escribir es un ejercicio de libertad.

Escribir es crear, pensar, sentir, comunicarse… ¡Es vivir!

Así que, amigo, amiga, ¡manos a la obra!, te invito a que comiences a poner por escrito todas tus experiencias, en el camino de recuperación del abuso narcisista.

Dedica diariamente un rato a esta tarea, según tus posibilidades, no escribas todo de golpe, deja constancia de tus preguntas, de las respuestas que vayas encontrando, de tus pequeños logros y avances, de tus estados emocionales, de tus resoluciones. No tienes que escribir siempre de lo mismo, ni mucho menos, deja que tus palabras fluyan espontáneamente, siéntete libre, permite que tu yo sé desahogue, y que lo más profundo de ti se manifieste.

Con el tiempo te sorprenderás de los frutos de este pequeño ejercicio cotidiano, te sentirás más desahogado emocionalmente, estarás más consciente de cuáles son tus dificultades, serás más observador y analítico, y sabrás relacionar mejor tus ideas y pensamientos. Ganarás en comprensión y autoconocimiento, lo que beneficiará tu autoestima y te ayudará en la toma de decisiones

A la larga, escribir hará que te enfoques en tu propia vida, y será un excelente instrumento en tu camino de liberación del narcisista y de las secuelas del abuso que has sufrido.

Un saludo a todos.

© LibresDelNarcisista






martes, 23 de enero de 2018

ACEPTAR NUESTRA VULNERABILIDAD, EL CAMINO CONTRARIO DEL NARCISISMO


Eres un ser humano lleno de imperfecciones y debilidades. Han querido hacerte creer, comenzando por el mismo narcisista, que deberías odiarte por ser así, vulnerable, que para amarte y sentirte bien contigo mismo, tendrías que ser otro diferente del que eres ahora.

Lo cierto es que ese otro yo tuyo diferente no existe, ¿cómo puedes amarlo si no es real? Sólo estás tú, el verdadero, aquí, frente al mundo, con tu propia nariz y tu propia cara, con tu historia, con tus heridas y cicatrices, con tus talentos, tus contradicciones, tus miedos,… precario y frágil,… pero absolutamente TÚ.

A este ser real sí puedes amar, sabes que existe, eres tú mismo, el que esto lee en este momento. Quiérete tal cual eres. Tus defectos e imperfecciones forman parte de ti.

En esto le llevas gran ventaja al narcisista: tú sí tienes un “yo” real que amar, no has tenido que construir una fachada idealizada de ti mismo, una imagen inflada en base a las expectativas de los demás, pero falsa.

La tragedia del narcisista comenzó el día que decidió negar sus vulnerabilidades y defectos. Se desconectó de sí mismo, (y del resto de la humanidad).  

El cambio no se produce cuando niegas lo que eres. Eso es lo que le sucede, precisamente, al narcisista, su vida es una permanente negación de la realidad, por eso ni quiere ni puede cambiar.

El camino contrario del narcisismo es que te quieras en tu propia verdad, sin paliativos.

Que te aceptes con tus defectos e imperfecciones, con tu modo de ser, con todo aquello que te pertenece. Eso significa que te amas.

Amarte es aceptarte.

Re-conectar contigo mismo, incluyendo aquellos aspectos de tu vida y de tu persona que consideres negativos: un defecto físico, una circunstancia dolorosa de tu pasado, un rasgo de tu carácter, etc.

Amarte tal y como eres.

Porque amarte es un acto de aceptación y comprensión hacia ti mismo, un sentimiento reconfortante de sentirte bien contigo, que te ayuda a convertir tus limitaciones en una oportunidad para crecer y desarrollarte como ser humano.

Acéptarte tal y como eres, con tu historia personal, llena de luces y de sombras, tus éxitos y tus fracasos, tus virtudes y defectos, tus tristezas y alegrías, tu aspecto físico, tus padres, hermanos/as y demás familiares, tu vida toda, lo que forma parte de ti, y, que merece, por tanto, ser amado y respetado. Te invito a que contemples esta realidad que eres tú, con toda la indulgencia, la comprensión y el cariño que hay dentro de ti.

