sábado, 14 de enero de 2017

El "reforzamiento intermitente": una poderosa táctica de manipulación narcisista


Cuando comencé a analizar y a tomar conciencia de la situación de abuso emocional que padecí con mi “amigo” narcisista, hubo un tema que me impactó sobre manera: el reforzamiento intermitente

Durante un tiempo me pregunté cómo yo, un adulto maduro, con formación universitaria, había llegado a tener comportamientos propios de una persona dependiente y ansiosa ¿Qué era lo que me había pasado?

Investigando, y reflexionando sobre lo vivido, encontré algunas respuestas.

Una de las tácticas de manipulación más poderosas y efectivas que existen es el reforzamiento intermitente. Es la misma que usan los entrenadores de animales y la que vuelve adictos al juego a los clientes de un casino.

¿En qué consiste el "reforzamiento intermitente"?


Según el condicionamiento clásico, si cada vez que hacemos una conducta recibimos un premio o un castigo, dicho comportamiento es o reforzado positivamente en el tiempo, caso del estimulo positivo; o tiende a extinguirse, si la respuesta es de signo negativo.

¿Pero qué sucede cuando la respuesta que obtenemos ante una determinada acción se vuelve impredecible? Es decir, arbitrariamente, algunas veces recibimos la recompensa esperada, y otras muchas veces una de carácter negativo, o, sencillamente, ninguna respuesta.

La consecuencia es simple: progresivamente nos volvemos adictos o dependientes de aquella fuente de donde nos venía la recompensa a la que estábamos habituados. Reiteradamente apretamos el botón de la dispensadora de premios, porque sabemos que de vez en cuando recibimos alguna respuesta. Aunque la dosis de refuerzo positivo se vaya espaciando más y más en el tiempo, nosotros seguimos insistiendo hasta quedar exhaustos.

En el caso de una relación, entran en juego dos poderosísimos activadores de la conducta humana: la necesidad de recibir amor y atención (el “premio”) y el miedo al abandono (el castigo). Pulsando estas dos palancas a discreción es como el narcisista nos tiene en sus garras.

Así nos manipula, juega con nuestros miedos, con nuestras vulnerabilidades, con nuestra necesidad de recibir afecto. Y nos controla actuando siempre de modo impredecible. Siembra, en la época de idealización, expectativas que luego sirven de cebo para ponernos la trampa.

Pero, no lo olvidemos, no es más que eso, una trampa para tenernos controlados emocionalmente.

Además, interviene un mecanismo psicológico muy sútil, el de la saciedad. Si siempre nos es posible predecir el comportamiento de una persona, si la tenemos siempre a nuestra entera disposición, como es el caso de la mayoría de las víctimas con su compañero narcisista, ya no valoramos tanto su presencia, ni nos mostramos tan necesitados de ella. 

En cambio, si el afecto de una persona nos es dado en forma arbitraria, si no controlamos ni los momentos de intenso bombardeo amoroso, ni su duración, ni su frecuencia, si somos sometidos a períodos de privación del refuerzo, o a situaciones de real abandono, valoramos muchísimo más la atención que recibimos, nos sentimos más necesitados de ella, estamos más dispuestos a complacer en todo a la persona que así nos trata.

De este modo, sútil y encubierto, se establecen los lazos de la dependencia afectiva. 

Por ejemplo, el narcisista te visita todos los viernes, o te saluda cada mañana con un mensaje de texto, creándose así una expectativa de que siempre será así. Pero un buen día, sin previo aviso y sin causa aparente, deja de hacerlo. La persona no sabe qué ha pasado, está atenta al teléfono, se pone ansiosa, se aviva el deseo de ver a la persona, de recibir de nuevo aquella caricia emocional.

El narcisista reaparece, pero en vez del viernes, lo hace un sábado o un domingo, y el saludo diario se queda reducido a un pequeño Whatsapp enviado cualquier día de la semana. La actitud impredecible del narcisista le permite controlar emocionalmente a la víctima, que nunca sabe cuándo va a ser gratificada emocionalmente. La relación se convierte en una montaña rusa.

Otro ejemplo: El narcisista, después de un período de “tratamiento del silencio”, se muestra amable y amistoso, incluso insinúa para verse al día siguiente y tomarse un café. La víctima se hace expectativas, piensa que la relación está a salvo, o que todo vuelve a ser como antes. Pasan los días, el narcisista ignora de nuevo a la otra persona, la ningunea, no le responde, se muestra frío o indiferente.

Esa mezcla de experiencias emocionales es la base de la formación del vínculo traumático.

