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miércoles, 21 de junio de 2017

"Y NADA MÁS": Los narcisistas y la realidad


Comienza el verano. La tarde se despereza por entre los montes, un sencillo tema de Silvio Rodríguez, el conocido cantautor cubano, me zarandea.

 "Y nada más"

Ese momento en que la venda cae de nuestros ojos, ¡oh dolorosa gracia!, y vemos al fin que detrás del inflado, superlativo, ego del narcisista no hay nada, todo es humo, sólo es una máscara, una cascara vacía.

Aquel que era objeto de nuestros desvelos resultó ser un fantoche, un maniquí de vidriera, un completo machango

Burlados en nuestra buena fe, decepcionados, sólo nos queda mirar la realidad en toda su desnudez y pureza

Aceptando y viviendo la realidad  es como comenzamos a recuperarnos del abuso. Hemos sido víctimas de una ilusión, de un espejismo que nos hizo creer que tal persona era real y nos amaba o era nuestro amigo. 

Los narcisistas odian a muerte la realidad. Están peleados con ella. Su narcisismo patológico constituye una verdadera ruptura con el mundo real. 

Han construido en su mente alucinada una realidad paralela, un universo virtual, una vía de escape para no enfrentarse a la verdad acerca de ellos mismos y de los otros. Así lograron sobrevivir a la experiencia traumática que está en el origen de su trastorno de personalidad.

La idea grandiosa que tienen de sí mismos, sus fantasías de éxito ilimitado, el sentirse únicos y con derecho, no se corresponde con la realidad objetiva de lo que ellos son: seres humanos con virtudes y defectos, con vulnerabilidades como cualquiera. Ni son especiales, ni tienen más derechos que otros, ni están por encima, ni son superiores.

Para alimentar y defender esta falsa realidad, necesitan continuamente el combustible que les hace sentir que tienen el poder y que controlan a los demás, que son superiores y que los dominan. Como no viven en la realidad, tienen que devaluar a la gente que se relaciona con ellos, explotarlos, tratarlos como si fueran cosas, como si fueran extensiones de sí mismos.

En su guerra con la realidad intentarán hacernos creer que la verdad de lo que sucede está en sus palabras insidiosas, negarán nuestra percepción, invalidarán lo que sentimos. 

Pero la realidad es terca, hermano, se impone siempre, a ella nos atamos como un alpinista a la cuerda que lo sujeta. Nos aferramos a los hechos, puros y duros, como un científico a los datos del laboratorio.

Como se refugiaron en su mentira como en un bunker, como reprimieron cualquier contacto con su yo vulnerable y deshecho, no desarrollaron ni su empatía ni su conciencia moral. Dos cualidades de la inteligencia humana estrechamente ligadas a nuestra conexión con el mundo real.

Los narcisistas son trastornados en toda regla, gente traumatizada que ha roto con la realidad a través de la construcción de su "falso yo". 

Por eso, para nosotros, que hemos formado parte de la burbuja del narcisista, nada más medicinal que la realidad.

La realidad acerca del grave trastorno de personalidad que sufren estas personas que llamamos narcisistas.

La realidad sobre nosotros, lo que somos, nuestra dignidad, nuestros talentos, nuestros sueños, nuestras alegrías, nuestras lágrimas, nuestro infinito valor como seres humanos.

La realidad del abuso que hemos sufrido, con todas sus secuelas.

La realidad misma de nuestra recuperación, como seres abiertos a la vida, capaces de crecer, constructores de nuestro propio destino.

La realidad, sencillamente, la realidad, el fundamento de todo. 

Y nada más.

@libresdelnarcisista


8 comentarios:

  1. Todo mi respeto. Precioso tema.

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  2. Respuestas
    1. Hola: estuve mirando tu blog, esa idea de contar tu historia con el narcisista me parece muy buena, sobretodo que es, en sí misma, una buena terapia, además de que te permite avanzar en la comprensión de lo vivido. Felicitaciones por tu trabajo y adelante

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