Cuando no te amas tal cual eres, asumes una actitud defensiva ante aquello que odias de ti mismo, aquello que quisieras negar de tu existencia. Así es la vida del narcisista, su personalidad está disociada y rota, cree que sus defectos y debilidades no forman parte de él mismo, las proyecta en otros.   

La verdad verdadera es que nuestros defectos o aspectos negativos ¡nos pertenecen!, y, por tanto, gracias a ellos somos lo que somos, ni más ni menos. Es más, me atrevería a afirmar que tus imperfecciones, mis imperfecciones, nos hacen hermosos y originales, nos ayudan a conectar con los demás, nos humanizan.

Amarte te permite distinguir qué aspectos de ti mismo y de tu vida puedes cambiar y cuáles no. Mientras no te aceptes tal cual eres, no te conocerás y, por tanto, no podrás identificar aquello que frena tu crecimiento personal.

Recuerda una cosa: no tienes que ser perfecto para merecer quererte y valorarte como persona. Esa es una idea claramente narcisista

Así como eres, independientemente de lo que opinen los demás, eres único y hermoso, digno de recibir todo el amor y el respeto. Esto no significa que no tengas defectos ni que no debas mejorar en aquellos aspectos que así lo requieran, pero no vas a esperar a que todo eso suceda para empezar a amarte a ti mismo, que es, justamente, la energía que necesitas para cambiar y superar todas las secuelas del abuso que sufriste.

En el camino de la recuperación del abuso narcisista, nada más curativo que este amor, a nosotros y a nuestra realidad, así tal y como somos, vulnerables y fuertes, hechos de cabeza y también de corazón, pero plenamente humanos, únicos y hermosos.

Un abrazo a todos.


© LibresDelNarcisista

domingo, 21 de enero de 2018

ROMPER EL CICLO DEL ABUSO: EL PODER LIBERADOR DEL “NO”


Esta es una de las secuelas más insidiosas del abuso narcisista: la víctima es condicionada, desde la fase misma de idealización y el love bombing, a decir siempre “Sí” a los requerimientos y demandas del abusador, independientemente de sus necesidades  y deseos.

Al principio, la persona, bajo los efectos hechizantes de la seducción, se muestra encantada de complacer en todo al narcisista,  que, usualmente, ha jugado con ella el papel de víctima, despertando así su generosidad natural y su empatía.

El abusador, progresivamente, va violentando todos los límites: tiempo, espacio, atención, recursos, invadiendo la vida de la víctima y convirtiéndose en el centro de su universo. Se instaura, de una manera muy sutil y encubierta, una dinámica relacional amo-esclavo, disfrazada de amistad o de amor romántico.

Con el tiempo, la persona, desconectada de sí misma, sufre una drástica reducción de su asertividad. Está como paralizada bajo el dominio del narcisista. El arsenal de manipulaciones del agresor ha contribuido a sumergirla en ese estado de sumisión: el reforzamiento intermitente, el juego de la culpa, el tratamiento silencioso, la triangulación, el gaslighting, etc.

Esta falta de asertividad perpetua el ciclo del abuso: el narcisista se aleja o triangula, juega con las expectativas de su víctima, le hace creer que ella tiene la culpa, la denigra, ella se aferra, se va haciendo cada vez más tolerante al maltrato. Con la esperanza de volver al período dorado, se hace más dócil, más complaciente, no se atreve a contradecirlo, y a todo dice “Sí”. Se trata de un proceso de condicionamiento que haría las delicias de cualquier conductista, con sus reforzadores y sus estímulos aversivos.

Hasta que la víctima despierta, cae en la cuenta de lo que ha estado viviendo, y comienza su camino, a veces arduo, de liberación.

