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domingo, 25 de noviembre de 2018

DÍA CONTRA LA VIOLENCIA HACIA LA MUJER: En guerra contra el abuso


Como he expresado en otra ocasión: ¿Los narcisistas son machistas?, aunque siempre me ha preocupado, tanto en mi vida profesional como personal, el tema de la violencia en las relaciones hombre-mujer, la experiencia del abuso narcisista me abrió los ojos para comprender el problema desde "adentro": los abusadores de cualquier ralea, desde Argentina hasta Pakistán, se parecen, todos buscan el control y el poder sobre sus víctimas, y, además, el arsenal de sus juegos manipuladores son más o menos los mismos. 

Es decir, que si te suena el gaslighting, la triangulación, el tratamiento silencioso, el reforzamiento intermitente, el love bombing, etc., si estás familiarizado con las secuelas del abuso emocional y psicológico, si has tenido que lidiar con el vínculo traumático, no te será difícil comprender lo que vive una víctima de la violencia machista o violencia de género. 

Es más, estoy convencido que identificar el trastorno de su agresor, ponerle nombre, puede ser una gran ayuda en el proceso de liberación y recuperación de mujeres que han sido víctimas de relaciones abusivas de pareja o de otro tipo. 

Aunque, por supuesto, no todos los maltratadores de las mujeres son narcisistas patológicos, es un hecho que las personas machistas suelen tener fuertes rasgos de personalidad narcisista: egocentrismo, baja empatía, arrogancia, inseguridad, baja autoestima, bajo control de los impulsos, particularmente de la ira, etc. 

No todo el abuso narcisista es, claro está, violencia de género, pero es muy notoria su incidencia en las relaciones de pareja y familiares. Las grandes víctimas son casi siempre mujeres, y, junto a ellas, los hijos, niños y niñas que padecen toda la violencia que ejerce el abusador sobre sus madres. 

Como sobreviviente del abuso narcisista, quiero manifestar mi solidaridad y mi compromiso con las mujeres víctimas de la violencia machista.

Me declaro en guerra contra el narcisismo patológico y contra toda forma de abuso en las relaciones hombres-mujer, una situación que atenta contra la dignidad del ser humano, sea cual sea su género o condición. 

Ojalá que desde aquí podamos contribuir a la recuperación y liberación de tantas mujeres que están atrapadas en relaciones abusivas, son madres, hijas, hermanas, novias, esposas, amigas, hermanas, compañeras de estudio o de trabajo, con quienes nos sentimos muy unidos y solidarios. 

@LibresDelNarcisista


viernes, 9 de noviembre de 2018

EL PODER: El único amor de los narcisistas



El poder constituye un servicio, un medio para lograr determinados fines. Los que lo ejercen son los que mandan, los que toman las decisiones, los que supervisan, controlan, corrigen, sancionan, conducen.  

Por supuesto, cuando el poder pierde su razón de ser, cuando se convierte en un objeto en sí mismo, se desnaturaliza y se transforma en abuso.

Ese es el caso del narcisista.

Él no tiene una visión del poder como servicio. En absoluto. Para él significa, sencillamente, que está al mando, que es superior, que vale más, que es especial, único, que tiene derecho a todo, y que todos le deben pleitesía. Hacer lo que le apetece sin tener que dar cuenta a nadie de sus actos.

El poder le obnubila de tal manera que le hace creer que es un dios.

Lamentablemente, a veces los mejores entre nosotros rechazamos el poder, y cedemos el espacio a personas como el narcisista, que abusan de su posición para medrar y hacer daño a otros.

A nivel individual, el poder es un atributo de la persona relacionado con la posibilidad real que tiene de decidir, en forma libre y responsable, sobre su vida, asumir determinados valores, iniciar o concluir un proyecto o una relación, etc.

El poder personal es un componente de la autoestima. Conocer sus recursos, decidir cómo utilizarlos, decir “sí” o decir “no” cuando convenga, vivir pro-activamente, sentirse responsable de sí mismo, todo eso es poder y está estrechamente relacionado con los niveles de autoestima de la persona.

El abuso narcisista, precisamente, está diseñado para despojar a la víctima de su poder personal. Así es como socava y vampiriza su autoestima.