El vinculo traumático


El reforzamiento intermitente es el principal responsable de la formación del llamado vinculo traumático: una especial conexión emocional con el maltratador que se produce en el cerebro de la víctima. La alternancia entre situaciones de miedo y de ansiedad, con momentos de atención, dedicación y amor, dispara los niveles de dopamina y otros neurotransmisores relacionados con la euforia y el bienestar.

La víctima se vuelve adicta al narcisista, porque un sofisticado proceso bioquímico y emocional la mantiene atada y dependiente a su trastornada pareja.

La relación con el narcisista es un continuo “tira y afloja”. Se acerca, vuelve a conquistar a la víctima, una y otra vez la seduce; luego se aleja, sin ninguna razón, la abandona, o se muestra frío y distante. La persona queda confundida, ansiosa, tiene miedo de perder a aquel que cree que es su mejor amigo o su pareja ideal. Entonces, inopinadamente, el narcisista regresa, renacen las expectativas, la relación parece a salvo otra vez.

En este ir y venir, los momentos de soledad, incertidumbre, ansiedad, miedo, se van multiplicando, el narcisista controla emocionalmente totalmente a su presa, la domina, ella es capaz de complacerlo en todo con tal de no perderlo, los episodios de atención y afecto apenas se suceden. Es ya la devaluación total de la víctima, que ha sido condicionada emocionalmente como una rata de laboratorio y se halla a merced de su depredador.

Una de las verdades más duras que tiene que enfrentar la víctima es ver como el narcisista, a diferencia de ella, no mantiene ningún tipo de vinculo emocional, por eso puede cortar la relación, en la fase de descarte, como quien arrima en una esquina un aparato que ya no le sirve.

Cuando escribo sobre esto me vienen muchas preguntas: ¿quién le enseñó a mi “amigonarcisista a aplicar el reforzamiento intermitente? ¿Lo aprendió en forma natural? ¿Es consciente del poderoso efecto manipulador de su errático comportamiento?

Aunque el narcisista, probablemente, desconozca la base teórica de su táctica manipulativa, sabe perfectamente cómo funciona y sus resultados, la viene practicando desde su adolescencia. Ha observado y ha aprendido como los seres humanos “empáticos” crean un vinculo muy estrecho cuando establecen una relación, y que, gracias a ese nudo emocional, ellos pueden desplegar todas sus conductas de abuso y explotar a sus víctimas, obteniendo, además, el “suministro” narcisista o combustible que tanto necesitan.

Crear esa conexión emocional es vital para ellos, así logran controlar a sus víctimas. Para eso aplican el reforzamiento intermitente, lo conozcan por su nombre o no, el resultado es el mismo.

Me queda la pregunta de cómo podemos enfrentar este poderoso mecanismo de condicionamiento psicológico y emocional, pero lo dejaremos para la entrega de mañana.

Entretanto, sigamos reflexionando y tomando conciencia de estos graves asuntos.


@libresdelnarcisista

10 comentarios:

  1. Me encanto, totalmente de acuerdo con lo que dices, y yo tambien me hice la pregunta de como hacen para saber todo esto, yo creo que canalizan a una inteligencia emocional colectiva malevola.

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    1. Gracias por tu comentario. Sí, siempre quedan muchas preguntas, porque cuesta tanto creer que sometan a sus victimas a estas tácticas de manipulación sin haberlas estudiado. A veces pienso que son los modelos tóxicos de relación que aprendieron en su entorno familiar inmediato, y además, son muy observadores, estudian nuestras reacciones para manejarnos. Un saludo

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    2. Líbranos del Mal... Amén.
      Los niveles de dependencia, toxicidad, angustia, y descreimiento a los que llegamos cómo sí fuésemos animales de laboratorio, son el dolor de la experiencia, la muestra visible de lo que está enfermo dentro. Gracias por este blog. La información es de vital importancia

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    3. Muchas gracias, intentaré retomar la tarea del Blog, que me sirve a mi mismo de motivación en mi camino de liberación y recuperación. De esta batalla que vivimos saldremos más fortalecidos en nuestra humanidad, esa es mi esperanza. Ánimo siempre

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  2. Pobres seres sin alma ni vida real. Los narcis son escoria.

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    1. Son personas enfermas, atrapadas en la pesadilla de su propio trastorno, eso no significa que no nos defendamos de su tremenda toxicidad (alejándonos lo más posible de ellos) pero no dejemos que el odio anide en nosotros. Paz para ti.

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  3. Son unos reptiles, ratas almas vacias, momias, nos sacan informacion y luego la utilizan asu manera pobres diablos

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    1. Sí, son capaces de hacernos mucho daño, lo comprendo porque lo he vivido, pero no olvidemos que todo su "poder" radica en sus mentiras. En el mismo momento en que dejamos de creerles comienza la desconexión emocional y nuestra liberación

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