Muchos de nosotros fuimos educados para comportarnos de manera obsequiosa ante los demás, a ceder y adaptarnos a las exigencias de los adultos. Se nos enseñó a ser dóciles, y casi nunca se nos permitió decir “No”. Lo correcto era decir “Sí”. Recibíamos como premio la aprobación y el beneplácito de los otros: ¡Qué niño más bueno!, nos decían, ¡qué chica más servicial!, comentaban.

Nos enseñaron que debíamos sentirnos mal si decíamos “No”, lo cual nos ha expuesto a tolerar situaciones claramente abusivas.

Fruto de esta educación son las dificultades que tienen muchos adultos para decir sencillamente:“No”. Cuando dicen “No” se sienten mala persona o les parece que hacen un desaire a su interlocutor, o que no es de buena educación.

El narcisista ha percibido desde el principio el carácter complaciente y amable de la víctima, aprovechándose de él para transgredir sus límites, explotarla y manipularla, y perpetrar el abuso con todas sus devastadoras secuelas.

Romper el ciclo del abuso implica descubrir el poder liberador del “No”.

Tenemos que re-aprender que decir “No” no sólo no es malo, sino que es un derecho que nadie debe arrebatarnos. Si nos privamos de decir “No” nos despojamos del control y el poder que hemos de ejercer sobre nuestra propia vida, y lo entregamos en manos de otro, sea narcisista o no.

Estoy convencido que para establecer de nuevo nuestros límites personales, después de haber vivido la experiencia del abuso narcisista, hemos de renovar nuestra experiencia con el “No”, y descubrir su tremendo poder defensivo a la hora de protegernos frente a cualquier acción abusiva, que irrespete nuestras necesidades y deseos.

Hemos de plantarnos con firmeza y decir “No”, sin excusarnos siquiera, sin dar explicaciones, en forma directa y llana, sin titubeos. No es necesario hacerlo agresivamente, ni mucho menos, se trata de decir “No” con  naturalidad y hasta con una sonrisa si lo consideramos oportuno.

Es probable que descubras que cuando dices “No” y no añades nada más, algunas personas se queden a la espera, como si aguardaran alguna excusa o explicación de tu parte. Es un silencio incomodo que debes aprender a soportar, y que a veces viene acompañado de una mirada de desaprobación que no es fácil de digerir. No cedas ante esos intentos de manipulación.

No lo olvides: Tienes todo el derecho a decir "No", sin mayores explicaciones. 

Algunas personas creen que si se comportan así serán percibidas como maleducadas o desatentas. En realidad, aguantar con entereza esos silencios y esos gestos manipuladores, infunde respeto y es un escudo protector de tu autoestima

Muchas víctimas, en su proceso de recuperación del abuso, necesitan cambiar su patrón de comportamiento de baja asertividad, y aprender a no ceder a las demandas del narcisista.

Lo importante es ir dando pasos, comenzar a decirle “No” al abusador en algunas cosas e ir progresivamente avanzando en asertividad, aunque todavía no se haya podido decretar el Contacto 0.

El narcisista suele ejercer su control pidiendo "pequeños favores" a la víctima, está convencido que ella está a su servicio. Se aprovecha de su talante generoso, de su bondad y empatía. 

La próxima vez que el narcisista te pida uno de estos "pequeños favores", ten preparada de antemano tu respuesta: "Lo siento, no puedo". Es probable que insista, y que se haga la víctima. Diga lo que diga, haga lo que haga, mantente firme, no cedas. "No" es "No" y punto. 

Defiende tu tiempo, tus cosas, tu atención, tu vida. El narcisista odia perder el control, cuando le dices "No" constata que ya no dispone de ti a su antojo. 

Descubrirás el poder liberador del “No”. Si te mantienes firme, con el correr de las semanas, dejará de pedirte "favores", pues no soporta que alguien le diga "No" a sus exigencias, y preferirá no arriesgarse. Se dará cuenta que ya no tiene tanta manga ancha para explotarte. Es probable que sus desapariciones se hagan cada vez más largas,  lo cual facilitará tu liberación, hasta que llegue la hora en que puedas decretar el Contacto 0 definitivo.