Nada hay en este mundo que hinche y obsesione más a un narcisista que dominar y controlar a otras personas.

Tanto si idealiza a alguien, como si lo devalúa y descarta, lo que está detrás es un ansia idolátrica de poder. La acción destructiva del narcisista sólo se explica por la ración de poder y control que le reporta.

Esto es, en el fondo, el combustible, el poder y control que ejerce sobre los otros.

Para el narcisista lograr arrancar reacciones emocionales en su víctima significa que tiene poder sobre ella, que la controla. Esa es la interpretación que hace desde su lógica perversa.

La sensación que experimenta es embriagante.

Lo mismo si logra arrancarle unas palabras de admiración, que si la hace llorar o la deja sumida en un estado de confusión y pena.

Sin emociones positivas que llenen su corazón, con el vértigo de su vacío que le arrastra continuamente, sin conciencia moral que le sirva de freno, lo único que da sentido a su vida es el poder. Esa es la base de su narcisismo patológico.

El poder es todo para él.



Esta gran verdad, no sólo aplica para las relaciones interpersonales, de amistad o de pareja. Toda la vida del narcisista está regida por la misma idea fija: tener el poder, dominar y controlar, ser superior, estar por encima. Una y otra vez.

Por eso, vayan donde vayan, intentarán ocupar los puestos de poder y de control. Lo persiguen como las abejas a las flores, esa es su mayor ambición: ser el jefe, dominar a otros, estar por encima y que todos reconozcan su superioridad. Que lo admiren y lo respeten, incluso que le tengan miedo.

Esa es la razón de que encontremos a tantos narcisistas y psicópatas en el mundo de la política, de las grandes finanzas, y en los puestos de dirección de las organizaciones, a veces con devastadoras consecuencias para las instituciones que los encumbran.

Logran ubicarse en las esferas del poder porque lo buscan deliberadamente. Lo desean con todas las fibras de su ser, no hay para ellos nada más importante.

Utilizan para alcanzarlo todas sus dotes de seducción, que no son pocas, su locuacidad, su encanto. Identifican de inmediato a las personas claves, y se mimetizan con ellas, las espejean y conquistan. Copian sus valores, su vocabulario, su estilo de vestir, sus gestos, sus hobbies,…

Dado que son excelentes actores, convencen a otros, se muestran serviciales, amables, con la gente que les conviene. Todo vale con tal de obtener una ración de poder.

Por supuesto, no tienen ningún escrúpulo en mentir, ni sienten ninguna empatía por nadie, se aprovecharán de sus compañeros, y explotarán a los más aptos. Se robarán las ideas más brillantes sin inmutarse, lanzarán campañas de difamación contra sus competidores, a su paso irán dejando los cadáveres de su depredación.

RECUPERAR EL PODER PERSONAL

El narcisista interpreta el Contacto 0 como una pérdida de poder. Es por eso que constituye la medida estrella que lo derriba, porque si ya no puede dominar y controlar a su víctima, está perdido, se queda sin combustible, es el fin de su régimen abusivo.

La víctima fue despojada, por medio de la manipulación y el abuso, de su poder personal, lo que erosionó su identidad y su autoestima. El camino de la recuperación es volver a ejercitar este poder, que le pertenece por derecho propio, al igual que su vida, su tiempo, su atención.

Es una cuestión de dignidad.

Recuperamos el poder que nos ha sido arrebatado cada vez que tomamos decisiones en forma libre y responsable. La primera de todas es el Contacto 0, para muchas víctimas significará un acto de verdadera liberación personal, el primero después de mucho tiempo.

Todo lo que alimente nuestra autoestima, nos ayudará también en este camino de recuperación del poder personal:


* Entrar en contacto con nuestros deseos, necesidades y sentimientos;

* Expresar libremente lo que sentimos, comunicarnos asertivamente;

* Conocer y valorar nuestros recursos internos, nuestros talentos y virtudes;

* Establecer nuestra agenda personal;

* Definir con claridad nuestros límites y nuestros círculos de confianza;

* Centrarnos de nuevo en nosotros mismos, en nuestros valores personales;

* Aceptar y amar nuestras vulnerabilidades;

* Reconciliarnos con nosotros mismos y con nuestra historia;

* Practicar algún deporte, hacer ejercicio físico, reconectar con el propio cuerpo.