Para muchas personas este tema no es fácil, sin embargo es capital en nuestro proceso de recuperación del abuso narcisista. Les invito a todos a descubrir el poder liberador del “No”.

Un saludo.


© LibresDelNarcisista

miércoles, 17 de enero de 2018

¿POR QUÉ ES NECESARIO EL CONTACTO O CON EL NARCISISTA?


Comienzo hoy dando las gracias por todos los comentarios y aportes de los lectores del blog. Me alegra constatar la solidaridad y el apoyo que muchos transmiten en sus palabras. 

Qué nadie se sienta solo en su lucha. Que todos encuentren aquí un espacio para dialogar y animarse mutuamente en su camino de liberación del narcisista.

En respuesta, precisamente, a algunas inquietudes de los lectores, he decidido dedicar esta entrada a cuestiones básicas sobre el Contacto 0, un concepto clave en el proceso de superación del abuso narcisista.
   
Contacto 0 significa, exactamente, lo que indica: No tener contacto con el abusador narcisista. No hablarle, no verle, no reunirse con él ni 5 minutos para un café. Si te llama, si te envía un Whatsapp, si te manda un correo electrónico, no responderle. En absoluto. Nada de nada. Si toca tu puerta, ignorarlo. Bloquearlo de todas las redes sociales. Este es el camino para romper el patrón tóxico de condicionamiento que te mantiene bajo las zarpas del depredador, y liberarte del vínculo traumático que se formó en ti, perversamente, a través de una relación abusiva.


Hay situaciones en las que es difícil establecer esta medida del Contacto 0, por ejemplo: cuando hay hijos de por medio, o se trata de un familiar, etc. En esos casos, optaremos por el Contacto Mínimo y el método de la piedra gris.

Por medio del Contacto 0 es posible salir de la burbuja de drama y alta emocionalidad que crean los narcisistas y que te mantiene, por decirlo así, hechizado bajo sus garras. Ellos, permanentemente, hoy sí y mañana también, actúan de manera abusiva, te bombardean con toda clase de tácticas de manipulación y engaño, a fin de controlarte y satisfacer sus necesidades patológicas de suministro narcisista.

Si estás atrapado en una situación así no puedes pensar con claridad. El Contacto 0 crea la distancia que necesitas para ver lo que has estado viviendo. No puedes observar la destrucción que causa un tornado si te mantienes dentro del mismo. Todo lo que puedes hacer es agarrarte firme para no caerte, mientras tu casa se hace pedazos. Sólo después puedes calibrar los daños, una vez que has salido del ojo del huracán, y cesa la tormenta.

El narcisista es ese tsunami que ha pasado por tu vida arrasando con todo. Decretar el Contacto 0, es salir de este espiral devastador, y comenzar a levantar de nuevo el edificio de tu vida.

Si estás emocionalmente vinculado con alguien a través del trauma, tu cuerpo y tu mente, básicamente, se hacen adictos a esa situación. Tus sistemas psicológicos de recompensa están alterados, ese desbalance, que tiene un componente bioquímico en tu cerebro,  te hace tremendamente vulnerable al abuso. Romper el vínculo traumático requiere cierto tiempo. Para liberarte de esta atadura es imprescindible cortar todo contacto con el abusador y mantenerte fuera de su radio de influencia. Es decir, el Contacto 0.

Conocemos casos de personas que permanecen con su pareja a pesar de haber sufrido todo tipo de maltratos y vejaciones. Nos preguntamos con estupor cómo es posible que esto suceda, como esa mujer, o ese hombre, no es capaz de abandonar a su agresor y escapar de una relación tan claramente abusiva. No nos damos cuenta que esa persona está atada emocionalmente a su verdugo, una ligadura perversa, el vínculo traumático, la sujeta a aquel que está destruyendo su vida.  

Puede suceder que tus primeros intentos de establecer el Contacto 0 fracasen. No te sientas mal por eso. A pesar de todo lo que te dicte tu razón acerca de la toxicidad de tu relación con el narcisista, sucumbes fácilmente cuando, por motivos a veces fortuitos, retomas el contacto con el abusador. Todas tus resoluciones se desinflan y vuelves a conducirte bajo el mismo perfil codependiente que te hace tan tremendamente vulnerable al abuso.

Estas luchando contra un patrón de comportamiento profundamente arraigado en ti, fruto de una relación abusiva. La buena noticia es que ese patrón se puede romper. 

En la medida en que avances en tu desconexión emocional, las ataduras se irán rompiendo. Dado que, normalmente, las ausencias del narcisista se van haciendo cada vez más largas, esos períodos de No Contacto serán cruciales en tu desintoxicación. Dedícate a estudiar y comprender el trastorno narcisista, las manipulaciones, los juegos psicológicos, y especialmente el concepto de combustible, o suministro narcisista, todo ese conocimiento favorecerá un cambio de estrategia en el enfrentamiento del problema: pasarás de una perspectiva meramente emocional a otra más racional y objetiva. Ese es el camino para irse liberando del influjo del vínculo traumático y avanzar por la senda de la recuperación.

Este período de desenganche no es fácil. La experiencia de relacionarse con un narcisista es tan destructiva que, francamente, cruzar las aguas turbulentas del síndrome de abstinencia y alcanzar la tierra buena de la libertad, es lo mejor que te puede pasar. El costo humano, psicológico y emocional, de mantener una relación con un narcisista es tan grande, la devastación que genera en las vidas de las personas, y su coletazo de sufrimiento, es tan abrumador, que el empeño que pongas en establecer el Contacto 0 estará más que recompensado.  


Si soportas los embates de las primeras semanas, si trabajas en tu desconexión emocional, si te educas en la realidad del trastorno narcisista,… amigo, amiga, la sensación de libertad que empezarás a sentir no tendrá precio. Ahí te darás cuenta, que la verdadera vida, la vida buena, comienza después del Contacto 0.

El Contacto 0 te da la oportunidad de curarte por dentro, de reconciliarte contigo mismo, de restablecer tus límites y de volver a asentar tu vida en el terreno firme de lo real. Todo lo que has vivido con el narcisista ha sido una ilusión, una mentira, un gran engaño. Recuperar el sentido de la realidad es un principio básico de recuperación del abuso. La realidad de quién es realmente esta persona con la que tú creías tener una relación; la realidad también de ti mismo, de tu valor, de tu identidad, de tu dignidad como ser humano.  

El Contacto 0 también sirve para que te descentres del narcisista. Has pasado tanto tiempo preocupándote por él y llevando sus cargas emocionales que es posible que ni siquiera sepas cuáles son tus necesidades y tus propios sentimientos. Nadie puede ser feliz en una relación tan alienante, independientemente de la razón por la que permanezca atrapado en ella. Eso no es amor, ahí no hay reciprocidad, ni entrega, ni confianza, ni respeto, ni verdadera comunicación. El abuso te condiciona a actuar de manera sumisa, dedicado a satisfacer, servilmente, las necesidades y expectativas de otro. Es hora de romper esa cadena, es hora de soltar esa pesada carga, es hora de reafirmarte, es hora de que cada quien asuma la responsabilidad de su propia vida, es hora de que recuperes tu autonomía y tu dignidad. Es hora del Contacto 0.

El Contacto 0 ataca directamente la necesidad patológica de atención del narcisista. El abusador, incansablemente, busca apoyo, validación, admiración, u otra reacción emocional, es decir, suministro o combustible. Pero nada nunca es suficiente, el narcisista está crónicamente vacío. Jamás podrás darle la suficiente atención o admiración o lo que sea para que se sienta satisfecho. Existencialmente hablando, está lleno de agujeros.