Cada pequeño paso que demos para incrementar nuestros niveles de autoestima, nos empodera y nos sustrae del dominio y el control del depredador emocional.

Tengamos fe en nosotros mismos, aunque fracasemos mil veces, saldremos adelante. Los pequeños logros de cada día van marcando el camino. Un abrazo a todos.

© LibresDelNarcisista



miércoles, 7 de noviembre de 2018

¿QUÉ ESTÁS ESPERANDO?: ¡Basta ya de abuso!


Esta tarde recordé esta hermosa canción de Nickelback:“¿Qué estás esperando?” Su mensaje es claro, contundente: Hay que decidirse, no hay que posponer la toma de decisiones importantes, especialmente cuando está en juego tu libertad.

Decretar el Contacto 0 y establecer un plan para llevarlo a cabo no es fácil.

El abusador narcisista se ha incrustado de tal manera en tu vida, y en tu cabeza, el tirón del vínculo traumático es tan tenaz, y el condicionamiento emocional que sufres es tan fuerte, que, sencillamente, sucumbes una y otra vez.

No te sientas mal por eso. La verdadera batalla, la definitiva, es la que libras contigo mismo.

Pero, aunque sea difícil, no postergues indefinidamente tu decisión de Contacto 0. Mientras menos tiempo pases vinculado con el narcisista, menor será el daño que recibas y más fácil será tu recuperación.

Tú tienes derecho a una vida digna.

Hay víctimas que dan vueltas y más vueltas en torno a su relación con el narcisista, una y otra vez hacen las mismas preguntas, parecieran no estar convencidas. Les cuesta aceptar la realidad del abuso que han vivido, o viven; la realidad del grave trastorno del abusador; la realidad de aquello que no pueden cambiar. Siguen aún bajo el hechizo de su depredador.

Necesitan desconectarse emocionalmente y educarse en el trastorno narcisista.

Pero sobre todo, si ya han identificado el abuso, lo que más necesitan es indignarse.

Indignarse es una sacudida profunda de rabia y amor propio. Indignarse, créeme, es un buen síntoma, significa que has re-conectado contigo mismo, con tu verdad más íntima, y te has valorado.   

Indignarse es la fuerza que recorre tus venas por dentro y te hace decir: ¡Basta ya! ¡No más abuso!

Indignarse es el grito de guerra de la víctima, cuando decide convertirse en superviviente.

Hay personas que postergan este grito, lo silencian, lo dejan para más tarde.

Desde ya les anticipo que todas las esperas con un narcisista terminan en decepción, en abuso y más abuso. Esa es la naturaleza de estos trastornados, que no saben relacionarse con los demás sino de una manera abusiva y manipuladora.

Amigo, amiga ¿Qué estás esperando para decretar el Contacto 0 con este personaje infame? ¿Un nuevo episodio de tratamiento silencioso? ¿Un nuevo intento de gaslighting? ¿Una nueva humillación? ¿Qué aparezca y desaparezca de nuevo? ¿Una nueva mentira?

Si hay un narcisista en tu vida eso es lo que cabe esperar, hoy y dentro de 5 años exactamente igual.

Recuerdo perfectamente la última jugarreta que me hizo el narcisista que conocí, la que me dio el empujón definitivo para que decidiera el Contacto 0. No fue la más grave, ni mucho menos, pero fue la que me hizo decir: ¡Basta! ¡Hasta aquí! ¡Suceda lo que suceda, no vuelvo a creer nunca más en esta persona!

La indignación me recorría la sangre. Fue mi punto de no retorno y fue, sencillamente, liberador.

Que esa hora llegue también para ti, amigo, amiga, porque al lado de un narcisista no hay futuro, ni para ti ni para nadie.

No lo olvides: la vida buena, la vida luminosa, te espera lejos de la pesadilla que has vivido con esta persona maltratadora. La puerta de entrada es el Contacto 0. Puede que al principio te parezca estrecha, difícil de atravesar, pero, créeme, vale la pena, la recompensa es el don de los dones, tu libertad

Insisto: no pongas excusas ni postergues innecesariamente las decisiones importantes de tu vida, las que tienen que ver con tu recuperación, con tu salida del régimen abusivo y depredador del narcisista.