Puede que alguno se encuentre atrapado en una situación así: ha renunciado a todo por hacer feliz a esta persona, le ha dado absolutamente todo, ha hecho hasta lo imposible por salvar la relación, lo ha convertido en el centro del universo. Ahora viene mi pregunta: ¿Funcionó acaso?, ¿era feliz el narcisista? No, nunca funciona.

Ellos siempre necesitan más, y más, y más. Se ríen de lo que les has dado o lo niegan por completo. No lo valoran. En absoluto. Escupirán todo lo que has hecho y dirán que no importó, o que no era lo suficientemente bueno, o que te faltaba esto o aquello, o que no sucedió. Se deleitan en observar tu frustración y en infravalorarte. Hagas lo que hagas, nunca apreciarán lo que haces por ellos, te devaluarán una y otra vez. Así actúan continuamente con todas sus víctimas, ¿qué te hace pensar que esto va a cambiar alguna vez?

El Contacto 0 es imperativo. Si permaneces en cualquier tipo de relación con un narcisista, no vas a recibir nada a cambio. Nada de nada. Esta gente no entiende ni se preocupa por los  sentimientos o necesidades de otras personas. No tienen capacidad ni comprensión del amor. Es más, mientras más los amas, más te destruyen los narcisistas, porque odian ser amados, y no hay nada que puedas hacer o decir que solucione esto. Están construidos así. Es un trastorno grave de personalidad, una patología en toda regla. Todo lo que puedes hacer es aceptar esto y salir de la trampa lo antes posible.  


No existe una píldora mágica que los cure de su trastorno y los convierta en seres sanos y no abusivos. El Contacto 0 te permite poner fin a esta pesadilla, antes de que te hagas más daño todavía. La relación, cualquier tipo de relación, con un narcisista es una causa perdida porque ni siquiera tienen la capacidad de comprender que existe un problema. Estás vertiendo tu amor y tu atención en un agujero negro y oscuro, y tú mereces más que eso, tú tienes derecho a construir tu propia felicidad en cualquier otro sitio lejos de este vampiro emocional.

Por todo esto, y más, es que el Contacto 0 es una medida necesaria en el camino de la recuperación.

© LibresDelNarcisista

sábado, 13 de enero de 2018

¿QUÉ SUCEDE SI ROMPO EL CONTACTO O CON EL NARCISISTA?



Has sido víctima de un narcisista, y después de haber vivido todo el ciclo del maltrato, tras muchas batallas contigo mismo, lograste establecer con el agresor una medida de Contacto 0. Saliste victorioso de los embates de las primeras semanas, o incluso meses, y he aquí que te has dejado engañar por algún señuelo o trampa del abusador, y ¡zas!, te has puesto de nuevo en contacto con él.

Sucede.

Has estado luchando contra un condicionamiento muy severo de conducta, un patrón reforzado de vinculación al trauma que te empuja una y otra vez. Tus emociones te dicen una cosa, y tu razón otra, el recuerdo de todo el maltrato sufrido, y de sus secuelas, se desvanece de pronto, y claudicas.

Casi de inmediato te das cuenta que has cometido un error, y te sientes, francamente, humillado. Vuelve la ansiedad, la sensación de estar bajo el control de otro. No es tiempo de hundirse en el desanimo ni de auto-flagelarse. Tener un fallo no es el fin del mundo.

Si tal ha sido tu caso, sencillamente, levántate, restablece de nuevo tus límites, vuelve a decretar la regla del Contacto 0,  y sigue caminando en tu recuperación.

Que hayas roto el Contacto 0 no significa que todo el trabajo realizado previamente se haya perdido. Has podido salir de las garras del abusador, ahora estás más consciente del abuso que has sufrido y de sus secuelas, tu vida ha comenzado a mejorar en muchos aspectos. Vas creciendo en libertad emocional y poco a poco tu autoestima se ha ido fortaleciendo. Estos son los logros que vas a defender contra viento y marea. 


Romper la regla del Contacto 0 significa que estás tratando de salir de un patrón de comportamiento altamente tóxico, que te convirtió, básicamente, en un ser adicto y dependiente.

Se trata de superar una conducta adictiva. La voz de la adicción es muy furtiva. Es capaz de racionalizar cualquier cosa, y es muy persuasiva. Un poco de veneno, sigue siendo veneno. No se contrae cáncer por fumar un cigarrillo, después de haberlo dejado. Nos enfermamos por seguir fumando. Es el mismo principio aquí.

No juzgues tampoco la situación a la ligera. Te estás jugando, fundamentalmente, tu integridad y tu libertad emocional y psicológica. Enredarse de nuevo con un abusador narcisista es volver a caer en sus redes de manipulación y engaño. Aunque cuesta verlo a veces, él busca tú destrucción. Una y otra vez, el daño y el abuso se incrementan porque se alimentan de su odio y de su envidia. Esta realidad no cambia ni en tres semanas, ni en seis meses, ni en cinco años. Pase el tiempo que pase, el narcisista sigue siendo un personaje maligno y devastador para tu vida.  

Un resbalón no da al traste con todo, por supuesto, pero un resbalón que se convierte en un patrón de comportamiento, sí. Un error es un error. No es más que eso, pero tampoco es menos. Tómalo por lo que es y trabaja para mejorar la próxima vez.

El reto es que conviertas tu recaída en una experiencia de aprendizaje: ¿Qué te condujo a permitir un nuevo contacto con tu agresor?, ¿cómo puedes prevenir situaciones futuras de ruptura del Contacto 0?, ¿tienes alguna pregunta por responder?, ¿cuál?, ¿has cerrado todas las posibles puertas de contacto con el abusador?, y la más importante de todas: ¿Qué has aprendido de todo esto?

Estas son las preguntas que has de hacerte. No pierdas tu tiempo lamentándote, ello te descentra y debilita.

Es posible que hayas roto el Contacto 0 en algún momento puntual en el que te has sentido vulnerable. Fines de semana, aniversarios, la muerte de un familiar, fiestas, etc. Períodos en que te encuentras especialmente solo o triste. Justo en ese trance aparece el narcisista. 

El abusador te hace creer, o te da a entender, que te necesita, que te extraña, que se siente triste sin ti. Muerdes el anzuelo, en parte porque tú mismo has experimentado esos sentimientos, y por un mecanismo psicológico, típico de las personas empáticas, atribuyes al otro tus estados emocionales. Crees comprenderle. A esto se suma, el tirón que sientes del vínculo traumático y que se activa o despierta al menor contacto con el abusador.

Es frecuente también que el narcisista una y otra vez te pida disculpa, simulando una vuelta al amor del principio. No quieres parecer cruel o mala persona, abres la puerta nuevamente, y caes en las garras del agresor que logra engañarte una vez más.

El abuso está diseñado, perversamente, para que experimentes este desbalance emocional que te hace vulnerable a las mentiras del agresor. La puerta de entrada ha sido el dejarte llevar por tus sentimientos de tristeza y soledad. Mantente atento, y trabaja en tu desconexión emocional.

Se paciente en esos días en que experimentes algún bajón emocional, es factible que suceda, somos humanos, ten en esos momentos delante de los ojos tus razones para mantenerte alejado del narcisista y, lo más importante, refuerza tu autoestima. 

También puede suceder que rompas el Contacto 0 porque te sientes culpable. Te das cuenta que el narcisista es una persona trastornada y ello te conmueve. No hay nada malo en eso. Pero también es peligroso. Puedes sentir compasión por el narcisista, pero ello no ha de ser motivo para exponerte de nuevo al abuso. Tienes que protegerte. Es posible sentir lástima por una persona y, paralelamente, mantenernos absolutamente fuera de su alcance. Así es como debe enfocarse al narcisista. No hay nada que tú o yo podamos hacer. Es importante recordar esto frente a la tentación de querer ser compasivos o indulgentes con una persona tan altamente tóxica y destructiva.