Te invito a escuchar esta canción, el vídeo original en inglés y la versión subtitulada en español. Ojalá te sirva de estímulo para plantarte ante la vida y avanzar con fortaleza por el sendero de tu liberación.

Un saludo afectuoso, y adelante.

© LibresDelNarcisista




martes, 6 de noviembre de 2018

EL AISLAMIENTO: El trauma de la soledad del abuso



El aislamiento es una estrategia del narcisista para lograr que dependas absolutamente de él. El depredador busca despojarte de los lazos humanos que pudieran servirte de soporte emocional, y de protección, frente a su comportamiento abusivo.

El aislamiento no es exclusivo de las relaciones con narcisistas, también se implementa en otros escenarios: en algunos regímenes penitenciarios, en situaciones de acoso laboral o escolar, maltrato infantil, etc.  

En todos los casos, se trata de una táctica pasivo-agresiva que utiliza el abusador para quebrarte psicológica y emocionalmente, y agudizar en ti el sentimiento de indefensión.

Una víctima aislada es más fácil de explotar, manipular y controlar. El abuso debe permanecer encubierto, las personas cercanas a ti, y que mantienen contigo cierto vínculo afectivo, pueden convertirse en testigos incómodos del maltrato.

El aislamiento del narcisista comienza desde la fase del love bombing, o bombardeo de amor, y se prolonga durante toda la relación, alcanzando incluso el post-descarte a través de la campaña de difamación. Al principio es muy sutil, apenas te percatas de que estás siendo separado de tus amigos y familiares, el narcisista ocupa todo tu tiempo libre, se infiltra en todos los espacios de tu vida, demanda exclusividad, ser tu centro de atención.


Mientras te seduce, va construyendo una especie de burbuja tóxica alrededor tuyo, se muestra receloso, suspicaz, con tus amigos y familiares, siembra desconfianza en relaciones de toda la vida, controla tus llamadas y salidas al exterior. Si identifica a alguien en tu entorno que le resulte amenazante para su agenda abusiva, hará todo lo posible por mantenerte alejado de esa persona, la desprestigiará, destruirá su imagen, y evitará en lo posible que tengan contacto.

En algunos casos, la táctica del aislamiento narcisista contempla el traslado a una nueva ciudad, o, incluso, a un nuevo país. En tu nuevo entorno, te encuentras aislado, a merced del abusador, y despojado de la red de relaciones que habías tejido a lo largo de tu vida en tu lugar de origen.

Con el aislamiento, el narcisista se garantiza tu dependencia emocional y psicológica, él tiene que ser la única fuente de afecto y atención para ti, así se asegura que posee el control y que te domina.

Como la relación con el narcisista nunca es reciproca, mientras te mantiene aislado y bajo control, él permanece activo socialmente, sigue en contacto con sus amigos y familiares, flirtea o triangula con terceras personas, desarrolla sus intereses y aficiones, etc.

En su lógica perversa, él, un ser único y superior, debe permanecer libre, sin ningún tipo de ataduras, mientras tú, la víctima, debes concentrarte en proveerle de combustible y atender sus necesidades.

Como has abandonado tus relaciones y has sido alejado de la gente que te quiere, en el tiempo de la devaluación y el descarte, te encuentras literalmente solo y desconcertado, lo que te hace todavía más vulnerable: nadie con quién hablar, nadie que te acompañe y te ayude a comprender el infierno que estás viviendo. El sentimiento de desvalimiento puede ser muy agudo.



LA SECUELA DEL AISLAMIENTO: LA SOLEDAD DEL ABUSO

Aunque hayas vivido en el pasado períodos de soledad, el abuso narcisista deja siempre en el alma la sombra de una larga ausencia: la de esa persona que te hechizó, que ocupó un espacio importante en tu vida y que, en un momento dado y por causas que no terminas de entender, te devaluó y abandonó sin ni siquiera explicarte los motivos de su comportamiento abusivo.

Para algunas personas esta experiencia puede ser devastadora. Más allá del narcisista no tienen a nadie. En este sentido, la principal secuela del aislamiento es el trauma de la soledad en la experiencia abrumadora del abuso.