Ni toda la compasión del mundo puede hacer cambiar a un narcisista.

Además, la norma del Contacto 0 no es un castigo en contra de tu agresor, es una medida de defensa y protección frente a la grave toxicidad de una persona que sufre un trastorno narcisista de personalidad.

Otra posibilidad es que rompas el Contacto 0 por miedo. Puedes entrar en pánico cuando crees que la relación ha terminado definitivamente. Olvidas que los narcisistas nunca cierran su vínculo con la víctima, que para ellos el desenganche es siempre temporal. Experimentas un miedo irracional de que el narcisista ya no se preocupe por ti, o de que encuentre una nueva persona que te sustituya como fuente de combustible. Puede que te preocupes excesivamente, casi diría obsesivamente, por lo que el narcisista está haciendo, por dónde anda, con quién se relaciona, qué dice, que te enfoques en él, y, termines por ponerte en contacto para averiguarlo.

En realidad, si este es tú caso, ni has establecido realmente el Contacto 0, ni has comprendido exactamente el peligro de seguir vinculado a un narcisista perverso. Te engañas a ti mismo. No aceptas la realidad. Estás todavía, de alguna manera, hechizado. No has salido de la trampa, aunque no tengas un contacto continuado con tu agresor.

Lo mejor es que seas honesto contigo mismo. Quizás necesites crecer en tu conocimiento acerca del abuso narcisista y de sus devastadoras secuelas. Si comprendes bien la gravedad del problema, te darás cuenta de la necesidad imperiosa de establecer en forma estricta el Contacto 0.

Si te dedicas a espiar al narcisista por las redes sociales, si persistes en querer controlar sus movimientos, si intentas averiguar sobre sus nuevas relaciones, etc. sigues en contacto con esta persona abusadora. Tarde o temprano, caerás de nuevo en sus garras, ya sea porque tú lo busques o porque él vuelva a tantearte y quiera engancharte de nuevo. Toma en cuenta que las consecuencias de un nuevo ciclo de la relación con un narcisista son siempre peores que la primera vez.

Te tienes que convencer: tú no tienes que perseguir a nadie, ni vigilar los pasos de nadie, ni herirte a ti mismo viendo como el narcisista se pavonea feliz con su nueva adquisición por el Facebook u otra red social. Todo eso es un flagrante atentado contra tu autoestima. El Contacto 0 sirve para decir: ¡basta ya! Es tu forma de recuperar el control y el poder sobre tu vida. Es cerrar a cal y canto, para siempre siempre, cualquier asociación con una persona que ha demostrado ser altamente abusadora y clausurar todas las posibles vías de contacto.

E insisto, el cierre tiene que ser total, sin concesiones. La más pequeña atadura, no deja de ser una atadura que te mantiene ligado al maltratador

Lo importante es que, cayéndote y levantándote mil veces, avances en tu recuperación, lejos del patrón que estableció el narcisista, cuando invalidó tus sentimientos y te maltrató, destruyendo tu autoestima. El Contacto 0 es, precisamente, la medicina para salir de ese condicionamiento tóxico y superar las heridas emocionales que te ha causado.

No lo olvides: Lo que más odia el narcisista, lo que más lo despoja de su control y de su poder es, sencillamente, que lo ignoren. Ignora, pues, por completo al narcisista, esta es el arma que tienes a tú disposición para destruirlo. El Contacto 0 es una forma masiva de ignorarlo. Y no sólo Contacto 0, da un paso más: Atención 0, sencillamente que desaparezca de tu mente, como si nunca hubiera existido.

Parafraseando a Teresa de Jesús, mantén tú libertad con una determinada determinación, así se hunda el mundo, suceda lo suceda, libre, absolutamente libre, del narcisista y de su maléfica influencia.

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