Es bueno que sepas que esta soledad, este vacío, es una secuela del maltrato al que fuiste sometido. El depredador, intencionalmente, te mantuvo aislado y sin relaciones significativas que te sirvieran de apoyo, él sabe perfectamente que al abandonarte y denigrarte te has quedado solo, una soledad que ha propiciado él mismo con su conducta abusiva.



VOLVER A LA GENTE: El CAMINO DE LA RECUPERACIÓN

Salir del régimen abusivo del narcisista requiere que salgas de tu aislamiento, reconectes con amigos y familiares, contactes con personas empáticas y, en lo posible, con otras víctimas del abuso, aunque sea a través del mundo virtual.

En un primer momento necesitas ser acogido y escuchado, que te abracen, necesitas desahogarte y saber que no estás solo.

Las personas de tu entorno no siempre comprenderán el abuso que has vivido, pero lo que importa es que estén ahí, acompañándote y dándote soporte emocional. No es necesario que cuentes a todo el mundo, indiscriminadamente, lo que has sufrido, se trata de oxigenarte, de sintonizar con la vida, lejos de la toxicidad del maltratador.

Volver a la gente es fundamental en el camino de la recuperación del abuso, es el mejor medio que tienes para reconectar con la realidad. Cuando hemos estado atrapados en una relación con un narcisista nos hemos sumergido en un submundo de ilusión y engaño, el contacto con otras personas nos ayuda a pisar tierra, a ver las cosas no desde la perspectiva torcida del abusador, sino en base a los hechos que son los que definen las vidas de las personas.

Puede suceder que experimentes dificultades para recuperar tus relaciones y hacer nuevos contactos. Piensa que tus sistemas de confianza en los demás han sido violentados, se trata ahora de re-establecerlos.

Paciencia. Es un proceso personal que debes vivir con calma, lo importante es estar abiertos y saber que, sea cual sea el impacto del abuso, volverás a ser tú mismo, con todas tus habilidades sociales, con todos tus talentos y fortalezas. En la medida en que recuperes tu autoestima, se irá sanando el trauma de la soledad del abuso.

Por supuesto, en este período no des cabida a nadie que lejos de ayudarte a levantarte, te hunda con discursos culpabilizadores o con una visión negativa de la vida. Sigue tu intuición y establece asertivamente tus límites.

Busca en tu entorno a las personas medicina: gente que acoge y acepta a los demás como son, que se valoran a sí mismas y que saben valorar a los otros. Personas que derrochan entusiasmo y buen humor, que conectan, que son empáticas, compasivas, amables.

Estas son las personas que nos ayudan a curarnos del trauma de la soledad, son hombres y mujeres de todas las edades y colores, y están por todas partes. Abre bien los ojos y aprende a reconocerlos.

Mantengamos el ánimo, vivamos con serenidad el reto de cada día, seamos los unos para los otros, esas personas medicina que necesitamos, que nadie se sienta solo en su lucha, compartamos con los demás nuestra esperanza y nuestra solidaridad. Un abrazo. 

© LibresDelNarcisista



lunes, 5 de noviembre de 2018

EL NIÑO DORADO: El espejo del narcisista



La dinámica familiar del padre, o la madre, narcisista responde al guión o narrativa que sostiene su falso yo grandioso, la imagen inflada que tiene de sí mismo y que proyecta en sus relaciones con los demás, incluyendo sus hijos, invariablemente a través del ciclo idealización/devaluación de sus fuentes de combustible.

En ese guión, el narcisista triangulará con sus propios hijos, asignándoles distintos roles, en función de sus necesidades de combustible. Normalmente, elegirá a uno como su niño dorado, otro se convertirá en su chivo expiatorio y al resto, si hay más hermanos, intentará reclutarlos como sus monos voladores.   

Esta división de los hijos crea en la familia narcisista un ambiente patológico y asfixiante, los hermanos estarán la mayor parte del tiempo enfrentados entre sí, luchando cada uno por sobrevivir, habrá aliados y oponentes, juicios sumarios y decretos de exclusión. En el centro, como un pequeño tirano medieval, estará el padre o la madre narcisista, manipulando a unos y a otros, sometiendo a los duros trabajos de la devaluación al chivo expiatorio, idealizando al niño dorado, explotando al resto de la manada en función de los objetivos de su agenda.

En esta familia se vampiriza a los hijos, se les convierte en fuentes o dispensadores de combustible para satisfacer las necesidades del depredador.

De todos los personajes que intervienen en esta trama nos centraremos hoy en el niño dorado.

El niño dorado es el espejo en el cual el narcisista contemplará el reflejo de su yo grandioso, el destello de todas las perfecciones que lo convierten en un ser único y superior, casi en un dios.

El niño dorado es colocado en un pedestal, ensalzado e idolatrado como si no tuviera defecto alguno, gozará de un trato privilegiado en relación al resto de sus hermanos, se le hará creer que así lo merece, que es su derecho, por eso se le defenderá y se estará de su parte delante de todos, con un claro, e injusto, favoritismo.


¿Por qué razón ha elegido a éste en particular como niño dorado? Las razones son diversas y todas hay que buscarlas en la imagen idealizada que el narcisista ha construido de sí mismo en su mente. Quizás se destaque en los estudios o en el deporte, o lo considere físicamente más atractivo o más parecido a él, incluso puede suceder que se trate de un hijo varón, y el resto sean hermanas, etc.

Sea lo que sea, el niño dorado no es amado nunca por sí mismo, por lo que él es en , sino por lo que el narcisista cree ver reflejado de sí mismo en él. Gracias a este hijo se siente validado, superior a los demás, con poder y en control, especial, convirtiendo al niño en una deliciosa fuente de combustible positivo.

Estos niños crecen convencidos de que son mejores que los demás y que merecen un trato diferenciado. Se les ha enseñado desde pequeños a no respetar los límites, a mentir, a no sentirse responsables por el daño que pueden causar a otros. No es de extrañar que de toda la constelación familiar del narcisista, son ellos los que tienen más probabilidades de desarrollar el trastorno narcisista de la personalidad.

El niño dorado es comparado continuamente con sus hermanos, y, especialmente, con el chivo expiatorio, que se convierte en el depositario de todos los defectos y taras de la familia. En realidad, se necesitan mutuamente, para que exista un niño dorado tiene que haber alguien que sirva de contraste, que cargue con todo lo negativo, frente al cual este niño consentido y perfecto puede brillar y destacarse.


Ensalzar a un niño de esta manera es una forma de abuso infantil. Él vivirá siempre con la presión de que tiene que ser perfecto, especial, único, para ser amado por su padre o madre narcisista y no perder sus privilegios. Gozar del favoritismo de mamá o de papá tiene un precio: dejar de ser él mismo, suprimir su yo real a fin de cumplir la imagen idealizada, el ego grandioso, que su progenitor le impone.

A este niño se le enseña a negar sus vulnerabilidades, a esconderlas y a sentir vergüenza. Crece así de espaldas a sí mismo, con un autoconcepto distorsionado y una autoestima precaria y fluctuante, completamente dependiente de la aprobación externa, especialmente de su padre o madre narcisista.

Por cierto, nada más narcisista que creerse superior a los demás por considerar que se carece de vulnerabilidades. Esta es la idea que se le inculca al niño, el germen del yo inflado y falso que construye en el ambiente abusivo y tóxico de su entorno familiar.

El niño dorado, en síntesis, es víctima del abuso y la manipulación de su padre o madre narcisista, que ha proyectado en él su falso yo grandioso, que no le ha enseñado a respetar los límites, a ser responsable de sus acciones, a tener empatía, que le ha hecho creer erróneamente que sus vulnerabilidades le hacen inferior e inadecuado.

Pero quizás la secuela más grave del abuso sea que estos niños dorados se muestran incapaces de validarse a sí mismos, toda su autoestima dependerá siempre del exterior, de las reacciones emocionales de los demás.

El niño dorado termina absorbido por completo por el narcisismo devorador de su progenitor, sin identidad propia, adicto al combustible, a controlar y dominar a otros, incapaz de amar, anclado en la trampa de su falso yo grandioso que le permitió sobrevivir en su familia disfuncional y abusiva.

Los niños dorados, al llegar a la edad adulta, reproducen el guión del narcisista y siguen las pautas que han aprendido de él para mantener el control y dominar a otros, triste destino del hijo mimado del depredador emocional.

© LibresDelNarcisista